Palabras clave: carne

La carne que devora el mundo

Tus decisiones alimentarias tienen repercusiones globales y afectan al cambio climático

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Fuente: Flickr.com

Estamos acabando con el medio ambiente. A diario nos bombardea información apocalíptica sobre el ritmo al que la contaminación, el calentamiento global o la deforestación están destruyendo la naturaleza. Aunque es un tema muy mediático, las implicaciones directas por parte de los diferentes organismos son más bien escasas. A pesar de ello, no faltan las recomendaciones a la población sobre acciones individuales que sirvan para paliar el desastre inminente que, a este ritmo, se nos viene encima. La importancia del reciclaje, apagar las luces, ahorrar agua, evitar los combustibles fósiles… acciones que tienen, sin duda, un claro efecto en materia de sostenibilidad. Sin embargo, hay un hábito que apenas es mencionado: la dieta.

“A pesar de los muchos éxitos de la agricultura en las últimas tres décadas, es evidente que los sistemas alimentarios y las dietas no son sostenibles”, afirma Barbara Burlingame, asesora principal de la Dirección de Nutrición y Protección del Consumidor (FAO). Dentro de las dietas hay un alimento especialmente controvertido, y este es la carne.

¿Es sostenible comer carne?

Al menos al ritmo actual, la respuesta es no. Según datos de la FAOel sector ganadero genera más gases de efecto invernadero que el sector transporte (un 18% del total) y tiene otros efectos indirectos de enorme repercusión para el medio ambiente, uno de ellos es la deforestación.

El ganado necesita alimentarse de cereales y es por ello que se cortan árboles y se siembran grandes extensiones de cultivo en su lugar; necesitamos árboles para parar el cambio climático, sin embargo el 90% del Amazonas ya se ha deforestado debido a la agricultura para el ganado. Provocada por la destrucción de su hábitat, 100 especies se extinguen cada día, pues el 45% de la superficie de la Tierra ya está ocupada por cultivos para animales.

Por otra parte los purines, que son los residuos que generan estos animales, se producen en una cantidad mayor de la que el medio puede asimilar, contaminando el agua y favoreciendo las zonas muertas oceánicas. Este recurso vital también sufre los efectos de la ganadería en otro sentido, pues para producir 1kg de carne de ternera se necesitan más de 15000L.

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Comiendo carne por encima de nuestras posibilidades

Antiguamente comer carne era considerado un lujo, pero hoy en día raro es no comer al menos un plato al día que no tenga este elemento como ingrediente principal. Esto quiere decir que se ha conseguido un precio más reducido a cambio de externalizar costes. Pagamos un precio más barato por la carne por que ya está pagando por nosotros el rio que queda contaminado, el bosque que se tala o los animales que malviven en el sistema de la ganadería intensiva.

Sólo entre 1990 y 2012, según datos de la FAO, el número de gallinas en el mundo ha crecido un 104,2%, de 11.788 a 24.705 millones, y el ganado vacuno, muy contaminante para el medio ambiente, ha pasado de 1.445 a 1.684 millones (un 16,5%).

Según el informe anual sobre alimentación de 2014  del Ministerio de Agricultura, en España el consumo medio per cápita de carne es de 51 kilos al año. Es decir, 139 gramos al día. Es un nivel muy elevado, ya que por ejemplo la dieta mediterránea aconseja tomar como máximo raciones de unos 100 gramos, y no todos los días.

Este acusado exceso en algunos países abre una tremenda brecha con los países en vías de desarrollo, donde existe un consumo de carne por persona inferior a 10 kg, lo cual se considera insuficiente por la FAO y con frecuencia causa malnutrición. Mientras, en los países más ricos, el ritmo trepidante de consumo conlleva problemas de salud como los declarados en el último aviso de la OMS en 2015 respecto a las carnes procesadas.

El reparto de esta carne es profundamente desigual en el mundo.“En Occidente comemos carne a un precio asequible porque hay sitios en el mundo donde ni la prueban, es así de cruel. Si en China o la India empiezan a hacerlo, algo lógico dado que su nivel de vida va subiendo, el impacto ambiental será muy fuerte. De hecho, estos países ya están comprando extensiones brutales de tierra en África para alimentar a su ganado”, explica José Miguel Mulet, profesor titular de biotecnología en la Universidad Politécnica de Valencia.

Literalmente, el primer mundo se está comiendo a los países más desfavorecidos, pues la comida para el ganado es ingente: un tercio del total de la que consume el planeta, según el estudio Beneficios climáticos de un cambio de dieta. 

