Palabras clave: Exoplaneta

Hallan 7 planetas alrededor de la enana roja Trappist-1

 

El telescopio espacial Spitzer de la NASA ha descubierto un sistema solar compuesto de siete exoplanetas alrededor de la enana roja Trappist-1. El sistema planetario se encuentra a 40 años luz en la constelación de Acuario. Algunos de los planetas encontrados están dentro de la conocida zona de habitabilidad, este hecho aumenta las posibilidades de que existir agua en estado líquido, una de las premisas esenciales para albergar vida. En la investigación ha participado el Observatorio Europeo Austral (ESO) y la NASA. El hallazgo ha sido publicado en la revista científica Nature.

 

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Desde hace pocos años los científicos han fijado su mirada en el hallazgo de exoplanetas – todo planeta exterior a nuestro sistema solar-. La motivación es doble, por una parte hallar vida fuera de la Tierra. Por otro, encontrar un lugar que colonizar. Como bien dijo el reputado y conocido Stephen Hawking, el futuro de nuestra especie se encuentra más allá de nuestro planeta hogar, la Tierra.

Trappist-1  (Telescopio Pequeño para Planetas en Tránsito y Planetesimales) es una enana roja, del tamaño de Júpiter, que está siendo estudiada desde hace más de un año. Durante el 2016 se anunció el hallazgo de tres exoplanetas entorno a esta estrella. Con la tecnología actual se tardaría unos 300.000 años en llegar a este sistema.

 

 

Uniendo esfuerzos y tecnología

En la investigación han participado diversos telescopios terrestres como el de Chile, Sudáfrica, Marruecos o EE UU. En estas observaciones también ha participado el equipo español responsable del telescopio de la isla de La Palma, en Canarias. Durante los meses comprendidos entre mayo y septiembre de 2016 los ojos de estos telescopios se han centrado en analizar el sistema de Trappist-1 para recabar todos los datos posibles. La información obtenida están siendo compartida entre los equipos de los diferentes telescopios citados.

 

Zona de habitabilidad

Al menos tres de los siete planetas descubiertos se encuentran en la zona de habitabilidad de la estrella. Este hecho es de gran importancia ya que aumenta las posibilidades de encontrar agua en estado líquido, una condición imprescindible para la vida conocida. Además, los investigadores apuntan que cabe la posibilidad de encontrar océanos.

 

Tres puntos clave

No es extraño encontrar planetas exteriores a nuestro sistema solar. Un claro ejemplo y muy reciente es el de Próxima Centauri b, apodado “el planeta vecino” ya que se encuentra a solo 4,5 años luz de distancia. Entonces, ¿a qué se debe tanto revuelo por la investigación sobre Trappist-1? El motivo es triple.

 

Gran número de exoplanetas

Es la primera vez que se halla un gran número de exoplanetas orbitando una misma estrella. Hasta ahora, lo común era encontrar un número menor.  Sin embargo, en Trappist-1 se han podido observar hasta siete. Algo totalmente inusual hasta ahora. Este factor abre la posibilidad de poder observar un gran número de objetos en un mismo sistema solar.

 

Planetas rocosos

Los astrofísicos fijan su mirada principalmente en planetas del tipo rocoso. De poco sirve encontrar cuerpos gaseosos, como Júpiter, ya que éstos no son habitables para la vida conocida. Cabe recordar que en la búsqueda de futuras “Tierras” el objetivo es doble: estudiarlas para saber si pueden albergar vida y hallar posibles planetas para colonizar en un futuro lejano.

 

Estudiar la atmósfera

Según los investigadores es posible estudiar la atmósfera de uno de los planetas. Hecho que no ha sido posible todavía. Esto es de vital importancia, si se analiza la atmósfera se podrá saber qué composición tiene y, por tanto, si es compatible con la vida que conocemos. Para analizarla se estudia la luz procedente de un cuerpo celeste. En su camino hacia la Tierra la luz atraviesa la capa de ozono de esos lejanos objetos. Al atravesar la atmósfera de un planeta la luz se “carga” de partículas, las cuales al ser analizadas, proporcionan datos sobre su composición. Al conocer su composición los investigadores pueden saber si es compatible o no con la vida conocida y sus características. Para que esto sea posible se debe dar un tránsito planetario.

