Palabras clave: neurociencia

Cerebros modelables como plastilina

El cerebro de las embarazadas se transforma para mejorar el vínculo con su bebé

Por Gema Valera

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No, no es que tú puedas darle forma como si estuviese hecho de arcilla, pero se ha descubierto, que el cerebro de una mujer experimenta cambios morfológicos de manera natural durante el embarazo. Esta remodelación parece que ayuda a intensificar la empatía con su bebé, entendiendo las necesidades de éste y asegurando así un buen cuidado parental.

¿Cómo lo han hecho?

En este trabajo publicado en Nature Neurosciences, se escanearon más de una veintena de cerebros (MRIs) de mujeres que querían quedarse embarazadas. Como control usaron MRIs de mujeres que no contemplaban un embarazo a corto plazo. A las futuras mamás se les convocó 3 veces: justo antes de concebir, tras el parto, y 2 años más tarde. El grupo control también tuvo 3 sesiones separadas temporalmente de manera equivalente.

¿Cuál es la noticia?

Los resultados mostraron una clara disminución de la materia gris (GM) en las mujeres que habían dado a luz, y que se mantenía incluso 2 años después del parto.

cerebro_pixabay_editedAsí se distribuye la materia gris (en la foto, naranja) en un corte transversal del cerebro humano. ¿Quieres saber más? Aquí te lo cuentan.

Profundizando…

Para profundizar más en los hallazgos, se analizaron las regiones donde se observó pérdida de GM, y el patrón solapaba con el correspondiente al de la Teoría-de-la-mente. Es decir, zonas del cerebro implicadas en entender y “leer” la mente de los demás, favoreciendo la comprensión y mejorando el vínculo afectivo. En otras palabras, la empatía.

A continuación encontraron que estas regiones colocalizaban con aquellas que se activaban cuando a las ya nuevas mamás se les enseñaba fotos de sus bebés. Lo cual no pasaba si las fotos mostraban bebés ajenos.

Newbron Baby feet in the mother hands.
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Por otro lado, la reducción de GM mostró correlación con la intensidad del vínculo afectivo, de manera que aquellas mujeres que habían perdido un mayor volumen de GM, mostraban mayor apego y menor hostilidad hacia su bebé después de nacer, indica el estudio.

¿Se debe al cambio hormonal?

Un cambio fisiológico bien conocido durante el embarazo, es el aumento drástico de los niveles de hormonas sexuales, de las cuales se sabe que modelan el sistema nervioso.

Para probar la responsabilidad de éstas en esta reducción de GM, y descartar que se deba más bien a una preparación psicológica por el inminente cambio de vida y responsabilidades, se hizo el mismo estudio en cerebros de futuros padres y otros sin planes de paternidad a corto plazo. El estudio determina que los padres no manifiestan cambios morfológicos en el cerebro, reforzando la idea de que la remodelación cerebral se debe a un cambio biológico interno dentro de las futuras mamás.

Pierde en volumen pero gana en especialización

En general, la pérdida de GM no significa pérdida de habilidades, sino especialización o refinamiento de las redes neuronales, como de manera homóloga ocurre en el cerebro de los adolescentes, el cual cursa también con la pérdida de GM, precisamente en regiones solapantes a las de este estudio.

Una de las regiones que muestra más plasticidad, parece encontrarse dentro del hipocampo, un compartimento cerebral implicado en la memoria y el aprendizaje. En esta línea, este estudio también quiso realizar pruebas de memoria de lenguaje en madres tras el parto, y en contra de lo que se suele pensar del “cerebro de embarazada” (olvidadizo, menor retención de nuevos y viejos datos…), no encontraron evidencias significativas de que sufrieran pérdida de memoria, aunque sí cierta tendencia, dice el estudio.

Las “madres in-vitro” experimentan la misma reducción de GM

Otra de las preguntas que se hicieron fue si influía el hecho de haberse producido una concepción de forma natural o por reproducción asistida; y la respuesta fue no, el cerebro se moldeaba plásticamente en ambos grupos.

¿Te ha parecido interesante? ¿Te has quedado con ganas de saber más?

Entonces no deberías perderte el siguiente recorte del canal CBS NewYork presentado por el Dr. Max Gómez…

…ni la entrevista de RFI para el programa Vida en el Planeta a Erika Barba-Müller, autora del estudio. ¡Escucha el podcast aquí!

