Palabras clave: medio ambiente

Nuestra salud, nuestro planeta

Los efectos del cambio climático en la última década han provocado un incremento en la calidez de las temperaturas fomentando fenómenos climáticos extremos tales como temporales, olas de calor o inundaciones. La Comisión Europea ha aprobado y revisado desde 2013 una serie de estrategias de adaptación al clima entre las que se encuentra el significativo impacto socioeconómico.

Las propuestas han permitido una mayor cooperación administrativa así como actividades de prevención de riesgos como impulsar proyectos de divulgación de los peligros del cambio climático y la estimación de los riesgos derivados. De todas formas, hasta el momento y, dado el peso ganado por el calentamiento del planeta en la agenda mundial, las acciones aprobadas han provocado conclusiones pesimistas.

Los acuerdos sobre el cambio climático en París suman un nuevo estudio en el que se garantiza un ahorro en el gasto sanitario como consecución del objetivo general de frenar el calentamiento global. La investigación publicada en la revista The Lancet Planetary Health estima una reducción de hasta 2,5 veces la inversión necesaria para llevar a una menor contaminación global.

Los objetivos alcanzados en el Acuerdo de París establecían la necesidad de no superar en 2º la temperatura previa de la Tierra, estableciendo como óptimo un incremento máximo de 1,5º. La meta del trabajo realizado entre otros por el investigador Mikel González-Equino, colaborador del Centro Vasco para el Cambio Climático (BC3), se ha fundamentado para ello en la construcción del Modelo de Evaluación Global de Cambios (GCAM) resultante de la combinación de diversos elementos como la dispersión energética en la atmósfera, las víctimas relacionadas con la contaminación, siete millones cada año y, el coste de paliar el incremento de la temperatura global.

 

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Es necesario crear conciencia sobre el cambio climático para tomar decisiones de futuro

El estudio pone de relieve la conexión de paliar el calentamiento global con la mejora en la salud de los habitantes del planeta. Los resultados aportados establecen un coste de entre un 0,5 y un 1,3% del PIB mundial que supondría un descenso de hasta un 32% en el número de muertes en los próximos 30 años, es decir, hasta 100 millones menos. Dentro de los países más beneficiados por la adopción de estas propuestas contra el cambio climático se encontrarían aquellas zonas más pobladas, como India y China que, a su vez, presentan mayor exposición a la contaminación atmosférica.

A estas conclusiones se ha referido el principal investigador del estudio publicado, Anil Markandya, quien ha estimado que el ahorro en salud puede derivar en una mayor proyección de las decisiones políticas en el ámbito climático. Los argumentos del estudio difieren notablemente de las disposiciones políticas contrarias a la lucha contra el calentamiento global como las adoptadas por el gobierno de EEUU, que se resisten a seguir el Acuerdo de París. Para los autores de la reciente investigación, los países contrarios a estas actuaciones, tendrían únicamente en cuenta los cálculos “miopes y unilaterales” que se basan en costes delimitados para el impacto económico de estas naciones.

Los resultados tras la aplicación práctica del estudio publicado no sólo contribuirían a aumentar el ahorro en sanidad sino a mejorar fenómenos secundarios al calentamiento global como las pérdidas en la agricultura así como nuevas oportunidades de empleo.

Los datos que maneja la ONU arrojan como motivo principal de mortalidad precoz la nociva calidad atmosférica. De hecho, según la Agencia Europea de Medioambiente, cada año mueren por esta causa 467,000 personas en Europa, 24,000 de ellas solo en España. Lo alarmante de estas cifras se traduce en la incapacidad de los gobiernos, entre ellos el Ejecutivo español, de ejecutar las directivas sobre calidad de aire.

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¿Qué es el síndrome de bosque vacío?

Últimamente, cuando vas a dar un paseo por el campo, ¿echas de menos ver más pájaros o insectos? Entonces eres una persona observadora y has captado la realidad. En muchos lugares donde antes abundaba la fauna, ahora hay mucha menos, estos lugares padecen del “síndrome de bosque vacío”. En la infografía de abajo te lo explico mejor.

