Palabras clave: sostenibilidad

De la agricultura industrial a la ecológica

Una historia creada por Gema Valera

La agricultura industrial no ha conseguido paliar el hambre en el mundo: Los monocultivos pretenden cultivar a gran escala, pero a cambio necesitan de pesticidas tóxicos. Añadido a esto, son muy sensibles al estrés y contaminan el agua y los suelos, destruyendo la biodiversidad y perdiendo insectos polinizadores. La agricultura industrial nos está dirigiendo a una situación insostenible y de empobrecimiento nutricional de nuestros alimentos.

Necesitamos urgentemente cambiar el modelo, la agricultura ecológica es el futuro.

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¿Qué son los fenómenos meteorológicos extremos?

La existencia de riesgos globales ocupa un lugar destacado en los debates sobre el cambio global y sus implicaciones en la sociedad

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Las sequías se incluyen en la lista de los fenómenos meteorológicos extremos. Fuente: Morguefile.

Llúcia Ribot. La frecuencia y gravedad de los fenómenos meteorológicos extremos derivados del cambio climático, como las inundaciones, olas de frío y calor o los períodos de sequía, se ha incrementado en las últimas décadas. Estos eventos plantean la necesidad de gestionar los riesgos y desastres derviados de los mismos, para mejorar nuestra adaptación al cambio global.

Los fenómenos extremos de origen meteorológico y climático, son sucesos muy por encima o muy por debajo de la media. Por sus características extraordinarias, tienen un gran impacto social y afectan en mayor medida a los sectores más vinculados con el clima, como el agua, la agricultura y la seguridad alimentaria, la silvicultura, la salud y el turismo; advierte el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés).

Aumento de olas de frío o calor extremo

La física y meteoróloga Aurora Ribot, nos explica que en España las olas de frío son fenómenos meteorológicos propiciados por una situación sinóptica (anticiclón), una configuración de vientos por la que nos llega aire procedente del Polo Norte o Siberia. Se producen generalmente en invierno, aunque pueden suceder todo el año. Estas olas de frío afectan al medio ambiente, animales, plantas y, sobre todo, a los cultivos.

Una ola de calor, por otro lado, es una situación meteorológica producida por una bolsa de aire caliente. Esta bolsa se forma en una situación de estabilidad atmosférica o como consecuencia de la llegada de viento del Sur con aire del desierto; destaca Aurora Ribot.

Los efectos de estas olas son diferentes en función del lugar en el que se producen, llegando a causar una alta mortalidad en determinados grupos de riesgo, como personas con problemas cardiorrespiratorios o personas mayores. En el caso de la Península Ibérica, la tasa de mortalidad anual por estos eventos no se ha incrementado debido a que es un fenómeno intrínseco a su climatología. En cambio, en otras latitudes, como en los países nórdicos, pueden provocar incrementos significativos de mortalidad.

A raíz del progresivo incremento de la temperatura media global para el resto del siglo XXI, es muy probable que aumente la frecuencia de estos fenómenos extremos, señala la meteoróloga. En Europa, los mayores riesgos serán las inundaciones, la disponibilidad de agua dulce, así como los eventos de calor extremo, según advierte el IPCC.

Una adaptación necesaria

La globalización tiene una dimensión ecológica que se manifiesta en la existencia de riesgos globales como el debilitamiento de la capa de ozono, los fenómenos extremos, las epidemias, las amenazas a la biodiversidad, etc. Los riesgos globales aumentan la conciencia sobre la globalidad del sistema y conllevan a la convicción de la imposibilidad de enfrentarse nacionalmente a estos riesgos.

La necesidad de hacer frente a estas amenazas, implica integrar la gestión de riesgos de desastre y la adaptación al cambio global en todos los ámbitos de la política. La respuesta a la problemática medioambiental es una de las dimensiones clave del desarrollo sostenible de la sociedad, como destaca el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La sostenibilidad social, económica y medioambiental puede mejorarse con enfoques destinados a cambiar los modelos de producción y de consumo, así como mediante la innovación para la sostenibilidad. En este escenario, el compromiso se perfila como un ingrediente esencial de los avances y las nuevas generaciones deben asegurarlo.

