Selfies y museos

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Imagen de culturethemes

Desde hace 7 años, cada enero se celebra el Museum Selfie Day. Esta iniciativa digital busca animar a los visitantes para que publiquen en twitter o instagram selfies tomados en los museos. El evento es promovido por Max Dixon, miembro de Culture Themes, y cuenta con la participación de muchos museos alrededor del mundo. Este año, el día elegido para el evento fue el miércoles 15 de enero.


¿Quién no se ha tomado un selfie? Los selfies forman parte de nuestra vida cotidiana y se ha dicho mucho sobre ellos. Por esto no es sorpredente que hayan captado también el interés de los investigadores. Se han realizado muchos trabajos al respecto, a menudo desde una perspectiva psicológica, que se han centrado en los aspectos narcisistas de la práctica. Sin embargo, aún hay poca información sobre los selfies en museos. Un buen ejemplo es la investigación ”Art/Self As Art: Museum Selfies As Identity Work” realizada por Kozinets, Gretzel y Dinhopl, quienes buscaban entenderlos desde una perspectiva holística, contextualizada y cultural, centrando su análisis en museos de arte contemporáneo.

Los investigadores empezaron revisando diferentes definiciones entre las que resalta la de Levin. Para él, los selfies son “retratos de uno mismo en el acto de autorretratarse”. Luego, observaron el comportamiento de las personas en los museos, a las que se los tomaban y a las que no. También analizaron numerosas publicaciones en redes sociales. Finalmente, concluyeron que esta práctica no es solo una manifestación de la propia identidad, sino también es un acto social, un llamado a la conexión, una respuesta a la competencia y un acto de mimetismo.

La infografía, a continuación, presenta diferentes tipos de performances relacionadas con la toma de selfies que se desarrollan en los museos.


Por otro lado, the Art Assignment ha publicado un video sobre los selfies desde la perspectiva de la historia del arte. Este programa es co-producido por PBS Digital Studios y Complexly, y dirigido por la curadora Sarah Urist Green. Es interesante ver cómo estos se originan desde la aparición de la fotografía y cómo van cambiando en el tiempo.

Es necesario que los museos reconozcan la importancia de la toma de selfies, estos reflejan el rol social de los objetos en la vida de las personas, por lo que los museos deben facilitar estas relaciones. En esta línea, el blog Edgital dice que este reconocimento está alineado al cambio de perspectiva de centrarse en los objetos a enfocarse en las audiencias.

Edgital evalúa también si los selfies se pueden considerar como engagement, a lo que responde:

¿Y si nunca se toman el tiempo para tener una interacción más profunda con el arte? Está bien. Estamos aquí para que nos usen como quieran. No existimos para asegurarnos de que todos tengan un momento transformador con el arte, pasen horas admirando las pinceladas, la composición y la luz. Estamos aquí para que nuestro público facilite una interacción significativa con el arte / historia / ciencia por sí mismos

Por otro lado, Elizabeth Hunter dice, en base a su investigación, que los selfies en museos pueden ser un puente entre las colecciones y un público digitalmente comprometido.  Así, representan una oportunidad para que las instituciones, grandes y pequeñas, aumenten la asistencia y el compromiso de los visitantes, y abran un diálogo sobre nuevas formas de relacionarse. Además señala que los selfies en los museos nos recuerdan que estos son lugares, lugares reales, con direcciones físicas, que queremos visitar.

Finalmente, si bien muchos museos participan del #museumselfieday y otros tantos utilizan la toma de selfies como estrategia, aún hay muchas instituciones que han dejado pasar la oportunidad de interactuar con sus visitantes. Este tipo de interacciones permiten no sólo la apropiación de los museos, sino también la creación de vínculos fuertes y dinámicos con las comunidades que los rodean, a la vez que visibilizan al museo, sus colecciones y a su personal.

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¿Qué tienen en común el Delta del Ebro y Australia?

En estas últimas semanas hemos visto como las redes sociales y las noticias se llenaban de publicaciones sobre los incendios de Australia. Y más recientemente, las inundaciones del delta del Ebro también. Las catástrofes ambientales están a la orden del día. Pero, ¿hay algo en común entre estas dos noticias?