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El agua, nuestro bien más preciado

El agua es la base para la vida en la tierra. Esta afirmación seguramente la hemos ido escuchando a lo largo de nuestras vidas, pero ahora más que nunca, hay que tomarla en serio. El agua es un recurso limitado: la cantidad de agua presente en nuestro planeta no ha variado en millones de años. La exposición temporal “H2Oh! Els secrets de l’aigua de la teva ciutat”  impulsada por “l’Obra Social la Caixa” i “Aigües de Barcelona” en el museo CosmoCaixa de Barcelona, nos invita a reflexionar sobre los usos del agua y la importancia de ésta para la vida en nuestro planeta.

Hay varios factores adversos en la preservación de la cantidad de agua dulce en la Tierra. Uno de los factores más importantes es el aumento progresivo de la población mundial, con una demanda cada vez más grande de agua. La mala distribución, el uso ineficiente de esta y el derroche, provocan que no todo el mundo pueda acceder a agua potable. Además, el cambio climático es otro gran factor influyente, provocando entre otras cosas, que cada vez haya más agua salada en detrimento del agua dulce.

 No tenemos un sustituto para el agua, el agua es la que es, si se nos acaba, ya no nos queda nada más. Hay que hacer un uso inteligente de ésta – Señala Sergi Romeu, comisario de la exposición

Una de las posibles soluciones para conservar el agua potable es hacer un uso inteligente de esta. El ciclo del agua es un ciclo cerrado o circular, es decir, el agua puede ser usada una y otra vez. Para su uso como agua potable para las personas, el primer paso es la captación de agua, se depura y después se potabiliza, seguidamente se canaliza, se distribuye y se usa. Una vez usada, el agua se depura de nuevo y se devuelve al medio o se le dan usos industriales, agrícolas o de limpieza, pero no es agua potable. Hay que remarcar que a veces, el agua que se devuelve al medio, lleva consigo ciertos niveles de contaminación permitidos por la legislación, sobretodo las aguas procedentes de las industrias. Por lo tanto el agua que se devuelve no es exactamente la misma que captamos. Para mejorar este uso del agua  en las ciudades se podría cerrar el ciclo del agua, es decir, en vez de una vez usada el agua y depurada, y darle uso como agua no potable, se podría concluir su ciclo potabilizándola otra vez y distribuirla de nuevo entre los habitantes de la ciudad, y convertirse así en una “Water Smart City”. Además, se trataría de distribuir el agua de forma inteligente creando una red de comunicación para detectar fugas y reducir el consumo asociado a la distribución de agua. Cada vez está ganando más peso el concepto de ciudades inteligentes,  con desarrollo urbano basado en la sostenibilidad. ​Este modelo de ciudad es capaz de responder a las necesidades básicas de los ciudadanos y de sus empresas, tanto a nivel económico, social, logístico y ambiental.

Además de dar el paso hacia las ciudades con uso inteligente del agua, hay que buscar nuevas formas de uso y de cantidad de agua que se gasta tanto en la industria como para uso personal. En Barcelona, cada habitante gasta 105 litros de agua al día. Para producir un solo yogur se gastan 522 litros de agua y para fabricar un simple pantalón tejano, la alarmante cifra de 10.977 litros.

Está claro que se necesita un cambio inmediato en los usos y la distribución del agua, tanto a nivel de cooperación mundial, en el ámbito tecnológico, político, económico… como a nivel individual, intentando disminuir el gasto con pequeños gestos en casa.

El agua es el elixir de la vida, hay que cuidarla y preservarla, porque su cantidad es limitada, pero sus posibilidades de re-utilización son ilimitadas.

