Cigarrillos electrónicos: una cortina de humo… o de vapor

Cada vez crecen más las voces en contra de estos nuevos dispositivos.

Humo

 

Después de conocer la noticia que nos llegaba desde el Instituto Catalán de Oncología (ICO) sobre los resultados de su nuevo estudio han vuelto a saltar las alarmas sobre el uso de cigarrillos electrónicos. El ICO ha demostrado que los fumadores pasivos de cigarrillos electrónicos presentan concentraciones de nicotina similares a los fumadores pasivos  de tabaco convencional. Aunque en un principio estos cigarrillos se presentaron como una buena elección para dejar de fumar; cada vez son más los datos que, no sólo ponen en duda que sean una buena alternativa al tabaco tradicional,  sino que además pueden tener efectos nocivos para el resto de personas que no los consumen. ‘Vapear’, como se conoce a su forma de consumo, conlleva como en el caso del cigarrillo clásico al ‘vapeador pasivo’.

Las voces en contra

Aunque el debate siempre ha estado presente desde que estos cigarrillos salieron al mercado hace ya unos 10 años, en el último año la polémica en España ha estado más candente que nunca. Ya sea porque ahora se conocen mejor sus efectos secundarios o porque ha crecido el número de estudios al respecto, las voces en contra de su uso son cada día mayores y más contundentes. Desde grandes entidades como la OMS hasta distintas comunidades de científicos y médicos con sus pequeños estudios creen imperativa la medida de regular su uso lo antes posible.

El parlamento europeo aprobó ya el pasado 26 de Febrero, entre otras medidas, la regulación de estos dispositivos de cara a los más jóvenes y estableció un plazo de dos años para que los estados regulen su publicidad y etiquetaje.  El secretario de Salud Pública de la Generalitat, Antoni Mateu, ha reafirmado que sanidad mantendrá la vigilancia sobre los efectos del consumo de este tipo de cigarrillos, siguiendo la medida que tomó a principios de año. Además, ha expresado que propondrá al Gobierno central que incorpore a la normativa estatal las recomendaciones de la directiva europea.

¿Qué debemos creer?

Los mensajes que nos llegan desde los distintos sectores son totalmente opuestos. Un ejemplo de ello sería algunas declaraciones como la del Dr. Esteve Fernández, del ICO, que lamentaba que “se dice que son de vapor de agua cuando tienen vapor de muchas sustancias, también tóxicas”. Por otro lado, la Asociación Nacional del Cigarrillo Electrónico (ANCE) niega que el humo de los cigarros electrónicos tenga impacto en las personas no fumadoras: “En el vapeo no existe la figura del ‘vapeador pasivo’ ya que el vapor del cigarrillo electrónico no representa ningún riesgo para la salud de las otras personas presentes en la sala”, asegura la entidad, que remite a diversos artículos en revistas científicas de Francia, Estados Unidos, Grecia y Alemania. Además, ANCE señala que al ‘vapear’ no se produce una combustión, como ocurre cuando se fuma tabaco, sino una condensación y argumenta que “el vapor de agua ni contamina, ni perjudica al resto de personas presentes”.

Aunque la composición del vapor y la prohibición de su uso en espacios públicos siga siendo motivo de estudio y de polémica; no se deben olvidar otros estudios ya publicados sobre los componentes nocivos de los mismos cigarrillos. Su alto contenido de nicotina no sólo perpetúa la adicción sino que además puede ser causa de infartos de miocardio. Éstos y otros datos serán los que deban revisar los altos cargos de sanidad para determinar una resolución adecuada lo antes posible.

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