Palabras clave: Cambio climático antropogénico

Los pulsos de océano

El ritmo de la corriente meridional del atlántico norte se ralentiza, polarizando, aún más, el clima global.

 

Golden sunrise clouds and rising sun above sea , Atlantic Ocean

De nuevo… ¿el hombre?

Una de las principales causas de esta anomalía en la corriente meridional atlántica, AMOC (Atlantic meridional overturning circulation), viene del incremento de la temperatura global antropogénico. Sin embargo, a través de otra línea de investigación paralela, se desvela el fin de la “pequeña era de hielo” (PEH) como la raíz de este problema.

Es sabido, y entendido por muchos que, el calentamiento global,  ha provocado y provoca el deshielo de numerosos macizos de helados. El hecho, deriva en una mayor cantidad de agua, dulce, poco densa, al conjunto de los océanos. La salinidad y la temperatura del agua de nuestros océanos, son los principales factores que regulan la distribución de las aguas a lo largo y ancho del planeta.

Por otro lado, los ciclos naturales del clima terrestre, pueden tener algo que ver en esta transformación. El fin de la pequeña edad de hielo, puede ser uno de los causantes del aumento de este deshielo. Paradójicamente, muchas son las voces que atañen el fin de la PAH, al resultado de la acción humana, datando los “inicios del fin” de la PAH, con el comienzo de la revolución industrial.

 

La corriente meridional del atlántico norte

 

 

 

Las salinas y templadas aguas del cabo del golfo, dan lugar a un meandro que cruza el atlántico, formando la corriente del atlántico meridional, AMOC. Durante el frio del invierno, esas aguas saladas, densas y cálidas se destemplan, hundiéndose y creando una corriente de convección más profunda. Es esta corriente de convección la que vertebra gran parte del movimiento de la corriente meridional del atlántico norte.

 

La importancia que conlleva esta “cinta transportadora transatlántica”, tiene un enorme impacto sobre la temperatura, principalmente. Así como en los ciclos del carbono, la distribución de los solutos y alimentos a lo largo de la masa oceánica, además de la estabilidad de los ecosistemas marinos dependientes de ella. Los últimos datos novedosos en torno a esta problemática llegan desde un estudio publicado en la revista Nature. Los datos son contundentes; no existían registros de tal debilitamiento en esta corriente desde hace aproximadamente 1600 años.

El equipo del Dr. Thornalley, ha analizado los sedimentos marinos a grandes y variadas profundidades, cuyos resultados determinan, que la fuerza del flujo termohalino, ha ido decayendo desde el 1850, coincidiendo con el comienzo de la revolución industrial.

En otro paper cientfífico publicado en la misma revista, se hace una valoración aproximada de lo que esta anomalía puede provocar en el clima del planeta. Un deshielo más acentuado, provoca un aumento de la masa de agua dulce en el océano, la cual, debido a su baja salinidad y temperatura, no se une al ritmo de la circulación; no desciende para circular hasta las aguas del sur.

De esta manera, las aguas frías y dulces, restringidas a su área, refrigeran la temperatura atmosférica del giro subpolar del atlántico norte. Este bloqueo en el ciclo, hace que una menor cantidad de agua fría y profunda, emerja en zonas del sur.  De esta manera, la temperatura superficial del agua aumenta, y con ello, la temperatura atmosférica presente.

Los expertos añaden, que esta situación anómala no solo altera el clima aún mas, sino que puede dañar la estabilidad de los ecosistemas marinos.

Aún quedan por conocer los datos de los estudios que siguen su curso actualmente, y que ayuden a esclarecer, el verdadero origen de esta anomalía, a pesar de que sea fácil de intuir.

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Medio ambiente y desarrollo

El éxodo a la ciudad es una de las causas del olvido al que se ha relegado la naturaleza en las sociedades occidentales. Sin embargo, para una gran parte de la población mundial el medio ambiente y sus recursos naturales es el sustento básico de vida.

En pleno cambio climático, muchas organizaciones y comunidades de todo el mundo ponen su granito de arena para frenar el impacto del hombre en el entorno natural que pone en riesgo la salud, la producción alimentaria y la economía mundiales. Estudios, noticias, instituciones informan sobre las consecuencias y proponen alternativas al abuso al que el medio ambiente ha sido y está siendo sometido. Ingeniería genética, bancos de germoplasma, producción agraria integrada, proyectos comunitarios ecologistas, el avance científico-tecnológico y redes sociales son medios y estrategias puestas en marcha para promover y ayudar al desarrollo sin olvidar y teniendo en cuenta la drástica situación ambiental de hoy día.

La siguiente es una lista heterogénea sobre estudios que alertan sobre las consecuencias ambientales antropogénicas e iniciativas, proyectos y trabajos científicos que luchan contra el cambio climático apostando por la preservación del medio ambiente y un desarrollo sostenible en el mundo entero.

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¡Marchando una de cambio climático!

Dieter_G Vapor de agua. Gas invernadero.
Dieter_G
Vapor de agua. Gas invernadero.

Muy pocas investigaciones científicas gozan del favor del público a excepción de las relacionadas con la salud, el universo inexplorado o la protección de especies y espacios naturales emblemáticos. Para percibir, seguimos utilizando más la vista y el corazón que no es, no, un órgano de los sentidos. El cambio climático ha entrado en la lista de estos “gustos” preferentes. Saboreemos por qué.