Exposición H2Oh! Los secretos del agua
Exposición H2Oh! Los secretos del agua

“Olvidamos que el ciclo del agua y el ciclo de la vida son uno mismo

Jacques Y. Cousteau

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Del abandono a la invasión. Mascotas exóticas que amenazan la biodiversidad

por Paloma Goñi Oliver

Galápago de Florida o tortuga de orejas rojas, especie originaria del sureste de Estados Unidos y noroeste de México y considerada una de las cien especies más invasoras del mundo. Foto: Brent Myers
Galápago de Florida o tortuga de orejas rojas, especie originaria del sureste de Estados Unidos y noroeste de México y considerada una de las cien especies más invasoras del mundo.
Foto: Brent Myers

-¡Quiero una mascota!- repitió Carlos enfurruñado por quinta vez esa semana. Laura suspiró contrariada. Nunca le había gustado la idea de tener animales en casa. ¡No quería ni imaginarse el trabajo que le daría tener un perro correteando por su salón y ensuciando todo! También sabía la ilusión que le hacía a Carlos, y lo bien que le iría tener la responsabilidad de cuidar un animal. ¡Además era tan cariñoso cuando jugaba con el perro de su vecino Luis! Laura miró a su hijo resignada y recordó lo monas que eran esas tortuguitas pequeñas de orejas rojas que habían visto juntos en la tienda de animales de la esquina. Podría ser la solución perfecta: seguramente no vivirían más de seis meses y harían tan feliz a Carlos por su cumpleaños… Lo que Laura no sabía es que esa pequeña tortuguita era un galápago de Florida, un animal que puede llegar a vivir varias décadas y a medir más de 40 cm.

Un par de años después, Laura, harta ya de todos los cuidados que requería la que otrora fuera una pequeña mascota — y a la que hacía tiempo que Carlos había dejado de prestar atención —, decidió liberarla donde consideró que tendría un hogar mejor: el estanque de la estación de Atocha de Madrid. Había agua, plantas, ¡y muchas otras tortugas vivían allí!

Tortugas esperando el tren

La historia de Laura es ficticia, pero no lo es el destino de cientos de tortugas abandonadas que desde hace años han ido conquistando el que en su día fue simplemente un estanque ornamental en la estación de Atocha, y que hoy ha pasado a llamarse popularmente “el estanque de las tortugas”. Aunque los responsables de la estación contrataron un veterinario y trataron de cuidar a las nuevas reinas del estanque, nunca ha llegado a ser un lugar óptimo para ellas: enferman, mueren, se atacan unas a otras… Finalmente, el pasado septiembre, ADIF (Administración de Infraestructuras Ferroviarias) y el ayuntamiento de Navas del Rey firmaron un acuerdo para la creación de unas instalaciones adecuadas en el Centro de Fauna y Naturaleza José Peña de dicha localidad, y el posterior traslado de estas pequeñas invasoras.

Tortugas abandonadas en el estanque del Jardín Tropical de la estación de Atocha de Madrid. Foto: Barry Hoggard
Tortugas abandonadas en el estanque del Jardín Tropical de la estación de Atocha de Madrid.
Foto: Barry Hoggard

Ni el estanque de Atocha es el único lugar de abandono, ni los galápagos de Florida, la única especie exótica abandonada. “Ha habido muchas modas. Hubo un momento en el que todo el mundo quería tener erizos africanos en España.” – explica Sara Goñi Martínez, veterinaria especializada en animales exóticos –. “En el caso del galápago de Florida, estuvieron muy de moda a pesar de que a partir de 1997 se prohibió su importación, ya que es una de las cien especies más invasoras del mundo. Son animales que viven muchos años y que se convierten en tortugas de un tamaño considerable. Pero la gente no era consciente de esto hasta que la tortuga ya casi no cabía en casa. Cuando ya no las podían cuidar, las soltaban en lagos, lo que creó un impacto ambiental en la biodiversidad en España muy preocupante.”

La amenaza de las especies invasoras

El abandono de mascotas ya es en sí un grave problema, pero el tema se complica todavía más en el caso de que sean exóticas, es decir, naturales de otros hábitats. Muchas de estas especies se comportan como especies invasoras y suponen una amenaza para la biodiversidad del hábitat que los acoge.