 Bush_fire_at_Captain_Creek_central_Queensland_Australia.Delta_Ebro_satelite

Algo que a simple vista puede parecer muy lejano, exactamente a 15.744 km, y que a su vez suena contradictorio, fuego-agua, tienen algo en común. Y lo que tienen en común es la voracidad en la cual se han reproducido.

Por una parte, en palabras de Michael Clarke, ecologista de la Universitat La Trobe de Bundoora Melbourne, en una de las entrevistas concedidas a la revista nature dice “Australia está en la peor temporada de incendios forestales registrada. El número de muertos humanos es de 27, y unas 2.000 casas han sido destruidas en más de 10 millones de hectáreas de tierra, un área más grande que Portugal. Se estima que mil millones de mamíferos salvajes, aves y reptiles han perecido.”
Por otra parte, en El periódico español versión digital, podemos encontrar la constatación, en la que el secretario de Estado de Medio Ambiente Hugo Morán, en referencia a la inundación del Delta del Ebro debida al temporal, dice que supera “el peor de los escenarios” como catástrofe en esta región.

Nos encontramos en un punto antiretorno, las catástrofes climáticas se han agudizado y no parece que esto vaya a parar. Además, han empezado a producirse varias simultáneamente, como en el caso del Delta del Ebro, dónde se han juntado, la borrasca Gloria y la transgresión marina.  Es por ello, que a estas alturas ya cuesta dudar de la estrecha relación de dichas catástrofes con el cambio climático.

¿Cómo hemos llegado hasta este punto?

Las continuas emisiones de C02 a la atmósfera producidas por el ser humano han sido consideradas como las causantes del aumento de temperatura en el planeta Tierra. Según los datos recogidos por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés), “cada uno de los tres últimos decenios ha sido sucesivamente más cálido en la superficie de la Tierra que cualquier decenio anterior desde 1850. Además, el IPCC también afirmó que “un clima cambiante puede dar lugar a fenómenos meteorológicos y climáticos extremos sin precedentes”

¿Qué relación existe entre las catástrofes ambientales y el cambio climático?

catastrofes de clima

¿Existe solución?

Lo primero que debemos replantearnos es, ¿solución a qué?, las catástrofes ambientales han existido a lo largo de los años, pero los daños ocasionados han quedado retratados en ser más difíciles de remediar. La prevención es el punto clave que debemos contemplar como solución. Debemos estar preparados para lo que viene. Porque a pesar de no poder prever la magnitud de los daños, si se puede preparar los terrenos para la absorción de dichas catástrofes. Es necesario implementar medidas adaptadas a cada zona, es decir, aquellas zonas inundables, deben adaptar sus ciudades. Es necesario que todo funcione correctamente para minimizar los posibles daños. Varios ejemplos podrían ser: comprobar las canonizaciones de las ciudades, detectar  las zonas de ríos antiguos para así poder establecer planos de evacuación, etc. Las zonas que sufran de incendios, deben tener planes de prevención, cómo preparar los terrenos, humidificar las zonas más secas y tener controlados los focos calientes. Pero todos estos ejemplos no servirán si no cambiamos la mentalidad con  las medidas de mitigación. Es necesario reducir sustancialmente las emisiones de gases de efecto invernadero, derivados del uso masivo de combustibles fósiles.

No existe la solución mágica, es necesario politizar la causa con un marco legislativo general que incentive el uso de energías renovables lo antes posible y que libere el mercado económico de las industrias petroleoquímicas. Y así, poder implementar planes y programas desde la raíz del causante que realmente puedan darnos la oportunidad de salvar las vidas de nuestros ecosistemas.

Post de Maria

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Alzheimer: más de un siglo de investigación y la esperanza de un tratamiento

Es considerada la epidemia del siglo XXI. Según la Organización Mundial de la Salud, se detecta un caso nuevo de Alzheimer cada tres segundos, lo que equivale a 10 millones de casos nuevos por año en el mundo. Fue descubierta entre 1901 y 1906, por el médico Aloysius Alois Alzheimer, pero aún queda mucho por investigar en prevención y tratamiento.

Cuando a William Utermolhen, artista plástico, le diagnosticaron la enfermedad de Alzheimer en 1995, tenía 61 años. Al contrario de lo que hacen muchas personas en esta situación, su respuesta fue seguir pintando y comenzar una serie de autorretratos.

