Palabras clave: contaminación

La parpusa de Madrid

Por Gema Valera Vázquez  | 10/08/2017

 

Se llama parpusa a la gorra del madrileño traje de chulapo, y así se viste la ciudad durante buena parte del año, y no solo para la verbena de San Isidro. Pero es que lo que en realidad tiene Madrid en el cielo no es una boina, como algunos lo quieren llamar, se conoce como smog fotoquímico, ¿y sabes lo que es? Contaminación, mucha contaminación acumulada, especialmente en noches despejadas de invierno, por falta de circulación e intercambio de aire con niveles más altos de la atmósfera.

VÍDEO | Así se forma el smog fotoquímico de Madrid (RTVE1)
VÍDEO | Así se forma el smog fotoquímico de Madrid (RTVE1)

Un estudio llevado a cabo por la casa Siemens señala que más de un 40% de la contaminación del cielo de Madrid se produce por la actividad del transporte, cuyas emisiones de gases invernadero, principalmente CO2 y NO, diezman la calidad del aire, acumulándose hasta niveles de alarma que fuerzan a activar el  protocolo de contaminación.

En lo que llevamos de 2017 Madrid ha activado el protocolo los días 10 y 11 de marzo, por registrarse niveles de NO2 por encima de 200 μg/m3 (fruto de la oxidación del NO en la atmósfera). Desde su implantación en enero de 2016 solo se ha llegado al escenario 3 en una ocasión.

Esto son buenas noticias, ya que refleja que las medidas que se están tomando a cabo desde el Ayuntamiento de Madrid están teniendo un impacto positivo en la reducción de la contaminación, como nos muestra el siguiente gráfico:

 

Niveles de NO2 en el cielo de Madrid desde 2004 (Ayuntamiento de Madrid
Niveles de NO2 en el cielo de Madrid desde 2004 (Ayuntamiento de Madrid)

Algunas de estas medidas son la transformación de barrios en Áreas de Prioridad Residencial (APR) con tráfico limitado o total peatonalización, la prioridad a vehículos eléctricos e híbridos, el fomento del uso de la bicicleta o la transición de los combustibles fósiles a las energías renovables.

Preferimos un Madrid castizo pero sin parpusa, en eso estamos todos de acuerdo.

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Antropoceno, la Edad del Plástico

Por Gema Valera Vázquez | 08/08/2017

 

Tienes 30 segundos para mirar a tu alrededor y hacer una lista de los materiales con los que están hechos los objetos que te rodean.

cronometro

¿Lo tienes? ¿Cuántas veces anotaste plástico? Probablemente más que cualquier otro material, y seguramente no te ha cogido por sorpresa.

Se dice que en el futuro, el plástico integrado en los estratos del suelo servirá como marcador geológico para distinguir nuestra era, el Antropoceno.

Y es que desde que en 1950 comenzamos a producir plástico a gran escala, no hemos hecho sino aumentar cada vez más su uso: ¿Puedes imaginar 8300 millones de toneladas? Es aproximadamente la cantidad de plástico que la Humanidad ha producido desde aquellos años 50, según un estudio publicado en la revista Science. A este ritmo, en 2050 viviremos sobre una montaña de vertidos plásticos de 12000 millones de toneladas, dice el mismo estudio.

Explanada cubierta de residuos tras un festival en Alemania (Pixabay)
Explanada cubierta de residuos tras un festival en Alemania (Pixabay)

Lo encontramos en casi cualquier producto y en infinidad de formas: Poliuretano, polietileno, polipropileno, resinas, fibras y un largo etcétera; y todos tienen algo en común: durabilidad y resistencia.

Preguntemos a un fabricante de recipientes alimentarios (por poner un ejemplo de negocio) qué opina de un material extraordinariamente versátil y de bajo coste que además posee esas dos cualidades. Puestos en sus zapatos es fácil entender por qué se ha convertido en el material estrella.

El problema es que el plástico producido, en algún momento es desechado como basura, y lo hacemos de 3 formas: 1) lo reciclamos para transformarlo en un material secundario, 2) lo incineramos o 3) lo acumulamos en montañas de desechos.