“Una especie exótica invasora es una especie que se introduce en un ecosistema o en un hábitat natural, y actúa como un agente de cambio que amenaza a la biodiversidad biológica nativa, ya sea porque tiene un comportamiento invasor o por su riesgo de contaminación genética. El Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) tiene una lista de especies exóticas invasoras  incluyendo todo tipo de plantas y animales. Otro ejemplo muy común en España es el cangrejo americano — aclara Sara.

El éxito o fracaso de la invasión va a depender tanto de la capacidad de la especie introducida para adaptarse a un hábitat extraño, como de la capacidad de las especies nativas para resistir la presencia del invasor. En general, las especies que se convierten en invasoras son capaces de adaptarse a numerosos y diversos hábitats. Un importante factor para su propagación es que suelen carecer de enemigos en la fauna nativa. Además suelen ser especies que tienen muchas crías a las que prestan pocos cuidados.

“La introducción de especies exóticas constituye, tras la pérdida de su hábitat, la segunda causa de amenaza a la biodiversidad global”, afirmaba el ecólogo David Wilcove ya en 1998. Actualmente las especies exóticas invasoras son una de las mayores preocupaciones ecológicas a nivel global. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) es una organización clave en la protección de la biodiversidad y la preservación de la fauna y flora nativas.

Tortugas autóctonas en peligro de extinción

En España, el abandono del galápago de Florida en lagos y ríos ha puesto en claro peligro la existencia de las dos especies de tortugas autóctonas: el galápago leproso y el galápago europeo.

Estas dos especies se encuentran amenazadas por diversos factores. Uno de los más importantes es la pérdida de su hábitat natural, tanto por destrucción directa, como por contaminación. Pero la introducción en su hábitat del galápago de Florida, un competidor mucho más voraz y resistente, también ha contribuido firmemente a la disminución de su población.

Galápago europeo, una de las dos especies de tortugas autóctonas que habitan la península ibérica.   Foto: Wolfgang Simlinger.
Galápago europeo, una de las dos especies de tortugas autóctonas que habitan la península ibérica.
Foto: Wolfgang Simlinger.

El galápago de Florida se ha adaptado muy bien a nuestro clima. Además de diversos factores relacionados con su morfología y ecología, otro de los motivos que explican su gran habilidad adaptativa es su procedencia de un medio mucho más competitivo. En Norteamérica, de donde es originaria, está adaptada para competir y convivir con muchas otras especies de galápagos. Sin embargo, en toda la península ibérica solo hay dos especies de tortugas autóctonas, por lo que estas no han necesitado desarrollar tanto sus habilidades competitivas.

Ante la presencia del galápago de Florida, el galápago leproso trata de evitar el contacto, y se retira a hábitats más pobres, dejando a la invasora reinar en su antiguo hogar, explica la bióloga Nuria Polo Cavia en su tesis doctoral sobre la competencia entre ambas especies.

Galápago leproso, una de las dos especies de tortugas autóctonas que habitan la península ibérica.   Foto: Bernard Dupont
Galápago leproso, una de las dos especies de tortugas autóctonas que habitan la península ibérica.
Foto: Bernard Dupont

Concienciar para la tenencia responsable

“Todo esto viene del desconocimiento de quien empieza a tener esas mascotas. Por eso, lo más importante es tratar de educar a la población de una tenencia responsable de animales de compañía. Pero se debe aplicar a todo: desde perro y gato hasta cualquier animal exótico.” — concluye Sara.

Desde 2013, las especies invasoras tienen que estar debidamente censadas y no pueden ser comercializadas ni cedidas. Comunidades como Aragón se empiezan a hacer cargo de esta problemática, y además de montar campañas de divulgación para concienciar a la población, también se hacen cargo de algunas de las especies más invasoras, como el galápago de Florida.

Mientras, la tortuga de Laura sigue habitando el estanque de la estación de Atocha, esperando, tal vez, ese tren que la lleve a un nuevo hogar más idóneo para ella.

