El futuro de la medicina: ¿Aprovechamos bien los datos?

¿Te gustaría ir al médico y encontrarte con un tratamiento específico para ti? El concepto de medicina personalizada puede parecernos del futuro, pero la realidad es que está empezando a pisar fuerte en el contexto sanitario que nos rodea. La idea de plantear el estudio de las enfermedades a través de una observación más individualizada ya surgió con Hipócrates en la Antigua Grecia: “Es más importante saber qué tipo de persona tiene una enfermedad que el tipo de enfermedad que tiene una persona”. Recientemente su uso está en auge debido a la constante aparición de nuevos métodos informáticos. Las posibilidades de conseguir un mejor diagnóstico, una intervención más precoz y un tratamiento específico, son reales.

Imagen de TIMed Center

El hándicap emerge al plantearse el camino hasta estos objetivos a través del big data. Aprovechar el big data consiste en usar algoritmos que permitan analizar grandes sets de datos de distintas fuentes que, hasta el momento, no se habían estudiado en conjunto. Con este análisis computacional se pretenden revelar patrones, tendencias y asociaciones, especialmente relacionados con las interacciones entre elementos, las cuales pueden extrapolarse al estudio de enfermedades y tratamientos.

En mi opinión, tenemos que asumir que la medicina personalizada es uno de los ejes del futuro de la sanidad. En las últimas décadas, nos hemos acostumbrado a ponernos a nosotros mismos al centro de todo. Tendemos a no adaptarnos a las soluciones presentes, sino a construir aquellas que más nos convienen a nivel individual. Aunque este comportamiento, en muchas ocasiones, puede ser bastante egocéntrico y negativo para la comunidad, en el caso de la medicina es beneficioso. La no personalización de algunas disciplinas puede terminar en resultados muy poco eficientes, como se ha visto con los tratamientos oncológicos, por ejemplo.

Volviendo a la relación entre el big data y la medicina personalizada, cabe darse cuenta de cómo se establece esta simbiosis. En 2018, estamos generando datos constantemente. Datos de todo tipo: sobre comportamiento y estilo de vida, historia médica, análisis genómicos, etc. Entonces, ¿por qué no aplicar herramientas computacionales para gestionar toda esta información de manera inteligente en el campo de la medicina? El objetivo, frecuentemente olvidado, de saber extraer valor a los datos, puede llevarnos a soluciones muy prometedoras.

Ahora bien, con este objetivo en mente, es fácil que nos surja una preocupación bastante recurrente: la privacidad y confidencialidad de los pacientes. Y, es más, ¿como tratamos con la nueva ley europea de protección de datos? Otra limitación con la que se encuentra esta disciplina es la infrarepresentación de grupos étnicos no europeos en las bases de datos actuales. Todos estos inconvenientes tienen que ir solucionándose poco a poco. Si ponemos el foco en no abandonar nunca la ética, creo que pueden ir respondiéndose de manera sensata por parte de todos los agentes implicados.

Y para acabar, valoremos el kit de la cuestión: Cómo llevar la informática y el análisis del big data a los hospitales. Hay que tener en cuenta que se percibe un escepticismo bastante unánime en la comunidad sanitaria en torno al uso de métodos disruptivo. Entonces, des de mi punto de vista, para poder llegar a la prometida revolución de la medicina personalizada, es primordial una coordinación real y transparente entre las disciplinas implicadas.

Podéis conocer un poco más del tema a través de este vídeo de la reciente edición de La Marató de TV3 , donde se plantea el big data como herramienta para avanzar en el desarrollo de tratamientos.

 

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