Distintas terapias con propiedades curativas, ¿ciencia o pseudociencia?

El arte de curar y tratar dolencias y enfermedades para mantener la salud hace siglos que se practica. Desde su inicio a fecha de hoy no ha dejado de avanzar, descubrimientos científicos a lo largo de la historia han permitido diferenciar métodos eficaces y otros no tanto. De ritos espirituales a evidencias científicas. Sin embargo, en las terapias actuales, ¿son siempre claras estas evidencias científicas?

"La curación de las heridas de guerra impulsó el desarrollo de la medicina. En la imagen, Aquiles vendando las heridas de Patroclo durante la guerra de Troya. Copa de Sosias. Siglo V a.C."  National Geographic. Foto: Bpk / Scala.
“La curación de las heridas de guerra impulsó el desarrollo de la medicina. En la imagen, Aquiles vendando las heridas de Patroclo durante la guerra de Troya. Copa de Sosias. Siglo V a.C.”
National Geographic. Foto: Bpk / Scala.

 

Actualmente, para comprobar la eficacia y seguridad de un medicamento, se ha de someter a diversas pruebas experimentales. El ensayo clínico, es el procedimiento aceptado para la investigación clínica, permite identificar los efectos, la eficacia y las reacciones adversas de la sustancia estudiada. Es por eso, que un medicamento después de haber pasado estas pruebas se espera que sea eficaz y seguro.

No obstante, todas las sustancias ofrecidas cómo terapias no parecen ser estudiadas de la misma manera, ni ofrecer la misma información y fiabilidad. ¿Cuál nos da más confianza?

Medicamento homeopático . Fuente: pixaby
Medicamento homeopático . Fuente: pixaby

 

Por un lado tenemos las terapias convencionales, basadas en evidencias científicas y practicadas por titulados en medicina y doctores, junto profesionales sanitarios asociados, como fisioterapeutas, psicólogos y enfermeras tituladas.

Por otro lado, están las terapias alternativas, aquellas que se desarrollan fuera de las convencionales. No suelen tener una base en datos científicos, no han demostrado de forma contundente sus efectos beneficiosos. Es decir, no han pasado por el necesario y exigente proceso de evaluación de eficacia y seguridad al que se somete a la medicina convencional.

Sin embargo, la línea que separa estas dos terapias no esta tan definida, una alternativa puede pasar a ser convencional después de los estudios e investigaciones que así lo determinen.

Una de las terapias alternativas con más controversia actualmente es la homeopatía, y el problema viene dado cuando realmente esta es una alternativa, cuándo se emplea en lugar de la convencional.

Esta se practica desde 1808, iniciada por Samuel Christian Hahnemann, médico y químico. Sus pilares se basan en la ley de los semejantes, defiende que “lo similar cura lo similar”. Por ejemplo, imaginándonos que se quiere tratar el insomnio, lo que propondría un tratamiento homeopático es una pastilla con una parte de cafeína diluida en 99 de agua. “El agua tiene memoria” defienden muchos partidarios de esta terapia, incluso en 1988 la prestigiosa revista científica Nature, debido al prestigio del autor y el hecho de no encontrar errores metodológicos, publicaba un artículo que parecía dar evidencias a esta propiedad. Esta viene a decir que el agua es capaz de retener las propiedades curativas de la sustancia que se esta diluyendo en agua. Más adelante, mediante la replica de los experimentos y el detallado estudio sobre esta posible propiedad, se logró desmentir y encontrar qué errores había en el experimento publicado por Nature.

Fuente: Desmontando la homeopatía con química básica, JOSÉ MANUEL LÓPEZ NICOLÁS.
Fuente: Desmontando la homeopatía con química básica, JOSÉ MANUEL LÓPEZ NICOLÁS.

La comunidad científica ha hecho diversas revisiones de estudios para evidenciar la ineficacia de la homeopatía, y hasta día de hoy no existe ninguna evidencia más allá del efecto placebo que puedan tener estos tratamientos. Otro aspecto positivo que le encuentran los defensores es la inocuidad de los tratamientos, no presentan efectos secundarios a diferencia de los convencionales. Efectivamente, no se han observado efectos secundarios adversos y esto es debido a que no tiene un principio activo eficaz ya que la dilución es tanta que podría compararse a la de una gota en medio de un océano.

Ciertas veces, la fitoterapia o terapia con plantas medicinales es confundida con la homeopatía. Por un lado la fitoterapia, tal y como su nombre indica se basa en el uso de las propiedades de las plantas, mientras que la homeopatía hace uso de pequeñas cantidades tanto de de compuestos derivados de plantas, como de animales y sustancias no vivas. La fitoterapia tiene claros principios activos, que son partes de plantas, u otros materiales vegetales, o combinaciones de esos elementos.

Esta terapia, a diferencia de la homeopatía, está científicamente demostrada. Ciertas plantas si son eficaces para el tratamiento de ciertas enfermedades o dolencias. Teresa Ortega, vicepresidenta de INFITO (Centro de Investigación sobre Fitoterapia) y profesora titular de farmacología de la Universidad Complutense de Madrid, afirma: la fitoterapia “tiene numerosos estudios científicos para un importante número de plantas medicinales, que demuestran su eficacia terapéutica para tratar diferentes problemas de salud”. Por lo tanto puede ser una alternativa a un medicamento de síntesis, si lo que se busca es un efecto menos potente.

En este escenario, en el que se convive entre terapias alternativas y convencionales, la mejor opción parece ser que es siempre estar bien informado.

Unas reflexiones de La gata de Schrödinger, siempre con su toque de humor, sobre homeopatía y terapias alternativas. Entretenidos, críticos y, sobre todo, divulgativos.

 

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