Palabras clave: calentamiento global

2014, LA CUMBRE DEL CAMBIO CLIMÁTICO

  • El año pasado fue el más caluroso desde que existen registros.
  • Acuerdo in extremis en la Cumbre del Clima de Perú.

        foto sequía

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Mal año para los negacionistas del cambio climático, y por ende para todos los terrícolas: 2014 fue el año más caluroso en el planeta desde que existen registros, los cuales datan del 1891. El estudio, publicado por la Agencia Meteorológica de Japón (JMA), señala que la temperatura media global (TMG) en 2014 fue de 14,7ºC, lo que supone un aumento de 0,63ºC por encima de la media del siglo XX.

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¡Marchando una de cambio climático!

Dieter_G Vapor de agua. Gas invernadero.
Dieter_G
Vapor de agua. Gas invernadero.

Muy pocas investigaciones científicas gozan del favor del público a excepción de las relacionadas con la salud, el universo inexplorado o la protección de especies y espacios naturales emblemáticos. Para percibir, seguimos utilizando más la vista y el corazón que no es, no, un órgano de los sentidos. El cambio climático ha entrado en la lista de estos “gustos” preferentes. Saboreemos por qué.

Estamos atrapados en un mundo donde la ciencia debe llamar la atención. Es decir, debe llamar a la puerta y someterse a la criba de un público generalista que determinará si entra o no en su trastienda de datos.

Y para ello, el público exige aderezo: ni muy fuerte ni demasiado soso, de llevar salsa que no sea espesa y si se flambea un poco, mejor, ese regusto a hoguera de las vanidades da un punto de exquisitez elitista. Nuestra formación nos lo permite.

Poco importa que en ese intento de conseguir su aceptación perdamos por el camino datos, interrelaciones, complejidad, capacidad de razonamiento y sobre todo, amplitud de miras y flexibilidad.

Se lleva lo concluyente, lo compacto, lo que no presenta fisuras ni respira incorrección por ningún costado. Se lleva parecer seguro, lo demás entra en el terreno de la debilidad intelectual. Se pierde así uno de los pilares que sustentan la ciencia: el continuo intercambio abierto de pensamientos e ideas.

Esta diferenciación pública entre la ciencia que se cree y la que no se cree, dista mucho de la esencia misma del quehacer científico y de su progreso.

El plato

Últimamente, los medios de comunicación tienden a presentar la realidad ambiental cargada de records en registros de temperaturas y fenómenos meteorológicos extremos, con el afán, imagino, de acotar instantes, de captar momentos de impacto emocional y asociarlos al “cambio climático que sufrimos”. Y lo han conseguido. Todo el mundo habla del cambio climático que cercena sus vacaciones y amaga sus intentos de progreso económico. Es algo cotidiano y experimentado.

¡Bravo!, pienso, todo un éxito de divulgación científica.

La ensalada

Durante los últimos 50 años, se ha registrado un aumento progresivo de las temperaturas superficiales de la Tierra. Las consecuencias de este Calentamiento Global se han observado en diferentes áreas geográficas de la superficie terrestre como océanos y casquetes polares.

Ludi Fenómenos meteorológicos extremos
Ludi
Fenómenos meteorológicos extremos

Esta serie de observaciones meteorológicas se asocian de manera casi indiscutible a la hipótesis de la influencia antropogénica sobre el clima. Hipótesis que ha ido creciendo a la luz de numerosas investigaciones y que se ha convertido además, en un objetivo político y social de enorme calado. Este gigante mediático presenta una serie de incertidumbres que deben ser dilucidadas.

Empecemos por aclarar que mezclamos mentalmente dos conceptos cuya determinación se realiza utilizando una escala de tiempo diferente. El cambio climático hay que analizarlo en términos de clima no en términos de Meteorología que es como se analiza el período de calentamiento global que atravesamos. Por lo tanto, nuestra limitada vida sólo puede ser testigo de los cambios meteorológicos no de los cambios climáticos.

El sistema climático de la Tierra es complejo. Incluye la atmósfera, los océanos y otros cuerpos de agua continentales, las superficies terrestres, y los hielos continentales y marinos. Esos componentes interactúan entre sí.

El clima evoluciona con el tiempo debido a la influencia de factores forzantes internos y externos. Los primeros están representados por los mecanismos de interacción entre las diferentes componentes del sistema climático (influencia de la dinámica interna).

Los forzantes externos incluyen fenómenos naturales como erupciones volcánicas, variaciones en la actividad solar o en la órbita terrestre y también efectos de la actividad humana (gases invernadero). Determinan además el balance radiativo en la Tierra, es decir, el balance entre la energía recibida del Sol y la emitida por la Tierra y su atmósfera.

Variaciones en la magnitud de estos forzantes producen cambios en el balance radiativo (Forzamiento radiativo) y en el clima.

Los postres

Las investigaciones científicas intentan cubrir todos los aspectos determinantes del clima. Hasta el momento, lo que se ha constatado es que la variabilidad natural del clima se superpone a la inducida por los gases invernaderos emitidos por la actividad humana. Unas veces, esta superposición aumentará la señal climática y otras la disminuirá.

