Nuevo Paradigma Ecológico: 40 años desde la publicación de un artículo fundacional

Dos profesores e investigadores de la Washington State University, William R. Catton y Riley E. Dunlap, publicaron en febrero 1978 un artículo revolucionario en la revista The American Sociologist. Reclamaban abandonar el dominante Paradigma de la Excepcionalidad Humana (PEH) y la adopción de un Nuevo Paradigma Ecológico (NPE). Acusaban el antropocentrismo generalizado de los estudios sociales, y realizaban un llamamiento para que la visión dominante de la sociología tomara en consideración los crecientes problemas ecológicos.

Se trata de un artículo de una admirable coherencia, carácter revolucionario y fundacional para la Sociología del Medio Ambiente: sobre todo por su trascendencia a la hora de transmitir información y razonamientos sobre problemáticas sociales y medioambientales a la sociedad en su globalidad. Además, estos dos autores reclamaban su lugar en el ámbito académico de la sociología americana.

 Riley E. Dunlap

Resulta del todo coherente la explicación relacional entre sociedad y medio ambiente de estos dos autores, pero eso lo percibimos desde nuestra perspectiva contemporánea; no pasaba lo mismo en la década de los 70 –ni en años posteriores. La Asociación Sociológica Americana (ASA) estableció en 1976 una Sección de Sociología del Medio Ambiente, pero la práctica totalidad de estudios se centraba en los movimientos sociales y medioambientales, además de análisis locales del ámbito rural. Es un nuevo paradigma, revolucionario en todos los aspectos. Si el popular tango observa que veinte años no es nada en la vida personal, un encuadre evolutivo referente al pensamiento -y acción- humana de los últimos cuarenta años resulta abrumador.

El cambio social de estas décadas y el cambio del pensamiento hegemónico contemporáneo ha convertido el NPE en un paradigma de “ciencia normal”; dicho en términos establecidos por Thomas Khun en “La estructura de las revoluciones científicas” . Ese carácter revolucionario del paradigma jugó un rol fundacional muy significativo para el desarrollo de la Sociología del Medio Ambiente en el ámbito académico; también en el plano institucional y, por supuesto, en la transmisión del conocimiento a la sociedad.

“El aumento de los problemas medioambientales, y especialmente el temor por los ‘límites del crecimiento’, es algo muy diferente a las exuberantes expectativas que los sociólogos han compartido con el público en general. Los problemas y las restricciones medioambientales han contribuido al malestar de la sociedad americana debido a sucesos acaecidos en los años sesenta. Los sociólogos, no en inferior medida a otros intelectuales, aún están lidiando con el dramático cambio de década desde los tranquilos años 50, donde los sueños americanos de progreso social, ascenso social y estabilidad social parecían estar asegurados.

The American Sociologist, feb. 1978.

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Catton y Dunlap critican a las diversas perspectivas teóricas de la sociología contemporánea (funcionalismo, interaccionismo simbólico, etnometodología, teorías del conflicto, marxismo, etc.) por su necesidad de diferenciarse entre las mismas, pero, sobre todo, por una característica que igualaba a todas ellas, su notable antropocentrismo (PEH). Acusan la no observación de leyes propias de “otras ciencias”, por ejemplo, el Principio de Entropía o la Ley de la Conservación de la Energía; o critican las afirmaciones del distinguido sociólogo Daniel Bell, en las que apunta que “la posibilidad de abundancia es real”, y afirma que el conjunto del movimiento ecológico está afectado de una “histeria apocalíptica” generalizada.

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William R. Catton y Riley E. Dunlap

Desde la perspectiva actual, resulta asombroso el debate generado durante tantas décadas. Pero hay que recordar que, sobre todo, con la llegada al gobierno de Ronald Reagan y su famoso discurso en el que afirmaba que “los mejores años están a la vuelta de la esquina”, se finiquitaban por completo las primeras investigaciones y medidas impulsadas por el gobierno de Carter. En el Reino Unido, mediante malabares lingüísticos (conservacionismo y conservadurismo), Margaret Thatcher reivindicaba al Partido Tory como principal defensor del ecosistema y su conservación.

A modo de conclusión, debe resaltarse la importancia de desastres ecológicos como el del segundo reactor nuclear en Three Mile Island (1979), el de la planta de pesticidas de la corporación Union Carbide en Bhopal (1984), la catástrofe de Chernobyl (1986), el derrame de crudo del Exxon Valdez (1989) o el del Prestige (2002) frente a la costa gallega, que dejan bien clara la resolución del debate y dotan aún de mayor valía a un artículo fundacional y fundamental escrito en 1978.

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El poder de parar: meditación versus medicación.

Vivimos en una sociedad paradójica. A pesar de disfrutar de enormes avances tecnológicos que contribuyen a mejorar la calidad de vida de las personas, tenemos que afrontar grandes retos en temas de salud.
La salud mental se ha convertido en uno de ellos.

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Un destructor fantasma

Existe un tipo de insecto capaz de destruir una vivienda sin que el propietario lo note. Porque la destrucción que realiza es invisible a simple vista. Se alimentan fundamentalmente de madera, por eso se denominan xilófagos. Etimológicamente, la palabra proviene del griego: xylo (madera) y fago (comer).

Son las llamadas termitas subterráneas, una especie de insecto que pertenece a la familia de los Isópteros y originaria de América del Norte.

No obstante, observadores de distintos países aseguran haber visto esta especie en otros lugares de la geografía mundial.

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Fuente: El día

Estas termitas son los xilófagos que más impacto económico genera al año en los Estados Unidos dado su poder destructivo como plaga. Estudios científicos afirman que una colonia de termitas madura puede llegar a contar con más de 10 millones de miembros. Además, la reina principal de la colonia, pone entre 5.000 y 10.000 huevos al día, de forma que el crecimiento de este tipo de comunidades es exponencial y muy difícil de controlar por el ser humano.

Se trata de un tipo de organismo que huye de la luz, por eso crea sus colonias subterráneas cerca de sus fuentes de alimento predilecto: madera, cartón y papel.

