Palabras clave: alimentación

De la agricultura industrial a la ecológica

Una historia creada por Gema Valera

La agricultura industrial no ha conseguido paliar el hambre en el mundo: Los monocultivos pretenden cultivar a gran escala, pero a cambio necesitan de pesticidas tóxicos. Añadido a esto, son muy sensibles al estrés y contaminan el agua y los suelos, destruyendo la biodiversidad y perdiendo insectos polinizadores. La agricultura industrial nos está dirigiendo a una situación insostenible y de empobrecimiento nutricional de nuestros alimentos.

Necesitamos urgentemente cambiar el modelo, la agricultura ecológica es el futuro.

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El chocolate es más que un placer adulto

El consumo de chocolate es cada año mayor, no sólo por los fans que día a día se suman a este tremendo placer para el paladar, sino porque se ha demostrado los beneficios que esta joya gastronómica tiene para el cuerpo humano.

 

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¿Por qué comemos cuando estamos tristes?

Científicos del IDIBELL encuentran evidencias neurobiológicas que relacionan un comportamiento anormal de la ínsula (una estructura cerebral) con el consumo excesivo de comida causado por disfunciones emocionales 

El diario de Bridget Jones

Nuestra capacidad para regular emociones negativas está directamente relacionada con la relación que tenemos con la comida.  Esto es lo que ha determinado un estudio  realizado por científicos del IDIBELL y la Universidad de Melbourne publicado la semana pasada en la revista PLOS One. Lo que los científicos pretendían resolver es si existen motivos fisiológicos dentro del cerebro que hagan que las personas con sobrepeso tengan menos capacidad para procesar emociones negativas. La clave se encontraría en las conexiones cerebrales entre diferentes regiones cerebrales fundamentales en los procesos cognitivos. El exceso de peso puede hacer que estas conexiones no sigan los patrones adecuados de activación neuronal y esto, como un pez que se muerde la cola, perjudicará la estabilidad emocional y favorecerá la ganancia de peso.

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La polémica está servida: llega a nuestro plato el primer animal transgénico

El pasado noviembre la FDA dio luz verde a la producción y comercialización del primer alimento transgénico de origen animal.

El primer animal transgénico declarado apto para el consumo humano ha tenido que superar más de 25 años de exhaustivos exámenes científicos para poder llegar al plato del comensal. Nuestro protagonista sin precedentes es un salmón atlántico que crece el doble de rápido que su semejante salvaje. Después de que la piscicultora norteamericana que lo produce, AquaBounty Technologies (ABT), demostrara que este salmón gigante tiene las mismas características nutricionales que el salmón salvaje y que no supone un riesgo para el medio ambiente, la Agencia de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA) aprobó su producción y comercialización el pasado 19 de noviembre.

Sin embargo, mientras ABT libraba su batalla de medio lustro con la FDA, grupos ambientales guerreaban la suya contra ABT para impedir que este animal modificado genéticamente (GM) saliera al mercado. Y no han sido los únicos. Importantes cadenas de supermercados norteamericanas han manifestado su negativa a vender este producto en sus establecimientos, y en Europa, la Autoridad en Seguridad Alimentaria ha mostrado su preocupación ya que considera que “este es un gran paso que puede incitar la acuicultura de otros animales GM en más países y no necesariamente bajo estrictas condiciones de bioseguridad”. Parece pues que la reciente decisión de la FDA genera polémica y va acompañada de una creciente preocupación global.

Para conocer los cargos de los que se acusa a este salmón gigante y averiguar si realmente es culpable o inocente, primero debemos entender mejor al propio inculpado.

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Dos salmones de la misma edad. El samón AquAdvantage (arriba) crece el el doble de rápido que el salmón no modificado (abajo).
Extraído de Nature, In focus News. Mayo de 2013.

