Alberto Ferrús, 30 años de investigación con moscas de la fruta.

Los científicos deben aprender a comunicar sus investigaciones al gran público

 

Publicado por Gema Valera Vázquez

 

Alberto Ferrús
Fotografía cedida por Alberto Ferrús

Buscar palabras para definir a Alberto Ferrús (1950, Albacete) no es una tarea trivial, pero lo que tengo seguro es que en esta definición, no podría faltar el adjetivo grande. Grande no solo por el más de metro noventa que (calculo) puede medir, lo cual ya te obliga a levantar la mirada para establecer contacto visual; sino sobre todo, grande en humildad y saberes. Alberto, Licenciado en Biología por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad Complutense de Madrid, es, ante todo, un narrador de historias. Pero de historias reales, historias que él mismo, durante los últimos 30 años y desde su laboratorio en el Instituto Cajal de Madrid, ha ido confeccionando con todo lo aprendido de sus investigaciones en Drosophila melanogaster. Su trabajo, hacer ciencia; y su hobby, comunicarla. Hoy nos abre la puerta verde de su despacho y nos permite que lo conozcamos un poco mejor. 

Investigador, docente, divulgador científico, desarrollador de patentes, presidente de la SEG desde 2014… Alberto, ¿me dejo algo?

Vivo… y sobrevivo.

Si tus días tienen 24h, ¿cómo llegas a todo?

Siempre he tenido fama de tratar de organizarme el día, y creo que lo consigo razonablemente bien.

Trabajas con Drosophila melanogaster, la “mosca de la fruta”. ¿Por qué este organismo?

Trabajo con Drosophila porque durante más de 100 años otros investigadores trabajaron con ella, y como consecuencia, hay una cantidad de herramientas que no tenemos para ningún otro organismo. De modo que yo soy simplemente un obrero más de esa cadena. Llegarán tiempos en los que haya otros organismos en los que se pueda hacer otro tipo de experimentos; pero mi justificación ahora es, que todos los experimentos que creo que se pueden hacer, se pueden hacer en Drosophila.

Esta mosca es uno de esos organismos llamados modelos animales. ¿Qué es un modelo animal?

El concepto de modelo crea muchas confusiones. Lo que Drosophila es, es un banco de pruebas con el cual podemos utilizar herramientas moleculares, o estudiar ciertos comportamientos que se parecen en algo a aquello que quisiéramos realmente entender. Por ejemplo, conocemos alguna de las moléculas causantes de la enfermedad de Alzheimer; pues bien, si transferimos la molécula patológica a la mosca, podemos reproducir alguno de los fenómenos patológicos que ocurren en el paciente humano. Pero esto no quiere decir que estemos reproduciendo la enfermedad de Alzheimer en Drosophila. Ahora en la mosca podemos averiguar más detalles de cómo es esa patología, y de qué estrategias se pueden utilizar para remediarlo. Eso es todo.

¿Qué determina que un organismo pueda ser un modelo animal?

En realidad podríamos haber empleado un elefante, pero ni tenemos las herramientas ni es técnicamente factible. De modo que lo que define a un modelo como modelo, es por un lado, que puedas hacer muchas operaciones en él, y por otro lado, que guarde similitudes con el verdadero sistema que tú quieres entender, que en biología es el ser humano.

¿Y existen muchas similitudes entre la mosca y el ser humano?

Esa es la gran sorpresa, que muchos genes están conservados desde insectos hasta humanos. Es más, en más del 60% de las enfermedades que se sabe que tienen un origen genético en humanos, el gen causante de esta enfermedad también está presente en insectos. Por lo tanto, aunque sorprendente, creo que es suficientemente próxima al ser humano como para justificar que se hagan este tipo de, insisto, experimentos, no modelos de enfermedades.

Consultando tus líneas de trabajo me ha llamado la atención leer “Rejuvenecimiento neuronal”. Me he acordado de “Cocoon” y aquellos alienígenas devolviendo la juventud a un grupo de ancianos. ¿Qué es eso de rejuvenecer neuronas?

Nosotros estudiamos la formación de sinapsis, y uno de los elementos que participan es una enzima muy conocida, la PI3K. Si genéticamente aumentamos los niveles de esta enzima en una neurona, aumenta el número de sinapsis. Entonces lo que nos planteamos es: ¿Si a una neurona vieja, y que por tanto ha perdido sinapsis, le subimos la expresión de PI3K, es capaz de reconstruir más sinapsis? La respuesta es sí, y además mejoran algunas características ultra-estructurales del citoesqueleto (soporte interno de la célula); por lo que podemos decir entre comillas que ha rejuvenecido. La pega es que no se puede hacer al tiempo en todo el sistema nervioso porque resulta letal. Sabemos ahora que hay dos fenómenos que tienen que ocurrir, uno que promueve la formación y otro que impide la formación de sinapsis. Un sistema nervioso sano parece ser como una orquesta en la cual no basta con tocar muy bien el violín, sino que hay que tocar muy bien todos los instrumentos, y claro, eso requiere pulsar muchas teclas.

O sea, me confirmas que todavía no tenemos la crema rejuvenecedora infalible, ¿no?

Me temo que esas cremas son muy superficiales, lo que hacen es dar brillo al envoltorio, pero lo que importa va por dentro.

He mencionado al inicio de la entrevista tu faceta como divulgador científico. Has participado en infinidad de eventos, has contribuido a la literatura científica, has escrito en prensa, te entrevistan con bastante frecuencia y das charlas en conferencias y simposios. ¿Crees que saber comunicar ciencia es una necesidad?

Absolutamente. Los científicos tenemos que aprender a comunicar, y hacer la comunicación como deber profesional. Si eso no ocurre, nuestro paso por el laboratorio habrá sido inútil, porque no damos a conocer qué es lo que hemos hecho. Evidentemente tenemos que publicar nuestros hallazgos, cuando los hay, pero más que nada hay que enseñárselos al público.

¿Por qué es tan importante que la sociedad civil entienda el valor y contenido de vuestras investigaciones?

No solo es importante, es que es un deber social por una razón inapelable; nuestro trabajo se financia con dinero público. Aunque no lo sepan, están pagando nuestros experimentos, y por lo tanto tienen derecho a saber en qué se ha utilizado ese dinero. Así que debemos contárselo de forma que sea entendido por todos.

¿Es fácil divulgar ciencia?

No, nada fácil. Es demasiado frecuente, que en este ánimo por hacer entender lo que queremos transmitir, se desvirtúe de tal forma el mensaje que mandes una información totalmente equivocada al público. La divulgación tiene que estar muy bien pensada: conocer el destinatario, elaborar el contenido, y cuidar mucho las formas.

¿Existen los  momentos “¡eureka!”?

Existen. Yo he tenido pocos, pero te puedo asegurar que son absolutamente gratificantes. Suceden en momentos inesperados y en situaciones muy alejadas del contexto científico. Hay razones neurobiológicas para explicarlo, pero ese es otro tema largo de contar.

Para terminar y cerrar el círculo volvemos al origen de todo. Alberto, ¿por qué te hiciste científico?

Pues por la curiosidad de saber cómo funcionaban los seres vivos, a pesar de que mis padres hubiesen preferido que estudiara Medicina.●

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