El registro del olvidado

William Utermohlen: Art and Alzheimer’s from Urban Times on Vimeo.

Es un caso reconocido, comentado y, hasta, ampliamente publicado en medios relacionados con el arte pero también con la salud. Porque a medida que avanzaba la enfermedad, el pintor exploraba nuevas técnicas y formas de expresión.

self portrait with mug

Fuente: https://www.williamutermohlen.org/

Incluso, muchos creen que alcanzó una nueva dimensión artística, menos figurativa y más expresiva. Pero la pregunta es: ¿cuánto de Utermolhen quedó en esas obras que realizó y cuánto fue producto del otro Utermolhen, del que tenía Alzheimer?

William falleció en 2007, siempre acompañado de su mujer e historiadora de Arte, Patricia, quien además se ocupó de difundir y dar a conocer aún más la vida y obra del artista.

Alzheimer en números 

Fue descubierto por el psiquiatra y neurólogo alemán Aloysius Alois Alzheimer entre los años 1901 y 1906, cuando identificó y publicó, por primera vez, los síntomas de la patología que luego llevaría su apellido.

Actualmente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) define al Alzheimer como la forma más común de demencia, caracterizado por el deterioro de la función cognitiva. Se calcula que representa entre un 60% y un 70% de los casos de demencia en el mundo y que hay un nuevo caso de Alzheimer cada tres segundos. El equivalente a 10 millones de casos nuevos cada año.

Los síntomas que se presentan pueden ser diversos pero todos relacionados con la neurodegeneración. Y tal como indica el Hospital Clinic de Barcelona en su sitio web: “es incurable y no hay tratamientos que puedan evitar su avance”.

Según las previsiones de la OMS: en el año 2050 habrá más de 150 millones de personas con enfermedad de Alzheimer en el mundo. El coste asociado a esta enfermedad y otras demencias equivale al 1% del PIB mundial. Por todo esto, muchos la consideran la epidemia del siglo XXI. Otros, el precio que estamos pagando por la prolongación de la esperanza de vida. A menos que se encuentre el tratamiento efectivo que permita curarla. Algo que aún está pendiente.

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William Shakespeare, que estás en los cielos…

Hay más cosas en el cielo y en la tierra, Horacio, de las que han sido soñadas en tu filosofía”. No podía expresar mejor el bardo de Avon, con esta frase de Hamlet,  las incógnitas que se planteaban en su época. Era un tiempo dominado por los descubrimientos de nuevos continentes y la reformulación de la dinámica de los planetas. Lo que seguramente no sospechaba es que, con el tiempo, algunos de sus personajes formarían parte de ese nuevo universo en expansión.

En época de Shakespeare el Sistema Solar conocido estaba formado por los mismos cinco planetas ya descritos desde la antigüedad, y que recibian nombres mitológicos. Junto con el Sol y la Luna eran la base de nuestro sistema de medición del tiempo, la semana. Parecía, pues, que todo estaba sólidamente establecido.

Heliocentric
Modelo heliocéntrico. Andreas Cellarius. Wikipedia.

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‘Big data’: cuando la tecnología salva vidas

 

Photo by John Middelkoop on Unsplash
Photo by John Middelkoop on Unsplash

Accedes a una página web y tu visita queda registrada. Compras on-line y la publicidad te seguirá sugiriendo productos similares. Hasta puedes conocer la frecuencia de vuelos y el perfil de los turistas que viajan a cualquier ciudad del mundo.

Es la revolución del ‘big data’. En la era de la inteligencia artificial, ‘big data’ (o datos masivos) hace referencia al conjunto de datos de gran tamaño y complejidad que son generados constantemente por nuevas fuentes. Son datos de una gran variedad (texto, imágenes, vídeo…) y se presentan en mayores volúmenes y a una velocidad superior respecto a hace tan sólo unos años. A estos rasgos se los conoce como las tres V (variabilidad, volumen y velocidad). En los últimos años se han añadido otras dos V: valor y veracidad.

Más allá del ámbito del consumo, muchos otros sectores generan constantemente datos a gran escala.