Algunos de estos termiteros se pueden encontrar a más de 40 metros de profundidad, lo que dificulta en gran medida los trabajos de eliminación de las colonias por parte del ser humano. En ocasiones pueden verse en la superficie cuando transportan la comida. Tienen “estómago social”, es decir, trasladan el alimento en sus estómagos desde el lugar en el que lo encuentran hasta el termitero, donde lo ceden a otros miembros de la comunidad.

En la isla de Tenerife se ha advertido la presencia de este tipo de insecto desde hace varios años y la preocupación de habitantes y expertos no para de crecer. En concreto se ha identificado una de los tipos más virulentos, llamado científicamente Reticulitermes flavipes.

Ya hay varios colectivos afectados por la plaga, cuyas casas se han visto seriamente perjudicadas y que incluso han tenido que reemplazar muebles de madera por otros de plástico para paliar la voracidad de las termitas.

Ademas, el problema se está agravando aún más y han comenzado a denunciarse los primeros daños en cultivos en Tacoronte, uno de los municipios con mayor tradición agrícola de la isla. Los insectos han empezado a arrasar los troncos de vid en varios terrenos de la zona y según afirman los vecinos, las fincas abandonadas que abundan en los alrededores también están infectadas de colonias de termitas y de nada sirve “limpiar” solo algunas de ellas, a la vista de la capacidad expansiva de la plaga.

Varias agrupaciones políticas han reclamado al gobierno planes estratégicos urgentes, capaces de frenar el fenómeno antes de que llegue a núcleos urbanos como La Laguna, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO,  cuyo patrimonio artístico, con abundante madera, podría servir de alimento a las termitas.

Tres biólogos de la Universidad de La Laguna, David Hernández Teixidor, Daniel Suárez Ramos y Javier García Pérez, han mostrado su preocupación por los destrozos que han provocado hasta el momento las Reticulitermes flavipes ya que, según afirman, su poder destructivo es mucho mayor al de otras especies similares identificadas en el pasado.

A pesar de que según los expertos la plaga “sólo” avanza cien metros de forma natural cada año, existe el riesgo de que su propagación a otros puntos geográficos se produzca mediante el traslado accidental de las termitas que se cuelen en árboles frutales o en plantas ornamentales.

De hecho, los especialistas creen que este es el motivo por el cual se han encontrado ejemplares de estos insectos en otro municipio de la isla, Valle de Guerra, ubicado a unos 60 kilómetros de distancia de Tacoronte, el primer pueblo en el que se detectaron.

El Gobierno de Canarias y el Cabildo de Tenerife efectuarán una importante inversión de aproximadamente 10 millones de euros para frenar el avance de la plaga. Esta acción se realizará mediante la empresa pública Gestión del Medio Rural (GMR), adscrita a la Consejería de Agricultura, y que cuenta con experiencia previa en la lucha contra la plaga del picudo rojo de las palmeras, que ha afectado a las islas el los últimos años.

Por su parte, representantes de la empresa multinacional sueca Anticimex, especializada en la erradicación de plagas, aseguran que han tratado de combatir las termitas en Tacoronte desde el año 2010 y que “han mostrado resistencia a los tratamientos habituales”. En declaraciones al periódico El día, David Mora, jefe técnico nacional de la empresa, afirma que “el problema actual para el control de esta plaga es que solo se han tratado las viviendas afectadas y no se ha intervenido de forma global, por este motivo esta plaga se está expandiendo”.

Mora aporta una solución al problema y reivindica que ha demostrado su eficacia, tras varios estudios en el laboratorio y en campo, con la especie Reticulitermes flavipes. Se trata del Hexaflumurón, un producto que inhibe el crecimiento de las termitas y que ha servido para erradicar estos insectos en “más de cien propiedades” afectadas por la plaga en Tacoronte, en los que esta empresa actuó con éxito.

Esta sustancia se coloca en el interior de una celulosa que las termitas se comen y cuyo efecto debilita a cada ejemplar y a la colonia de forma progresiva. Además, el experto afirma que esta solución es “es un sistema inocuo para el ser humano o animales”.

Existen evidencias científicas de que el uso del Hexaflumurón es eficaz para combatir a la especie Reticulitermes flavipes y que ha funcionado para resolver casos similares en otras regiones del mundo, como en Estados Unidos y Chile.

Habrá que esperar para ver si gracias a estos proyectos de erradicación se consigue eliminar por completo la plaga o al menos mantenerla bajo control. Nada menos que el futuro de las viviendas, el patrimonio y la agricultura de la isla está en juego.

 

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Plasticidad neuronal: el cerebro también puede ir al gimnasio y ponerse en forma

El cerebro no es un vaso por llenar, sino una lámpara por encender 

Plutarco

(Historiador, biógrafo y filósofo moralista griego)

¿Cuántas veces nos han dicho que las neuronas que mueren no se reemplazan? ¿Cuántas veces hemos escuchado que no se producen nuevas neuronas? Cada vez que esto ha llegado a mis oídos he sentido algo de ansiedad. ¡¿Acaso el cerebro se va “vaciando”?!

Pero la ciencia, con su fascinante vertiente -la neurociencia-, nos abre las puertas al intrigante mundo del cerebro y nos está demostrando lo contrario. Los descubrimientos son avances que suponen un grito de esperanza no solo para los adultos que van envejeciendo sino también para los niños, jóvenes y adultos que han sufrido algún tipo de lesión cerebral, como parálisis cerebral, accidente cerebrovascular, demencia senil, párkinson y alzhéimer.

Ahora todos hablan de la plasticidad neuronal, o la neuroplasticidad, definida por los especialistas como la capacidad del sistema nervioso para adaptarse al cambiar y regenerar su estructura anatómica y su funcionamiento a partir de los estímulos, la experiencia y la interacción con el entorno.