Del laboratorio a la pescadería

Un transgénico es un organismo (animal o planta) que contiene ADN de otras especies en su genoma, introducido mediante ingeniería genética. El salmón gigante, bautizado por su empresa creadora como AquAdvantage Salmon, contiene ADN de dos especies distintas. Por un lado, ha incorporado el gen de la hormona del crecimiento del salmón del Pacífico (Oncorhynchus tshawytscha), que es el más grande de su género. Por el otro, la cantidad de esta hormona del crecimiento ajena está controlada por unos trozos de ADN que provienen de una especie de anguila (Zoarces americanus) de los mares del norte del Atlántico. Este ADN de anguila actúa como un interruptor que está permanentemente en posición “ON”. El salmón atlántico tiene un crecimiento estacional y solo aumenta su tamaño en las épocas templadas. Con este interruptor siempre encendido, el salmón AquAdvantage consigue crecer durante todo el año. El resultado es un salmón que alcanza el tamaño de comercialización en la mitad de tiempo que el salvaje.

El gigante AquAdvantage nace en Canadá, en las instalaciones que tiene ABT en la Isla Príncipe Eduardo. Los renacuajos son transportados hasta otra planta, situada en una región montañosa de Panamá donde, lejos del mar, se crían hasta alcanzar su tamaño de mercado. Para minimizar el riesgo de un posible escape de estos animales al ecosistema natural, los salmones gigantes nacen y crecen en tanques protegidos por filtros, redes, y alambradas de espino. Además de las barreras geográficas y físicas, existe otra barrera importante: la biológica. Todos los salmones que se producen son hembras estériles.

El salmón AquAdvantage en el banquillo de los acusados

Entonces, la producción y consumo del salmón AquAdvantage ¿es beneficiosa o perjudicial?

A favor del imputado se puede decir que el consumo de proteína animal de alta calidad producida en piscifactorías supone un beneficio para las comunidades salvajes de salmón, que se reducen cada día más debido a su pesca y captura. Además, se prevé que el consumo de salmón a nivel mundial aumentará en los próximos años, y con el salmón AquAdvantage en el mercado se podría asumir la demanda mundial de salmón sin perjudicar a las comunidades salvajes.

Sin embargo, uno de los riesgos para la salud humana son las reacciones alérgicas a productos GM, aunque ABT presentó informes a la FDA que indican que el potencial alergénico de AquAdvantage no es distinto al del salmón no modificado genéticamente.

En cuanto a los riesgos que supone la cría del salmón gigante para el medio ambiente, también encontramos defensores y detractores. ¿Qué sucedería si uno de estos peces gigantes se escapara y compitiera con sus hermanos salvajes en su hábitat natural? El hecho de criar solo hembras y que estas sean estériles supone un gran obstáculo que evitaría, en caso de escape, que los salmones GM se cruzaran con sus parientes en libertad. Sin embargo, la técnica de esterilización no es infalible y hasta un 5% de estas hembras podrían tener descendencia. Varios estudios, en los que se ha mimetizado el hábitat natural de la especie, apuntan que los híbridos resultado de estos cruces impiden el crecimiento normal de la población salvaje y crean nuevas interacciones en el ecosistema con riesgos impredecibles.

La otra cara de la moneda la encontramos en el mismo sitio web de ABT, donde se publicita al gigante AquAdvantage como el salmón más sostenible del mundo, ya que necesita un 25% menos de alimento para llegar al tamaño de comercialización y en su producción se reutiliza el 95% del agua. Así lo ha declarado Jack A. Bobo, vicepresidente de Intrexon, corporación propietaria de ABT: “El Comité Asesor de Guías Alimentarias de EEUU recomienda […] comer una amplia variedad de pescado y marisco como parte de una dieta rica en ácidos grasos saludables. Sin embargo, esto debe ocurrir de una manera sostenible y respetuosa con el medio ambiente. La aprobación del salmón AquAdvantage por la FDA es un paso importante en esta dirección.”

