Palabras clave: memoria

cerebro encendido

Descubren por qué estás más torpe cuando duermes poco

Por Pilar Quijada

Cosas que te pasan cuando no duermes bien: no estás en lo que estás y no das una, mezclas el zumo con el café, el día se te hace largo, muy largo, te duermes en cualquier sitio, guardas el informe en la papelera, te equivocas de autobús, sufres percances tontos… Así lo contaba un conocido anuncio en clave de humor. Pero la realidad no anima a reírse.

Investigadores de la Universidad de California, en Los Ángelesacaban de descubrir por qué cometemos todos esos fallos cuando andamos escasos de sueño. Al parecer, dormir pocinterrumpe la capacidad de las neuronas para comunicarse entre sí, lo que lleva a lapsus mentales temporales que afectan no solo a la memoria, sino también a la percepción visual. Lo publicaba recientemente la revista Nature Medicine.

“Nos fascinó observar cómo la privación del sueño amortiguaba la actividad de las células cerebrales”, explica el autor principal del estudio, Yuval Nir, de la Universidad de Tel-Aviv. “A diferencia de la reacción rápida habitual, [con falta de sueño] las neuronas respondían lentamente, disparaban más débilmente y sus transmisiones se prolongaban más de lo habitual”.

Esta investigación muestra cómo en la vida real, a diferencia de lo que contaba el anuncio, dormir poco no tiene gracia. En realidad, pone en serio peligro la salud. La tuya y la de los demás. ¿Y si el sueño te asalta al volante, y si no lo puedes vencer, y sufres un accidente en el que se ven implicados otros?

Lo que pasa en tu cerebro

Según el estudio, la falta de sueño interfiere con la capacidad de las neuronas para codificar la información que llega al cerebro y hacerla consciente. Esto puede ocurrir cuando un conductor privado de sueño ve un paso de peatones frente a su automóvil, resalta la investigación: “El acto de ver al peatón se ralentiza en el cerebro cansado del conductor. Le lleva más tiempo a su cerebro registrar lo que está percibiendo“, advierte Yuval Nir.

Pero hay más: un segundo hallazgo mostraba que había ondas cerebrales lentas que acompañaban a la actividad de las neuronas. Esas ondas son características del sueño, pero aparecen durante la vigilia cuando dormimos poco, “Las ondas lentas del sueño interrumpieron la actividad cerebral y la realización de tareas”, señala otro de los investigadores. “Este fenómeno sugiere que hay determinadas regiones del cerebro que están dormitandocausando lapsus mentales, mientras el resto del cerebro esta despierto y funcionando como de costumbre”.

Estos hallazgos hacen reflexionar a los investigadores sobre cómo ve la sociedad la privación del sueño. “El sueño inadecuado ejerce una influencia similar en nuestro cerebro a la de beber demasiado. Sin embargo, no existen estándares legales o médicos para identificar a los conductores cansados por dormir poco, como ocurre con los conductores ebrios”, reclaman.


La punta del iceberg

Los hallazgos del estudio publicado en Nature Medicine es sólo la punta del iceberg. Estudios previos han relacionado la falta de sueño con un mayor riesgo de depresión, obesidad, diabetes, ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares, enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer, errores médicos o en otros terrenos profesionales.


Epidemia de falta de sueño

Según las estadísticas, en la sociedad occidental, la mayoría dormimos menos de lo aconsejable, alrededor de ocho horas. Algunos expertos han llegado a calificar esta mala costumbre, que arrastramos desde la llegada de la luz eléctrica, como una “epidemia catastrófica de pérdida de sueño” cuyas consecuencias son mucho más graves de lo que cualquiera de nosotros podría imaginar.

Janet Mullington, de la Universidad de Harvard, que investiga los efectos de la pérdida de sueño para la salud y es miembro del consejo editorial de la prestigiosa revista “Sleep”, advierte que “aunque subjetivamente puedes sentirte bien después de dormir menos horas varias noches, se cometen muchos más errores. Además, disminuyen la sociabilidad y el optimismo y aumentan la fatiga, el cansancio, la agresividad y el disconfort”. Algo especialmente peligroso cuando estamos al volante o desempeñando un trabajo que afecta a la seguridad de otras personas.

Lo detallaba en julio del año pasado en el curso de verano de la UIMP “Sueño: neurociencia, salud y hábitos sociales”, patrocinado por la Fundación Tatiana Pérez de Guzmán el Bueno y dirigido por los catedráticos de la Universidad Autónoma de Madrid Carmen Cavada y Miguel Garzón.

Restar horas al sueño pone en serio riesgo al organismo, advertía Mullington. Hay una relación muy clara entre dormir menos horas de las aconsejadas y el aumento de la presión arterial, que está sometida a cambios asociados al ciclo sueño-vigilia, como ha demostrado la propia Mullington y publicado en un artículo de junio 2017 en el “Journal of hypertension”.