 

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Antropoceno, la Edad del Plástico

Por Gema Valera Vázquez | 08/08/2017

 

Tienes 30 segundos para mirar a tu alrededor y hacer una lista de los materiales con los que están hechos los objetos que te rodean.

cronometro

¿Lo tienes? ¿Cuántas veces anotaste plástico? Probablemente más que cualquier otro material, y seguramente no te ha cogido por sorpresa.

Se dice que en el futuro, el plástico integrado en los estratos del suelo servirá como marcador geológico para distinguir nuestra era, el Antropoceno.

Y es que desde que en 1950 comenzamos a producir plástico a gran escala, no hemos hecho sino aumentar cada vez más su uso: ¿Puedes imaginar 8300 millones de toneladas? Es aproximadamente la cantidad de plástico que la Humanidad ha producido desde aquellos años 50, según un estudio publicado en la revista Science. A este ritmo, en 2050 viviremos sobre una montaña de vertidos plásticos de 12000 millones de toneladas, dice el mismo estudio.

Explanada cubierta de residuos tras un festival en Alemania (Pixabay)
Explanada cubierta de residuos tras un festival en Alemania (Pixabay)

Lo encontramos en casi cualquier producto y en infinidad de formas: Poliuretano, polietileno, polipropileno, resinas, fibras y un largo etcétera; y todos tienen algo en común: durabilidad y resistencia.

Preguntemos a un fabricante de recipientes alimentarios (por poner un ejemplo de negocio) qué opina de un material extraordinariamente versátil y de bajo coste que además posee esas dos cualidades. Puestos en sus zapatos es fácil entender por qué se ha convertido en el material estrella.

El problema es que el plástico producido, en algún momento es desechado como basura, y lo hacemos de 3 formas: 1) lo reciclamos para transformarlo en un material secundario, 2) lo incineramos o 3) lo acumulamos en montañas de desechos.

Las dos primeras son muy costosas energéticamente. El reciclaje, además, solo retrasa la acumulación de desechos sin aliviar la sobreproducción, porque la industria no ajusta su producción en base al material reciclado. La incineración es altamente contaminante a no ser que se usen plantas incineradoras de alta seguridad. Y la tercera opción es dañina por definición.

Se podría decir que no hay solución buena para los desechos plásticos, y la que hay, pasa por reducir al máximo su uso y fomentar el empleo de materiales biodegradables.

¿Empezamos?

Ver también: cover

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Ana Sotres “Las bacterias nos permiten limpiar aguas residuales y generar bioelectricidad al mismo tiempo”

Publicado por Gema Valera Vázquez
03/08/2017

 

Ana Sotres en su laboratorio en IRENA (León)
Ana Sotres en su laboratorio en IRENA (León)

Ana Sotres (Asturias, 1982) es Doctora en Ingeniería Ambiental por la Universidad Politécnica de Cataluña. Trabaja en IRENA, a las afueras de León, pero le gusta ir a pie, es el mejor momento del día para oxigenar el cerebro, y las mejores ideas a veces aparecen caminando. Desde que por casualidad llegó a sus manos una tesis doctoral que le descubrió que existían formas de generar energía verde aprovechando reacciones naturales de ciertas bacterias, lo tuvo claro: quería dedicarse a mejorar el rendimiento de las llamadas pilas biológicas, para poder utilizarlas a gran escala y aliviar el problema al que nos enfrentamos de agotamiento de energías fósiles.

Probablemente pocos de nuestros lectores han escuchado hablar sobre las pilas biológicas. ¿Cuál es el principio fundamental de estas pilas?
Se parecen a una pila convencional. Son un tipo de reactores con dos cámaras de diferente carga, un ánodo (negativo) y un cátodo (positivo), separados por una membrana. Estas cámaras están conectadas por una resistencia externa, como si fuera un circuito eléctrico. En el ánodo las bacterias degradan materia orgánica, y esta descomposición produce C02, protones y electrones, los cuales circulan por el circuito eléctrico hacia el cátodo, produciendo bioelectricidad y agua.