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Niños prodigio y Síndrome de Savant

¿Fue Mozart un savant?
Mozart tocando el piano de niño

En la película “Amadeus” (Milos Forman, 1984), un joven y descarado Mozart escandalizaba y sacaba de quicio al compositor Antonio Salieri, al mismo tiempo que despertaba su admiración y envidia gracias a sus prodigiosas  habilidades musicales. Mucho se ha escrito y especulado sobre el célebre músico y resulta difícil separar el mito de la realidad. ¿Poseía simplemente una fuerte y excéntrica personalidad,  o sus increíbles capacidades musicales tenían su origen en alguna anomalía neurológica? ¿Genio o savant? La diferencia radica en que el savant además de un talento extraordinario presenta también un déficit cognitivo.

El síndrome del sabio

El Síndrome de Savant, o síndrome del sabio, combina un funcionamiento cognitivo bajo con una o varias habilidades excepcionales, en claro contraste con la discapacidad que presentan. Si no hay déficit cognitivo, no puede considerarse savant.  Música, arte, matemáticas, cálculos de fechas o idiomas son algunas de las habilidades más frecuentes. Además, su talento siempre se acompaña de una memoria prodigiosa en el área destacada.

Darold A. Treffert, uno de los mayores expertos en el tema, ha analizado las características de más de 300 casos de Síndrome de Savant en todo el mundo. El savantismo puede ser de nacimiento o surgir en la edad adulta tras un daño cerebral. Puede aparecer tras un accidente, un ictus o asociado a alguna demencia. En el primer caso se habla de síndrome congénito y en el segundo, de síndrome adquirido. Según el estudio de Treffert, el 90% de los casos son congénitos. También existe una clara distribución por sexo: es cuatro veces más común en hombres que en mujeres.

Dentro de los casos congénitos, la mayoría están relacionados con el autismo. Uno de cada diez niños autistas se considera también savant. Es importante destacar que ni todos los savant son autistas, ni todos los autistas son savants.

Rain Man y Kim Peek

Un claro ejemplo de savant que nos presentó el cine fue “Rain man” (Barry Levinson, 1988). En la película Dustin Hoffman representaba el papel de un autista con una memoria extraordinaria. El film, que contó con Darold Treffert como asesor, se inspiró en el caso real de Kim Peek. Con menos de 2 años, Kim ya era capaz de memorizar cualquier libro que leía. A medida que fue envejeciendo se hacía cada vez más sabio. Llegó a dominar quince áreas de conocimiento distintas y leer (y memorizar) unos 12.000 libros. Sin embargo, era totalmente dependiente para realizar actividades sencillas como vestirse.

La explicación más aceptada hasta la fecha del Síndrome de Savant (tanto adquirido como congénito) es que se produce un daño en el hemisferio izquierdo y este se compensa con un aumento de las funciones del hemisferio derecho no dañadas. Se forman nuevos circuitos neuronales y se liberan funciones que en otras condiciones permanecerían “dormidas”. Kim Peek nació sin cuerpo calloso, que es la estructura que conecta los hemisferios cerebrales. Además también le faltaban algunas partes del cerebelo importantes para el control del movimiento y del aprendizaje de tareas rutinarias.

Influencia del embarazo

Un reciente artículo de la revista Nautilus explora la relación entre complicaciones en el embarazo y niños prodigio y savants. Muchas madres de estos niños tuvieron embarazos o partos problemáticos. Algunas sufrieron accidentes durante la gestación y/o tuvieron partos prematuros. Es importante destacar el gran número de casos de preeclampsia entre madres de niños prodigio. La preeclampsia es una complicación médica del embarazo que se caracteriza por un repentino aumento de la presión arterial. Se piensa que podría producirse por defectos genéticos que llevan al sistema inmune de la madre a considerar la placenta como un invasor. Además, mujeres con preeclampsia durante el embarazo tienen una probabilidad tres veces mayor de tener un niño autista.

Así, al igual que un daño cerebral en la edad adulta puede ser causa de savantismo, un daño en el embrión puede alterar su desarrollo y ocasionar el nacimiento de un savant. Aunque no hay que olvidar la importancia de la carga genética, Treffert apunta que el hecho de que todo individuo pueda transformarse en un savant, podría sugerir la presencia de un pequeño “Rain Man” dentro de cada uno de nosotros.

Paloma Goñi Oliver

 

 

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¿Por qué comemos cuando estamos tristes?