Las dos primeras son muy costosas energéticamente. El reciclaje, además, solo retrasa la acumulación de desechos sin aliviar la sobreproducción, porque la industria no ajusta su producción en base al material reciclado. La incineración es altamente contaminante a no ser que se usen plantas incineradoras de alta seguridad. Y la tercera opción es dañina por definición.

Se podría decir que no hay solución buena para los desechos plásticos, y la que hay, pasa por reducir al máximo su uso y fomentar el empleo de materiales biodegradables.

¿Empezamos?

Ver también: cover

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Ana Sotres “Las bacterias nos permiten limpiar aguas residuales y generar bioelectricidad al mismo tiempo”

Publicado por Gema Valera Vázquez
03/08/2017

 

Ana Sotres en su laboratorio en IRENA (León)
Ana Sotres en su laboratorio en IRENA (León)

Ana Sotres (Asturias, 1982) es Doctora en Ingeniería Ambiental por la Universidad Politécnica de Cataluña. Trabaja en IRENA, a las afueras de León, pero le gusta ir a pie, es el mejor momento del día para oxigenar el cerebro, y las mejores ideas a veces aparecen caminando. Desde que por casualidad llegó a sus manos una tesis doctoral que le descubrió que existían formas de generar energía verde aprovechando reacciones naturales de ciertas bacterias, lo tuvo claro: quería dedicarse a mejorar el rendimiento de las llamadas pilas biológicas, para poder utilizarlas a gran escala y aliviar el problema al que nos enfrentamos de agotamiento de energías fósiles.

Probablemente pocos de nuestros lectores han escuchado hablar sobre las pilas biológicas. ¿Cuál es el principio fundamental de estas pilas?
Se parecen a una pila convencional. Son un tipo de reactores con dos cámaras de diferente carga, un ánodo (negativo) y un cátodo (positivo), separados por una membrana. Estas cámaras están conectadas por una resistencia externa, como si fuera un circuito eléctrico. En el ánodo las bacterias degradan materia orgánica, y esta descomposición produce C02, protones y electrones, los cuales circulan por el circuito eléctrico hacia el cátodo, produciendo bioelectricidad y agua.

Es fabuloso pensar que si a estas bacterias se les da de comer los residuos orgánicos contenidos en aguas residuales, generan energía y limpian el agua. ¿Qué uso se le puede dar al agua?
Principalmente para riego. Las bacterias eliminan la carga orgánica que en altas concentraciones es contaminante; pero en ningún caso es agua potable, porque no va a ajustarse a los valores que establece la normativa, y porque el proceso de potabilización del agua es totalmente diferente. No sirve con eliminar la materia orgánica, tiene muchos más pasos como la desinfección para acabar con microorganismos patógenos.

La cantidad de energía que hoy por hoy podéis obtener con una biopila, ¿es suficiente como para hacer funcionar algún aparato de bajo coste energético como una bombilla LED?
Depende del tamaño de los reactores y materiales que utilices. Hay equipos que sí consiguen encender una bombilla o mover un ventilador pequeñito.

Entonces, ¿cuántas bacterias necesito para cargar mi teléfono móvil?
No creo que sea cuestión de cuántas sino de cuáles. Hay un tipo de microorganismos llamados exoelectrogénicos que pueden producir grandes cantidades de energía eléctrica.

¿Estamos cerca de aplicar las biopilas a gran escala?
Se están intentando hacer cosas, pero aún queda. Hay plantas piloto en Australia, en EEUU y en Bélgica, pero no sé en qué fase se encuentran. Lo que sí es cierto es que al ritmo que avanza la ciencia, y la cantidad de grupos de investigación detrás de esta tecnología, seguro que el futuro está más cerca de lo que pensamos.