  • En cualquier persona, la presión arterial está sujeta a considerables cambios durante el día y la noche, pero la fuente más importante de variación son los cambios asociados con el ciclo sueño-vigilia, que siguen un ritmo circadiano.
  • Durante el sueño hay una sustancial caída de la presión arterial, mayor del 10% con respecto a la diurna. Por el contrario, el despertar se asocia con un rápido incremento en los valores de presión arterial sistólica y diastólica, junto con un marcado incremento en la variabilidad de la frecuencia cardíaca y en la agregabilidad plaquetaria.

Está demostrado que la falta de este descenso nocturno de la presión arterial en personas hipertensas tienen valor pronóstico de determinadas patologías. Los pacientes en los que no se produce la caída de tensión arterial nocturna presentan mayor prevalencia de hipertrofia del ventrículo izquierdo del corazón, infartos cerebrales y de enfermedad renal precoz.

El tercer pilar de la salud

Y es que el sueño es el tercer pilar de la salud, junto con la dieta y la actividad física. Los tres influyen decisivamente en salud del corazón y el control óptimo de la presión arterial, dos variables muy relacionadas también con la salud vascular del cerebro (relacionada con algunos tipos de demencias).

La falta de sueño se ha asociado también con mayor riesgo de desarrollar diabetes, que a su vez es un factor de riesgo para el desarrollo de patologías neurodegenerativas como el Alzheimer, al que algunos expertos califican como diabetes tipo III.

Como conclusión, podría decirse que dormir poco de forma continuada resta años de vida porque aumenta el riesgo de muerte en personas obesas, con hipertensión, niveles altos de glucosa en sangre y dislipemias (colesterol y triglicéridos altos). Circunstancias todas ellas que se dan cada vez con más frecuencia en nuestra sociedad, a edades cada vez más tempranas, por el incremento de los hábitos sedentarios y la mala alimentación.

 

Mientras dormimos

El cerebro y el corazón se coordinan durante el sueño para garantizar un despertar rápido en caso de amenazas del entorno y un sueño profundo que permita llevar a cabo tareas tan importantes como la consolidación de la memoria. Esto se consigue, pasan de un estado a otro cada 25 segundos. Este intervalo de tiempo se determina por un ritmo cerebral específico que oscila en sintonía con el latido del corazón”. Lo descubrieron recientemente investigadores de la Universidad de Lausana (Suiza). Las doctoras Anita Luthi y Laura Férnadez lo explican detalladamente en este vídeo.

Coordinated infraslow neural and cardiac oscillations mark fragility and offline periods in mammalian sleep. Science Advances,  08 Feb 2017:Vol. 3, no. 2, e1602026. DOI: 10.1126/sciadv.1602026

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Cerebros modelables como plastilina

El cerebro de las embarazadas se transforma para mejorar el vínculo con su bebé

Por Gema Valera

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No, no es que tú puedas darle forma como si estuviese hecho de arcilla, pero se ha descubierto, que el cerebro de una mujer experimenta cambios morfológicos de manera natural durante el embarazo. Esta remodelación parece que ayuda a intensificar la empatía con su bebé, entendiendo las necesidades de éste y asegurando así un buen cuidado parental.

¿Cómo lo han hecho?

En este trabajo publicado en Nature Neurosciences, se escanearon más de una veintena de cerebros (MRIs) de mujeres que querían quedarse embarazadas. Como control usaron MRIs de mujeres que no contemplaban un embarazo a corto plazo. A las futuras mamás se les convocó 3 veces: justo antes de concebir, tras el parto, y 2 años más tarde. El grupo control también tuvo 3 sesiones separadas temporalmente de manera equivalente.

¿Cuál es la noticia?

Los resultados mostraron una clara disminución de la materia gris (GM) en las mujeres que habían dado a luz, y que se mantenía incluso 2 años después del parto.

cerebro_pixabay_editedAsí se distribuye la materia gris (en la foto, naranja) en un corte transversal del cerebro humano. ¿Quieres saber más? Aquí te lo cuentan.

Profundizando…

Para profundizar más en los hallazgos, se analizaron las regiones donde se observó pérdida de GM, y el patrón solapaba con el correspondiente al de la Teoría-de-la-mente. Es decir, zonas del cerebro implicadas en entender y “leer” la mente de los demás, favoreciendo la comprensión y mejorando el vínculo afectivo. En otras palabras, la empatía.

A continuación encontraron que estas regiones colocalizaban con aquellas que se activaban cuando a las ya nuevas mamás se les enseñaba fotos de sus bebés. Lo cual no pasaba si las fotos mostraban bebés ajenos.

