Palabras clave: medicina

Humanizar la salud: nuevo reto para la Medicina

Cuando hablamos de medicina y asistencia sanitaria, inmediatamente pensamos en seres humanos. Ciertamente, son actividades que no se conciben sin ellos pero, paradójicamente, y de forma paralela al desarrollo tecnológico, se viene observando una creciente deshumanización de las mismas.

Vivimos una deshumanización de lo intrínsecamente humano y eso itiene consecuencias en los pacientes, en los profesionales, y en el resto de la sociedad.

Sin excepción, en algún momento todos vamos a vernos afectados por eventos que nos pueden colocar en situación de vulnerabilidad vital, propia o de alguna persona allegada. Enfermedades de todo tipo o situaciones  de transición vital, como el nacimiento o la muerte, se encuentran entre ellos.

En dichas situaciones, la tecnología ha de ser un medio para mejorar la asistencia, no el centro de la misma. El centro de la atención sanitaria, aunque ésta conlleve en muchos casos un soporte tecnológico importante y complejo, han de ser las personas que la necesitan y, además de las cuestiones orgánicas, sus necesidades psicoemocionales individuales también han de ser tenidas en cuenta y atendidas para facilitar lo máximo posible los procesos vitales en los que se encuentran inmersas.

HUMANIZAR LA ASISTENCIA SANITARIA

Fuentes consultadas:

http://www.fundacionhumans.com/analisis-de-la-situacion-de-los-aspectos-humanisticos-de-la-atencion-sanitaria-en-espana/

https://www.efesalud.com/humanizacion-formar-profesional-paciente/

http://www.medicosypacientes.com/articulo/dr-sanchez-martos-la-humanizacion-de-la-asistencia-sanitaria-es-un-reto-de-calidad

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Resistencia a antibióticos: una carrera contrarreloj

La resistencia a los antibióticos en bacterias y otros microorganismos es uno de los problemas de salud pública más importantes, así como una grave amenaza para la seguridad alimentaria. El uso creciente de los antibióticos (tanto en medicina como en ganadería e industria), acompañado de un uso excesivo e inadecuado muchas veces, ha acelerado el proceso natural de adquisicion de resistencia.

En esta infografía se recogen algunos datos básicos sobre la resistencia a antibióticos así como consejos de como podemos contribuir a que los antibióticos sigan funcionando.

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https://create.piktochart.com/output/37489944-resistencia-a-antibioticos

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One Health: una sola salud y un solo planeta

Desde hace más de un siglo sabemos que la salud humana y la salud animal están relacionadas entre sí y con el ecosistema. A comienzos de la década del año 2000 se introdujo el concepto One Health, o Una Sola Salud, que pretende abordar los riesgos para la salud pública (acentuados por la globalización y el cambio climático) desde un enfoque multidisciplinar, estableciendo estrategias y herramientas de cooperación internacional entre profesionales de la salud humana y animal y de las ciencias del medio ambiente.
En esta línea de trabajo, la Organización Mundial de Sanidad Animal (OIE), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han publicado recientemente una guía para abordar las zoonosis (enfermedades que pueden transmitirse de los animales al ser humano) desde esta perspectiva de colaboración.

Copia y pega este enlace para compartir la infografía en redes sociales: https://create.piktochart.com/output/37426759-one-health

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El alcohol: el asesino silencioso

El consumo de alcohol no solamente conlleva una gran carga social, si no que provoca más de 200 enfermedades y es el responsable del 5,9% de las muertes en el mundo. Se asocia a un mayor riesgo de desarrollar problemas de salud como por ejemplo:
-Trastornos mentales
-Enfermedades cardiovasculares
-Cáncer
-Accidentes de tráfico

Es importante conocer el impacto que produce el alcohol en nuestro cuerpo y en nuestro entorno. Por este motivo se ha realizado la siguiente infografía.

 

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ComunicARTE en Ciencia

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Reacciones adversas a alimentos, ¿quién es quién?

