Palabras clave: cautividad

La cara oculta de “Liberad a Willy”

Numerosos medios hacen eco esta semana del último azote a SeaWorld. La compañía, poseedora de diversos parques temáticos en Estados Unidos, ha anunciado el final de sus espectáculos con orcas. Sus planes ahora se centran en el Blue World Project, un cambio en la orientación de sus exhibiciones que, según dicen, ofrecerá al público experiencias más naturales. Pero, ¿qué hay detrás de todo esto?

En 2013 se presentó un documental titulado Blackfish, dónde aparecían numerosas críticas a esta gran empresa. Impactan las muertes de los entrenadores de estos grandes mamíferos, como es el caso de Keltie Byne, Dawn Bracheau y el canario Alexis Martínez. Todas ellas producidas en las instalaciones de SeaWorld -el caso español en Loro Parque, cuyas orcas son propiedad de la compañía americana- y encubiertas bajo supuestas negligencias de los adiestradores. Nada más lejos de la realidad, la culpa en ninguno de los casos había sido de ellos, sino que los resultados forenses revelaban claros signos de ataque.

Orcas el libertad

Con las evidencias de agresión de estos animales y su nombre de ballenas asesinas, uno puede plantearse la naturaleza violenta de estos animales. Sin embargo, se conoce hace muchos años que las orcas actúan de manera totalmente amigable en su hábitat natural. El cambio de comportamiento se debe a la cautividad a la que nosotros les sometemos: Secuestramos sus bebés, los introducimos en una piscina de diminuta dimensión e intentamos que se reproduzcan al ritmo que nosotros deseamos. Además, para satisfacer nuestras ansias circenses les alimentamos con la condición de que actúen para nosotros. La pregunta es evidente: ¿Qué harían ustedes? ¿No acabarían también matando a alguien?

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