Es fabuloso pensar que si a estas bacterias se les da de comer los residuos orgánicos contenidos en aguas residuales, generan energía y limpian el agua. ¿Qué uso se le puede dar al agua?
Principalmente para riego. Las bacterias eliminan la carga orgánica que en altas concentraciones es contaminante; pero en ningún caso es agua potable, porque no va a ajustarse a los valores que establece la normativa, y porque el proceso de potabilización del agua es totalmente diferente. No sirve con eliminar la materia orgánica, tiene muchos más pasos como la desinfección para acabar con microorganismos patógenos.

La cantidad de energía que hoy por hoy podéis obtener con una biopila, ¿es suficiente como para hacer funcionar algún aparato de bajo coste energético como una bombilla LED?
Depende del tamaño de los reactores y materiales que utilices. Hay equipos que sí consiguen encender una bombilla o mover un ventilador pequeñito.

Entonces, ¿cuántas bacterias necesito para cargar mi teléfono móvil?
No creo que sea cuestión de cuántas sino de cuáles. Hay un tipo de microorganismos llamados exoelectrogénicos que pueden producir grandes cantidades de energía eléctrica.

¿Estamos cerca de aplicar las biopilas a gran escala?
Se están intentando hacer cosas, pero aún queda. Hay plantas piloto en Australia, en EEUU y en Bélgica, pero no sé en qué fase se encuentran. Lo que sí es cierto es que al ritmo que avanza la ciencia, y la cantidad de grupos de investigación detrás de esta tecnología, seguro que el futuro está más cerca de lo que pensamos.

Se tiende a asociar bacteria con peligro para la salud, ¿qué decimos a nuestros lectores para que se tranquilicen y no se muestren escépticos ante el uso de bacterias en Bioingeniería?
¡Que sin bacterias no podríamos vivir! Habitan nuestro cuerpo, gracias a ellas bebemos vino y comemos pan. Y además las podemos utilizar para descontaminar suelos, limpiar las playas de vertidos y ayudarnos a conseguir biocombustible. Todos los procesos biotecnológicos de los que nos beneficiamos están llevados a cabo por bacterias, un ejemplo cercano son las depuradoras de agua de las ciudades.

¿En casa también cuidas el medio ambiente?
Intento hacerlo, pero hay muchas cosas que no hago bien del todo y a veces me frustro, porque controlar todo es imposible: lo que comemos, los envases que generamos, la energía que consumimos, los contaminantes que se generan en cada prenda que usamos… la lista puede ser demasiado larga.

Ana, ¿qué te resulta más difícil?: ¿Contar tu proyecto a científicos en una conferencia internacional o al gran público en un evento divulgativo?
Son cosas muy distintas. Te van a juzgar de manera muy diferente y esperan cosas diferentes, pero para mí tiene más satisfacción personal que alguien que nunca haya oído hablar de células de combustible microbianas acabe entendiendo cómo funcionan y lo importantes que son como fuente de energía limpia.

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José Manuel Pereñíguez: “Las densidades de especies de interés comercial como el mero han aumentado entre 3 y 60 veces desde que se creó la reserva”

ENTREVISTA

El investigador predoctoral José Manuel Pereñíguez trabaja en pos de un modelo de desarrollo sostenible desde la reserva marina de Cabo de Palos-Islas Hormigas

Llúcia Ribot. Fruto de las excepcionales características oceanográficas y geológicas de la zona, el Área Marina Protegida (AMP) Cabo de Palos-Islas Hormigas creada en 1995, “supone uno de los puntos calientes de biodiversidad del mediterráneo”. Y así nos la presenta el investigador predoctoral José Manuel Pereñíguez, que trabaja en el Grupo de Investigación “Ecología y Conservación Marina”, en el Departamento de Ecología e Hidrología de la Universidad de Murcia, con el objetivo de hallar medidas de gestión que permitan encontrar un equilibrio entre la actividad humana y la salud de nuestros ecosistemas marinos. Bucear en uno de los lugares más espectaculares de todo el Mediterráneo, es una de las exigencias de su trabajo, que reparte sus horas entre el despacho y el mar.