Las reacciones adversas a alimentos son cada vez más frecuentes en nuestra sociedad. Entre las posibles causas de este incremento están: los cambios en las costumbres alimentarias, cambios en la flora intestinal, mejora de las técnicas de diagnóstico y una mayor sensibilización de la sociedad. Alergia alimentaria, intolerancia o enfermedad celíaca son conceptos cada vez más habituales en nuestro día a día, y que se confunden con facilidad, sobretodo por la similitud en el causante (un alimento) y en los síntomas. En este post intentaremos clarificar estos conceptos.

Imagen generada con fotos de Gaelle Marcel, Kim Gorga, Monika Grabkowska y Rebecca Luna de Unsplash
Imagen generada con fotos de Gaelle Marcel, Kim Gorga, Monika Grabkowska y Rebecca Luna de Unsplash

Para empezar, conviene recalcar que hay diferentes tipos de reacciones adversas: las tóxicas y las no tóxicas. Las tóxicas son aquellas que ocurren en todo los individuos que ingieren el alimento. Pueden ser causadas por productos de bacterias u otros microorganismos, por metales pesados como el mercurio, entre otros. Las no tóxicas, ocurren solo en individuos que, por diferentes razones, son sensibles a determinados alimentos. A continuación se describen las principales reacciones adversas a alimentos de tipo no tóxico.

Alergias alimentarias

Las alergias alimentarias son reacciones adversas a alimentos, debido a una respuesta exagerada del sistema inmune. La mayoría de las alergias alimentarias ocurren porque nuestro cuerpo, a través de la inmunoglobulina E (IgE), reconoce un alimento inocuo como algo peligroso. De forma inmediata o en pocas horas, este reconocimiento activa a células del sistema inmune y da lugar a los diferentes síntomas. Entre ellos encontramos síntomas cutáneos (urticaria), reacciones en la mucosa oral, dolor abdominal, diarrea o vómitos, entre otros. Entre las consecuencias más graves de la alergia alimentaria está el choque anafiláctico, que puede ocasionar la muerte.

Este vídeo explica, de forma general, en que consiste la alergía y el mecanismo inmunológico que la ocasiona:

Las alergias alimentaria son más frecuentes en niños, muchos de los cuales desarrollaran tolerancia al crecer; y en la población adulta la frecuencia es del 1-2%. La percepción social pero (autodiagnostico), sitúa su frecuencia alrededor del 6%: éste es uno de los hechos que también puede explicar la percepción de que este tipo de reacciones han aumentado.

Los alimentos más frecuentes causantes de alergia en niños son la leche, el huevo, los frutos secos, las legumbres, las frutas y los mariscos; y en adultos las frutas y los mariscos, aunque existen muchos otros alimentos que pueden ocasionar alergia.

Para el diagnóstico de las alergias alimentarias es muy importante la historia clínica, que se complementa con varias pruebas: medir los niveles de IgE específica a ciertos alimentos, las pruebas cutáneas y finalmente la provocación oral, que suele hacerse en caso de que las otras pruebas no sean concluyentes. Por esta última razón, es importante saber que un diagnostico no se basa solo en pruebas “positivas” o “negativas”, sino en base a una interpretación de éstas junto a la historia clínica. Así, por ejemplo, tener IgE frente a melocotón no indica que seamos alérgicos a ese mismo, sino que estamos sensibilizados. Si en nuestro día a día ingerimos melocotón sin síntomas, significa que no somos alérgicos y por lo tanto no debemos eliminar ese producto de nuestra dieta. La eliminación de alimentos a los que estamos sensibilizados pero no somos alérgicos pueden comportar que posteriormente desarrollemos la alergia. Por otra parte, algunos test diagnósticos que se ofertan, como el análisis de pelo, la quinesiología aplicada o el test leucocitotoxico, carecen de base científica.