 

Hubble y Telescopio Espacial James Webb

Para recabar más información sobre el reciente descubrimiento se hará uso de telescopios espaciales – aquellos que se hallan fuera de la Tierra-. El primer de ellos es el conocido telescopio Hubble, puesto en órbita en abril de 1990, el cual recibe el nombre del astrónomo Edwin Hubble. El segundo es el telescopio Espacial James Webb, su lanzamiento tendrá lugar en octubre de 2018. Una vez comience a funcionar será capaz de estudiar el universo en frecuencia de infrarrojos.  Los investigadores indican que el estudio sigue en marcha y esperan recabar más información sobre el sistema planetario de Trappist-1.

 

Para ampliar información:

-Noticia en Nature

http://www.nature.com/nature/journal/v542/n7642/full/nature21360.html

 

-Noticia Sinc: Tres nuevos mundos en una estrella cercana animan la búsqueda de vida

http://www.agenciasinc.es/Noticias/Tres-nuevos-mundos-en-una-estrella-cercana-animan-la-busqueda-de-vida

 

-Noticia BBC: 5 datos fascinantes de Próxima b

http://www.bbc.com/mundo/noticias-37180302

 

-ABC Ciencia: ¿Qué es la zona de habitabilidad?

http://www.abc.es/ciencia/20150205/abci-zona-habitabilidad-estrella-201502041702.html

 

-Gran telescopio de Canarias (GTC)

http://astrolapalma.com/es/gran-telescopio-de-canarias

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Buscando la Tierra 2.0

Una de las grandes preguntas  de la historia ha sido : ¿Existe vida fuera de la tierra?

Para responder a esta pregunta los científicos de la NASA han lanzado en marzo del 2009 a Kepler, un telescopio especial que órbita alrededor del sol y busca planetas extrasolares.

 

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Búsqueda de planetas habitables

En febrero de 2014, 5 años después del lanzamiento de Kepler, la NASA anunció la localización de 715 nuevos planetas que podrían tener condiciones aptas para el surgimiento de la vida de forma similar a la de la Tierra.

Entre estos planetas, los investigadores señalan a Kepler 186f, “el primo de la Tierra”, como un planeta posiblemente habitable ubicado aproximadamente a unos 500 años luz del planeta tierra.

 “Hemos encontrado un planeta del mismo tamaño que la Tierra que recibe una cantidad similar de energía pero que orbita alrededor de una estrella muy diferente, así que en lugar de hablar de un ‘gemelo de la Tierra’ deberíamos decir que hemos descubierto un ‘primo de la Tierra”, afirmó el científico de la NASA Thomas Barclay.

 

 

Los científicos han determinado el tamaño de Kepler-186f y es un 11% mayor que la Tierra pero aún desconocen su masa la cual es necesaria para calcular su densidad. Conocer la densidad media de un planeta es importante para decir si es rocoso o no, porque si el Kepler 186f es un planeta rocoso, podría llegar a poseer agua y una atmósfera propensa para la existencia de vida.

Sin embargo, tener un tamaño ideal y distancia adecuada de su sol no son suficientes para que haya vida en Kepler 186f. Uno de las propiedades más importantes es la composición de la atmósfera, ya que la atmósfera desempeña un papel clave para determinar si protege la superficie de la radiación solar, si regula la temperatura del planeta y si es habitable o no. Venus, por ejemplo, es de un tamaño similar a la Tierra y orbita dentro de una zona habitable, pero debido a la gran cantidad de dióxido de carbono presente en su atmósfera, es demasiado caluroso para la vida.

 

Necesitamos telescopios más potentes

Aunque se parece mucho a la Tierra, aún no sabemos si hay vida en Kepler 186f u otros planetas habitables como por ejemplo Gliese 581 d, HD 85512 o Kepler 22b. Para descubrir como es la atmósfera de estos planetas necesitamos telescopios más potentes.

En el año 2018 se lanzará al espacio el telescopio espacial de nueva generación James Webb, que precisamente estudiará la atmósfera de los exoplanetas situados fuera del sistema solar. Pero, Kepler-186f se encuentra muy lejos de la Tierra y será difícil lograr descifrar más rasgos de este exoplaneta.