Newbron Baby feet in the mother hands.
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Por otro lado, la reducción de GM mostró correlación con la intensidad del vínculo afectivo, de manera que aquellas mujeres que habían perdido un mayor volumen de GM, mostraban mayor apego y menor hostilidad hacia su bebé después de nacer, indica el estudio.

¿Se debe al cambio hormonal?

Un cambio fisiológico bien conocido durante el embarazo, es el aumento drástico de los niveles de hormonas sexuales, de las cuales se sabe que modelan el sistema nervioso.

Para probar la responsabilidad de éstas en esta reducción de GM, y descartar que se deba más bien a una preparación psicológica por el inminente cambio de vida y responsabilidades, se hizo el mismo estudio en cerebros de futuros padres y otros sin planes de paternidad a corto plazo. El estudio determina que los padres no manifiestan cambios morfológicos en el cerebro, reforzando la idea de que la remodelación cerebral se debe a un cambio biológico interno dentro de las futuras mamás.

Pierde en volumen pero gana en especialización

En general, la pérdida de GM no significa pérdida de habilidades, sino especialización o refinamiento de las redes neuronales, como de manera homóloga ocurre en el cerebro de los adolescentes, el cual cursa también con la pérdida de GM, precisamente en regiones solapantes a las de este estudio.

Una de las regiones que muestra más plasticidad, parece encontrarse dentro del hipocampo, un compartimento cerebral implicado en la memoria y el aprendizaje. En esta línea, este estudio también quiso realizar pruebas de memoria de lenguaje en madres tras el parto, y en contra de lo que se suele pensar del “cerebro de embarazada” (olvidadizo, menor retención de nuevos y viejos datos…), no encontraron evidencias significativas de que sufrieran pérdida de memoria, aunque sí cierta tendencia, dice el estudio.

Las “madres in-vitro” experimentan la misma reducción de GM

Otra de las preguntas que se hicieron fue si influía el hecho de haberse producido una concepción de forma natural o por reproducción asistida; y la respuesta fue no, el cerebro se moldeaba plásticamente en ambos grupos.

¿Te ha parecido interesante? ¿Te has quedado con ganas de saber más?

Entonces no deberías perderte el siguiente recorte del canal CBS NewYork presentado por el Dr. Max Gómez…

…ni la entrevista de RFI para el programa Vida en el Planeta a Erika Barba-Müller, autora del estudio. ¡Escucha el podcast aquí!

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Olvidar lo malo para poder recordar lo bueno

Los malos recuerdos se olvidan. Es algo que solemos decir a menudo y que un estudio publicado esta semana en el Journal of Neuroscience acaba de demostrar como cierto. Según los investigadores, de la Universidad de Noroeste (Estados Unidos), nuestro cerebro, lejos de plasmar perfectamente todo aquello que experimentamos a lo largo de nuestra vida modifica los recuerdos del pasado con vivencias del presente, para lograr que esas experiencias del pasado encajen mejor en nuestro momento vital actual.

Modificamos sin saberlo el recuerdo del nacimiento de nuestro primer hijo
Modificamos sin saberlo el recuerdo del nacimiento de nuestro primer hijo. Gabriel FLORES

De alguna manera, y como mecanismo de supervivencia, nuestro cerebro altera los recuerdos de un tiempo pasado con la experiencia que tenemos hoy en día, para asegurarse que seremos más fuertes y capaces de adaptarnos a los que nos sucede hoy en día.

Distorsión de la memoria

“Cuando piensas en el momento en que conociste a tu actual pareja, es posible que recuerdes un sentimiento de amor y euforia”, explica Donna Jo Bridge, autora principal del trabajo, en el comunicado de prensa. “Sin embargo, es posible que estés proyectando tus sentimientos actuales sobre el momento del encuentro original con esta persona”. Ese flechazo que recordamos con todo tipo de fervor puede que fuera en realidad un casual y descafeinado encuentro.

Lo mismo podría ocurrir en otros momentos cruciales de una vida: la muerte de un familiar, el nacimiento del primer hijo, el día de la boda. Todos ellos, recuerdos que nuestro cerebro -nosotros mismos- modifica, eso sí, con la mejor de las intenciones: conseguir que en el momento presente tengamos más recursos para tener una vida más fácil.

Los estudios se encuentran todavía en fases en iniciales, pero se estima que en un futuro no muy lejano, el conocimiento la forma cómo nuestro cerebro organiza sus recuerdos podría tener una aplicación práctica. En el marco de un juicio, por ejemplo, determinando los mecanismos que favorecen la inserción de recuerdos falsos, se podría valorar la fiabilidad de la declaración de un testigo y las pruebas que aporta.

Quién sabe si algún día llegaremos a hacer como el protagonista de la película Olvídate de mí, interpretada por Jim Carrey, siendo amos de nuestras memorias y nuestros recuerdos y siendo capaces de eliminar nuestro pasado a nuestro antojo.

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