El tratamiento de la alergia alimentaria consiste en evitar el alimento en la dieta. En caso de ingestión accidental, existen varios fármacos (antihistamínicos o corticoides) para controlar la reacción, y en caso de reacción anafílactica será necesaria la administración de adrenalina. Desde hace unos años, y para ciertos alimentos, existe lo que se conoce como desensibilización o inducción oral de tolerancia. Consiste en introducir, bajo supervisión médica, cantidades crecientes del alimento hasta que el paciente puede ingerir una cantidad determinada de manera segura. En algunos casos se consigue una tolerancia total al alimento y en otros casos solo parcial, pero se disminuye de esa forma las reacciones graves que pueden ser ocasionadas por una ingesta accidental. También se estan ensayando hoy en día vacunas para la alergía a alimentos, aunque estan en fase de desarrollo.

Existen, además, algunas alergias a alimentos que no son mediadas por IgE, y que pueden aparecer de forma más retardada. Es el caso de la esofagitis eosinofílica o las enteropatías por proteínas de la dieta.

Para profundizar en el tema, recomendamos visitar la página de la SEAIC (Sociedad Española de Alergía e Inmunología Clínica) o la lectura de este capítulo del libro de las Enfermedade Alergicas de la Fundación BBVA.

Intolerancias alimentarias

Las intolerancias alimentarias, a diferencia de las alergias alimentarias donde interviene el sistema inmune, son debidas a problemas de tipo digestivo o metabólico. Esto incluye, por ejemplo, la falta de enzimas para procesar ciertos alimentos, el mal funcionamiento de éstas o problemas en la absorción de nutrientes. Los síntomas de las intolerancias alimentarias son similares a los de la alergia alimentaria, sobretodo en referencia a los síntomas digestivos, aunque también puede haber síntomas cutáneos y otras manifestaciones como migraña o fatiga. Los síntomas, además, suelen ser dependientes de la dosis y, a diferencia de las alergias, pueden aparecer varias horas después de la ingesta.

Las intolerancias son más frecuentes que las alergias y suelen tener consecuencias menos graves. A día de hoy solo hay unas pocas intolerancias alimentarias bien definidas. La más conocida es la intolerancia a la lactosa (conviene no confundirla con la alergia a proteínas de la leche), que afecta a un porcentaje bastante elevado de la población (en algunas zonas del planeta, prácticamente el 100% de la población es intolerante a la lactosa) y que se debe a la falta de lactasa, la enzima que degrada la lactosa. Otras intolerancias descritas son las intolerancias a la fructosa o a la sacarosa, o el déficit de diamina oxidasa (DAO), la enzima que degrada la histamina. Existen otras potenciales intolerancias, de las que hay pocas evidencias y generan controversia. Es posible que algunas de éstas, sean debidas a otras enfermedades del sistema digestivo o que sean inducidas por la aversión a un alimento.

Las intolerancias pueden ser de diferentes grados, no es un “todo o nada”. Así, hay algunos individuos que pueden comer pequeñas cantidades del alimento sin consecuencias mientras que otros con la misma cantidad si van a desarrollar una reacción adversa.

El diagnóstico de las intolerancias alimentarias es difícil y solo existen test diagnósticos para algunas de ellas. Como en el caso de las alergias, se ofrecen numerosos tests de validez dudosa. Entre ellos es bastante común el test de las IgGs frente a alimentos, que carece de suficiente evidencia científica y no es apoyado por las principales asociaciones y organizaciones de profesionales de la salud.

El tratamiento de la intolerancias suele consistir en evitar el o los alimentos a los que se es intolerante, aunque en algunos casos existe la posibilidad de ingerir la enzima de la que no disponemos lo que que permite al paciente ingerir el alimento durante un período de tiempo.

Enfermedad celíaca

La enfermedad celíaca es una enfermedad de tipo autoinmune que afecta a individuos susceptibles genéticamente (aunque solo un pequeño porcentaje de los portadores de genes que confieren susceptibilidad desarrollaran la enfermedad). En la enfermedad celíaca, el sistema inmune reconoce el gluten (presente en trigo, cebada, algunos tipos de avena, espelta o centeno) y como consecuencia desarrolla una respuesta inmune. Esta respuesta daña el intestino delgado, causando una absorción inadecuada de nutrientes básicos, y es responsable de sus síntomas digestivos (diarrea, dolor de estómago, nauseas, úlceras bucales) pero también de síntomas extradigestivos (dolor en las articulaciones, acné o eczemas, neuropatías o infertilidad).