Photo by NASA on Unsplash
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Es de sobras conocido el papel crucial del ‘big data’ en el mundo empresarial y de marketing. Pero más allá del ámbito del consumo, muchos otros sectores generan constantemente datos a gran escala. En el campo médico, por ejemplo, la digitalización del diagnóstico por imagen, el reemplazo del papel y el desarrollo de la biotecnología contribuyen de forma importante al aumento del volumen de información.

Pero identificar el valor de los datos pasa no sólo por analizarlos, sino por plantearse las preguntas correctas e identificar retos. La tecnología digital está cambiando la forma en que la sociedad se adelanta a los problemas. En los últimos años el ‘big data’ ha empezado a jugar un importante papel, por ejemplo, en la gestión de los desastres naturales.

Las nuevas tecnologías son un recurso imprescindible no sólo en la preparación ante una catástrofe sino también después de que haya ocurrido. Invertir en reducción y prevención de riesgos tiene un gran valor. Además del aumento de supervivientes, que es sin lugar a duda la prioridad, contar con tecnología digital ayuda a minimizar los costes económicos, ya que posibilita una mayor eficiencia y organización. Es decir, salvar más vidas con menos dinero.

La localización de zonas de inundaciones o de áreas propensas a sufrir desprendimientos utilizando nuevas tecnologías permite mapear los peligros a los que se exponen una ciudad y considerar sus puntos débiles. Con tan sólo un dron, una cámara en un coche y un ordenador es posible documentar en sólo unos días la totalidad de los edificios de una ciudad. Pueden entonces identificarse cuáles son vulnerables, por ejemplo, a un terremoto y qué estructuras deben mejorarse.

  Con tan sólo un dron, una cámara y un ordenador es posible documentar en sólo unos días la totalidad de edificios de una ciudad e identificar cuáles son vulnerables.

Se ha descubierto que la mayoría de las pérdidas tras un desastre natural son daños materiales en los hogares. Entre un 40 y un 90% de las pérdidas privadas son viviendas que por su construcción o situación en áreas de riesgo no soportaron el desastre. Así los programas de modernización de casas para hacerlas más resistentes son herramientas claves para evitar futuros daños.

Photo by NOAA on Unsplash
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Más allá de la prevención, la rapidez del uso del ‘big data’ tras una catástrofe permite tomar acción de inmediato sobre el terreno, permitiendo facilitar información fiable y de primera mano para la intervención humanitaria. Así es posible localizar a los afectados y gestionar el envío de equipos de rescate. Posteriormente, la tecnología digital permite documentarse para preparar los planes de reconstrucción en tiempo récord. Así, al aumento de supervivientes y la reducción de daños materiales se une una menor interrupción de las actividades económicas.

Utilizar las nuevas herramientas digitales será especialmente importante en los países menos desarrollados, que disponen de menos medios. La gestión del devastador terremoto de Haití en el año 2010 fue uno de los primeros casos en el que el procesamiento de los datos registrados sobre el empleo de los teléfonos móviles permitió estimar la movilidad de la población, y consecuentemente, distribuir apropiadamente la ayuda humanitaria.

Gracias a la ayuda de la tecnología seremos capaces de crear ciudades inteligentes. Además, deberíamos contar con las políticas correctas de evaluación y gestión de catástrofes naturales.

Vivimos en una era en la que el ‘big data’ y la inteligencia artificial avanzan a toda velocidad. El reto está en saber identificar su potencial y utilizar la tecnología para dar solución a los problemas existentes, empezando por los sociales y humanitarios. La tecnología al servicio de la sociedad. Y no al revés.

Image by Hermann Traub from Pixabay
Image by Hermann Traub from Pixabay
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En busca de una nueva Tierra

25 años atrás, Michael Mayor y Didier Queroz descubrían el primer planeta que orbita alrededor de una estrella similar al sol. Con este hito comenzaba la carrera hacia la búsqueda de un mundo semejante al nuestro, a muchos millones de kilómetros de distancia. Desde el ya lejano 1995, la astronomía se ha volcado en este nuevo campo de conocimiento, dejando una lista de 4104 exoplanetas (o planetas extrasolares) descubiertos hasta la fecha.

https://commons.wikimedia.org/wiki/File:Confirmed_exoplanets_EPE.svg
Exoplanetas descubiertos cada año | Wikipedia

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CRISPR en humans: els límits que He Jiankui no va saber trobar

El novembre del 2018 saltava la notícia. La Lulu i la Nana, unes bessones xineses, naixien d’embrions modificats genèticament per la tècnica de CRISPR/Cas9. Mesos més tard, coneixíem l’existència d’un tercer embaràs.

