Palabras clave: Starlab

Ciencia para leer la mente, parte I.

Parte I: De emociones a música.

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 Esta historia parece sacada el argumento central de una obra de ciencia-ficción: un grupo de investigadores intenta descifrar las ondas cerebrales asociadas a ciertas emociones y transformarlas en música. Así, cada vez que una persona esté feliz, sonará una animada salsa del Grupo Niche. De la misma forma, si la persona esta triste, una balada de Los Panchos ambientará su sentimiento.

En realidad, no sonarán las salsas ni baladas que imagino, pues el dispositivo reproduce sonidos polifónicos (como aquellos de los celulares viejos) y no canciones. Además, aún si reprodujera canciones, posiblemente los investigadores que lo desarrollan no comparten mi gusto musical. Lo cierto es que con este proyecto se ha creado un lector de sentimientos. ¿Cómo es esto posible?

La clave está en la electricidad.

El cerebro se comunica con electricidad.
El cerebro se comunica con electricidad. Fuente.

Las neuronas se comunican en el cerebro por medio de impulsos eléctricos. Por esto, estudiar las pequeñas descargas eléctricas de una región cerebral da pistas sobre su funcionamiento. En 1920, el neurólogo alemán Hans Berger comenzó los estudios del cerebro humano con la técnica de electroencefalografía (EEG). La EEG no es más que una técnica que utiliza materiales conductores distribuidos en el cráneo, que captan las ondas eléctricas producidas por la capa más externa del cerebro, la corteza.

Utilizando la EEG, se determinó que el cerebro tiene patrones característicos para los diferentes estados de alerta. Por ejemplo, tus ondas eléctricas son más rápidas cuando estás despierto y concentrado, que cuando duermes. Esta asociación entre algunos comportamientos o estados de alerta y las ondas cerebrales ha permitido que los científicos exploren la posibilidad de “leer la mente”.

Imagina que cada vez que estás feliz tu cerebro tiene un patrón de actividad característico. Si los científicos logran descifrar este patrón, con observar los resultados del EEG podrán saber tu emoción, aún cuando no lo hayas expresado con ninguna forma de lenguaje hablado, escrito o corporal. ¿No es esto ser capaz de leer la mente?

Los protagonistas son investigadores en el Centro de Regulación Genómica (CRG) en colaboración con Starlab y la Universidad de Barcelona, quienes diseñaron un casco inalámbrico, llamado Enobio, que mide la actividad cerebral de quien lo lleva puesto. Además, el casco recibe señales de sensores ubicados en el corazón y los músculos. Esta información es enviada a un software, que identifica los patrones eléctricos y produce un sonido determinado.

Un diccionario de sentimientos

¿Te imaginas contar con un diccionario musical de tus emociones? ¿Qué tal un concierto improvisado generado por la experimentación de diferentes sensaciones? Aunque estas aplicaciones son interesantes, la idea del grupo liderado por Maria del Mar Dierssen es crear un nuevo sistema de comunicación, que “de voz” a personas con discapacidad motora, como aquella que resulta de una parálisis cerebral. Incluso usarse para conocer el estado de pacientes en coma.

¿Qué tal un concierto generado a partir de las ondas en tu cerebro? En el 2016 se realizó en Barcelona el Brain Polyphony Concert, justo eso.

En el momento en que se escribió este post, el proyecto se encontraba en su fase piloto, por lo cual estaba siendo probado en voluntarios sanos y en dos personas con parálisis cerebral. Según los investigadores, “los resultados han sido satisfactorios”. Se espera que para el próximo año el dispositivo ya se encuentre completamente desarrollado, y que el “diccionario de emociones a sonidos” esté lo más completo posible. Para entonces, se aplicará en más pacientes para comprobar su rendimiento.

Así, la polifonía cerebral es un proyecto más que desvanece la línea divisoria entre la ciencia y la ciencia-ficción.

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