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La comida que no comemos

Alimentos que tiramos a la basura
Alimentos que tiramos a la basura. Fuente: Fotolia

¿Qué sabes sobre la pérdida y el desperdicio mundial de alimentos?

La Comisión Europea estima que cada año se desaprovechan en el mundo más de 1300 millones de toneladas de alimentos en buen estado, de los cuales 89 millones de toneladas corresponden a la Unión Europea.

Países industrializados y en desarrollo desperdician aproximadamente la misma cantidad de alimentos: 670 y 630 millones de toneladas, respectivamente. Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), las tasas más altas de desechos se concentran en el grupo de frutas y hortalizas, así como en el de raíces y tubérculos (ambas registran un 45%).

Los hogares españoles tiran anualmente 1’5 millones de toneladas de alimentos que son válidos, cuyo despojo está relacionado con hábitos de compra y consumo no adecuados, así como con una inapropiada gestión y manipulación de los mismos.

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La carne que devora el mundo

Tus decisiones alimentarias tienen repercusiones globales y afectan al cambio climático

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Fuente: Flickr.com

Estamos acabando con el medio ambiente. A diario nos bombardea información apocalíptica sobre el ritmo al que la contaminación, el calentamiento global o la deforestación están destruyendo la naturaleza. Aunque es un tema muy mediático, las implicaciones directas por parte de los diferentes organismos son más bien escasas. A pesar de ello, no faltan las recomendaciones a la población sobre acciones individuales que sirvan para paliar el desastre inminente que, a este ritmo, se nos viene encima. La importancia del reciclaje, apagar las luces, ahorrar agua, evitar los combustibles fósiles… acciones que tienen, sin duda, un claro efecto en materia de sostenibilidad. Sin embargo, hay un hábito que apenas es mencionado: la dieta.

“A pesar de los muchos éxitos de la agricultura en las últimas tres décadas, es evidente que los sistemas alimentarios y las dietas no son sostenibles”, afirma Barbara Burlingame, asesora principal de la Dirección de Nutrición y Protección del Consumidor (FAO). Dentro de las dietas hay un alimento especialmente controvertido, y este es la carne.

¿Es sostenible comer carne?

Al menos al ritmo actual, la respuesta es no. Según datos de la FAOel sector ganadero genera más gases de efecto invernadero que el sector transporte (un 18% del total) y tiene otros efectos indirectos de enorme repercusión para el medio ambiente, uno de ellos es la deforestación.

El ganado necesita alimentarse de cereales y es por ello que se cortan árboles y se siembran grandes extensiones de cultivo en su lugar; necesitamos árboles para parar el cambio climático, sin embargo el 90% del Amazonas ya se ha deforestado debido a la agricultura para el ganado. Provocada por la destrucción de su hábitat, 100 especies se extinguen cada día, pues el 45% de la superficie de la Tierra ya está ocupada por cultivos para animales.

Por otra parte los purines, que son los residuos que generan estos animales, se producen en una cantidad mayor de la que el medio puede asimilar, contaminando el agua y favoreciendo las zonas muertas oceánicas. Este recurso vital también sufre los efectos de la ganadería en otro sentido, pues para producir 1kg de carne de ternera se necesitan más de 15000L.

waterfootprint.org

Comiendo carne por encima de nuestras posibilidades

Antiguamente comer carne era considerado un lujo, pero hoy en día raro es no comer al menos un plato al día que no tenga este elemento como ingrediente principal. Esto quiere decir que se ha conseguido un precio más reducido a cambio de externalizar costes. Pagamos un precio más barato por la carne por que ya está pagando por nosotros el rio que queda contaminado, el bosque que se tala o los animales que malviven en el sistema de la ganadería intensiva.

