¡Marchando una de cambio climático!

Dieter_G Vapor de agua. Gas invernadero.
Dieter_G
Vapor de agua. Gas invernadero.

Muy pocas investigaciones científicas gozan del favor del público a excepción de las relacionadas con la salud, el universo inexplorado o la protección de especies y espacios naturales emblemáticos. Para percibir, seguimos utilizando más la vista y el corazón que no es, no, un órgano de los sentidos. El cambio climático ha entrado en la lista de estos “gustos” preferentes. Saboreemos por qué.

Estamos atrapados en un mundo donde la ciencia debe llamar la atención. Es decir, debe llamar a la puerta y someterse a la criba de un público generalista que determinará si entra o no en su trastienda de datos.

Y para ello, el público exige aderezo: ni muy fuerte ni demasiado soso, de llevar salsa que no sea espesa y si se flambea un poco, mejor, ese regusto a hoguera de las vanidades da un punto de exquisitez elitista. Nuestra formación nos lo permite.

Poco importa que en ese intento de conseguir su aceptación perdamos por el camino datos, interrelaciones, complejidad, capacidad de razonamiento y sobre todo, amplitud de miras y flexibilidad.

Se lleva lo concluyente, lo compacto, lo que no presenta fisuras ni respira incorrección por ningún costado. Se lleva parecer seguro, lo demás entra en el terreno de la debilidad intelectual. Se pierde así uno de los pilares que sustentan la ciencia: el continuo intercambio abierto de pensamientos e ideas.

Esta diferenciación pública entre la ciencia que se cree y la que no se cree, dista mucho de la esencia misma del quehacer científico y de su progreso.

El plato

Últimamente, los medios de comunicación tienden a presentar la realidad ambiental cargada de records en registros de temperaturas y fenómenos meteorológicos extremos, con el afán, imagino, de acotar instantes, de captar momentos de impacto emocional y asociarlos al “cambio climático que sufrimos”. Y lo han conseguido. Todo el mundo habla del cambio climático que cercena sus vacaciones y amaga sus intentos de progreso económico. Es algo cotidiano y experimentado.

¡Bravo!, pienso, todo un éxito de divulgación científica.

La ensalada

Durante los últimos 50 años, se ha registrado un aumento progresivo de las temperaturas superficiales de la Tierra. Las consecuencias de este Calentamiento Global se han observado en diferentes áreas geográficas de la superficie terrestre como océanos y casquetes polares.

Ludi Fenómenos meteorológicos extremos
Ludi
Fenómenos meteorológicos extremos

Esta serie de observaciones meteorológicas se asocian de manera casi indiscutible a la hipótesis de la influencia antropogénica sobre el clima. Hipótesis que ha ido creciendo a la luz de numerosas investigaciones y que se ha convertido además, en un objetivo político y social de enorme calado. Este gigante mediático presenta una serie de incertidumbres que deben ser dilucidadas.

Empecemos por aclarar que mezclamos mentalmente dos conceptos cuya determinación se realiza utilizando una escala de tiempo diferente. El cambio climático hay que analizarlo en términos de clima no en términos de Meteorología que es como se analiza el período de calentamiento global que atravesamos. Por lo tanto, nuestra limitada vida sólo puede ser testigo de los cambios meteorológicos no de los cambios climáticos.

El sistema climático de la Tierra es complejo. Incluye la atmósfera, los océanos y otros cuerpos de agua continentales, las superficies terrestres, y los hielos continentales y marinos. Esos componentes interactúan entre sí.

El clima evoluciona con el tiempo debido a la influencia de factores forzantes internos y externos. Los primeros están representados por los mecanismos de interacción entre las diferentes componentes del sistema climático (influencia de la dinámica interna).

Los forzantes externos incluyen fenómenos naturales como erupciones volcánicas, variaciones en la actividad solar o en la órbita terrestre y también efectos de la actividad humana (gases invernadero). Determinan además el balance radiativo en la Tierra, es decir, el balance entre la energía recibida del Sol y la emitida por la Tierra y su atmósfera.

Variaciones en la magnitud de estos forzantes producen cambios en el balance radiativo (Forzamiento radiativo) y en el clima.

Los postres

Las investigaciones científicas intentan cubrir todos los aspectos determinantes del clima. Hasta el momento, lo que se ha constatado es que la variabilidad natural del clima se superpone a la inducida por los gases invernaderos emitidos por la actividad humana. Unas veces, esta superposición aumentará la señal climática y otras la disminuirá.

El forzamiento radiativo es clave para analizar la variación de la relación señal/ruido climática. Los climatólogos concluyen: el ser humano es ya un elemento más del clima.

Hay evidencias suficientes para indicar que estamos atravesando por un período de pausa en ese proceso de calentamiento global progresivo que predecían los modelos matemáticos de simulación utilizados. Los científicos continúan investigando el porqué de este impasse. Una de las causas posibles es la variabilidad de los fenómenos que ocurren en las capas atmosféricas que entran en contacto con determinados océanos como el Pacífico.

La dinámica de las nubes es, aún, todo un galimatías. La influencia de la dinámica solar en el balance radiativo, tampoco se conoce del todo. La complejidad del clima: el Santo Grial para entender y no creer el cambio climático.

¿Tisana o café?

Proyectar la evolución futura del clima, ese es el gran desafío.

Lo que se discute es la cuantificación de la componente antrópica en estos procesos. Hay que asumir las incertidumbres de la hipótesis del cambio climático sin ambages.

Consecuencia de todo ello es que se ha generado una controversia, más significativa en medios populares


que en la literatura científica (como era de esperar) donde se practica de manera venerada el respeto a la discrepancia y se ejercita el derecho y el deber de replicar con fundamento, aportando argumentos y resultados experimentales. Así es la ciencia.

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