Científicos del IDIBELL encuentran evidencias neurobiológicas que relacionan un comportamiento anormal de la ínsula (una estructura cerebral) con el consumo excesivo de comida causado por disfunciones emocionales 

El diario de Bridget Jones

Nuestra capacidad para regular emociones negativas está directamente relacionada con la relación que tenemos con la comida.  Esto es lo que ha determinado un estudio  realizado por científicos del IDIBELL y la Universidad de Melbourne publicado la semana pasada en la revista PLOS One. Lo que los científicos pretendían resolver es si existen motivos fisiológicos dentro del cerebro que hagan que las personas con sobrepeso tengan menos capacidad para procesar emociones negativas. La clave se encontraría en las conexiones cerebrales entre diferentes regiones cerebrales fundamentales en los procesos cognitivos. El exceso de peso puede hacer que estas conexiones no sigan los patrones adecuados de activación neuronal y esto, como un pez que se muerde la cola, perjudicará la estabilidad emocional y favorecerá la ganancia de peso.

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Artículos de Neurociencia y Comportamiento

El cerebro y el comportamiento van cogidos de la mano. El gran órgano encargado de procesar toda la información que recibimos determina la forma en la que nos relacionamos con el medio; y viceversa, el medio en el que vivimos también es capaz de condicionar las funciones de nuestro cerebro.

A continuación tenéis una lista de artículos y vídeos en Scoop.it muy interesante sobre distintos aspectos de la neurociencia y el comportamiento, ya sea animal o humana.

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La necesidad de nuevos tratamientos para el Párkinson

Imagen de cabecera

El Párkinson es la segunda enfermedad neurodegenerativa más frecuente del mundo. Sólo en España hay más de 180.000 afectados.

Es una enfermedad crónica para la que no existe cura, pero si existen tratamientos para reducir sus síntomas. El problema es que el mejor tratamiento actual sigue siendo el mismo que en los años 60.

Esto puede no parecer muy alarmante, ya que es común pensar que “el Parkinson solo son temblores”, mucha gente desconoce que la rigidez, la congelación, la depresión, las alucinaciones, la demencia, o la disminución del olfato son algunas de sus otras características, a veces más problemáticas que los temblores. Aún y siendo una enfermedad tan conocida, es a la vez muy desconocida y está rodeada de muchas mentiras.

Síntomas motores y no motores del Párkinson
Síntomas motores (está implicado el movimiento) y no motores (no está implicado el movimiento) de la enfermedad de Párkinson

¿Qué falla en el Párkinson?

En las enfermedades neurodegenerativas  se produce una muerte neuronal, en concreto en el Párkinson mueren las neuronas productoras de dopamina (dopaminérgicas).

La dopamina es un mensajero químico que transmite señales de movimiento de una neurona a otra. Si falta el mensajero, el mensaje no llega a su destino, y se producen los defectos en el movimiento.

La muerte de las neuronas dopaminérgicas conlleva un deterioro del movimento en la enfermedad de Párkinson
La muerte neuronal conlleva una disminución de los niveles de dopamina produciendo patrones anormales de activación nerviosa en el cerebro causando deterioro en el movimiento.

¿Cómo se trata?

Si lo que falta es  dopamina, la solución sería administrarla externamente. PROBLEMA: la dopamina no puede cruzar la barrera hematoencefálica (BHE) que protege el cerebro.

Los fármacos más habituales son los precursores de la dopamina, que se transforman en dopamina cuando llegan al cerebro, o los productos que imitan la función de la dopamina (agonistas de la dopamina). El “tratamiento estrella” es la levodopa, un precursor de la dopamina que salió al mercado en 1960. Y después de 50 años sigue siendo el mejor tratamiento que se conoce.

La función de estos fármacos es reducir los síntomas y mejorar la calidad de vida de los pacientes. El problema es que con el paso de los años su efecto se reduce y le acompañan varias complicaciones. Cuando la enfermedad está muy avanzada los problemas de los tratamientos pueden superar los beneficios.

Por supuesto, existen otros fármacos o intervenciones quirúrgicas para mejorar estos efectos, pero la verdad es que no son muy efectivos.

Varios investigadores intentan buscar un remedio a este problema, sin ir más lejos, un artículo publicado recientemente demuestra la posibilidad de “enseñar” a las neuronas a responder al placebo (sustancia farmacológicamente inerte -agua con sal o azúcar, por ejemplo-). Primero administran diversas dosis del medicamento (apomorfina) y luego el placebo. Administrado el placebo después de cuatro dosis de apomorfina lograban  una respuesta igual a la del medicamento durante 24 horas. De este modo, se podría alternar la administración de placebo y fármaco para reducir las tomas de medicamento.

Aunque es un enfoque prometedor, y si llegara a la clínica podría retardar la llegada de los efectos secundarios, solo retrasaríamos lo inevitable. Los efectos secundarios del medicamento seguirán ahí, y los problemas a largo plazo seguirán apareciendo. Aunque es un paso, ¿es suficiente? En mi opinión, después de 50 años de “más de lo mismo”, con muchos avances indiscutibles, pero sin ninguna solución real, se necesita algo un poco más definitivo.

