El billete de la ciencia es solo de ida

El científico Jordi Bella se fue de España con 30 años y ve poco probable que pueda volver

A principios de este mes se hacía viral la noticia sobre el biólogo madrileño que, tras años intentando dedicarse a la investigación en España, había conseguido una beca para hacer el doctorado en Princeton, Estados Unidos. Esta historia no es un caso aislado. La famosa “fuga de cerebros” lleva ocurriendo desde hace años. Pero ¿qué pasa cuando quieres volver?

Jordi Bella delante del aparato de rayos X

Jordi Bella, nacido en Barcelona en 1961, es un científico español viviendo en el extranjero como muchos otros actualmente. Licenciado en Química por la Universidad de Barcelona, se doctoró en Ciencias Químicas por la Universidad Politécnica de Cataluña dónde trabajó en el laboratorio del conocido químico e ingeniero, el Doctor Juan Antonio Subirana. En 1991 se fue a EEUU para hacer su primer postdoctorado en la Universidad de Rutgers, Nueva Jersey. Su área de investigación evolucionó desde la ciencia de polímeros a la bioquímica, especializándose en los colágenos, molécula proteica esencial para la vida. Realizó su segundo postdoctorado en la Universidad de Purdue, Indiana, donde estudió mediante cristalografía la estructura del virus del resfriado común y otros resfriados. En septiembre de 1999 fue contratado en la Faculty of Life Sciences de la Universidad de Manchester donde trabaja desde entonces como PI (Principal Investigator) compaginando su investigación sobre aplicaciones prácticas de colágenos recombinantes con las tareas de profesor en la misma facultad.

¿Por qué decidiste estudiar química?

Siempre me ha gustado la química. De pequeño le decía a mis padres “cuando sea mayor quiero ser químico”. No me gustaba por las explosiones y los “bangs”, como a la mayoría de los niños, lo que me fascinaba eran los colores, la química más física y la investigación. De pequeño nos reuníamos mis amigos y yo en casa y jugábamos con los juegos de química que teníamos en esa época. Un día tuvimos suerte y resultó que mezclamos unos líquidos y olía a colonia, habíamos hecho perfume. Después, cuando lo estudias en la universidad, aprendes que si mezclas las proporciones adecuadas de ácido acético y alcohol formas acetato de etilo, componente típico de las colonias, pero para nosotros era como si hubiéramos inventado el perfume por primera vez. Estábamos emocionados.

¿Qué es lo que te llevo a salir de España?

Era una época en la que se invirtió más en ciencia. La generación de científicos anterior a la nuestra se había marchado del país para seguir formándose y habían vuelto con más experiencia y motivación, y un poco nos metieron el gusanillo de salir fuera. Para hacer investigación valía la pena irse de España a descubrir cómo se hacía en países más avanzados y con más recursos. La idea siempre era intentar volver y poder devolver de alguna manera a la sociedad lo que estaban invirtiendo en ti, porque la mayoría nos fuimos con becas del Estado. Pero esta parte falló. A la hora de volver el sistema funcionarial de España limita mucho las cosas, hay que pelearse con uñas y dientes para conseguir sacar una plaza y éramos muchos los que habíamos salido y queríamos volver. La competencia era muy alta y muchos de nosotros nos hemos quedado fuera.

¿Crees que has tenido más oportunidades fuera del país?

Sí, te pondré un ejemplo: cuando vine a Manchester con mi mujer, que es bióloga, fue porque había una convocatoria de dos plazas de profesor en la universidad. Los dos nos entrevistamos, les gustamos y nos cogieron. Esto en España sería impensable porque todo depende de que se hayan convocado las plazas adecuadas, que al final dependen del gobierno central. Tanto en Inglaterra como en EEUU las universidades tienen su dinero y la libertad de elegir a quien contratan en función de sus necesidades. Si a los del Departamento de Neurociencia les interesa traer a una persona y a los del Departamento de Bioinformática a otra la Universidad escogerá a aquella que sobre el currículum, la experiencia y la entrevista encaje mejor en el puesto de trabajo. Gracias a esto nos pudieron coger a los dos, en este sentido ha sido mucho más fácil conseguir trabajo aquí.

