El cambio climático en la era Trump

¿Puede el planeta sobrevivir al presidente electo de los Estados Unidos?

Imagen y tweet de Donald J. Trump: "Nevando en Texas y Luisiana, récords en las temperaturas de congelación en todo el país y más allá. ¡El calentamiento global es un engaño costoso!”.
Texto original extraído de la cuenta de Twitter de Donald J. Trump: “Snowing in Texas and Louisiana, record setting freezing temperatures throughout the country and beyond. Global warming is an expensive hoax!”

Nos despedimos del año más caliente registrado hasta ahora, pero afortunadamente también el tercer año consecutivo en que las emisiones de gases de efecto invernadero se han mantenido casi estables. Con un crecimiento económico mundial del 2.4%, ¿podríamos estar en camino de conseguir una economía climáticamente sostenible?

La mala noticia es que la nación más rica del mundo, y, dicho sea de paso, la mayor emisora de dióxido de carbono, ha elegido un nuevo presidente con una visión un tanto “particular” sobre el cambio climático que no duda en difundir en redes sociales:

Traducción: “El concepto de calentamiento global fue creado por y para los chinos para hacer no competitiva la fabricación de los Estados Unidos”.

¿Qué implicaciones tiene la elección de Donald J. Trump en los esfuerzos globales para contrarrestar el incremento mundial de las temperaturas?

El Acuerdo de París

Llegar a un pacto global sobre el cambio climático tomó más de 20 años de arduas negociaciones que dieron luz al necesario, aunque insuficiente, Acuerdo de París. Firmado hace poco más de medio año por 197 países y en vigor desde el 4 de noviembre, el convenio busca eliminar las emisiones netas de gases de efecto invernadero en la segunda mitad del siglo y mantener el aumento de la temperatura media mundial muy por debajo de 2°C.

El señor Trump ha dejado clara su intención de liberar los Estados Unidos del Acuerdo de París, pero, aunque así lo deseara –y más que nada por cuestiones legales–, la retracción tomaría cuatro años. Sin embargo, esta atadura no le obligaría a cumplir el convenio, pues sólo el marco del Acuerdo es jurídicamente vinculante, mientras no lo son los compromisos de cada país en cuanto a sus emisiones de gases de efecto invernadero .

Dadas estas circunstancias, debería preocuparnos que países como la India, cuyas emisiones aumentan año tras año, y otros mercados emergentes puedan sentirse inclinados a retirarse del pacto si éste no cuenta con la participación y el apoyo financiero de los Estados Unidos.

¿Los países firmantes reducirán las emisiones de dióxido de carbono mientras las de los Estados Unidos retoman un rumbo ascendente? Es improbable, pero imperioso si no queremos que el planeta pierda su oportunidad de tomar medidas eficaces para adaptarse al cambio climático.

Un futuro incierto

El último retazo de esperanza es apelar al atributo más vulnerable del presidente electo: su orgullo. Si el señor Trump mantiene sus promesas y reniega de los Acordes de París, revierte el Plan de Energía Limpia implantado por Barak Obama y nombra a Myron Ebell, negacionista del cambio climático, como presidente de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, desbaratará el liderazgo en tecnología limpia de su querido país –que está destinada a convertirse en la próxima gran industria de exportación global–.

¿Está Donald J. Trump dispuesto a importar sistemas de energía limpia de India y China? Y es que ya muchos ven el gigante asiático como líder internacional en cuestiones climáticas, pues en China el carbono es considerado un indicador de ineficiencia económica y es el país que más invierte en energías renovables. Esperemos, pues, que el señor Trump llegue a ver las políticas de cambio climático como una herramienta para asegurar que los Estados Unidos sigan siendo competitivos en el desarrollo de tecnología energética.

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