Estamos atrapados en un mundo donde la ciencia debe llamar la atención. Es decir, debe llamar a la puerta y someterse a la criba de un público generalista que determinará si entra o no en su trastienda de datos.

Y para ello, el público exige aderezo: ni muy fuerte ni demasiado soso, de llevar salsa que no sea espesa y si se flambea un poco, mejor, ese regusto a hoguera de las vanidades da un punto de exquisitez elitista. Nuestra formación nos lo permite.

Poco importa que en ese intento de conseguir su aceptación perdamos por el camino datos, interrelaciones, complejidad, capacidad de razonamiento y sobre todo, amplitud de miras y flexibilidad.

Se lleva lo concluyente, lo compacto, lo que no presenta fisuras ni respira incorrección por ningún costado. Se lleva parecer seguro, lo demás entra en el terreno de la debilidad intelectual. Se pierde así uno de los pilares que sustentan la ciencia: el continuo intercambio abierto de pensamientos e ideas.

Esta diferenciación pública entre la ciencia que se cree y la que no se cree, dista mucho de la esencia misma del quehacer científico y de su progreso.

El plato

Últimamente, los medios de comunicación tienden a presentar la realidad ambiental cargada de records en registros de temperaturas y fenómenos meteorológicos extremos, con el afán, imagino, de acotar instantes, de captar momentos de impacto emocional y asociarlos al “cambio climático que sufrimos”. Y lo han conseguido. Todo el mundo habla del cambio climático que cercena sus vacaciones y amaga sus intentos de progreso económico. Es algo cotidiano y experimentado.

¡Bravo!, pienso, todo un éxito de divulgación científica.

La ensalada

Durante los últimos 50 años, se ha registrado un aumento progresivo de las temperaturas superficiales de la Tierra. Las consecuencias de este Calentamiento Global se han observado en diferentes áreas geográficas de la superficie terrestre como océanos y casquetes polares.

Ludi Fenómenos meteorológicos extremos
Ludi
Fenómenos meteorológicos extremos

Esta serie de observaciones meteorológicas se asocian de manera casi indiscutible a la hipótesis de la influencia antropogénica sobre el clima. Hipótesis que ha ido creciendo a la luz de numerosas investigaciones y que se ha convertido además, en un objetivo político y social de enorme calado. Este gigante mediático presenta una serie de incertidumbres que deben ser dilucidadas.

Empecemos por aclarar que mezclamos mentalmente dos conceptos cuya determinación se realiza utilizando una escala de tiempo diferente. El cambio climático hay que analizarlo en términos de clima no en términos de Meteorología que es como se analiza el período de calentamiento global que atravesamos. Por lo tanto, nuestra limitada vida sólo puede ser testigo de los cambios meteorológicos no de los cambios climáticos.

El sistema climático de la Tierra es complejo. Incluye la atmósfera, los océanos y otros cuerpos de agua continentales, las superficies terrestres, y los hielos continentales y marinos. Esos componentes interactúan entre sí.

El clima evoluciona con el tiempo debido a la influencia de factores forzantes internos y externos. Los primeros están representados por los mecanismos de interacción entre las diferentes componentes del sistema climático (influencia de la dinámica interna).

Los forzantes externos incluyen fenómenos naturales como erupciones volcánicas, variaciones en la actividad solar o en la órbita terrestre y también efectos de la actividad humana (gases invernadero). Determinan además el balance radiativo en la Tierra, es decir, el balance entre la energía recibida del Sol y la emitida por la Tierra y su atmósfera.

Variaciones en la magnitud de estos forzantes producen cambios en el balance radiativo (Forzamiento radiativo) y en el clima.

Los postres

Las investigaciones científicas intentan cubrir todos los aspectos determinantes del clima. Hasta el momento, lo que se ha constatado es que la variabilidad natural del clima se superpone a la inducida por los gases invernaderos emitidos por la actividad humana. Unas veces, esta superposición aumentará la señal climática y otras la disminuirá.

El forzamiento radiativo es clave para analizar la variación de la relación señal/ruido climática. Los climatólogos concluyen: el ser humano es ya un elemento más del clima.

Hay evidencias suficientes para indicar que estamos atravesando por un período de pausa en ese proceso de calentamiento global progresivo que predecían los modelos matemáticos de simulación utilizados. Los científicos continúan investigando el porqué de este impasse. Una de las causas posibles es la variabilidad de los fenómenos que ocurren en las capas atmosféricas que entran en contacto con determinados océanos como el Pacífico.

La dinámica de las nubes es, aún, todo un galimatías. La influencia de la dinámica solar en el balance radiativo, tampoco se conoce del todo. La complejidad del clima: el Santo Grial para entender y no creer el cambio climático.

¿Tisana o café?

Proyectar la evolución futura del clima, ese es el gran desafío.

Lo que se discute es la cuantificación de la componente antrópica en estos procesos. Hay que asumir las incertidumbres de la hipótesis del cambio climático sin ambages.

Consecuencia de todo ello es que se ha generado una controversia, más significativa en medios populares


que en la literatura científica (como era de esperar) donde se practica de manera venerada el respeto a la discrepancia y se ejercita el derecho y el deber de replicar con fundamento, aportando argumentos y resultados experimentales. Así es la ciencia.

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