La notícia, que va donar la volta al món, s’havia publicat en un vídeo de youtube penjat pel laboratori del científic xinès He Jiankui, autor de l’experiment.

Jiankui i el seu equip havien decidit modificar l’ADN dels embrions de parelles en que el pare era portador del virus de la immunodeficiència humana (VIH) mentre que la mare no havia contret la malaltia. Però calia realment modificar el seu ADN?

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¿Vamos hacia la segunda era de la eugenesia?

De adolescentes todos estudiamos un poco de genética. ¿Quién no recuerda, al menos borrosamente, aquellos problemas: cruzabas plantitas con guisantes de diferentes colores y podías predecir cómo sería la descendencia.

EugenesiaTe pintaban la genética como algo relativamente fácil. Además, te decían, sus leyes se aplican a todos los seres vivos incluyendo a los seres humanos. De hecho en los años posteriores al nacimiento de la genética se creía que todas nuestras características se podrían describir tan fácilmente (o casi) como los famosos caracteres con los que trabajó Mendel. Tal era el optimismo que estas ideas científicas, que ahora sabemos incorrectas, se extendieron a buena parte de la sociedad y a la política. Así, a principios del siglo XX muchos países decidieron utilizar la nueva ciencia de la genética para mejorar sus poblaciones.

La idea estaba clara: se puede mejorar la especie humana utilizando los conocimientos que la genética nos brinda. Ésta visión simplista de la genética hizo que en Estados Unidos y en muchos países de Europa aparecieran leyes encaminadas a conseguir sociedades formadas por individuos genéticamente perfectos. Había nacido la eugenesia.

EugenesiaPoco a poco se vio que las ideas eugenésicas eran inalcanzables, tenían más de prejuicio que de ciencia. Su falta de rigor fue denunciada por la comunidad científica en general. Aún con esto, muchos países aplicaron leyes eugenésicas durante las primeras décadas del sXX. Algunas de las más atroces fueron las aprobadas durante el III Reich. Solo en Alemania se esterilizó a 400.000 personas alemanas consideradas de raza “aria” pero con características indeseables: alcoholismo, baja inteligencia… Se tardó más de lo debido pero, al final, la falta de rigor científico y las atrocidades cometidas por los nazis mataron a la eugenesia.

Han pasado décadas desde aquello y la ciencia ha avanzado mucho. Ahora sabemos mucho más sobre la naturaleza de características como la inteligencia o la personalidad. Sabemos que estas características tienen efectivamente una base genética pero también sabemos que están muy influidas por el ambiente.

En los últimos años las técnicas de edición genética han sufrido una revolución y son ya muchos los artículos y libros que hablan de la posibilidad, quizás no muy lejana, de poder tener hijos a la carta. Se especula que, en pocas décadas, los padres podrán decidir dar a sus hijos una ayuda en la lotería genética. ¿Por qué dejar al azar características como el riesgo de tener depresión, ansiedad o baja inteligencia?

¿Cómo negarle a tu futuro hijo todas las ventajas que puedas darle? “El mundo es duro y si no lo hago yo, lo harán los demás”, pensarán muchos padres.

Hay empresas que ya venden test poligenéticos que predicen el riesgo de padecer múltiples enfermedades. El primer bebé seleccionado para tener el mínimo riesgo de padecer 11 de las enfermedades genéticas más frecuentes nacerá en unos meses.

 Muchos científicos piden bajar las expectativas, quizás se nos está vendiendo más humo que otra cosa. Los test poligenéticos que predicen el riesgo de sufrir enfermedades o el cociente intelectual de los niños, son aún muy poco fiables.  Algunos pagarán mucho dinero por algo que en realidad es menos influyente en el desarrollo de sus hijos que una buena educación o una nutrición adecuada.

Quiero hablar aquí no tanto de si podremos llegar a elegir nuestras características genéticas, sino de si realmente debemos aspirar a hacerlo. Creo que hay que hablar de dónde poner las líneas rojas. Creo que hay que hablar de quién podrá pagarlo.