Sólo entre 1990 y 2012, según datos de la FAO, el número de gallinas en el mundo ha crecido un 104,2%, de 11.788 a 24.705 millones, y el ganado vacuno, muy contaminante para el medio ambiente, ha pasado de 1.445 a 1.684 millones (un 16,5%).

Según el informe anual sobre alimentación de 2014  del Ministerio de Agricultura, en España el consumo medio per cápita de carne es de 51 kilos al año. Es decir, 139 gramos al día. Es un nivel muy elevado, ya que por ejemplo la dieta mediterránea aconseja tomar como máximo raciones de unos 100 gramos, y no todos los días.

Este acusado exceso en algunos países abre una tremenda brecha con los países en vías de desarrollo, donde existe un consumo de carne por persona inferior a 10 kg, lo cual se considera insuficiente por la FAO y con frecuencia causa malnutrición. Mientras, en los países más ricos, el ritmo trepidante de consumo conlleva problemas de salud como los declarados en el último aviso de la OMS en 2015 respecto a las carnes procesadas.

El reparto de esta carne es profundamente desigual en el mundo.“En Occidente comemos carne a un precio asequible porque hay sitios en el mundo donde ni la prueban, es así de cruel. Si en China o la India empiezan a hacerlo, algo lógico dado que su nivel de vida va subiendo, el impacto ambiental será muy fuerte. De hecho, estos países ya están comprando extensiones brutales de tierra en África para alimentar a su ganado”, explica José Miguel Mulet, profesor titular de biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia.

Literalmente, el primer mundo se está comiendo a los países más desfavorecidos, pues la comida para el ganado es ingente: un tercio del total de la que consume el planeta, según el estudio Beneficios climáticos de un cambio de dieta. 

Los cereales que importamos para  alimentar a los animales que nos comemos nosotros, son en su mayor parte recursos que extraemos de los países más pobres. Si ese alimento en lugar de abastecer a nuestros animales se quedara en el país ¿a cuántas bocas podría alimentar? Ya lo dijo Gandhi, “el mundo puede satisfacer las necesidades de todos, pero no la avaricia de algunos”.

Granjas industriales, uno de los mayores problemas éticos actuales

Si este ritmo de consumo de carne es posible es gracias a mejoras en los sistema de producción que los animales pagan con su sufrimiento. La agricultura tradicional a dado paso a la ganadería industrial, la cual no puede mantener a las gallinas picoteando libres en el campo.

Ahora hay que aumentar la producción y para ello los animales se hacinan y malviven en espacios muy reducidos; la industria cárnica ya no los ve como seres vivos sino como meros objetos en una cadena de producción.

Los avances en la ciencia moderna hace posible someter a los animales a unas condiciones de vida extrema con la ayuda de vacunas, medicamentos, hormonas, pesticidas, sistemas centrales de aire acondicionado y comederos automáticos. Esto permite apiñar decenas de miles de gallinas y pollos en gallineros y producir carne y huevos con una eficiencia sin precedentes.

Además la selección artificial que los humanos hemos hecho de los animales de granja los ha convertido en autenticas aberraciones de la naturaleza. Por ejemplo, para satisfacer la demanda de carne de pollo, los pollos actuales crecen tan rápido que en tan solo 40 días han alcanzado el peso adecuado para ser sacrificados, este crecimiento es el doble de rápido que hace 30 años. A consecuencia de ello sufren muchos problemas de corazón y dolores en sus patas debido a que tienen un cuerpo desarrollado por encima de sus posibilidades.

Según un artículo publicado por Igualdad animal y extraído del periódico The Guardian, la mayoría de animales del planeta vive en granjas industriales. Pensamos que nuestro planeta está poblado de leones, elefantes y jirafas, sin embargo, en el mundo hay 1 billón de cerdos domésticos en contraste con 40.000 leones africanos. Según estadísticas del 2009, en Europa había ese año 1,6 billones de aves salvajes, mientras que la industria de la carne y los huevos europea crió 1,9 billones de pollos.