Esto es lo que intentan algunos estudios de terapia génica en Párkinson. La terapia génica consiste en introducir genes en nuestras células a través de vehículos para curar o prevenir enfermedades.

Una de las aproximaciones más prometedoras es el ProSavin, que devuelve la producción de dopamina al cerebro, reduciendo mucho la necesidad de administración externa.

En un ensayo clínico con 15 pacientes de Párkinson avanzado, introducían tres genes distintos en las neuronas del cuerpo estriado (región del cerebro que controla los movimientos corporales) con el objetivo de convertir las neuronas no productoras de dopamina en fábricas de dopamina para reemplazar su pérdida constante. Los resultados, aunque preliminares, sugieren que el reemplazo de dopamina estable podría ser un tratamiento eficaz a largo plazo.

En la misma línea hay proyectos que trabajan con la neuroprotección, para evitar la muerte neuronal, la administración de factores de crecimiento en las neuronas o, incluso, la regeneración de las neuronas dopaminérgicas.

Estas líneas de investigación, aunque más recientes y, tal vez, más arriesgadas, proporcionarían un beneficio mayor y más duradero que los tratamientos actuales. Se debería invertir más esfuerzos en obtener resultados cuanto antes, pues la necesidad de nuevos y mejores tratamientos para esta dolencia es necesaria: No solo los seis millones y medio de afectados en todo el mundo se verían beneficiados, si no todos sus familiares, que sufren la enfermedad con ellos.

 

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La ciencia del sueño

Suena el despertador, te levantas de un bote y a tope! tienes un largo día por delante; trabajo, llamadas, correos, estudio (en ocasiones ocio); tenemos tendencia a estar bién ocupados. Pero… ¿Qué sucede cuando se termina el día? ¿Que pasa en nuestro cerebro cuando dormimos? Cuando dormimos se ponen en marcha una serie de mecanismos inconscientes que son vitales para nuestro funcionamiento. Si queréis saber más sobre como funciona todo este mundo, os dejo por aquí unos retales interesantes para empezar a adentrarse en este oscuro e interesante mundo.

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El deporte ayuda a ensamblar la mente

Practicar deporte tiene diferentes significados para cada persona; placer, trabajo,  salud, amistad, retos, etc. La manera de vivir una misma experiencia es algo personal y no todo el mundo lo siente del mismo modo. Ahora bien, cuando hablamos de los beneficios del deporte en nuestra salud, podemos generalizar más. No es novedad que hacer ejercicio físico previene enfermedades cardiovasculares y metabólicas, pero si lo son los nuevos beneficios conocidos.

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Recientemente se ha publicado un estudio en la revista current Biology que nos aporta nuevas y buenas noticias sobre los efectos saludables del ejercicio. Antes de desvelar el misterio, hagamos un microviaje al pasado para entender la importancia de los hallazgos: vayamos una década atrás. Por aquel entonces, la ciencia ya sabía que practicar deporte potenciaba el crecimiento de vasos sanguíneos en algunas zonas del cerebro, como el hipocampo. Esta zona se relacionó con el aprendizaje y la memoria; una red mayor de capilares potencia el desarrollo de estas capacidades y previene el envejecimiento cerebral. La curiosidad de todo esto recae en que los científicos consideraban que otras regiones cerebrales no tenían ese potencial de mejora.

Volvamos ahora a nuestro presente. Actualmente, se ha avanzado un paso más. Según el estudio citado al inicio, conocemos nuevos beneficios de la práctica deportiva. Los responsables del estudio creen que el ejercicio moderado puede ser útil para tratar problemas sensoriales, como el ojo vago -en adultos- y lesiones cerebrales causadas por traumatismos.

Después de conocer esta información, a uno le surgen dudas sobre como deben funcionar esta maraña de mecanismos dentro de nuestra cabeza. Pues bien, esto se basa en una increíble capacidad de nuestro cerebro, llamada plasticidad cerebral.

¿Como puede ser que el cerebro varíe a lo largo de nuestra vida?¿Es normal? ¿Nos pasa a todos? ¿A cualquier edad?

La plasticidad cerebral es una capacidad innata del sistema nervioso para modificar y adaptar las conexiones neuronales en función de nuestras vivencias. Nos sirve para aprender, recordar y adaptarnos a los cambios. Estas variaciones serán distintas según cada persona, ya que se basan en nuestra propia experiencia. Y respondiendo a la última pregunta, en la infancia es cuando nuestro cerebro es más plástico y a medida que crecemos esta capacidad disminuye.