El forzamiento radiativo es clave para analizar la variación de la relación señal/ruido climática. Los climatólogos concluyen: el ser humano es ya un elemento más del clima.

Hay evidencias suficientes para indicar que estamos atravesando por un período de pausa en ese proceso de calentamiento global progresivo que predecían los modelos matemáticos de simulación utilizados. Los científicos continúan investigando el porqué de este impasse. Una de las causas posibles es la variabilidad de los fenómenos que ocurren en las capas atmosféricas que entran en contacto con determinados océanos como el Pacífico.

La dinámica de las nubes es, aún, todo un galimatías. La influencia de la dinámica solar en el balance radiativo, tampoco se conoce del todo. La complejidad del clima: el Santo Grial para entender y no creer el cambio climático.

¿Tisana o café?

Proyectar la evolución futura del clima, ese es el gran desafío.

Lo que se discute es la cuantificación de la componente antrópica en estos procesos. Hay que asumir las incertidumbres de la hipótesis del cambio climático sin ambages.

Consecuencia de todo ello es que se ha generado una controversia, más significativa en medios populares


que en la literatura científica (como era de esperar) donde se practica de manera venerada el respeto a la discrepancia y se ejercita el derecho y el deber de replicar con fundamento, aportando argumentos y resultados experimentales. Así es la ciencia.

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El océano se calienta y nos envía un SOS

El océano se calienta, se acidifica: se muere. No es una frase del apocalipsis, ni un eslogan de una campaña para salvar a las ballenas. Estas afirmaciones provienen de científicos que han pasado más horas de su vida bajo el agua que fuera de ella. Es un problema, una realidad que va más allá de un amor platónico e inocente por las criaturas del mar, una cuenta regresiva hacia nuestra propia destrucción. Si el océano muere, nuestra moderna civilización – combustible fósil dependiente – muere con él.

Personajes de corazón azul que informan e inspiran

Hay personas que nacen conectadas con el mar. Pertenezco a la generación que creció  viendo – en un televisor en blanco y negro- a Jacques Cousteau, un pionero y visionario francés que literalmente se sumergió en las profundidades, desconocidas hasta ese momento, del mar. Hoy podemos ver – en televisores y pantallas a color – a una versión femenina, reconocida como “Her Deepness” por el New York Times y primera “Hero for the Planet” por la revista Time, la oceanógrafa Sylvia Earle.

Esta investigadora tiene muchísimas publicaciones, libros y vídeos, pero les recomiendo este TED en el que transmite su pasión por el mar, que sintetiza de muy buena forma el mensaje que incansablemente se ha dedicado a transmitir. Sus ojos azules, su chaqueta azul, su sencillez y simpatía logran transmitir su profundo conocimiento y amor por el mar. Su diagnóstico sobre la salud del océano es lapidario, pero su mensaje; esperanzador: aún es tiempo.

En este documental de Netflix, pueden conocer más detalles de la vida de Sylvia Earle y los Hope Spots, áreas marinas que estaban en estado crítico y ahora se encuentran bajo protección, manteniendo la biodiversidad y fomentando actividades humanas de bajo impacto, como el ecoturismo. Es posible. 

También se destaca un grupo de científicos que conforman Tara Expeditions. Con 8  expediciones oceánicas de investigación, la goleta ya confirmó su presencia en la Conferencia sobre el Clima, en Paris, a celebrarse en diciembre de este año. El 2012, los directores Yann Arthus-Bertrand y Michael Pitiot plasmaron majestuosamente estas misiones científicas en el documental Planet OceanVale la pena verlo y estremecerse con la cruda frase: “la naturaleza no tolera excesos”.

La ciencia llega a consensos

Hace años la ciencia, el mundo político y las organizaciones civiles, han debatido sobre el impacto del hombre sobre el medio ambiente. Hoy, existe consenso en varios puntos:

También se ha llegado a consenso entre algunos gobiernos, organizaciones internacionales y grupos de la sociedad civil respecto a las amenazas que existen para la vida en los océanos, como podemos verlo en la alianza Global Partnership for Oceans.

Los mensajes están siendo escuchados

Me reconozco conmovida e inspirada por científicos que han dedicado su vida a estudiar las profundidades del mar y que no se cansan de transmitir un claro mensaje: el océano está sufriendo debido a la predación excesiva de los recursos marinos, la contaminación de las aguas y el calentamiento global.

Es hora de reconocer nuestra profunda conexión y dependencia del mar. Al preservarlo, estamos preservando las condiciones que permiten la vida de los seres humanos en el planeta. Luego, el desafío es personal: reflexionar y actuar en consecuencia.

Esta semana, en las NU se aprobó desarrollar un acuerdo jurídicamente vinculante para conservar la vida marina en alta mar. Los científicos ya no son náufragos lanzando botellas con mensajes desde una isla perdida; los mensajes están siendo escuchados.

“No soy ecologista por los animales. Soy ecologista por las personas”, dijo Cousteau hace más de 30 años. ”Nosotros hemos creado este problema y debemos ser capaces de resolverlo”, señala Sylvia Earle. El océano se calienta. Es hora de que dejemos de darle la espalda y le tendamos una mano. Miles de manos.

High-Five

Foto: Paul Spielvogel

 

 

 

 

 

 

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