Palabras clave: carrera científica

“Los grandes avances que se han hecho en ciencia tienen su origen en investigación básica”

ENTREVISTA CON RUBÉN VICENTE GARCÍA, INVESTIGADOR DEL PRBB

por Paloma Goñi Oliver

Rubén Vicente García se doctoró en la Universidad de Barcelona en 2005, tras licenciarse en Bioquímica en 2000 y realizar el Máster en Experimentación Bioquímica en 2001 en esa misma universidad. Durante esos años estudió los canales iónicos y su papel en procesos inflamatorios y en patologías, incluido el cáncer. Realizó su estancia postdoctoral en Berlín en el FMP (Instituto Leibniz de Farmacología Molecular) y el MDC (Centro Max-Deulbreck de Medicina Molecular). Desde 2008 dirige su propia línea de investigación en el PRBB (Parc Recerca Biomédica Barcelona) dentro del departamento de Fisiología Molecular.

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PRBB (Parc Recerca Biomédica Barcelona)

PREGUNTA – Investigas los canales iónicos, ¿podrías explicarme qué son y por qué es útil su estudio?

RESPUESTA - Un canal iónico es una proteína que permite el paso de iones en membranas celulares. La membrana separa el medio interno de la célula del externo, y tiene que tener ciertos mecanismos de transporte y comunicación entre ambos medios.  Los canales iónicos son uno de estos mecanismos. Son importantes porque son la base de la actividad eléctrica celular, la cual es fundamental para el funcionamiento de las neuronas y del músculo. Por supuesto también del músculo más importante, el corazón. El origen de esta actividad eléctrica es el paso de cargas a través de los canales iónicos de las membranas. Cualquier anomalía en estos canales puede tener consecuencias en el funcionamiento del sistema nervioso o provocar alteraciones cardíacas. Ambos sistemas son vitales en nuestro organismo.

Durante el máster yo entré en contacto con el Dr. Antonio Felipe, quien luego sería mi director de tesis y que trabajaba con canales iónicos en el sistema inmunitario. En las células del sistema inmunitario la comunicación electroquímica también es necesaria entre el medio interno y el medio externo. Centré mi tesis sobre cómo los canales iónicos modulan la actividad de los macrófagos. Posteriormente he ido ampliado mi investigación a otras células del sistema inmunitario y actualmente me dedico más al transporte y los procesos de señalización por calcio y zinc en linfocitos. Es fundamentalmente investigación básica, pero sin perder de vista que el correcto funcionamiento de las células del sistema inmunitario afectan a la aparición y desarrollo de diversas enfermedades como el asma y otras enfermedades inflamatorias.

(Tanto los macrófagos como los linfocitos son tipos de glóbulos blancos importantes para defender el cuerpo frente a infecciones)

P – Otra de las líneas de investigación que diriges se centra en el estudio del zinc. Se sabe que este elemento químico es importante en muchos procesos biológicos y deficiencias en zinc perjudican al buen funcionamiento del sistema inmune. Sin embargo, los mecanismos de acción no están muy claros.

R - Este es uno de los proyectos más recientes. Hasta ahora había centrado mi investigación principalmente a la señalización del calcio, que es un segundo mensajero dentro de la célula y actúa en numerosos procesos celulares. Mi interés surgió a raíz de una colaboración con la Dra. Elena Bosch sobre la selección genética que ha habido en algunos transportadores de zinc en determinadas poblaciones. Esta investigación me permitió entender la importancia que tiene este mineral para el organismo, y en concreto en el sistema inmunitario. Una de las razones es porque el zinc forma parte de la estructura de muchas proteínas. Sin embargo, existen evidencias que muestran cómo el zinc, al igual que el calcio, juega un papel como mensajero celular. Este aspecto  es el que me impulsó a estudiar el zinc como señalizador de procesos celulares dentro del sistema inmunitario. Aunque es un proyecto de investigación básica se ha de señalar también que la deficiencia en zinc es uno de los grandes problemas de salud mundiales. Se calcula que alrededor de un 15-20% de la población mundial tiene deficiencias de zinc, y esto acarrea infecciones recurrentes y mortalidad infantil.

P – ¿Crees que la investigación básica es necesaria para la aplicada?

R - La investigación básica es fundamental y muchos de los grandes avances que se han hecho en ciencia tienen su origen en investigación básica. Cuando se hicieron esos estudios, no se pensó en una aplicación concreta, sino en ampliar el conocimiento existente en un campo concreto, pero han valido luego para crear tecnología o grandes saltos en el conocimiento. Esto es cierto para todas las técnicas de biología sintética (o ingeniería genética que se llamaba antes) que se emplean actualmente con fines biomédicos.

La investigación básica y la aplicada son complementarias. Creo que es necesario hacer grandes esfuerzos para recaudar fondos de distintas fuentes con el fin de atajar problemas de salud. Pero a la vez se debe permitir que prolifere la investigación básica porque es la base de que la investigación aplicada se va a nutrir.

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El objetivo de la mayoría de los investigadores es volver al país de origen

 

P – Siempre se habla de lo difícil que son los comienzos para los jóvenes investigadores que quieren establecer su propia línea de investigación y dirigir su propio grupo, ¿cómo fue tu experiencia? ¿Qué te impulsó a volver de Alemania?

R - Cuando uno está haciendo el doctorado ya se proyecta en ese escenario, el objetivo es llevar tu propia línea de investigación. Lo que surgió fue una oportunidad. Tuve que pensarlo porque estaba en medio de mi postdoc, pero se me planteaba una plaza de profesor en un grupo y en una universidad que me gustaba, así que acorté mi estancia postdoctoral y lo cogí.

