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Los imprescindibles ácidos grasos

Fuente: Fotolia
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Existe una relación directa entre las enfermedades cardiovasculares y la ingesta de alimentos ricos en grasas saturadas y colesterol, por ello se recomienda moderar su consumo. Por el contrario, los ácidos grasos insaturados pueden ayudarnos a prevenir  enfermedades como la diabetes, el colesterol, la hipertensión, el sobrepeso y la obesidad.

Se recomienda que entre un 25 y un 30 por ciento de las calorías de la dieta procedan de las grasas, la mayoría de las cuales deben ser monoinsaturadas como las que encontramos en el aceite de oliva o en el aguacate, y poliinsaturadas como las halladas en los aceites de pescado, los frutos secos y las legumbres, entre otros alimentos.

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El camino hacia la cura de la diabetes

La Diabetes Mellitus es una de las enfermedades con más afectación en todo el mundo, afecta a un 8.5% de la población adulta mundial y se cobra la vida de muchos afectados. Según la OMS, en 2012 la diabetes fue la causa directa de 1,5 millones de muertes.

La diabetes es una enfermedad crónica para la que actualmente no hay cura. Existen dos tipos de diabetes, en los dos está implicada la insulina, na hormona producida por el páncreas para controlar el nivel de azúcar en la sangre, permite que las células absorban glucosa para convertirla en energía:

  • La diabetes tipo 1: Es la minoritaria, representa solo un 10% de todos los diagnósticos. Normalmente aparece a edades tempranas y que se caracteriza por la falta de producción de insulina. Se trata con insulina exógena (inyecciones de insulina)
  • La diabetes tipo 2: Es la mayoritaria, representa un 90% de los diagnósticos. Suele afectar en edades adultas y está muy relacionada con el estilo de vida y la obesidad. Sí hay insulina, pero el cuerpo no puede usarla

Aunque existe un tratamiento para la diabetes tipo 1, la insulinoterapia, controlar el momento de inyección y la dosis adecuada para cada momento puede ser complicado. Errores en las administraciones pueden comportar problemas serios en los pacientes.

La terapia génica para la diabetes tipo 1 ofrece la posibilidad de una cura definitiva. Introduciendo el gen de la insulina en determinadas células del paciente, como las células musculares, haces que el cuerpo vuelva a producir insulina por el mismo sin necesidad de inyecciones exógenas.

Esta aproximación ya se ha probado con éxito en perros, un paso de gigante para llegar a la cura de los humanos. Si queréis saber más, toda la información la encontraréis en la historia que hay a continuación.

 

 

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