La novedad es ciertamente esperanzadora: si bien la plasticidad cerebral tiene su apogeo en el niño, no desaparece en el adulto, como solía creerse. Los especialistas identifican dos períodos principales en la adaptabilidad del cerebro: el período crítico y la plasticidad adulta. En el período crítico el cerebro adquiere los componentes necesarios para su actividad y su estructura final. Es en este momento cuando la experiencia sensorial es crucial. Durante la etapa de plasticidad adulta el cerebro se vuelve cada vez más resistente a aprender a partir de la experiencia. Esto no quiere decir que el aprendizaje sea imposible, pues ciertas conexiones se mantienen lo suficientemente plásticas para lograr el aprendizaje. En esta fase de la adaptabilidad cerebral, la atención y el deseo de querer lograr algo son fundamentales para que las redes neuronales del adulto puedan reconfigurarse para maximizar las probabilidades de repetir situaciones beneficiosas.

Prueba de la plasticidad es el modo en que se desarrolla el cerebro humano. El desarrollo del cerebro se distingue al de otros mamíferos por dos razones fundamentales: en primer lugar, el cerebro necesita aproximadamente dos décadas para completarse; en segundo lugar, el cerebro del recién nacido es apenas un cuarto del tamaño que alcanza en la adultez. Durante este extenso período de desarrollo, el niño recibe señales del mundo exterior y es precisamente el entorno el que deja huellas en los circuitos neuronales. Es así que la experiencia y el contexto van modelando al cerebro. Sin embargo, reconocer cómo influye el ambiente en el funcionamiento del cerebro no desestima los procesos moleculares y celulares genéticamente programados. El cerebro es, entonces, una intrigante combinación de estímulos externos y procesos biológicos.

Dicho trabajo conjunto del entorno y los genes no es un detalle menor. Es innegable que los genes son fundamentales para la construcción y función del cerebro, pero también es una certeza que las actividades, experiencias y procesos de aprendizaje son capaces de reconfigurar la conectividad del cerebro y modificar profundamente el comportamiento de una persona. La interacción entre el mundo exterior y la actividad neuronal permite que el ambiente influya en la forma y la función del cerebro para producir respuestas impredecibles y adaptables.

Entonces, si la experiencia modela los circuitos neuronales y estos cambios modifican las facultades mentales, ¡el cerebro también puede ir al gimnasio y ponerse en forma!

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La era en que pensábamos que el cerebro era rígido y fijo terminó ya hace tiempo. A finales de los 70 y comienzos de los 80 las investigaciones en el campo de la neurociencia arrojaron la primera evidencia de plasticidad motora y sensorial en el cerebro adulto. Desde entonces, la plasticidad neuronal se ha convertido en uno de los paradigmas centrales del cerebro humano. Ahora sabemos que el cerebro es capaz de modificar la organización de sus circuitos en función de la experiencia y que, además, el cerebro sí produce nuevas neuronas. Esta habilidad increíblemente sorprendente de compensar insuficiencias se facilita si se encuentran formas de estimular el potencial latente que tiene el cerebro. En efecto, se ha comprobado que la estimulación del cerebro facilita la producción de nuevas neuronas. La adaptabilidad de los circuitos hace posible que el cerebro se alimente constantemente de información motora y sensorial, pues el cerebro es receptivo y puede integrar y registrar el mundo en sus circuitos aún décadas después del nacimiento de una persona, siempre y cuando la estimulación sea adecuada.

Por esto, se hacen muchos esfuerzos para llevar a cabo investigaciones científicas sobre la plasticidad, con el objetivo de lograr la recuperación funcional, parcial o total, del cerebro en pacientes con desórdenes neurológicos. Para alcanzar mayores especificaciones, las diferentes investigaciones se enfocan en las particularidades del fenómeno de la neuroplasticidad, como el equipo liderado por el Dr. Alejandro Schinder en la Fundación Instituto Leloir de Argentina, recientemente distinguido por la Academia Mundial de Ciencias. Las contribuciones teóricas de los distintos estudios han permitido sistematizar conceptos clave para una mayor comprensión del fenómeno, como por ejemplo las tres formas más importantes de plasticidad.

Fotografía: Vanina L. Muñoz
Fotografía: Vanina L. Muñoz

Aunque todavía es necesario recorrer un extenso camino sobre los mecanismos y funciones de la neuroplasticidad, los datos proporcionados por la ciencia han permitido desarrollar nuevas terapias y han provocado importantes avances en la medicina regenerativa. Gracias a los nuevos abordajes y las nuevas estrategias terapéuticas, la rehabilitación del cerebro dañado trae esperanza y aliento. Es posible recuperar el cerebro de ciertas limitaciones, al menos parcialmente, porque contrario a lo que creímos durante mucho tiempo, la construcción del cerebro nunca está completamente acabada: es dinámico y evoluciona; es flexible y se adapta.

 

 

El cerebro, esa compleja maravilla con billones de células, no es inalterable, estático y fijo. En efecto, cambia a nivel estructural y funcional. Esto lo convierte en un objeto fascinante que nos da la posibilidad de lograr en un futuro acciones que somos incapaces de hacer ahora o hacer cosas en el presente que no podíamos hacer en el pasado.

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Espacios azules: El agua y sus beneficios ocultos

El agua cubre más del 70% de la superficie de la Tierra (a la cual nos referimos afectuosamente como  ‘planeta azul’), constituye casi el 70% de nuestros cuerpos y no podemos vivir más de cuatro días sin ella. ¿Pero conocemos realmente la importancia e impacto que tiene el agua en nuestro día a día?

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Un hallazgo en particular ha intrigado a los científicos durante las últimas dos décadas: los ambientes acuáticos o “espacios azules”, tanto en el interior de las masas terrestres como en la costa, parecen atraer a la mente humana más que otros paisajes. De hecho, una encuesta realizada por el filósofo Denis Dutton en 1997 mostró que si se agrega agua a una escena natural, ya sea de manera directa a la vista o como un distante tono azulado que el ojo interpreta como una indicación del agua, el interés por ese paisaje aumenta. Esta investigación ha sido respaldada por múltiples investigaciones, incluido un estudio más reciente que, realizado en la Escuela de Medicina de la Universidad de Exeter (Reino Unido), confirmó la preferencia que tienen las personas por el agua al presentar varias imágenes de paisajes a un grupo de sujetos e introducir gradualmente más y más agua en las fotografías que se mostraban para evaluar el nivel de interés.

