Palabras clave: dieta

El Zinc, la perla del sistema inmune

Un mineral imprescindible en nuestras defensas y muy abundante en ostras y carne roja

El zinc es un oligoelemento esencial para la vida que participa en numerosos procesos biológicos.  En este reportaje se explora su papel en el sistema inmune y su posible mecanismo de acción. Además, también se indican los principales alimentos ricos en zinc y la importancia de una dieta equilibrada que aporte todos los micronutrientes necesarios para el buen funcionamiento de nuestro organismo.

Paloma Goñi Oliver

 

 

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El chocolate es más que un placer adulto

El consumo de chocolate es cada año mayor, no sólo por los fans que día a día se suman a este tremendo placer para el paladar, sino porque se ha demostrado los beneficios que esta joya gastronómica tiene para el cuerpo humano.

 

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Cinco buenas razones para cuidar de nuestras bacterias

Trillones de amigos que no sabias que tenias.
Trillones de amigos invisibles

1. Somos más bacteria que humano

De hecho, hay 10 veces más células de microorganismos (bacterias, virus, hongos) en nuestro cuerpo, que células humanas ! Esto quiere decir 100 veces más genes de microbios que nuestros. Ese conjunto de microorganismos representan lo que los científicos llaman el microbioma humano.

Estos microorganismos no representan ninguna amenaza. Al contrario, son benéficos y necesarios para mantenernos en buena salud.

La comunidad de bacterias mas grande de nuestro cuerpo se encuentra en el intestino.  Ahí, a cambio del abrigo y la comida que les damos, hacen cosas muy importantes :

2. Nos defienden contra otras bacterias peligrosas, al competir directamente por nutrientes o al producir sustancias antimicrobianas. Por ejemplo, bacterias intestinales del género Bifidobacterium liberan sustancias microbicidas que impiden la adherencia de cepas patogénicas de Escherichia coli a la pared intestinal, y su proliferación.

 3.  Regulan nuestro metabolismo, es decir la manera en que quemamos azucares o almacenamos grasas. Los científicos han encontrado que las poblaciones de bacterias de individuos delgados son diferentes y más diversas que las de individuos obesos. Lo interesante es que además tienen distintos efectos metabólicos cuando administradas a ratones de laboratorio : las bacterias intestinales de individuos delgados protegen a los ratones de volverse obesos, mientras que los ratones que recibieron bacterias de individuos obesos aumentaron rápidamente de peso.

4. Educan a nuestro sistema inmune para que destruya lo que es peligroso y deje tranquilo lo que no lo es.  Los científicos sospechan que muchas alergias y enfermedades autoinmunes se deben a alteraciones en nuestras bacterias intestinales. Además, ciertas bacterias intestinales ayudan al sistema inmune a luchar contra tumores, incluso cuando dichos tumores están lejos del sistema gastrointestinal. Un par de estudios recientes sobre el papel de la flora intestinal en la respuesta antitumoral demostraron que la toma de antibióticos afecta la respuesta a tratamientos anticancerosos. Asi, diferentes tipos de tratamientos (quimioterapia e inmunoterapia) eran menos eficaces en ratones con una flora intestinal alterada como consecuencia de la toma de antibióticos, que en ratones con una flora intestinal intacta.

5. Mandan señales a nuestro cerebro e incluso influyen en nuestro estado de animo o ansiedad. Por ejemplo, muchos individuos con síndrome de autismo tienen problemas gastrointestinales. Un estudio reciente usando un modelo de autismo inducido en ratones, demostró que el intestino de los ratones afectados tiene “fugas” que dejan pasar material del intestino a la sangre. También encontraron que tenían bajos niveles de un tipo de bacteria intestinal llamada Bacterioides frágilis. Cuando los investigadores re-introdujeron un dicha bacteria en la dieta, la permeabilidad intestinal se corrigió y el comportamiento de los ratones cambió : se volvieron más sociales y menos ansiosos.

Aunque la mayoría de estos estudios se hicieron con ratones y no en humano, ponen en evidencia la importancia de tener una flora intestinal diversa e intacta para evitar desordenes metabólicos, inmunológicos o neurológicos.

El problema es que en los últimos años, los científicos han notado que la diversidad de bacterias en nuestro intestino ha ido disminuyendo.

Esto es consecuencia de : menos partos naturales y menos madres que amamantan (las primeras bacterias las adquirimos a través del parto natural y la leche materna) ; un uso indiscriminado de antibióticos desde que somos pequeños; nuestra obsesión por la limpieza; y muy importante, los cambios en dieta. Está comprobado que las dietas del mundo occidental, altas en grasa, cambian la abundancia y la actividad de nuestras bacterias comensales.  El resultado es inflamación, colitis, cáncer, diabetes. En cambio, las dietas ricas en fibra favorecen la presencia y actividad de bacterias que rompen carbohidratos y azúcares y que limitan la inflamación.

Quizás podamos acabar compensando parcialmente este problema consumiendo pro-bióticos (es decir bacterias con efectos anti-inflamatorios) o pre-bióticos (es decir,  nutrientes que les gustan a dichas bacterias).

En todo caso, una cosa es segura :  un uso más racional de antibióticos y una dieta variada y rica en fibra son dos medidas sencillas – y esenciales – para cuidar de nuestros microbios y por lo tanto de nuestra salud.

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