Lo interesante es, que podemos potenciar esta plasticidad cerebral mediante actividades como el deporte y, en general nuevas experiencias. Concretamente la práctica del ejercicio físico puede ser muy variada y dinámica, y eso es lo llamativo. Cuanto más retos distintos nos planteemos, más trabajará nuestro cerebro y más en forma estará para afrontar cualquier contratiempo. En el programa redes nos cuentan más visualmente como funciona este mecanismo mental.

Así pues, trabajar la plasticidad cerebral es algo que nos conviene a todos y el deporte parece ser una buena herramienta.

El deporte y lesiones cerebrales

Algunos científicos españoles  han publicado estudios sobre el efecto del deporte en animales con lesiones cerebrales. Los animales de estos estudios tenían problemas como la pérdida de memoria a largo plazo. Se observó que los ratones que corrían en una rueda perdían menos facultades que los inactivos.

Recordáis cuando hablábamos del hipocampo? Pues bien, se vio que en estos pequeños roedores deportistas generaban nuevas neuronas y eran capaces de recordar mejor después del ejercicio.

Como comenta David Costa, un investigador del estudio:

Es importante recordar que esto no implica que con el deporte vayamos a solucionar el problema, pero podemos ayudar a que el tratamiento funcione mejor. El ejercicio por sí mismo no cura nada”

Es necesario esperar a los resultados de estudios con personas para saber si son extrapolables, pero que se avance por este camino parece ser buena señal.

Queridos amigos, ya sabéis aquello que dicen, “mente sana in corpore sano”, ahora quizás parece más real que nunca.

Twitter: Gins_5

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Neuroneando por internet

Para información y noticias sobre el cerebro, neuronas, enfermedades neurodegenerativas, y mucho más… aquí tenéis mi Scoop.it: Neuroneando!

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Olvidar lo malo para poder recordar lo bueno

Los malos recuerdos se olvidan. Es algo que solemos decir a menudo y que un estudio publicado esta semana en el Journal of Neuroscience acaba de demostrar como cierto. Según los investigadores, de la Universidad de Noroeste (Estados Unidos), nuestro cerebro, lejos de plasmar perfectamente todo aquello que experimentamos a lo largo de nuestra vida modifica los recuerdos del pasado con vivencias del presente, para lograr que esas experiencias del pasado encajen mejor en nuestro momento vital actual.

Modificamos sin saberlo el recuerdo del nacimiento de nuestro primer hijo
Modificamos sin saberlo el recuerdo del nacimiento de nuestro primer hijo. Gabriel FLORES

De alguna manera, y como mecanismo de supervivencia, nuestro cerebro altera los recuerdos de un tiempo pasado con la experiencia que tenemos hoy en día, para asegurarse que seremos más fuertes y capaces de adaptarnos a los que nos sucede hoy en día.

Distorsión de la memoria

“Cuando piensas en el momento en que conociste a tu actual pareja, es posible que recuerdes un sentimiento de amor y euforia”, explica Donna Jo Bridge, autora principal del trabajo, en el comunicado de prensa. “Sin embargo, es posible que estés proyectando tus sentimientos actuales sobre el momento del encuentro original con esta persona”. Ese flechazo que recordamos con todo tipo de fervor puede que fuera en realidad un casual y descafeinado encuentro.

Lo mismo podría ocurrir en otros momentos cruciales de una vida: la muerte de un familiar, el nacimiento del primer hijo, el día de la boda. Todos ellos, recuerdos que nuestro cerebro -nosotros mismos- modifica, eso sí, con la mejor de las intenciones: conseguir que en el momento presente tengamos más recursos para tener una vida más fácil.

Los estudios se encuentran todavía en fases en iniciales, pero se estima que en un futuro no muy lejano, el conocimiento la forma cómo nuestro cerebro organiza sus recuerdos podría tener una aplicación práctica. En el marco de un juicio, por ejemplo, determinando los mecanismos que favorecen la inserción de recuerdos falsos, se podría valorar la fiabilidad de la declaración de un testigo y las pruebas que aporta.

Quién sabe si algún día llegaremos a hacer como el protagonista de la película Olvídate de mí, interpretada por Jim Carrey, siendo amos de nuestras memorias y nuestros recuerdos y siendo capaces de eliminar nuestro pasado a nuestro antojo.

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“Es increíble ver cómo algo tan pequeño puede ser tan complejo, y la capacidad que tenemos para entenderlo y controlarlo”

La doctora Elisenda Eixarch, especialista en medicina fetal
La doctora Elisenda Eixarch, especialista en medicina fetal

“La detección prenatal de anomalías del neurodesarrollo abre una ventana de oportunidad irrepetible”, defiende la especialista en conectividad cerebral fetal Elisenda Eixarch

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