brain-962650_1920¿Por qué ocurre esto exactamente? Los principales expertos están de acuerdo en que nuestro afecto por el agua es el resultado de cuatro cosas. El hecho de que consideremos “hermoso” cualquier paisaje natural, incluídos los elementos de la naturaleza que ayudaron a asegurar nuestra supervivencia como especie (por ejemplo las praderas de caza, los bosques de refugio, una fuente cercana de agua, etc.) y – tal como nos explica Wallace Nichols en su libro Blue Mind (2014) – una creciente evidencia que apunta a la influencia del agua, e incluso su sonido, sobre la atención, la neuroplasticidad y la salud humana. Es decir, la capacidad del agua para (estemos ubicados en frente, encima o debajo de ella) sumergir nuestras mentes en un estado moderadamente meditativo caracterizado por la calma, la claridad y el aumento de la creatividad; su impacto positivo en el proceso de desarrollo de nuestro cerebro; y los beneficios a nivel de nuestra salud física y mental. Aunque por ahora, nadie lo sabe a ciencia cierta.

Hoteles con vista al agua. Diseño CanvaEn cualquier caso, los científicos no son los únicos que están al tanto de la situación. Los agentes inmobiliarios y los hoteleros, por ejemplo, son conscientes de que las personas están dispuestas a pagar más por las casas y habitaciones de hotel con vistas acuáticas, y de que aquellos que no pueden permitirse tales puntos de vista todavía buscan la cercanía a estos entornos en su tiempo libre. No es de extrañar que los centros turísticos costeros se encuentren entre los destinos turísticos más populares de la Unión Europea. Así mismo, los gobiernos y planificadores urbanos se encuentran actualmente buscando formas de poner este conocimiento en práctica y convertir el agua en una herramienta para promover la salud de la comunidad. Ejemplos claros de estos esfuerzos son el Proyecto Sea Change (2015) y la Iniciativa de investigación Blue Health  (2016-2020) – ambos financiados por Programa Marco de Investigación e Innovación de la Unión Europea (H2020).

Estas dos iniciativas pioneras tienen objetivos establecidos. Sea Change busca formas en las que se pueda alentar a las personas a proteger y conservar el mar a través de la educación interactiva, mientras que Blue Health se enfoca en investigar el impacto de los diferentes ambientes acuáticos sobre las enfermedades y la promoción de la salud. Al empoderar a los ciudadanos con un más profundo conocimiento de sus ríos, lagos, mares y otros cuerpos de agua (incluidos los artificiales en lugares urbanos) ambos proyectos apuntan a que las comunidades tomen medidas directas y sostenibles hacia sus “espacios azules”, lo cual se traduce en comunidades más responsables y, en última instancia, un planeta más saludable. ¿No es esto emocionante?

Dada la relativa novedad y complejidad del tema, todavía son muchas las cosas que la ciencia moderna no ha conseguido dar por hecho sobre el agua y sus beneficios. Sin embargo, la cantidad cada vez mayor de datos sugieren que es un asunto a considerar y explorar seriamente desde un punto de vista multidisciplinario e incluso a nivel internacional. No se descarta la posibilidad de que, siguiendo el ejemplo de la Unión Europea y respaldados por los resultados científicos, la economía y el inherente afecto humano por el agua, otras naciones del mundo emprendan proyectos similares en un futuro cercano.

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¿Es realmente peligroso consumir leche cruda?

El consumo de leche cruda vuelve a ser noticia desde que el pasado mes de julio la Generalitat aprobase el decreto que autoriza la comercialización de la leche cruda a granel y se iniciase un debate social acerca de los riesgos y beneficios para el consumidor; hace unos pocos días, en Estados Unidos, se producía un brote de brucelosis cuyo origen parece ser el consumo de leche procedente de una granja en Pensilvania, EE.UU.. ¿Es entonces peligroso consumir leche cruda? Sin duda, el consumo de leche cruda, sea de vaca, oveja, o cabra, puede entrañar graves riesgos para la salud.

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Imagen: pxhere.com

¿Cuál es el origen del riesgo?

Efectivamente, la leche puede contaminarse con microorganismos patógenos durante el ordeño, durante la manipulación posterior o, incluso, aunque en menor medida, porque el propio animal ordeñado padezca una infección sistémica o localizada en la ubre que pueda llegar a la leche. Además, este alimento, debido a sus propiedades (elevado contenido de agua, gran variedad de nutrientes y un pH casi neutro), es un magnífico medio de cultivo para muchos agentes biológicos.

Dentro de los microorganismos vehiculados por la leche y que pueden producir enfermedades en animales y personas (las llamadas zoonosis), los más conocidos, probablemente, son los causantes de la tuberculosis y la brucelosis. Pero, a pesar de la difusión mediática que puedan tener los casos de consumidores afectados (y es que se trata de enfermedades graves), en la actualidad la incidencia en nuestro país es baja, tal como afirma un estudio realizado por el comité científico de la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN). Sin duda, un gran logro obtenido de la aplicación de medidas de sanidad animal e higiene en la producción primaria y en el tratamiento de alimentos de origen animal.

Según la propia AECOSAN, los estudios demuestran que la mayoría de brotes relacionados con el consumo de leche cruda están causados por microorganismos patógenos externos, es decir, que contaminan la leche desde que sale al exterior y que pueden multiplicarse de manera muy activa en ella, incluso a bajas temperaturas. Se trata de agentes muy comunes y abundantes en el ambiente que pueden producir enfermedades de distinta gravedad, pudiendo ser muy peligrosos en población sensible. Estos son los más habituales:

-          Campylobacter. Produce una de las enfermedades transmitidas por los alimentos más comunes en el mundo, se estima que cada año la padecen 1 de cada 10 personas. Una de las fuentes de transmisión es el consumo de leche sin hervir o contaminada.

-          Salmonella. Es muy común tanto en animales domésticos como silvestres. Está presente a lo largo de toda la cadena alimentaria e incluso se han detectado algunos serotipos (variedades) resistentes a antimicrobianos. Por lo general, se contagia a partir de alimentos de origen animal contaminados.

-          Escherichia Coli. Se trata de una bacteria presente en el aparato digestivo de animales sanos que puede causar enfermedades graves en el ser humano, como la E. Coli productora de toxina Shiga. Esta variedad se transmite principalmente por el consumo de carne y leche crudas.