Fuente: pixabay.com
Fuente: pixabay.com

Son cifras muy grandes y es por ello que nos enfrentamos a un problema de ética mayor. Estamos sometiendo a una gran mayoría de animales del planeta a una miseria y sufrimiento incomparable. ¿No es esto un abuso de poder por parte de una sociedad que explota a los más débiles? Que los animales sienten ya lo demostró la ciencia hace años, ellos sufren y pueden experimentar el miedo o la soledad, y como dijo Jane Goodall, experta en comportamiento de primates,“no somos los únicos seres en este planeta con mentes y personalidades.”

Surgen nuevos estilos de vida en la sociedad

En contraposición a toda esta vorágine de sufrimiento y dieta carnívora de dudosa sostenibilidad, algunas personas abogan por cambiar su estilo de vida adoptando medidas que suponen el rechazo de los alimentos cárnicos o de origen animal como el queso o la leche. Es el movimiento vegano, en auge en los últimos años y que surge como forma de protesta al sistema de producción cárnico actual.

Natalie Portman u Olivia Wilde son algunas de las personalidades famosas que se han unido al veganismo por razones éticas, incluso en países eminentemente carnívoros como EE.UU, donde Hollywood ha cumplido un papel clave en la difusión de una práctica no exenta de estereotipos y tabúes.

Sin duda, el veganismo una de las forma de actuar y manifestarse ante uno de los principales problemas que sufre el mundo actual. Cada uno es libre de elegir cómo intervenir, lo que sí es cierto es que nadie debería quedarse indiferente. “El momento de actuar es ahora. Es imperativo que lo hagamos”, anunció Leonardo DiCaprio en la rueda de prensa tras recibir el Óscar a mejor actor “Tengo la sensación de que hay un reloj que hace tic-tac, y que es muy urgente que seamos proactivos ante esta amenaza”.

En la última gala de los Oscars 2016, DiCaprio utilizó su discurso en el estrado para hablar del calentamiento global y de la necesidad de un cambio. Es una pequeña muestra de que la humanidad ya ha asumido que hay nuevas cuestiones que merecen nuestra atención. De lo que no cabe duda, es que no podemos esperar que alguien actúe por nosotros, pues todos los grandes cambios suceden gracias a la pasión de los individuos y sus pequeñas acciones individuales.

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¿ A cuanto el kilo de fotones, señor Ministro?

Fiesta Sol y playa. Para que negarlo. En España, esta es la trinidad que permite a muchos ganarse el pan de cada día, servidor incluido, que en más de una se las ha visto de camarero y sin contrato para ganarse -como diría mi abuela- 4 perras. Y es que hablando de playa, el más espabilado ya anda pensando en trasladar el chiringuito 300 metros tierra a dentro, no sea que, eso que dice la ciencia sobre el Cambio Climático y el aumento del nivel del mar, finalmente resulte cierto, y se le vaya a inundar el negocio.

Al menos nos queda el sol, y para nuestro consuelo, en España hay mucho. Además, a veces uno se encuentra con noticias que le devuelven algo de la fe en la humanidad que dejó por el camino. Así pues, parece que los amigos de Tesla Motors, tienen la intención de sacar al mercado una batería revolucionaria de gran capacidad de almacenamiento, poniendo con ello solución, al que hasta el momento, es uno de los mayores problemas de las energías renovables.

Se trata de un paso firme hacia el autoconsumo fotovoltaico. Se facilita así, que cada cual, produzca su propia energía, permitiendo aliviar la dependencia de miles de consumidores respecto de las grandes compañías eléctricas, y dando tregua a una práctica que ya se viene instaurando en algunos países como México, Canadá, o Dinamarca -entre otros- conocida como Balance neto. Simplificando mucho, el balance neto permite verter a la red global el exceso de electricidad producida por un sistema de autoconsumo, con la finalidad de poder hacer uso de la misma en otro momento.