Deberíamos tener un marco ético claro y consensuado para cuando éstas tecnologías estén disponibles.

Ben Taylor (Flickr)
Ben Taylor (Flickr)

Crear la tecnología para obtener características genéticas a la carta es muy difícil pero creo que es solo cuestión de tiempo que esté disponible. Crear esa tecnología y hacer además que sea segura, supone un reto adicional. Debemos trabajar en los retos de la seguridad y la ética de antemano.

Mi mayor miedo sería que resolviéramos todos los retos técnicos antes de tener bien resueltos los dilemas éticos y de seguridad.

Tiendo a ser optimista, no creo que la mera llegada de estas tecnologías nos vaya a llevar a una distopía tipo “Black Mirror”. Ahora bien, me da miedo llegar a vivir en un mundo donde estas tecnologías no estén al servicio del bien común sino al servicio de unos pocos y dominadas por las leyes del mercado. ¿Quién podrá beneficiarse de estas técnicas?, ¿quién podrá pagarse un hijo genéticamente privilegiado? Imaginad que solo una pequeña parte de la población puede permitirse el lujo de eliminar enfermedades graves de su estirpe o de mejorar características como la inteligencia de sus hijos. Es evidente; las diferencias sociales que podrían aparecer no tienen precedentes.  Debates como estos deben empezar a plantearse en todas las capas de la sociedad. Podríamos estar avanzando sin darnos cuenta hacia un mundo dominado por un nuevo tipo de eugenesia.

El comienzo del siglo XX estuvo marcado por la eugenesia totalitaria de algunos estados. No dejemos que el siglo XXI sea el siglo de la eugenesia (neo)liberal.

Sebastià Benejam Ríos (@sebasbenejam)

 

 

 

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Hibridación de arte y ciencia

Nanocaedre es un proyecto único, donde el mundo del arte y el mundo de la ciencia encuentran un punto de unión, en las profundidades de la materia. El proyecto quiere ser un punto de intersección entre arte y ciencia que haga posible acercarse de una forma distinta y original al mundo de la (nano)ciencia y la (nano)tecnología a través del fresco contemporáneo y otras disciplinas artísticas.

El nanocaedre es una figura simbólica compuesta por 7 pentágonos que representan de una forma visual y diferente la multidisciplinariedad de la nanotecnología a través de 7 propuestas diferentes. El proyecto quiere ser la puerta de entrada a la nanociencia, hidridando las disciplinas de arte y ciencia, marcando una diferencia entre el exterior y el interior de la estructura, una diferencia que podemos encontrar entre el mundo visible e invisible a nuestros ojos.

Hibridación de arte y ciencia
Hibridación de arte y ciencia. Fotografía tomada de enciclopedia.cat

El proyecto está liderado por el Institut de Nanociència i Nanotecnologia de la UB (IN2UB) i la Associació Catalana de Comunicació Científica (ACCC). Participan el Institut de Ciències Fotòniques (ICFO), el Institut Català de Nanociència i Nanotecnologia (ICN2), l’Institut de Ciència de Materials de Barcelona (ICMAB-CSIC), l’Institut de Recerca en Energia de Catalunya (IREC), el King’s College de Londres, la Universidad de Oxford, la Academia de Bellas Artes Francisco Valderrama i la Fundación Épica. En el proyecto Nanocaedre también participan SMATH del Instituto de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona.

La primera obra está basada en una interpretación desde la perspectiva de la nanotecnología del pasaje del Éxodo 32:20 del Antiguo Testamento, que ha dado lugar a la pieza artística Nanoéxodo, que se presentó el pasado 10 de diciembre del 2019.

La segunda parte del proyecto se basa en una serie de diálogos sobre arte y ciencia en diferentes espacios singulares. La idea es hablar de la hibridación entre ciencia y arte a partir de la relación de la primera con distintas disciplinas artísticas (música, danza, …). Esta parte del proyecto se realizará en colaboración con la Fundación Épica (Fura dels Baus) y Enrique Conches (Punk Design).

Os dejamos un recopilatorio de tweets desde la concepción del proyecto hasta la presentación del día 10 de diciembre:

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