Así pues, se levanta sesión y queda el caso visto para sentencia. Entretanto, los defensores pueden ir probando alguna de las recetas que ABT recomienda para conseguir un plato de AquAdvantage delicioso y nutritivo.

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De primero… salmón transgénico

Red fish

Llamado ‘AquAdvantage Salmon’ por sus defensores y ‘Frankenfish’ por sus detractores, el salmón modificado genéticamente para acelerar su desarrollo, ideado por la empresa norteamericana AquaBounty Technologies, es el primer animal transgénico cuyo consumo ha sido legalizado por la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés).

En pocos años este salmón formará parte de los menús estadounidenses pero, mientras el mundo de la Biotecnología respalda sus bondades nutricionales, consumidores, activistas de seguridad alimentaria, grupos ecologistas e, incluso, la industria pesquera convencional miran con cierto recelo este nuevo producto.

Cómo se obtiene?

El logro de AquaBounty (que llevaba más de dos décadas intentando que la FDA diera luz verde a su salmón de laboratorio) radica en haber creado un pez cuyo ritmo de crecimiento es dos veces superior al natural. Gracias a una modificación genética que consigue activar la hormona del crecimiento en condiciones más frías, el ‘AquAdvantage Salmon’ alcanza el tamaño idóneo para su consumo en 16 o 18 meses, y no en tres años como es lo natural. Para ello, se ha inyectado un gen con la hormona de crecimiento del salmón ‘Chinook’ del Pacífico y el de un pez anguila oceánico en huevos fertilizados de salmón atlántico.

Tras un análisis “exhaustivo y riguroso” de los estudios presentados, la FDA garantizaba a través de un comunicado publicado en noviembre de 2015 que el ‘AquAdvantage Salmon’ es “tan seguro” para el consumo y “nutritivo” como cualquier otro salmón no modificado genéticamente. Se considera también que dicha alteración genética es “segura” para el propio pez y que la afirmación de que crece a un ritmo más rápido es “cierta”.

Además, la agencia estatal aseguraba en su nota difundida que no se va a exigir que dicho alimento lleve un etiquetado especial para avisar a los consumidores de que se trata de un alimento transgénico, pues el criterio requerido es que exista una “diferencia material” entre el modificado y el convencional, algo que, según la FDA, no ocurre en este caso.

Temor medioambiental

El principal miedo manifestado por los grupos ecologistas es que estos animales puedan entrar en contacto con los ecosistemas y lleguen a causar daños graves. “Lo que más nos preocupa”, expone Óscar Esparza, ecólogo marino y coordinador de Áreas Marinas Protegidas del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), “es que puedan producirse escapes de los peces y se dé una hibridación que afectara al resto del ecosistema”. “Por eso estas empresas deben ser muy cautelosas y extremar las precauciones”, advierte en una entrevista concedida a rtve.es.

Para la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos “no existe un riesgo medioambiental significativo” derivado de las medidas que AquaBounty va a adoptar para la producción de su salmón y aclara que se realizará en tanques de agua en tierra, con múltiples barreras físicas para impedir que se escapen los peces o los huevos. Además, asegura que todos los salmones serán hembras estériles, por lo que “no podrán cruzarse o establecer poblaciones en libertad”. Por exigencias de la FDA, los salmones crecerán en dos instalaciones terrestres en vez de en jaulas oceánicas, lejos de la costa y de cursos fluviales. Las piscifactorías estarán ubicadas en Panamá y Canadá.

 

“La esterilidad está garantizada al 100%”, asegura Lluis Montoliú, investigador del Centro nacional de Biotecnología, dependiente del CSIC, en declaraciones a rtve.es. “En el caso improbable de que un ejemplar se escapara a un mar o un río, algo que solo podría producirse de manera deliberada”, prosigue, “tiene todas las de perder, no tendría apenas posibilidades de sobrevivir”. “Necesitan un mayor aporte de comida y en épocas frías no podrían encontrarla. El efecto en el ecosistema sería neutro”, apostilla.