Se tiende a asociar bacteria con peligro para la salud, ¿qué decimos a nuestros lectores para que se tranquilicen y no se muestren escépticos ante el uso de bacterias en Bioingeniería?
¡Que sin bacterias no podríamos vivir! Habitan nuestro cuerpo, gracias a ellas bebemos vino y comemos pan. Y además las podemos utilizar para descontaminar suelos, limpiar las playas de vertidos y ayudarnos a conseguir biocombustible. Todos los procesos biotecnológicos de los que nos beneficiamos están llevados a cabo por bacterias, un ejemplo cercano son las depuradoras de agua de las ciudades.

¿En casa también cuidas el medio ambiente?
Intento hacerlo, pero hay muchas cosas que no hago bien del todo y a veces me frustro, porque controlar todo es imposible: lo que comemos, los envases que generamos, la energía que consumimos, los contaminantes que se generan en cada prenda que usamos… la lista puede ser demasiado larga.

Ana, ¿qué te resulta más difícil?: ¿Contar tu proyecto a científicos en una conferencia internacional o al gran público en un evento divulgativo?
Son cosas muy distintas. Te van a juzgar de manera muy diferente y esperan cosas diferentes, pero para mí tiene más satisfacción personal que alguien que nunca haya oído hablar de células de combustible microbianas acabe entendiendo cómo funcionan y lo importantes que son como fuente de energía limpia.

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De la agricultura industrial a la ecológica

Una historia creada por Gema Valera

La agricultura industrial no ha conseguido paliar el hambre en el mundo: Los monocultivos pretenden cultivar a gran escala, pero a cambio necesitan de pesticidas tóxicos. Añadido a esto, son muy sensibles al estrés y contaminan el agua y los suelos, destruyendo la biodiversidad y perdiendo insectos polinizadores. La agricultura industrial nos está dirigiendo a una situación insostenible y de empobrecimiento nutricional de nuestros alimentos.

Necesitamos urgentemente cambiar el modelo, la agricultura ecológica es el futuro.

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Reduce, Reutiliza & Recicla

Publicado por Gema Valera

Me mudo. Llevo dos semanas empaquetando todo en cajas, y no es que la casa sea grande, pero es fascinante la cantidad de cosas que se pueden acumular en 30m cuadrados. Intento reciclar, reutilizar, guardar envases y darles una segunda vida. He perdido la cuenta de todos los tarros de cristal de yogures y postres que ahora cumplen la función de portavelas, pero aún con toda mi buena voluntad, he tenido que tirar cosas, muuuuuchas cosas, y me pesa. Por eso, inspirada por mi mudanza, he decidido hacer este reportaje, para que nos concienciemos del consumo abusivo que hacemos, y de la cantidad de plástico que empleamos.

Existen alternativas, y el consumo responsable es nuestra mejor opción.

¿Te atreves a dar el cambio?

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Cambiando el mundo con paCIENCIA

Nos enfrentamos a muchos problemas hoy en día: cambio climático, extinción de especies, contaminación… Sin duda alguna, la solución (o al menos gran parte de ella) reside en el ser humano. Es necesario que la ciencia llegue al hombre de a pie para que podamos ver ese cambio y mejorar nuestro planeta. Y ahí es donde entramos en juego nosotros, los divulgadores. Nosotros necesitamos usar nuestras herramientas para que le gente deje de ver la ciencia como eso aburrido que te obligan a estudiar en el colegio, y la vea como algo apasionante, que está en todo y, lo más importante, que puede solucionar los problemas con los que convivimos.

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Las colillas que envenenan el mundo

Las colillas y sus lixiviados (líquidos resultantes del contacto del agua con las colillas), contienen elementos tóxicos letales que se liberan rápidamente al contacto con el agua. Diversos estudios científicos advierten de sus efectos mortales en insectos y peces. Son un grave problema de salud pública y suponen un desafío económico, ecológico y social de primer nivel.

Una a una son lanzadas al suelo, pisoteadas o no, hundidas en la arena de una playa en la que se construyen castillos. Una tras otra, y otra más. Caen de manos sin escrúpulos. Una sola es capaz de contaminar hasta 1000 litros de agua según un estudio de la Universidad Técnica de Berlín.

many-cigaret-filters-few-nature-14024955,6 TRILLONES de colillas son desechadas cada año según cifras publicadas en un estudio del Center for Tobacco Control Research and Education de la Universidad de California. Generan 845.000 toneladas anuales de basura en todo el mundo.