-          Listeria Monocytogenes. Este agente puede encontrarse en el suelo, en aguas residuales, en carnes, etc., es lo que llamamos un germen ubicuo. Según la AECOSAN, su presencia en leche cruda puede oscilar del 3-4% al 25% (en quesos elaborados a partir de leche cruda) de las muestras. 

¿Cómo podemos evitar el riesgo?

En lo que respecta al consumidor, la opción más segura para evitar consumir leche contaminada es elegir productos lácteos que hayan sido pasteurizados (indicado en la etiqueta), especialmente si nos encontramos dentro de los grupos de población susceptible. Así lo recomiendan numerosas organizaciones y asociaciones, como la FVE (Federation of Veterinarians of Europe). Además, existen otras precauciones que debemos considerar para minimizar posibles riesgos:

-          Mantener la cadena de frío, refrigerando preferiblemente por debajo de 5℃.

-          No almacenar leche más de 72h después de su compra.

-          Siempre, hervir la leche cruda antes de consumirla.

-          En general, cumplir con las 5 claves para la inocuidad de los alimentos.

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El poder del lenguaje: Del origen a la era digital

El lenguaje humano es una de las particularidades de nuestra especie que más quebraderos de cabeza sigue dando a la ciencia. Desentrañar su origen y trazar su evolución ha llevado a investigadores de diversas disciplinas a un arduo debate. Sin embargo, a pesar de que todavía no comprendemos del todo de dónde viene ni cómo funciona, somos capaces de utilizarlo a diario, y es una de las herramientas más poderosas que tenemos y que condiciona nuestro comportamiento, nuestra supervivencia y nuestra forma de vida.

Ilustración: Iván García
Ilustración: Iván García

De la información emerge el lenguaje:

La información, no obstante, es un concepto flexible, algunos hasta dirían promiscuo o incluso infiel, a veces, al lenguaje. Según cómo se definan los términos, no todo lo que entendemos por información es lenguaje. La información, en algunos contextos, puede ser un subproducto de nuestra conducta, una consecuencia involuntaria de nuestro comportamiento. En estudios sobre comunicación animal, esta idea se conoce como información social inadvertida y de ella parten algunas teorías actuales que aspiran a explicar la aparición de elementos clave en la evolución del lenguaje como son las señales comunicativas.

Los biólogos H. Martin Schaefer y Graeme Ruxton ilustran estas propuestas en su revisión de 2012, “By-product information can stabilize the reliability of communication”, con el ejemplo de “las marcas del tigre”. Los tigres suelen marcar su territorio rasgando la corteza de los árboles lo más alto que pueden: una demostración de su tamaño corporal cuya finalidad es mantener a raya a sus competidores. Sin embargo, los expertos sugieren que, originalmente, estos arañazos podrían haber sido resultado de otros comportamientos no relacionados con la comunicación intencional, como estirar la musculatura o afilar las garras. Es posible que los tigres comenzaran a extraer, indirectamente, información sobre la capacidad competitiva de sus rivales a partir de estas marcas involuntarias, lo que habría beneficiado a los individuos de mayor tamaño. La selección positiva de este comportamiento podría haber llevado a la ritualización de la conducta y, en consecuencia, a su evolución en una señal comunicativa que advierte de la fuerza relativa del emisor.

Las señales comunicativas y el cotilleo nos llevan al lenguaje hablado:

Con independencia de lo acotada (o no) que sea la definición de información empleada, los estudios comparativos entre humanos y animales no humanos se utilizan desde hace décadas para entender el origen y la evolución del lenguaje hablado. Nuestros parientes más cercanos (el resto de especies del orden de los primates) han resultado ser un modelo útil para plantear hipótesis sobre el tema. Dentro de este marco comparativo, existen tres enfoques principales que tratan de explicar cuáles son los elementos de partida y cómo ha sido su transición hasta el desarrollo del lenguaje humano: el primero sitúa el origen del habla en las vocalizaciones de los primates; el segundo considera la comunicación gestual de los grandes simios como la base de la comunicación humana; una tercera aproximación multimodal combina las dos anteriores. Por otro lado, las presiones ambientales que han moldeado las señales comunicativas a lo largo de nuestra evolución son varias, y entre ellas encontramos aspectos relacionados con la funcionalidad del lenguaje. Una de las teorías más famosas sobre la función del habla, que se ha postulado como potencial agente promotor de la evolución del lenguaje humano, es la teoría del cotilleo de Dunbar.

Robin Dunbar, antropólogo de la Universidad de Oxford, propuso, hace ya un par de décadas que, con el incremento del tamaño y la complejidad de las sociedades humanas, el desarrollo del lenguaje fue fundamental para mantener la estabilidad y la cohesión social. En el resto de sociedades primates, la conducta de grooming (acicalamiento) permite formar coaliciones, alianzas y mantener los lazos sociales con otros miembros del grupo. Este comportamiento, sin embargo, limita el número de individuos que pueden interactuar a la vez. En sociedades tan grandes como la humana, en las que cada persona puede mantener contacto regular con un máximo de 150 individuos (lo que llamaríamos “nuestro entorno de familiares y amigos”), el lenguaje resulta ser un mecanismo de cohesión social mucho más eficiente que el grooming.

Aunque podamos pensar que la función principal del lenguaje es la transmisión de conocimiento, los estudios sociológicos muestran que más del 50% de nuestras conversaciones está destinado al intercambio de información social. Comunicarnos mediante el habla nos permite, entre otras cosas, expandir nuestra red de contactos, intercambiar información sobre los cambios que ocurren en nuestro entorno, pedir consejo, discutir sobre situaciones hipotéticas, llamar la atención sobre nuestras cualidades para formar alianzas o encontrar pareja, engañar a los demás para sacar provecho de una situación evadiendo las consecuencias y controlar a quienes se saltan las normas. Este último punto es especialmente relevante, y aquí es donde entra en juego el cotilleo, que funciona como un medio de contención y de represalia para todos aquellos que intentan desestabilizar (y hackear) el sistema social.

