El agua, nuestro bien más preciado

El agua es la base para la vida en la tierra. Esta afirmación seguramente la hemos ido escuchando a lo largo de nuestras vidas, pero ahora más que nunca, hay que tomarla en serio. El agua es un recurso limitado: la cantidad de agua presente en nuestro planeta no ha variado en millones de años. La exposición temporal “H2Oh! Els secrets de l’aigua de la teva ciutat”  impulsada por “l’Obra Social la Caixa” i “Aigües de Barcelona” en el museo CosmoCaixa de Barcelona, nos invita a reflexionar sobre los usos del agua y la importancia de ésta para la vida en nuestro planeta.

Hay varios factores adversos en la preservación de la cantidad de agua dulce en la Tierra. Uno de los factores más importantes es el aumento progresivo de la población mundial, con una demanda cada vez más grande de agua. La mala distribución, el uso ineficiente de esta y el derroche, provocan que no todo el mundo pueda acceder a agua potable. Además, el cambio climático es otro gran factor influyente, provocando entre otras cosas, que cada vez haya más agua salada en detrimento del agua dulce.

 No tenemos un sustituto para el agua, el agua es la que es, si se nos acaba, ya no nos queda nada más. Hay que hacer un uso inteligente de ésta – Señala Sergi Romeu, comisario de la exposición

Una de las posibles soluciones para conservar el agua potable es hacer un uso inteligente de esta. El ciclo del agua es un ciclo cerrado o circular, es decir, el agua puede ser usada una y otra vez. Para su uso como agua potable para las personas, el primer paso es la captación de agua, se depura y después se potabiliza, seguidamente se canaliza, se distribuye y se usa. Una vez usada, el agua se depura de nuevo y se devuelve al medio o se le dan usos industriales, agrícolas o de limpieza, pero no es agua potable. Hay que remarcar que a veces, el agua que se devuelve al medio, lleva consigo ciertos niveles de contaminación permitidos por la legislación, sobretodo las aguas procedentes de las industrias. Por lo tanto el agua que se devuelve no es exactamente la misma que captamos. Para mejorar este uso del agua  en las ciudades se podría cerrar el ciclo del agua, es decir, en vez de una vez usada el agua y depurada, y darle uso como agua no potable, se podría concluir su ciclo potabilizándola otra vez y distribuirla de nuevo entre los habitantes de la ciudad, y convertirse así en una “Water Smart City”. Además, se trataría de distribuir el agua de forma inteligente creando una red de comunicación para detectar fugas y reducir el consumo asociado a la distribución de agua. Cada vez está ganando más peso el concepto de ciudades inteligentes,  con desarrollo urbano basado en la sostenibilidad. ​Este modelo de ciudad es capaz de responder a las necesidades básicas de los ciudadanos y de sus empresas, tanto a nivel económico, social, logístico y ambiental.

Además de dar el paso hacia las ciudades con uso inteligente del agua, hay que buscar nuevas formas de uso y de cantidad de agua que se gasta tanto en la industria como para uso personal. En Barcelona, cada habitante gasta 105 litros de agua al día. Para producir un solo yogur se gastan 522 litros de agua y para fabricar un simple pantalón tejano, la alarmante cifra de 10.977 litros.

Está claro que se necesita un cambio inmediato en los usos y la distribución del agua, tanto a nivel de cooperación mundial, en el ámbito tecnológico, político, económico… como a nivel individual, intentando disminuir el gasto con pequeños gestos en casa.

El agua es el elixir de la vida, hay que cuidarla y preservarla, porque su cantidad es limitada, pero sus posibilidades de re-utilización son ilimitadas.

Exposición H2Oh! Los secretos del agua
Exposición H2Oh! Los secretos del agua

“Olvidamos que el ciclo del agua y el ciclo de la vida son uno mismo

Jacques Y. Cousteau

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