Todos sabemos donde encontrar grandes acumulaciones: aceras, calzadas, entradas de negocios, paradas de autobús y tantos otros lugares públicos. En el suelo del parque donde juegan niños y mascotas. En la orilla de esa playa (como cualquier otra), donde flotan y se arremolinan cientos de miles de ellas.

Cada una pesa 2 gramos, son capaces de contaminar hasta 1000L de agua y están por todas partes.

colilla en la arenaEl ICC (International Coastal Cleanup), es un evento que moviliza miles de ciudadanos que retiran de forma altruista toneladas de basura de las costas, que después analizan y extraen valiosos datos como que el 40% de los desechos de mar Mediterráneo corresponderían a colillas. Una muestra de las intervenciones del año pasado se puede consultar en Twitter a través del hashtag #CleanUp2015 .

Cada año millones de ellas entran a formar parte de “las grandes zonas de basura del Pacífico” o “Islas de la Basura”, aunque en realidad se acumulan en todos los grandes giros oceánicos:

Los filtros se incorporaron a la industria tabaquera en los años 50 con la finalidad de reducir el alquitrán y la nicotina de los cigarrillos. Las tabacaleras se han servido del filtro como reclamo para hacer creer que fumar era más seguro. Afirmación falsa, que además esconde otros problemas asociados al filtro y que no son conocidos por la gran mayoría de fumadores.

close-up-of-cigarette-filters-1549873Para empezar, los filtros han modificado la forma de fumar. Ahora, el fumador aspira más humo en menos caladas y estas son más profundas. Además, las fibras que contienen pueden fragmentarse y ser inhaladas. Estos fragmentos se han detectado en personas afectadas por cáncer de pulmón.

Las colillas corrientes tardan entre 10 y 15 años en “desaparecer”. Cuando ya no las vemos es porque el principal componente de los filtros, el acetato de celulosa, es fotodegradable (no biodegradable). Los rayos UV lo fragmentan hasta que se disgrega y se diluyen en el agua o la tierra, pero las sustancias que contienen no desaparecen realmente.

El acetato de celulosa es un plástico natural. Se fabrica generalmente a partir de algodón y tras diversas reacciones químicas está listo para convertirse en películas para fotografía y cine, filtros de cigarrillos o teclas de piano. A los cigarrillos también se les añaden plastificantes y otras sustancias derivadas de los hidrocarburos que permiten dar el acabado cilíndrico.

Bajo la presión de la sociedad, las tabacaleras han probado diversas estrategias sin éxito. Los nuevos filtros biodegradables están hechos con otras fibras vegetales, pero siguen sin solucionar el problema de los lixiviados. Se ha transmitido un mensaje de despreocupación al acto de arrojar las colillas en cualquier lugar.

Al igual que el cigarrillo, contienen cerca de 4000 sustancias químicas, entre las que destaca un pesticida: la nicotina.

El resto de sustancias son otros insecticidas, herbicidas, fungicidas y rodenticidas. Contiene diversos metales pesados como el cadmio y hasta 50 sustancias conocidas por ser potencialmente carcinogénicas.

Bioindicadores

Invertebrados y vertebrados, insectos[1], peces, aves y otros animales acuáticos han demostrado ser más o menos sensibles a las colillas. 5 colillas por litro de agua son suficientes para matar algunas especies de peces (1 colilla/L es suficiente para organismos más sencillos), sin contar que pueden ser ingeridas accidentalmente por niños, animales de compañía y especies salvajes (reportando algunas muertes). Los que sobreviven tras la ingestión, a menudo sufren desnutrición por dar una falsa sensación de saciedad.

Carpa a punto de ingerir una colilla

Los propios filtros de los cigarrillos han demostrado ser tóxicos “aunque no hayan sido fumados”, así lo afirma un estudio de la Universidad de San Diego. Aunque las más peligrosas siguen siendo las colillas de cigarrillos que llevan restos de tabaco adherido.