Son razones para alegrarse, me digo, pero – siempre hay un pero-, estamos en España. Y mientras que desde algunos países como Alemania, -con un parque fotovoltaico 4 veces mayor, y más productivo que él nuestro, pese a no contar ni de lejos con la misma radiación solar-, nos miran con perplejidad y se parten la caja, aquí seguimos a nuestras cosas, a caballo entre la desinformación y el legislar en la sombra.

Y es que a uno le extraña, -o más bien no- la poca cobertura mediática que se le da a asuntos como al del último Borrador del Real Decreto de Autoconsumo de Energía Eléctrica Fotovoltaica. En este, se plantea – y no es una metáfora- ponerle precio al sol. Peaje de respaldo le llaman, así, por la cara, sin vaselina, y que decir hay, que se trata de un término acuñado por la patronal eléctrica, transcrito tal cual a la Ley. Sin complejos. Lo triste, es que tamaña hazaña no resulta una sorpresa en un país en el que 2 ex-presidentes y una decena de ex-ministros, viven a sueldo de las grandes compañías energéticas.

Ex-políticos en compañias eléctricas

Para el que todavía no lo haya pillado del todo, así nos lo montamos en España. Y es que resulta que con esto de la crisis, hay que inventarse nuevas maneras de sacarle los cuartos al personal. No importa que a excepción de Irlanda y Chipre -que son islas y tiene su razón de ser- seamos el país europeo que más cara paga la electricidad. No concierne que seamos un país con déficit energético, y que importa el 80% de la energía que consume. Tampoco que gastemos 50.000 millones de euros anuales en petróleo y gas árabe, o en energía nuclear francesa. Aquí, nos va más eso de endosarle a un paisano multas de hasta 60 millones de euros por instalar una placa solar . Y es que, tal y como están las cosas, lo de instalar un panel se puede considerar un acto patriótico.

El asunto da para mucho. Lamento que se me acabe la página y no poder contaros sobre los inconvenientes del actual modelo energético. Sobre como se amplía la vida de centrales nucleares al amparo de intereses políticos y privados. Sobre cómo a costa de capital público en forma de subvención- de las que se han aprovechado gente honrada y mangantes de traje  y corbata- se ha invertido en los últimos años en energía solar y eólica, y de cómo en el último quinquenio, a base de Real Decreto, miles de pequeños inversores que depositaron sus esperanzas y su dinero en la idea de un futuro más sostenible, se han  visto empujados a la ruina. Sobre cómo se ha enviado al paro a miles de trabajadores especializados en una industria, moderna, limpia, justa y sostenible que hoy apenas sobrevive. Sobre…

A cambio, y asumiendo la deuda pendiente, os presento a mi amigo Marcelino. En realidad no le conozco, pero es mi amigo, aunque él no lo sepa. Hoy he visto su vídeo, y he de decir que gente como él se merece, sin reservas, toda mi admiración y respeto. Y es que a Marcelino se le ve un tío de campo -gente sencilla con la que he tratado a menudo, y con la que me suelo sentir a gusto-, y a lo mejor me equivoco, pero su cara me dice que es un tipo honesto, y por eso, ya de primeras, me cae bien. Marcelino no sabe mucho inglés, y por lo que parece, tampoco tiene una buena cámara, pero los tiene cuadrados, porque aun sabedor de sus carencias, se tira al Youtube,-como antaño se tiraban al monte-, tan solo por defender lo que piensa. Por eso os dejo su vídeo, y aprovecho para decirle que, si algo me fastidia, Marcelino, amigo mío, es vivir en esta provincia de Europa, en el que tu vídeo tiene 1200 visitas, a pesar de haber sido líderes en un sector como el fotovoltaico, el cual se están empeñando en desmantelar panel a panel.

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