El cambio de Berlín a Barcelona también es un cambio vital. Yo no soy de aquí, y cuando me fui al terminar mi doctorado no tenía pensado volver, me había adaptado muy bien a vivir en el extranjero. Sin embargo, la mayoría de los investigadores tienen como objetivo a medio largo plazo volver al país de origen y a mí se me ofrecía una oportunidad única de volver a España.

P- ¿Cómo surgió esa oportunidad?

R - Yo conocía el grupo, es uno de los laboratorios más potentes que trabajan en este área en España. Cuando defendí la tesis, uno de los miembros del tribunal fue el catedrático Miguel Valverde, quien dirige la unidad de fisiología molecular en el DCEXS (Departament de Ciencies Experimentals y de la Salut). La defensa fue bien y mantuvimos el contacto. Así que cuando surgió la posibilidad de que entrara un nuevo profesor, pensó en mí.

P – Es que hiciste una tesis muy buena, ganaste un premio, ¿no?

R - Sí, me concedieron el premio extraordinario de doctorado de la Universidad de Barcelona. La tesis fue muy exitosa en cuanto a artículos científicos. La hice a caballo entre Barcelona y Estados Unidos y eso me permitió aprender muchas técnicas y generar muchos resultados.

 Ciencia sin restricciones

P – ¿Crees que las estancias internacionales son importantes a la hora de realizar una buena tesis?

R - Sin duda. Hice el doctorado dirigido por el Dr. Antonio Felipe en un grupo pequeño, tan pequeño que hubo épocas en que sólo estábamos él y yo. Él es una persona muy cercana que me enseñó a trabajar en el laboratorio y a luchar en todo momento. Cuando nos quedamos sin dinero fue él quien utilizó sus contactos para enviarme a Estados Unidos a continuar mi doctorado. En la Colorado State University pude vivir la ciencia en primera línea y sin restricciones económicas. Mi jefe allí, el Dr. Michael Tamkun, es una persona muy inteligente, con un gran espíritu crítico, y en el laboratorio se planteaban grandes preguntas, muy novedosas en el campo de los canales iónicos. Esa manera de ver la ciencia me entusiasmó y volví a Barcelona con la seguridad de que quería seguir la carrera científica, cuando hasta entonces era una de las opciones, pero no descartaba otras.

P – ¿Y qué te aportó tu estancia postdoctoral en Alemania?

R - Fue muy intenso, en un laboratorio muy grande, muy competitivo. La forma de trabajar del Dr. Thomas Jetsch, mi jefe allí, es darte un proyecto y facilitarte los recursos, pero eres tú el que tienes que desarrollarlo, y eso me sirvió para mi futuro, aprendí mucho, me curtió, y perdí cualquier atisbo de inocencia.

P – Cuando te incorporaste en 2008, ¿tuviste que conseguir financiación y un primer proyecto?

R - No, en un inicio me incorporé y comencé colaborando en los proyectos que había en ese momento en el laboratorio. Al año empecé una línea de investigación específica que llevaba yo, pedí un proyecto y conseguí un plan nacional para jóvenes investigadores en el 2010. A partir de entonces, he ido consiguiendo financiación de distintas fuentes y actúo como investigador independiente, pero bajo el paraguas del laboratorio de Fisiología Molecular, donde somos cuatro investigadores principales.

P – En Alemania, en algunos centros de investigación, existe una especie de “pack de bienvenida” para nuevos investigadores. Estos reciben una cantidad de dinero para establecerse y empezar a llevar un laboratorio. ¿Existe algo así en España?

R - Esto existe en algunas instituciones en España. De hecho, así ocurre en el DCEXS de la Universidad Pompeu Fabra. Reclutar talentos ofreciendo espacio y dinero de entrada y luego evaluarlo a medio plazo es una práctica muy común en otros países que aquí debería implementarse más. Sin embargo, la dificultad para estabilizar investigadores en la mayoría de instituciones científicas de España y por otro lado, lo restrictivo de las fuentes de financiación existentes, dificulta esta fórmula para apoyar la carrera científica.

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 La docencia me permite seguir formándome

 

P – La docencia también tiene gran peso en tu carrera. ¿Consideras que la docencia y la investigación son dos actividades complementarias? ¿O preferirías dedicarte sólo a una de ellas?

R - La verdad es que nunca pensé en mi futuro profesional como profesor, pero ahora que lo soy veo que me ha permitido reflexionar sobre mi propia educación y la transmisión de conocimientos. Ese proceso de reflexión personal para mí es importante. Disfruto mucho de mi actividad docente, porque me ha permitido seguir formándome y ampliar conocimientos. A veces un científico peca de especializarse mucho, y entonces tu visión se va estrechando. La docencia, sin embargo, te permite mantener una visión general y tocar otras disciplinas. Así que la docencia colabora en mi formación continua como persona. Eso no quiere decir que haya días que cierres la puerta después de clase y digas “no puedo más”, pero son los menos. Por otro lado, cuando una clase funciona, sientes una gran felicidad. La frecuencia de experimentar satisfacción en docencia es mucho mayor que en investigación.

P – Por cierto, has participado en el proyecto BioJunior en el que se explicaba el trabajo del laboratorio a estudiantes de secundaria.

R - Es una oportunidad de estar en contacto con gente muy joven y que aún no han tomado la decisión sobre a qué quieren dedicarse en la vida. Supone un reto porque tienes que despertar el interés a edades en las que cuesta mucho más captar la atención. Pero ése es el reto de ser profesor, y la verdad es que estoy contento de estar en contacto con personas que aún están en efervescencia, con todo el abanico de opciones por delante, y a las que tu charla puede influirle de forma determinante.

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