La enfermedad celíaca afecta a un 1% de la población aproximadamente, con mayor frecuencia en mujeres (hecho habitual en enfermedades de tipo autoinmune). Para el diagnóstico de la enfermedad celíaca se analiza la historia clínica, un test para determinar la presencia en suero de anticuerpos asociados a la celiaquía (aunque un test negativo no descarta la enfermedad) y si se requiere se puede realizar una biopsia intestinal para determinar alteraciones en el tejido. Además, se puede complementar con un estudio genético para determinar que la persona es portadora de los genes que confieren susceptibilidad.

El único tratamiento que existe a día de hoy para la enfermedad celíaca es una dieta libre de gluten de por vida.

Conviene distinguir la enfermedad celíaca de la alergia al trigo (mediada por IgE frente a algunas proteínas del trigo) y de lo que se conoce como sensibilidad al gluten no-celíaca, un trastorno descrito en los últimos años y que aún genera controversia.

Podéis leer más en este documento de la Sociedad Española de Inmunología o visitar la web de la FACE (Federación de Asociaciones de Celíacos de España).

Otras fuentes para profundizar: artículo (en inglés) y artículo (en español) sobre alergia e intolerancias alimentarias
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El poder de parar: meditación versus medicación.

Vivimos en una sociedad paradójica. A pesar de disfrutar de enormes avances tecnológicos que contribuyen a mejorar la calidad de vida de las personas, tenemos que afrontar grandes retos en temas de salud.
La salud mental se ha convertido en uno de ellos.

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Vacunar o no vacunar, esa es la cuestión

En los últimos años se ha cuestionado la eficacia y la seguridad de las vacunas. Esto ha originado una creciente desconfianza y confusión en la población, y ha planteado una serie de mitos que deberían desmentirse para conseguir una sociedad bien informada. Tal y como se plasma en el siguiente vídeo sobre Mitos y Verdades de las Vacunas.

Vacunar o no vacunar: esa es la cuestión

Las vacunas, como cualquier otro fármaco, requieren un largo proceso de desarrollo y aprobación y se siguen sometiendo a estudios de seguridad durante su comercialización. Si bien es cierto que no están exentas de efectos adversos, el beneficio que aportan supera los riesgos asociados.  Algunos de los efectos secundarios más frecuentes son:

-Enrojecimiento de la zona de inyección

-Fiebre

-Dolor de Cabeza

-Vómitos

La aparición de efectos secundarios más graves es infrecuente y de menor importancia que la severidad de las infecciones de las cuales previenen.

 

No obstante, existen voces, asociaciones e incluso medios de comunicación que defienden la falsa creencia que las vacunas, en especial la vacuna trivalente del Sarampión, Rubeola y las Paperas provoca Autismo o Trastornos del Espectro del Autismo. Este mito en el que muchos se resguardan, se ha desmentido por parte de múltiples estudios, tal y como reafirma la Confederación de Autismo de España en un comunicado de 2017. El vínculo entre el autismo y las vacunas se remonta a 1998 cuando se publicó un estudio en la revista The Lancet cuyo autor es el Dr. Andrew Wakefield que relacionaba la administración de la vacuna triple vírica con la aparición de Autismo en niños. La revista se retractó parcialmente debido a que era un estudio falseado y carecía de evidencia científica, desafortunadamente sigue encontrándose en la literatura.

 

¿Pero, qué es exactamente una vacuna y para qué sirve?

Tal y como define la Asociación Española de Vacunología, “una vacuna es un producto biológico compuesto por microorganismos muertos o atenuados, o parte­­ de ellos que se administra para prevenir enfermedades infecciosas en personas susceptibles de padecerlas”. La administración provoca la estimulación del sistema inmunitario para lograr el desarrollo de defensas en caso de entrar en contacto con el microorganismo. El proceso puede observarse en el siguiente vídeo, una animación de la plataforma E-bug que contiene múltiples recursos educativos sobre vacunas y antibióticos.

