Palabras clave: resistencia a antibióticos

Resistencia a antibióticos: una carrera contrarreloj

La resistencia a los antibióticos en bacterias y otros microorganismos es uno de los problemas de salud pública más importantes, así como una grave amenaza para la seguridad alimentaria. El uso creciente de los antibióticos (tanto en medicina como en ganadería e industria), acompañado de un uso excesivo e inadecuado muchas veces, ha acelerado el proceso natural de adquisicion de resistencia.

En esta infografía se recogen algunos datos básicos sobre la resistencia a antibióticos así como consejos de como podemos contribuir a que los antibióticos sigan funcionando.

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Un futuro sin antibióticos

La perdida de eficacia de los antibióticos ante las infecciones es una de las principales amenazas para la salud mundial. La resistencia a antibióticos causa 700.000 muertes al año en  todo el mundo y se espera que esta cifra ascienda a más 10 millones en 2050.

Píldoras (Fuente: Pixabay)
Píldoras (Fuente: Pixabay)

Alexander Fleming descubrió el primer antibiótico, la penicilina, en 1928, lo que supuso una gran revolución en el mundo de la medicina. Hasta entonces las enfermedades infecciosas eran la primera causa de muerte en todo el mundo. Los antibióticos son medicamentos capaces de curar infecciones causadas por bacterias. No tienen efecto sobre otros microorganismos infecciosos como hongos o virus, por ejemplo el virus de la gripe, para los cuales deben utilizarse los tratamientos específicos adecuados. Además de tratar enfermedades producidas por bacterias, los antibióticos nos han permitido aplicar técnicas terapéuticas que sin su cobertura hubieran sido inviables debido a las complicaciones infecciosas, como una simple extracción de muelas.

Campaña de concienciación sobre el uso de los antibióticos (Fuente:OMS)
Campaña de concienciación sobre el uso de los antibióticos (Fuente:OMS)

Cada vez más antibióticos dejan de ser eficaces contra las infecciones. La resistencia a los antibióticos es un fenómeno natural; sin embargo, el uso indebido de estos fármacos lo está acelerando. La sobreexposición a antibióticos propicia que se mantengan formas bacterianas resistentes. Además, es especialmente importante completar los tratamientos, ya que al interrumpirlos no eliminamos todas las bacterias y a estas les será más fácil enfrentarse en el futuro a un antibiótico que ya conocen. Cuando las bacterias se hacen resistentes a un antibiótico, para acabar con ellas necesitamos principios activos más agresivos, qué también son más tóxicos para nosotros.

Encontrar nuevos antibióticos es difícil y, aunque lo consigamos, si no se modifica nuestro comportamiento también dejaran de funcionar pronto. Tomar antibióticos sin ser recetados por un médico, usarlos contra infecciones víricas como la gripe o no completar los tratamientos, incrementa la aparición de bacterias resistentes. La OMS alerta de que debemos hacer un uso más responsable  y tomar antibióticos sólo cuando sea necesario y siguiendo siempre las indicaciones de los profesionales sanitarios. También son necesarias otras acciones que eviten la propagación de las infecciones como la vacunación o mantener buenas practicas de higiene.

Los antibióticos dejan de ser eficaces cuando una bacteria muta y obtiene los mecanismos de resistencia para sobrevivir en presencia de este. Por tanto, son las bacterias y no nosotros quienes se vuelven resistentes. El principal problema es que las bacterias tienen una gran capacidad de adaptación al medio y, además, lo hacen de forma muy rápida. Una bacteria puede experimentar una mutación en su ADN que le aporte la información necesaria para sobrevivir a un determinado antibiótico. Al replicarse, lo cual puede suceder en tan solo media hora, tendremos dos bacterias resistentes. Cuando estas se repliquen serán cuatro, luego ocho y así sucesivamente, de forma que en pocas horas podemos tener cientos de bacterias resistentes a ese antibiótico.

Aparte de la herencia entre madres e hijas, las bacterias tienen la capacidad de intercambiar información genética. De esta forma, en una población de bacterias los mecanismos de resistencia a un antibiótico pueden ser diseminados entre ellas.

Cada vez más infecciones son difíciles de tratar debido a la perdida de eficiencia de los antibióticos, como la neumonía, la tuberculosis, la gonorrea o la salmonelosis. Los científicos llevan años alertando de este problema, que parece haber sido recogido ahora por los políticos, con medidas como la puesta en marcha del Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN). A no ser que cambie nuestra conducta, llegaremos a un punto en el cual no dispondremos de antibióticos eficientes contra las bacterias y muchas infecciones comunes y lesiones menores volverán a ser causa de muerte.

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