Los cereales que importamos para  alimentar a los animales que nos comemos nosotros, son en su mayor parte recursos que extraemos de los países más pobres. Si ese alimento en lugar de abastecer a nuestros animales se quedara en el país ¿a cuántas bocas podría alimentar? Ya lo dijo Gandhi, “el mundo puede satisfacer las necesidades de todos, pero no la avaricia de algunos”.

Granjas industriales, uno de los mayores problemas éticos actuales

Si este ritmo de consumo de carne es posible es gracias a mejoras en los sistema de producción que los animales pagan con su sufrimiento. La agricultura tradicional a dado paso a la ganadería industrial, la cual no puede mantener a las gallinas picoteando libres en el campo.

Ahora hay que aumentar la producción y para ello los animales se hacinan y malviven en espacios muy reducidos; la industria cárnica ya no los ve como seres vivos sino como meros objetos en una cadena de producción.

Los avances en la ciencia moderna hace posible someter a los animales a unas condiciones de vida extrema con la ayuda de vacunas, medicamentos, hormonas, pesticidas, sistemas centrales de aire acondicionado y comederos automáticos. Esto permite apiñar decenas de miles de gallinas y pollos en gallineros y producir carne y huevos con una eficiencia sin precedentes.

Además la selección artificial que los humanos hemos hecho de los animales de granja los ha convertido en autenticas aberraciones de la naturaleza. Por ejemplo, para satisfacer la demanda de carne de pollo, los pollos actuales crecen tan rápido que en tan solo 40 días han alcanzado el peso adecuado para ser sacrificados, este crecimiento es el doble de rápido que hace 30 años. A consecuencia de ello sufren muchos problemas de corazón y dolores en sus patas debido a que tienen un cuerpo desarrollado por encima de sus posibilidades.

Según un artículo publicado por Igualdad animal y extraído del periódico The Guardian, la mayoría de animales del planeta vive en granjas industriales. Pensamos que nuestro planeta está poblado de leones, elefantes y jirafas, sin embargo, en el mundo hay 1 billón de cerdos domésticos en contraste con 40.000 leones africanos. Según estadísticas del 2009, en Europa había ese año 1,6 billones de aves salvajes, mientras que la industria de la carne y los huevos europea crió 1,9 billones de pollos.

Fuente: pixabay.com
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Son cifras muy grandes y es por ello que nos enfrentamos a un problema de ética mayor. Estamos sometiendo a una gran mayoría de animales del planeta a una miseria y sufrimiento incomparable. ¿No es esto un abuso de poder por parte de una sociedad que explota a los más débiles? Que los animales sienten ya lo demostró la ciencia hace años, ellos sufren y pueden experimentar el miedo o la soledad, y como dijo Jane Goodall, experta en comportamiento de primates,“no somos los únicos seres en este planeta con mentes y personalidades.”

Surgen nuevos estilos de vida en la sociedad

En contraposición a toda esta vorágine de sufrimiento y dieta carnívora de dudosa sostenibilidad, algunas personas abogan por cambiar su estilo de vida adoptando medidas que suponen el rechazo de los alimentos cárnicos o de origen animal como el queso o la leche. Es el movimiento vegano, en auge en los últimos años y que surge como forma de protesta al sistema de producción cárnico actual.

Natalie Portman u Olivia Wilde son algunas de las personalidades famosas que se han unido al veganismo por razones éticas, incluso en países eminentemente carnívoros como EE.UU, donde Hollywood ha cumplido un papel clave en la difusión de una práctica no exenta de estereotipos y tabúes.

Sin duda, el veganismo una de las forma de actuar y manifestarse ante uno de los principales problemas que sufre el mundo actual. Cada uno es libre de elegir cómo intervenir, lo que sí es cierto es que nadie debería quedarse indiferente. “El momento de actuar es ahora. Es imperativo que lo hagamos”, anunció Leonardo DiCaprio en la rueda de prensa tras recibir el Óscar a mejor actor “Tengo la sensación de que hay un reloj que hace tic-tac, y que es muy urgente que seamos proactivos ante esta amenaza”.

En la última gala de los Oscars 2016, DiCaprio utilizó su discurso en el estrado para hablar del calentamiento global y de la necesidad de un cambio. Es una pequeña muestra de que la humanidad ya ha asumido que hay nuevas cuestiones que merecen nuestra atención. De lo que no cabe duda, es que no podemos esperar que alguien actúe por nosotros, pues todos los grandes cambios suceden gracias a la pasión de los individuos y sus pequeñas acciones individuales.

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