Tiempo que dedicamos a diversos temas de conversación. Dunbar, R. I., Marriott, A., & Duncan, N. D. (1997). Human conversational behavior. Human nature, 8(3), 231-246. Ilustración: Iván García
Tiempo que dedicamos a diversos temas de conversación. Dunbar, R. I., Marriott, A., & Duncan, N. D. (1997). Human conversational behavior. Human nature, 8(3), 231-246. Ilustración: Iván García

¿Cómo hablar mal de otros se convierte en un procedimiento de castigo social?

Las normas sociales son un conjunto de estándares de conducta, basados en una serie de creencias compartidas culturalmente dentro de un grupo, que establecen cómo se han de comportar los miembros de la sociedad en una situación dada. Esta cultura común proporciona una identidad de grupo que se puede expresar en formas tan complejas como la religión o la moral, y es el pilar fundamental para que se establezcan relaciones de confianza. Para mantener la unidad social es necesaria la confianza, la cual, está mediada por el lenguaje. La confianza en los demás es lo que nos permite cooperar y establecer alianzas y relaciones afectivas.

Los humanos, al igual que la mayoría de primates, nos caracterizamos por ser extremadamente gregarios. Este, no es un rasgo arbitrario, sino más bien adaptativo: la vida en grupo presenta una serie de ventajas fundamentales para nuestra supervivencia, como la protección frente a depredadores (o enemigos) o el fácil acceso a potenciales parejas sexuales. Este sistema, sin embargo, no es perfecto, y tiene sus costes: la competencia por los recursos incrementa el estrés entre los miembros del grupo y, por ende, las probabilidades de conflicto. A pesar de ello, vivir en sociedad nos compensa y asumimos los riesgos que se derivan, pero siempre existen detractores del sistema que abusarán de la confianza para obtener los beneficios de la vida social sin pagar sus costes. Estos estafadores sociales se aprovechan de la predisposición de otros a la confianza para engañar. Por suerte, parece ser que los humanos somos muy sensibles a las opiniones de los demás, por lo que tendemos a modificar nuestra conducta para evitar que hablen mal de nosotros. El cotilleo, por tanto, entendido como crítica y desaprobación de ciertos comportamientos, previene que los individuos de una sociedad se conviertan en estafadores sociales, manteniendo así la estabilidad del grupo.

El lenguaje también es mediador en las relaciones de confianza que se establecen en la Red:

En la era de la información, las redes sociales se han convertido en el principal canal por el que se comparten contenidos digitales. Este tráfico de información se basa en la confianza que existe entre el usuario y sus seguidores. La selección que hagamos de esos contenidos que compartimos tendrá un gran impacto en las opiniones de todas aquellas personas que estén conectadas con nosotros a través de estas plataformas. Este intercambio de cultura virtual permite unificar los puntos de vista a nivel global e ir adaptándolos mediante la agregación de nuevas críticas, opiniones y creencias. Es el cotilleo a gran escala, en un mundo donde todos tenemos un papel activo en la información que se transmite.

La digitalización de la información nace y evoluciona a partir de la creación de nuevos lenguajes, como la programación en html o el lenguaje audiovisual, y a lo largo de las últimas décadas, ha ido cambiando nuestra manera de comunicarnos. Pero el lenguaje, además, tiene el poder de moldear nuestra forma de pensar. Esta idea del lenguaje como escultor del modo en el que percibimos el mundo, quedó maravillosamente representada en la oscarizada película de ciencia ficción de 2016 La llegada, del director canadiense Denis Villeneuve. En el siguiente video, la psicóloga Lera Boroditsky profundiza en este poder transformador del lenguaje con ejemplos reales de sus investigaciones.

 

¿Hasta qué punto la revolución digital será capaz de modificar cómo pensamos?

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Último bastión para el tiburón ángel

Hace unos años se puso de manifiesto que las poblaciones de tiburones en el mundo estaban disminuyendo, y uno de los hitos que ayudó a que todos fuéramos conscientes de ellos, como sociedad, fue la película de 2006 Sharkwater. Ganadora de múltiples premios internacionales, esta película tenía como uno de sus grandes desafíos acercar los tiburones a las personas, que empezáramos a verlos con otros ojos y quedara atrás la imagen creada por la película de Spielberg del despiadado come-hombres.

Como efecto de la decadencia puesta de manifiesto en sus poblaciones, y como suele ocurrirle al ser humano, que es más reactivo que pro activo, es que se disparó el número de difusiones de imágenes más amables de los tiburones y por otro lado aumentó el número y visibilidad de investigaciones sobre estos animales incomprendidos. Una de ellas está siendo llevada a cabo en nuestro territorio insular canario a manos de un grupo de investigadores que conforma la “Asociación Tonina”. Ellos han descubierto en las islas la primera área de cría de uno de los tiburones más amenazados del mundo, el angelote o tiburón ángel.

Antiguamente abundante, el angelote se encuentra en la actualidad en la lista de animales amenazados de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) clasificado como “en peligro crítico de extinción”. Los peligros para este animal, como suele ocurrir con el resto de especies de tiburón, somos nosotros: la pesca, la reducción de lugares adecuados, la contaminación, etc. En concreto, para el angelote, se ha visto que la pesca de arrastre de fondo ha producido extinciones locales en buena parte de su distribución natural. De hecho, originalmente se encontraba desde el norte de Noruega hasta las Islas Canarias, pasando por todos los mares europeos, y en la actualidad la única población sana y estable del mundo se encuentra en nuestro archipiélago más austral. En este archipiélago está prohibida la pesca de arrastre desde hace años, de forma que el vínculo puede establecerse fácilmente.

Fotografía: Jaime Ezequiel Rodríguez Riesco
Fotografía: Jaime Ezequiel Rodríguez Riesco

Hasta el momento tan solo se ha visto un área que se pueda asegurar sea zona de cría, es la playa de las Teresitas, donde las condiciones son ideales para que estos animales puedan procrear, pero es una de las playas más turísticas en la Isla de Tenerife. Por suerte, gracias a la insistencia de varias organizaciones, entre las que se encuentra la Asociación Tonina, existen ahora numerosas regulaciones en el lugar para impedir mayores molestias a estos animales; sin embargo estas siguen ocurriendo de forma eventual, como son las capturas furtivas de adultos y juveniles, la acumulación de basuras en la playa e incluso se han visto algunos casos de escoliosis en los animales (en estos casos una de las principales causas propuestas, aunque no se puedan descartar otros, es que los animales sufren deformaciones en la columna al ser pisados por los bañistas).