José Manuel Pereñíguez realizando censos de peces en la reserva marina. Imagen: Adrián Aguilar, Universidad de Murcia.
José Manuel Pereñíguez realizando censos de peces en la reserva marina. Imagen: Adrián Aguilar, Universidad de Murcia.

Desde el Grupo de Investigación “Ecología y Conservación Marina”, ¿qué proyectos desarrolláis en el área?

Nuestro grupo centra gran parte de su trabajo en estudios relacionados con los efectos asociados a la actividad humana, siendo la reserva un lugar idóneo para llevarlos a cabo debido a su diseño. Ésta se divide en dos zonas de gestión diferente: la reserva integral, en la que está prohibida cualquier tipo de actividad (salvo la científica), y la reserva parcial, donde están autorizadas ciertas actividades muy reguladas, como la pesca artesanal y el buceo recreativo.

La regulación restrictiva de las actividades nos permite comparar distintos parámetros biológicos entre distintos niveles de protección.

Entonces, ¿cuáles son los parámetros biológicos que comparáis en la reserva?

Por ejemplo, podemos comparar el efecto del buceo entre la zona donde se puede practicar y la que no, o las abundancias de ciertas especies de peces dentro y fuera de la reserva marina. A partir del uso de censos de peces, se evalúa el efecto que áreas marinas protegidas como la de Cabo de Palos tienen sobre las poblaciones de peces. Tales censos se vienen haciendo de manera casi ininterrumpida desde la creación de la reserva por medio del buceo con escafandra autónoma.

En estos estudios, ¿qué efectos habéis detectado en el desarrollo de las especies y hábitats marinos en la reserva?

La creación de la reserva ha tenido un importante efecto, sobre todo en peces, algo que va en línea con lo encontrado en numerosas áreas marinas protegidas de todo el mundo. Estos efectos de la protección no son inmediatos, sino que han pasado entre 5 y 10 años hasta poderse percibir y alrededor de 15 hasta que han sido máximos.

En el caso de especies de interés comercial como el mero, dentón, corvina o sargos imperiales, sus densidades han aumentado entre 3 y 60 veces con respecto al cuando se creó reserva. Los incrementos de biomasa, a su vez, han repercutido en los pescadores artesanales de la zona, que han visto cómo sus capturas por unidad de esfuerzo han aumentado dentro de la reserva.

En el caso de especies de interés comercial como el mero, dentón, corvina o sargos imperiales, sus densidades han aumentado entre 3 y 60 veces con respecto al cuando se creó reserva. 

Esta es una pequeña parte de los resultados obtenidos en los últimos años de investigación sobre el efecto de la protección en las poblaciones de peces. Muchos otros van más en la línea del conocimiento básico, necesarios para conocer mejor la ecología de las especies que componen los ecosistemas marinos, y que tienen como fin último proponer medidas de gestión adecuadas para restaurar y/o conservar los servicios ecosistémicos marinos.

El trabajo de campo en la reserva 

Cuando realizáis investigación de campo en la reserva, en la práctica ¿cómo son vuestras jornadas de trabajo?

Cada jornada de trabajo es una lotería. Esto se debe a que estamos en el mar, donde todo puede pasar, y en una zona especialmente variable en cuanto a vientos y corrientes marinas. Unos factores que, junto con la turbidez, quizás sean los más determinantes a la hora de poder realizar o no nuestro trabajo. Por ejemplo, en el caso de la realización de censos de peces, las corrientes o la baja visibilidad pueden complicarlo. Sumado a esto, solemos llevar con nosotros diversos materiales en función del trabajo a realizar, lo cual lo complica aún más. Nunca sabes lo que te puedes encontrar, y eso para mí es muy estimulante.

Sigamos en primera persona, ¿qué supone para ti trabajar en este enclave?

Como investigador, y como buzo, he tenido que aprender a gestionar gran cantidad de factores, tanto humanos como materiales, lo cual en última instancia implica aprender a tomar decisiones. Esto para mí es lo más valioso, ya que será crucial en un futuro para desarrollar correctamente mi trabajo.