Sin embargo, se espera que el Satélite de Sondeo de Exoplanetas en Tránsito (TESS), pueda ayudar a revelar el misterio del planeta recién descubierto. El TESS reemplazará el telescopio Kepler a partir de 2017 para seguir la búsqueda de planetas habitables y la “Tierra 2.0”.

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Se busca una nueva Tierra

Desde el inicio de los tiempos, el ser humano ha levantado la cabeza y se ha preguntado qué hay más allá de los puntitos que se ven en el cielo por la noche. Muchas civilizaciones han basado sus creencias, miedos y esperanzas en lo que observaban en la bóveda celeste. Eventos como la presencia de un cometa o un eclipse eran temidos por sus supuestas y funestas consecuencias. Incluso la religión cristiana temía ciertas cosas en el cielo, donde supuestamente vivía (y vive) Dios.

Eclipse solar anular en Tokyo, 2012. #153928816 / gettyimages.com

Por suerte, aparecieron los Copérnico, Galileo, Brahe, Keppler, Newton y compañía, que cambiaron la concepción que se tenía del cielo. A medida que ha aumentado el conocimiento y la tecnología disponible, la pregunta de qué hay más allá ha evolucionado hacia otras más concretas, como: ¿dónde termina el Universo?, ¿cuántas estrellas hay?, ¿hay planetas fuera del Sistema Solar (también llamados exoplanetas)?

Actualmente, la última pregunta ha vuelto a mutar, ya que desde 1995 se han encontrado multitud de planetas fuera del Sistema Solar: algunos son gaseosos, como Júpiter, otros son rocosos, como la Tierra; unos giran alrededor de una estrella más grande que el Sol, otros alrededor de dos (o más estrellas).

Por este motivo se ha pasado a cuestionarse: ¿hay exoplanetas como la Tierra? Con este fin, se creó y envió el telescopio espacial Keppler, capaz de rastrear 15000 estrellas a la vez para encontrar pruebas de la presencia de planetas de un tamaño similar a la Tierra. Para encontrarlos, este telescopio toma una imagen de las estrellas cada 30 minutos para comprobar su luminosidad. Así, si pasa un planeta por delante (movimiento llamado tránsito), la luz que se observa de la estrella es menor. Cuando se observan tres tránsitos, se confirma su existencia.

Uno de los descubrimientos más importantes que hizo el telescopio, fue el de Keppler-22b, alrededor de dos veces más grande que nuestro hogar y situado en la llamada zona de habitabilidad de su sistema estelar. Esto hace que pueda contener agua en estado líquido (indispensable para la vida tal y como la entendemos). Igualmente, no solo es necesario saber si está en la zona de habitabilidad, sino si es rocoso o si presenta biosignaturas (trazas de sustancias resultantes de la acción de la vida), entre otros. En el caso de saber si es rocoso o gaseoso, se está a punto de construir un telescopio en las Islas Canarias que permitirá saber la masa y la densidad concreta de un planeta, de manera que se pueda conocer su composición.

El hecho de buscar biosignaturas o biofirmas también implica que se busca vida, pero una vida como la de la Tierra, suponiendo que pueda haber vida fuera. Pero hay que plantearse una pregunta bastante clave: ¿qué nos hace pensar que, si existe vida en el Universo, ésta será como la conocemos? Puede haberla con una base diferente, en un planeta diferente al nuestro y alrededor de una estrella diferente al Sol. No tiene por qué ser igual a la concepción de vida que tenemos.

Planeta parecido a la Tierra. #143735764 / gettyimages.com

Además, es posible que no se esté buscando en los sitios adecuados. Hay satélites, como Encélado (que orbita alrededor de Júpiter), que contienen agua líquida, así que quizá no se debería limitar solo a planetas. También es verdad que no es cuestión de dónde, sino también de cómo buscar: el método de las biofirmas puede dar falsos positivos, es decir, dar resultados que indiquen vida, pero que no la tengan.

Aun así, el Universo es tan grande que se debe empezar por algún sitio y de alguna manera.

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