Fotografía: Asociación Tonina
Fotografía: Asociación Tonina

Podríamos considerar al angelote uno de tantos animales que estamos perdiendo por malas prácticas, pero ¿y si consiguiéramos evitarlo? La comunidad científica sabe que estos animales son muy importantes para la estabilidad de los mares y la vida que contienen. Incluso quedó claro en un estudio en el 2011 que los tiburones pueden tener un muchísimo mayor valor económico para la sociedad vivo que cuando es pescado, ya que entre otras cosas puede atraer al turismo. En el caso de Tenerife y la playa de las Teresitas, las regulaciones se han conseguido, e incluso hay leyes que prohíben estrictamente la captura de estos individuos en toda Europa, pero queda la parte más importante, nos toca ahora apreciar y cuidar nuestros recursos. Al fin y al cabo, no somos más que invitados en su maravilloso mundo, ¡seamos unos invitados responsables!

Fotografía: Asociación Tonina
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Cáncer, desinformación, fake news y falsas esperanzas

En los países con mayores ingresos medios por el rendimiento del trabajo, analizando la tasa bruta de mortalidad por 100.000 habitantes el cáncer ya aparece en cuarto lugar según datos de la OMS, y en España es la segunda causa de mortalidad agrupando todos los tipos de cáncer. El infome IPSOS 2018 concluyó que el cáncer es el problema de salud que más preocupa a la población a nivel mundial, y también en España. “La palabra cáncer es un término muy amplio que abarca más de 200 tipos”, según define la Asociación Española Contra el Cáncer. En su página web ofrecen información asequible y completa sobre algunos de los más frecuentes.  Sin embargo, el término, para la población en general, se percibe como una enfermedad terrible que lleva consigo un enorme padecimiento y de difícil tratamiento, que a su vez causa efectos secundarios durísimos y se suman el miedo y la incertidumbre a no saber si cada caso producirá dolor, malestar, sufrimiento extremo, la curación o la muerte. Actualmente los avances científicos de las últimas décadas permiten que los oncólogos se muestren optimistas ante gran cantidad de casos diagnosticados, pero por desgracia todavía son muchos los casos y los tipos de cáncer que aún son complicados y no tienen tratamientos eficaces, especialmente aquellos que presentan metástasis, y la mortalidad o la probabilidad de recidivas sigue siendo alta.

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Estos escenarios hacen que el cáncer sea una de las enfermedades sobre la que más se consulta en internet como muestran algunos estudios, no solo para buscar información general, sino para contrastar lesiones o síntomas que se están experimentando, o la misma información que se han recibido de un médico; este es el fenómeno que se llama “Doctor Google”. Además de este fenómeno, nos encontramos con que al ser el cáncer un tema de máximo interés, hay muchos medios digitales que tratan de publicar el máximo posible de noticias relacionadas con este tema, que no siempre están bien documentadas, que en ocasiones no son ciertas o al menos no del todo, o que directamente tienden al sensacionalismo y entonces se comparten de forma masiva en las redes sociales convirtiéndose en una fake news. Aquí hay un ejemplo de uno de los orígenes o porqués de la aparición de ciertas fake news.  En otras ocasiones son otro tipo de medios digitales que no están vinculados a la ciencia pero que al viralizarse consiguen mayores índices de impacto, pero al final el hecho de que no exista un control sobre la veracidad del contenido que publican trae consigo graves consecuencias, que pueden ir desde que los pacientes recurran a tratamientos que no están científicamente probados y contrastados, poniendo en peligro su salud y su vida, hasta frustrar las ilusiones y esperanzas de los pacientes que están en tratamientos de casos graves, que pueden aferrarse a supuestos avances médicos que no están aún disponibles, o que no se aplican exactamente como se describe en el artículo; es una manera terrible de diseminar información sobre temas tan delicados que pueden afectar a personas y sus familiares en situaciones de extrema vulnerabilidad, además de confundir a la población sobre qué tratamientos o medidas preventivas son las que realmente están disponibles y funcionan de verdad, contrastadas por el método científico y aprobadas por las autoridades competentes. Veamos algunos ejemplos:

Este artículo, de un medio nacional y probada experiencia, publica una noticia sobre un tratamiento revolucionario que en breve llegará a nuestro país y permitirá curar “los tumores más escondidos” y difíciles de tratar. Toda una esperanza para cualquiera que padezca esta situación, es una excelente noticia de la que todos nos alegraríamos. En este otro artículo, de tirada local, se habla de la experiencia de una paciente que tuvo que irse a otro país para tratarse un cáncer que en España no estaba logrando curarse, logrando una remisión total. Este tratamiento está todavía en sus estadios iniciales para poder aplicarse. ¿Debemos deducir que en algunos casos complicados tenemos que ir a tratarnos al extranjero? En esta otra noticia nos hablan de la historia de una paciente que accedió a un tratamiento experimental y se curó de un cáncer de mama avanzado. ¿Qué pasa entonces con las pacientes que lean artículos como este y estén en un tratamiento con un protocolo estándar al que estén siendo refractarias? ¿Qué pueden pensar, que en alguna parte del mundo existe una cura a la que ellas no tienen acceso? ¿Existe ese tratamiento “milagroso”, o no existe? Y en este enlace las esperanzas para el tratamiento del cáncer ya son mucho más optimistas: en breve la cura para el cáncer llegará pronto para todos, esperanza similar que podemos sentir al leer este otro artículo. Es decir, ¿no tenemos que preocuparnos más porque la tecnología está ya tan avanzada que el cáncer no es un problema? Pero, ¿por qué esta tecnología no está disponible todavía en nuestros hospitales?