Y, ¿cómo valoras la creación de espacios protegidos o reservas marinas para la protección de los ecosistemas?

Es algo imprescindible en la sociedad en la que actualmente vivimos. Desde hace décadas, nuestro planeta está sufriendo un proceso continuado y cada vez más acelerado de degradación. Sin duda, la creación de espacios protegidos está ayudando a frenar este proceso, aunque todo hace indicar que no es suficiente. Por tanto, es crítico seguir investigando el funcionamiento de nuestros ecosistemas y cómo la actividad humana los está afectando, con el objetivo de tomar las medidas de gestión necesarias que nos permitan alcanzar un modelo de desarrollo sostenible.

Desde hace décadas, nuestro planeta está sufriendo un proceso continuado y cada vez más acelerado de degradación

Ejemplos como el del Mar Menor en Murcia sirven para evidenciar la importancia de alcanzar un modelo de desarrollo humano acorde a las características ecológicas del entorno en el que nos encontramos. Al igual que entendemos que nuestro cuerpo tiene unas limitaciones biológicas que debemos respetar, los ecosistemas tienen sus limitaciones ecológicas. Esto, unido al avance en el conocimiento científico, nos permitirá optimizar cada vez más el aprovechamiento de los servicios que los ecosistemas nos brindan.

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Los alimentos transgénicos

Hoy en día hay una gran cantidad de alimentos transgénicos, así que a continuación les hablare sobre todo lo que deben saber sobre dichos alimentos, empezando por explicarqué son, dónde se cultivan, cómo se cultivan, que empresas lo hacen, etc…

En este post, no quiero profundizar en el debate sobre si los alimentos transgénicos són buenos a malos para la salud humana y el medio ambiente o si són un invento económico más de la sociedad capitalista. En esta infografía se presentan datos objetivos de los últimos años con relación a los cultivos y los alimentos transgénicos.

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Reduce, Reutiliza & Recicla

Publicado por Gema Valera

Me mudo. Llevo dos semanas empaquetando todo en cajas, y no es que la casa sea grande, pero es fascinante la cantidad de cosas que se pueden acumular en 30m cuadrados. Intento reciclar, reutilizar, guardar envases y darles una segunda vida. He perdido la cuenta de todos los tarros de cristal de yogures y postres que ahora cumplen la función de portavelas, pero aún con toda mi buena voluntad, he tenido que tirar cosas, muuuuuchas cosas, y me pesa. Por eso, inspirada por mi mudanza, he decidido hacer este reportaje, para que nos concienciemos del consumo abusivo que hacemos, y de la cantidad de plástico que empleamos.

Existen alternativas, y el consumo responsable es nuestra mejor opción.

¿Te atreves a dar el cambio?

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El cambio climático en la era Trump

¿Puede el planeta sobrevivir al presidente electo de los Estados Unidos?

Imagen y tweet de Donald J. Trump: "Nevando en Texas y Luisiana, récords en las temperaturas de congelación en todo el país y más allá. ¡El calentamiento global es un engaño costoso!”.
Texto original extraído de la cuenta de Twitter de Donald J. Trump: “Snowing in Texas and Louisiana, record setting freezing temperatures throughout the country and beyond. Global warming is an expensive hoax!”

Nos despedimos del año más caliente registrado hasta ahora, pero afortunadamente también el tercer año consecutivo en que las emisiones de gases de efecto invernadero se han mantenido casi estables. Con un crecimiento económico mundial del 2.4%, ¿podríamos estar en camino de conseguir una economía climáticamente sostenible?

La mala noticia es que la nación más rica del mundo, y, dicho sea de paso, la mayor emisora de dióxido de carbono, ha elegido un nuevo presidente con una visión un tanto “particular” sobre el cambio climático que no duda en difundir en redes sociales:

Traducción: “El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos para hacer no competitiva la fabricación de los Estados Unidos”.

¿Qué implicaciones tiene la elección de Donald J. Trump en los esfuerzos globales para contrarrestar el incremento mundial de las temperaturas?

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