A este respecto, la compañía sostiene en un comunicado recogido por la agencia Efe que el salmón transgénico aumenta la productividad y reduce los costes e impactos ambientales asociados a la cría de este popular pescado. Este pescado representa, en términos de Ronald L. Stotish, presidente y director ejecutivo de AquaBounty, un “punto de inflexión”, pues traerá alimentos sanos y nutritivos a los consumidores de una manera “responsable” con el medio ambiente, “sin dañar el océano y otros hábitats marinos”.

Habrá que esperar, pues, para conocer las primeras impresiones de los paladares más atrevidos y, sobre todo, para saber cuál es la respuesta de los consumidores pues, al fin y al cabo, son los que determinan el triunfo o fracaso de toda nueva apuesta gastronómica.

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Súper Salmón, próximamente en los mejores platos

La FDA aprueba el primer producto animal transgénico de venta y consumo humano: el salmón AquAdvantage.

Saumon GE et non GE
Salmón transgénico AquAdvantage versus salmón atlántico no transgénico (Aquabounty Technologies).

El primer alimento de origen animal transgénico está hoy un poco más cerca de llegar al plato. El pasado 20 de noviembre, la FDA (Food and Drug Administration) aprobó en EEUU el consumo humano del salmón transgénico producido por la empresa estadounidense AquaBounty. El que algunos han rápidamente apodado “súper salmón” es un organismo genéticamente modificado mezcla del salmón atlántico y el salmón real o chinook. Este súper salmón, logra crecer en 18 meses lo que el original tarda 30 meses. El secreto radica en la transferencia de genes asociados a la hormona de crecimiento al salmón atlántico original. El resultado son 5 kilogramos de pescado en el mercado en tiempo récord. ¡Esto sí se merece un premio Guiness! Sin embargo, la aprobación para su consumo humano por la FDA ha levantado polémica.

De Canadá a Estados Unidos, pasando por Panamá.

El salmón AquAdvantage “nutritivo, delicioso, fresco y asequible” que anuncia AquaBounty en su página web, junto con alguna receta de cocina para quienes se animen a probarlo, será producido entre Canadá y Panamá. El primero suministrará los huevos y el segundo verá crecer hasta 5000 pececillos en unas instalaciones en la selva a más de 1500 metros sobre el nivel del mar. Desterrada su producción, Estados Unidos tan sólo será el país destino de comercialización y consumo bajo un etiquetado similar al del salmón atlántico salvaje. Su aprobación en la Unión Europea no ha sido (¿aún?) demandada.

Anuncio del salmón AquAdvantge en la página web de la empresa estadounidense.

Tras 20 años de investigación y desde que en 2010 la FDA concluyera su inocuidad para el consumo humano, este organismo regulador finalmente acaba de publicar el estudio de impacto ambiental dando luz verde a la venta para consumo del primer pescado transgénico que en un plazo de 2 años podrá servirse en los platos estadounidenses. Una de las razones por la que esta noticia ha tardado en llegar se encuentra en la firme oposición que asociaciones ambientalistas y sectores anti-transgénicos así como grupos de supermercados y consumidores han presentado durante años contra el también bautizado Frakenfish. Esta oposición alerta principalmente sobre las consecuencias medioambientales (pero también económicas y de mercado) que la FDA, consideran, no ha sido capaz de valorar.

Noticia de la Associated Press, del 19 noviembre de 2015.

Anti-transgénicos y consumidores unidos contra el Frakenfish.

Alertando sobre los riesgos asociados a la producción y consumo del recién aprobado salmón transgénico y con miedo de que la aprobación del Frankenfish abra definitivamente la veda a productos alimenticios cárnicos modificados genéticamente, organizaciones internacionales no gubernamentales han lanzado y difundido a través de medios y redes sociales campañas en contra del Frankenfish.