Algunas iniciativas públicas para reducir el impacto de las colillas han conseguido resultados positivos. En Nueva York está prohibido fumar en las playas, parques y áreas de recreo. En París se han distribuido contenedores pre-franqueados de recogida de colillas en bares y restaurantes. Una vez llenos, son expedidos a centros de reciclaje especializados. Además los parisinos cuentan con brigadas anti-colillas que sensibilizan con multas a los fumadores “distraídos”.

Pero en realidad ninguna de las anteriores estrategias, por si sola, es suficiente. Se han propuesto modelos como el de las botellas retornables o el de la prohibición de los filtros en los cigarrillos, a imagen y semejanza de la eliminación de las bolsas plásticas. Pero la medida más esperada es que se aplique el concepto de la “Responsabilidad Extendida del Productor”, como sucede para los componentes electrónicos o los medicamentos caducados en algunos países.

La prohibición de fumar en espacios cerrados ha traído enormes beneficios, por lo que habría que ampliar la medida a todos los lugares públicos al aire libre.

Además de multar los comportamientos incívicos, sería posible instaurar un impuesto para grabar los cigarrillos como un producto altamente contaminante, como ocurre con los móviles y ordenadores, permitiendo reinvertir en recogida selectiva, reciclaje y/o eliminación de estos residuos.

Mientras legisladores, educadores, urbanistas y científicos encuentran la solución a este vulgar y despreciable desecho, podemos consolarnos con un efecto colateral interesante: la presencia de esta inmundicia fumadora en el agua estancada y lugar de puesta predilecto del mosquito Aedes aegypti (vector de zika, chikungunya y dengue), daría lugar a generaciones de mosquitos con menor esperanza de vida y fertilidad, según este estudio realizado por la Universidad Sains de Malasia.

Esperemos que no sirva de excusa para seguir tirando las colillas en cualquier lugar.

Y por si aún no os ha quedado claro, mirad esta campaña de Rethink Butts PSA | English .

[1] Es interesante consultar el post de Marina Martínez, que relaciona la muerte de las abejas y los neonicotinoides.

 

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¿Derecho a un aire limpio?

La boina marca Madrid.

Puede que Madrid tenga uno de los atardeceres más impresionantes de todas las capitales europeas. Y quizá en el parque del Templo de Debod es donde el espectáculo alcanza su climáx. Estos atardeceres son parte del patrimonio de la villa, sin duda.

Sin embargo, si hablamos de cielos madrileños, lo primero que nos viene a la mente es la famosa boina madrileña. Una vez dentro de la ciudad, uno no es tan consciente de lo que realmente le rodea. Pero si llegas a Madrid por la A6, por ejemplo, bajando desde los túneles de Guadarrama, la boina negruzca te hace pensar en qué será lo que ofrece Madrid para que más de seis millones de personas hayan decidido voluntariamente pasar su vida en ese entorno. Continuar leyendo

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Atentados contra el medioambiente

Muchas empresas, instituciones públicas o privadas, consorcios, etc. se llenan la boca con sus grandes planes para la conservación del medioambiente. ¿Es esto suficiente? A la vista está que no: calentamiento global, efectos nocivos de insecticidas, retardantes de llama tóxicos, sobrepesca… Mutilaciones diversas que causamos a los ecosistemas que nos rodean. Echemos un vistazo a unos cuantos –de tantos– ejemplos:

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La contaminación del aire mata… pero menos

Cuando oímos hablar de anticiclón, nos imaginamos habitualmente un tiempo soleado, ideal para ir a la playa en verano o a esquiar en invierno. Pero un anticiclón es sinónimo de tiempo estable y aire quieto. Y eso no es necesariamente bueno:

En estos días de preocupación en algunas ciudades tan distantes como Madrid y Pekín por la contaminación atmosférica, ha aparecido el informe sobre la calidad del aire en Europa del 2015. Este informe, emitido por la AEMA (Agencia Europea para el Medio Ambiente), hace un estudio exhaustivo sobre la situación en los países de la Unión Europea más otros 11 países que también integran la agencia o que están asociados.

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