 

Al contrario de lo que da a entender la creencia popular, las vacunas no debilitan el sistema inmunitario, si no que lo preparan para poder actuar, permiten la formación de anticuerpos que realizan la función de vigilantes y ante cualquier exposición al microorganismo son capaces de erradicarlo.  Por este motivo las vacunas son más seguras que contraer infecciones que pueden poner en riesgo nuestra vida.

 

Muchos creen erróneamente que no es necesario vacunarse de enfermedades que no son frecuentes en nuestro medio, lo que desconocen es que todos somos susceptibles de contraer una enfermedad infecciosa y que, si son tan infrecuentes en nuestro entorno, es gracias a la inmunización generada por la vacuna. Ya saben el “más vale prevenir que curar” se cumple firmemente. Además, con la inmunización no solamente nos protegemos a nosotros mismos, sino que protegemos a los demás evitando que los microorganismos puedan propagarse de un ser humano a otro, es lo que se conoce como efecto rebaño.

 

Por todos estos motivos existen los Calendarios Vacunales Pediátricos que son herramientas para la administración sistemática de vacunas en un período de tiempo determinado que permite inmunizar a los niños frente a enfermedades que les podrían afectar en el periodo de la vida en el que son más vulnerables. La obligatoriedad de dichos calendario es un tema candente en la actualidad, tal y como se publicó en El País en este artículo, en Francia la vacunación es de obligatorio cumplimiento desde 2017 debido a una insuficiente cobertura. No obstante, existen otros países, como España o Canadá, donde son los padres quienes deciden si vacunar o no a sus hijos. Es por esto, que suceden casos como el publicado recientemente en El País que nos habla sobre un adolescente criado en una familia antivacunas y que ha decidido a su mayoría de edad vacunarse.

 

Vacunar o no vacunar: un debate existencial al mismísimo estilo de Hamlet que tiene por única respuesta la adecuada información de la población.

 

Ilustración original de Ariadna Roca Fernández.

 

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El futuro de la medicina: ¿Aprovechamos bien los datos?

¿Te gustaría ir al médico y encontrarte con un tratamiento específico para ti? El concepto de medicina personalizada puede parecernos del futuro, pero la realidad es que está empezando a pisar fuerte en el contexto sanitario que nos rodea. La idea de plantear el estudio de las enfermedades a través de una observación más individualizada ya surgió con Hipócrates en la Antigua Grecia: “Es más importante saber qué tipo de persona tiene una enfermedad que el tipo de enfermedad que tiene una persona”. Recientemente su uso está en auge debido a la constante aparición de nuevos métodos informáticos. Las posibilidades de conseguir un mejor diagnóstico, una intervención más precoz y un tratamiento específico, son reales.

Imagen de TIMed Center

El hándicap emerge al plantearse el camino hasta estos objetivos a través del big data. Aprovechar el big data consiste en usar algoritmos que permitan analizar grandes sets de datos de distintas fuentes que, hasta el momento, no se habían estudiado en conjunto. Con este análisis computacional se pretenden revelar patrones, tendencias y asociaciones, especialmente relacionados con las interacciones entre elementos, las cuales pueden extrapolarse al estudio de enfermedades y tratamientos. Continuar leyendo

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Pasado, presente y futuro de la cardiología

 

La cardiología ha experimentado enormes avances en las últimas décadas con el desarrollo de terapias mínimamente invasivas. Actualmente la medicina regenerativa con el uso de la terapia celular está tomando un fuerte impulso.

Este nuevo campo de investigación permite el uso de células madre para la favorecer la regeneración celular cardíaca aunque existen casos de gran destrucción en lesiones isquémicas que dificultad la capacidad de reparación miocárdica. Aun así, se ha demostrado que la eficacia del tratamiento con células madre en pacientes con cardiopatía isquémica mejora la función del corazón y, por tanto, los síntomas derivados de dicha patología.

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