Publicidad de campañas contra el salmón genéticamente modificado de AVAAZ, Center Food Society y Friends of the Earth.

A pesar de que únicamente se cultivarán hembras triploides del salmón AquAdvantage, el triploidismo (3 juegos de cromosomas, en vez de 2) no asegura la completa esterilidad del animal. La FDA lo reconoce en su citado estudio de impacto ambiental. No obstante, concluye que el riesgo de escape de los transgenes al medio natural es despreciable dada la ausencia de salmónidos nativos en aguas panameñas y las altas temperaturas de estas aguas, lo que impedirían el cruce y supervivencia del súper salmón, respectivamente.

La Food Water and Watch (FWW), organismo sin ánimo de lucro y gran detractor del Frankenfish, considera limitado el análisis realizado por la FDA, quien ha estudiado el salmón de Aquabonty como si de un fármaco veterinario se tratara y no como un alimento. Desde el punto de vista sanitario, además de un potencial alergénico, asegura que el AquAdvantage posee 40 veces más de un compuesto asociado al incremento de riesgo de cáncer, el insuline-like growth factor. Por otro lado, asegura que la fuga del salmón transgénico sí tendrías graves consecuencias en las poblaciones animales marítimas nativas y resalta la falta de estudios al respecto, concretamente la posibilidad de transmisión de enfermedades infecciosas. Por considerarlo un medicamento, critica la ausencia de un análisis sobre las propiedades organolépticas del salmón transgénico, así como sobre su coste de producción. Todos ellos, aspectos importantes para el consumidor que la FDA habría ignorado.

Científicos de la US Fish and Wildlife Service, alertan igualmente sobre el grave impacto de la posible fuga del súper salmón al medio salvaje. El desacuerdo entre esta organización y la FDA habría sido una de las razones de la externalización de la producción del salmón a aguas panameñas.

Para el gobierno del país centroamericano, acoger las instalaciones de AquaBounty es una manera de introducir en el país la industria biotecnológica. Giovanni Lauri, director de la Autoridad de Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), aseguró que Aquabounty “intentó (producir) en otros países pero tienen miedo de innovar” y agregó que esta clase de peces “son el futuro”. Estas optimistas declaraciones contrastan con las instalaciones panameñas de AquaBounty: rudimentarias, escondidas en tierras altas y de difícil acceso, descritas por el periódico británico The Guardian; así como con la multa de 10.000 dólares americanos, según la FWW, que Aquabonty habría pagado a los reguladores panameños por la violación de leyes medioambientales.

Por su lado, cadenas de alimentación y consumidores se echan las manos a la cabeza ante la determinación de la FDA de no adjudicar un etiquetado especial al salmón transgénico. El organismo estadounidense, alegando que “el salmón AquAdvantage no es materialmente diferente de otros productos derivados del salmón atlántico”, no ve necesario señalar la diferencia. En un país donde 9 de cada 10 consumidores quieren un correcto etiquetado de los productos alimenticios, los oponentes al llamado DARK Act (Deny Americans the Right to Know Act) denuncian que la decisión de la FDA vulnera los derechos del consumidor.

Logo del movimiento Just Label it por el etiquetado de los alimentos transgénicos y contra el DARK Act.

“Al final del día, la economía ganará”.

En cualquier caso, las palabras que en 2012 el máximo inversor en el proyecto AquAdvantage, el biólogo molecular y ex primer ministro georgiano de economía Kahka Bendukidze, dedicara al periódico New York Times resultan sin duda poco convincentes para los defensores del bienestar social y la sostenibilidad ambiental. Bendukidze, quien aseguró no tener idea sobre acuicultura pero buscaba diversificar sus inversiones, sentenció “at the end of the day, economics will win”.

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La evolución de la ciencia gastronómica

En este link, podréis ver la evolución de la ciencia que ha acompañado a la gastronomía desde la época prehistórica hasta nuestros días.

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