¿Existe mucha diferencia en la manera de hacer ciencia entre EEUU, Inglaterra y España?

La principal diferencia es el dinero. EEUU e Inglaterra invierten mucho más en investigación que España. Sin embargo, si miras la ciencia que se está haciendo en España con el poco dinero que se tiene es increíble. Tiene mucho mérito lo que se está llevando a cabo allí con la financiación que hay. A nivel de los contenidos de esa ciencia no hay diferencia. Cuando estuve haciendo la tesis doctoral en Barcelona lo que estábamos investigando tenía el mismo nivel que podrías ver en cualquier otro sitio del mundo, simplemente con muchísimos menos recursos.

¿Es difícil en Inglaterra encontrar financiación para llevar a cabo un proyecto?

Sí, era más fácil cuando llegamos. Ahora mismo hay un 10% de posibilidades de que mandes una solicitud de fondos y te la aprueben. El último proyecto para el que pedí funding tuvo dos evaluaciones de excepcionalmente bueno y, aun así, no nos lo dieron. En números totales se sigue invirtiendo mucho más dinero que en España pero la ciencia va por ciclos, un poco en concordancia con la economía del país. Cuando hay más dinero se forma más gente, la competencia aumenta, y cuando se corta porque hay crisis de golpe somos más gente pidiendo dinero y, por lo tanto, es más difícil que te lo den.

¿Hay mucha presión para publicar?

Sí, de hecho en la Universidad de Manchester creo que ahora se están equivocando con su estrategia. Nos presionan muchísimo para que publiquemos en las revistas que más impacto tienen, como Science y Nature, pero es muy difícil, además de que en ellas hay algunos temas que importan más que otros. Como consecuencia, todos acabamos intentando estudiar lo mismo, el repertorio de temas de investigación está concentrado en unos pocos. En nuestra facultad de biología no hay casi ciencia de plantas ¿por qué? porque es mucho más difícil publicar un paper de plantas en Nature que uno sobre cáncer o neurociencia. Además, si no publicas te cargan con más docencia y entonces tienes menos tiempo para investigar. Es un círculo vicioso.

 ¿Volverías a España?

Si me gustaría volver, sobre todo porque el clima aquí es muy frustrante a veces, pero a corto término lo veo improbable. Allí no tienen muchas posibilidades de traer a gente y luego si consigues una plaza el funding va como va y es muy complicado tirar adelante tu investigación. A lo mejor solo puedo volver a jubilarme. El problema es que cuando hay una crisis económica tan grande se ponen prioridades y los científicos coincidiremos en que la ciencia tiene que ser una de ellas, pero los políticos españoles no lo ven así. Han sido muy demostrativos los últimos debates de la campaña electoral, en ninguno se ha hablado de ciencia. Parece que resucitar la ciencia en España no está en el Top 10 de la lista de cosas importantes.

¿Qué aconsejarías a un estudiante que quisiera dedicarse a la investigación en España?

Si realmente te gusta hay que irse fuera, pero no con la mentalidad de me voy para volver, sino irte fuera para disfrutar de la experiencia. No es que no se pueda hacer investigación en España, pero es mucho más difícil, entonces si tienes la oportunidad de explorar mundo, ver otra forma de hacer las cosas y además aprender un idioma nuevo pues adelante. Salir del país te da una visión más internacional, te ayuda a tener más perspectiva. Además, yo aconsejo hacerlo cuando eres joven, que es cuando más ganas tienes y menos ataduras.

¿Cómo ves el futuro de la ciencia en España?

Para el futuro de la ciencia es fundamental que la gente entienda que la ciencia es importante porque entonces para un político es mucho más sencillo justificar por qué se han de invertir tantos millones en ella, porque la ciencia es cara. La gente debe de entender por qué parte de sus impuestos se dedican a financiar la investigación y el desarrollo y esto solo pasará si ven que hay un outcome. Desde fuera la gente ve que los científicos españoles no salen nunca, o casi nunca, en ningún lado, lo que les lleva a pensar que no producen nada que valga la pena y a menospreciar la ciencia que se hace en España, pero eso no es verdad. No hacemos tanta “propaganda” como hacen los anglosajones. Esto es tarea tanto del gobierno, como de los comunicadores científicos y de los propios científicos e instituciones.

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