Palabras clave: Fenómenos Extremos

¿Qué son los fenómenos meteorológicos extremos?

La existencia de riesgos globales ocupa un lugar destacado en los debates sobre el cambio global y sus implicaciones en la sociedad

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Las sequías se incluyen en la lista de los fenómenos meteorológicos extremos. Fuente: Morguefile.

Llúcia Ribot. La frecuencia y gravedad de los fenómenos meteorológicos extremos derivados del cambio climático, como las inundaciones, olas de frío y calor o los períodos de sequía, se ha incrementado en las últimas décadas. Estos eventos plantean la necesidad de gestionar los riesgos y desastres derviados de los mismos, para mejorar nuestra adaptación al cambio global.

Los fenómenos extremos de origen meteorológico y climático, son sucesos muy por encima o muy por debajo de la media. Por sus características extraordinarias, tienen un gran impacto social y afectan en mayor medida a los sectores más vinculados con el clima, como el agua, la agricultura y la seguridad alimentaria, la silvicultura, la salud y el turismo; advierte el Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés).

Aumento de olas de frío o calor extremo

La física y meteoróloga Aurora Ribot, nos explica que en España las olas de frío son fenómenos meteorológicos propiciados por una situación sinóptica (anticiclón), una configuración de vientos por la que nos llega aire procedente del Polo Norte o Siberia. Se producen generalmente en invierno, aunque pueden suceder todo el año. Estas olas de frío afectan al medio ambiente, animales, plantas y, sobre todo, a los cultivos.

Una ola de calor, por otro lado, es una situación meteorológica producida por una bolsa de aire caliente. Esta bolsa se forma en una situación de estabilidad atmosférica o como consecuencia de la llegada de viento del Sur con aire del desierto; destaca Aurora Ribot.

Los efectos de estas olas son diferentes en función del lugar en el que se producen, llegando a causar una alta mortalidad en determinados grupos de riesgo, como personas con problemas cardiorrespiratorios o personas mayores. En el caso de la Península Ibérica, la tasa de mortalidad anual por estos eventos no se ha incrementado debido a que es un fenómeno intrínseco a su climatología. En cambio, en otras latitudes, como en los países nórdicos, pueden provocar incrementos significativos de mortalidad.

A raíz del progresivo incremento de la temperatura media global para el resto del siglo XXI, es muy probable que aumente la frecuencia de estos fenómenos extremos, señala la meteoróloga. En Europa, los mayores riesgos serán las inundaciones, la disponibilidad de agua dulce, así como los eventos de calor extremo, según advierte el IPCC.

Una adaptación necesaria

La globalización tiene una dimensión ecológica que se manifiesta en la existencia de riesgos globales como el debilitamiento de la capa de ozono, los fenómenos extremos, las epidemias, las amenazas a la biodiversidad, etc. Los riesgos globales aumentan la conciencia sobre la globalidad del sistema y conllevan a la convicción de la imposibilidad de enfrentarse nacionalmente a estos riesgos.

La necesidad de hacer frente a estas amenazas, implica integrar la gestión de riesgos de desastre y la adaptación al cambio global en todos los ámbitos de la política. La respuesta a la problemática medioambiental es una de las dimensiones clave del desarrollo sostenible de la sociedad, como destaca el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

La sostenibilidad social, económica y medioambiental puede mejorarse con enfoques destinados a cambiar los modelos de producción y de consumo, así como mediante la innovación para la sostenibilidad. En este escenario, el compromiso se perfila como un ingrediente esencial de los avances y las nuevas generaciones deben asegurarlo.

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