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Otro ejemplo: un vídeo similar al que se ofrece en este post, a partir del minuto 1:16, circuló en las redes sociales bajo multitud de formas, desde una célula inmunológica que fagocitaba un virus del VIH hasta otra que fagocitaba una célula cancerígena. ¿Quién hizo ese vídeo, quién lo manipuló después, y quién controló que la información que se compartió entre millones de personas era verídico? El que comparto aquí es un vídeo desarrollado por la Universidad de Harvard, pero el fragmento que circuló por las redes sociales era muy parecido.

Podríamos seguir así hasta el infinito; todos los días se comparten en las redes sociales infinidad de “noticias milagro”, y en la prensa nacional de vez en cuando se publican otras como esta posiblemente con algo más de credibilidad, pero al final, para alguien que tenga interés y la más mínima inquietud por el cáncer, lo más lógico es que se plantee esta cuestión: ¿cuáles son las fuentes más fiables donde puedo informarme? ¿Cómo puedo distinguir si lo que estoy leyendo es una fake news?

En el primer caso, es difícil que el público sepa que hay asociaciones científicas y sociedades médicas que tienen apartados especialmente dedicados a informar a pacientes o a cualquier persona interesada; ya hemos mencionado la Asociación Española Contra el Cáncer, pero también merece la pena nombrar la página de la Sociedad Española de Oncología Médica, que dedica una sección a proporcionar información general sobre el cáncer al público, como en este enlace. También, para orientar a las personas frente a las fake news y la confusión que generan, los médicos han tomado la iniciativa en los últimos años de prescribir a sus pacientes páginas web, aconsejándoles sobre los sitios que pueden visitar para obtener información fiable y comprensible para obtener datos adicionales sobre su enfermedad si quieren ampliar conocimientos, sin caer en la confusión y el engaño e incluso falsas esperanzas que puedan producirles otras fuentes.

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Vacunar o no vacunar, esa es la cuestión

En los últimos años se ha cuestionado la eficacia y la seguridad de las vacunas. Esto ha originado una creciente desconfianza y confusión en la población, y ha planteado una serie de mitos que deberían desmentirse para conseguir una sociedad bien informada. Tal y como se plasma en el siguiente vídeo sobre Mitos y Verdades de las Vacunas.

Vacunar o no vacunar: esa es la cuestión

Las vacunas, como cualquier otro fármaco, requieren un largo proceso de desarrollo y aprobación y se siguen sometiendo a estudios de seguridad durante su comercialización. Si bien es cierto que no están exentas de efectos adversos, el beneficio que aportan supera los riesgos asociados.  Algunos de los efectos secundarios más frecuentes son:

-Enrojecimiento de la zona de inyección

-Fiebre

-Dolor de Cabeza

-Vómitos

La aparición de efectos secundarios más graves es infrecuente y de menor importancia que la severidad de las infecciones de las cuales previenen.

 

No obstante, existen voces, asociaciones e incluso medios de comunicación que defienden la falsa creencia que las vacunas, en especial la vacuna trivalente del Sarampión, Rubeola y las Paperas provoca Autismo o Trastornos del Espectro del Autismo. Este mito en el que muchos se resguardan, se ha desmentido por parte de múltiples estudios, tal y como reafirma la Confederación de Autismo de España en un comunicado de 2017. El vínculo entre el autismo y las vacunas se remonta a 1998 cuando se publicó un estudio en la revista The Lancet cuyo autor es el Dr. Andrew Wakefield que relacionaba la administración de la vacuna triple vírica con la aparición de Autismo en niños. La revista se retractó parcialmente debido a que era un estudio falseado y carecía de evidencia científica, desafortunadamente sigue encontrándose en la literatura.

 

¿Pero, qué es exactamente una vacuna y para qué sirve?

Tal y como define la Asociación Española de Vacunología, “una vacuna es un producto biológico compuesto por microorganismos muertos o atenuados, o parte­­ de ellos que se administra para prevenir enfermedades infecciosas en personas susceptibles de padecerlas”. La administración provoca la estimulación del sistema inmunitario para lograr el desarrollo de defensas en caso de entrar en contacto con el microorganismo. El proceso puede observarse en el siguiente vídeo, una animación de la plataforma E-bug que contiene múltiples recursos educativos sobre vacunas y antibióticos.

 

Al contrario de lo que da a entender la creencia popular, las vacunas no debilitan el sistema inmunitario, si no que lo preparan para poder actuar, permiten la formación de anticuerpos que realizan la función de vigilantes y ante cualquier exposición al microorganismo son capaces de erradicarlo.  Por este motivo las vacunas son más seguras que contraer infecciones que pueden poner en riesgo nuestra vida.

 

Muchos creen erróneamente que no es necesario vacunarse de enfermedades que no son frecuentes en nuestro medio, lo que desconocen es que todos somos susceptibles de contraer una enfermedad infecciosa y que, si son tan infrecuentes en nuestro entorno, es gracias a la inmunización generada por la vacuna. Ya saben el “más vale prevenir que curar” se cumple firmemente. Además, con la inmunización no solamente nos protegemos a nosotros mismos, sino que protegemos a los demás evitando que los microorganismos puedan propagarse de un ser humano a otro, es lo que se conoce como efecto rebaño.

 

Por todos estos motivos existen los Calendarios Vacunales Pediátricos que son herramientas para la administración sistemática de vacunas en un período de tiempo determinado que permite inmunizar a los niños frente a enfermedades que les podrían afectar en el periodo de la vida en el que son más vulnerables. La obligatoriedad de dichos calendario es un tema candente en la actualidad, tal y como se publicó en El País en este artículo, en Francia la vacunación es de obligatorio cumplimiento desde 2017 debido a una insuficiente cobertura. No obstante, existen otros países, como España o Canadá, donde son los padres quienes deciden si vacunar o no a sus hijos. Es por esto, que suceden casos como el publicado recientemente en El País que nos habla sobre un adolescente criado en una familia antivacunas y que ha decidido a su mayoría de edad vacunarse.

 

Vacunar o no vacunar: un debate existencial al mismísimo estilo de Hamlet que tiene por única respuesta la adecuada información de la población.

 

Ilustración original de Ariadna Roca Fernández.

 

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