Y…¿qué fue de Plutón?

El pasado 14 de Julio, la sonda “New Horizons” diseñada e ideada por la Administración Nacional de la Aeronáutica y del Espacio, más conocida por sus siglas en inglés como NASA (National Aeronautics and Space Administration, USA), después de un viaje de casi una década, fue capaz de cumplir su misión de explorar y documentar el planeta situado más al extremo de nuestro sistema solar. Las expectativas previas a la llegada de la sonda a las proximidades del planeta eran altas y los hechos, como recogió toda la prensa internacional, no defraudaron. Incluso el evento fue retransmitido a tiempo real para el resto del mundo a través de NASA TV, transformando un descubrimiento científico en un hito de interés internacional seguido a través de las mayores webs de social media.

Pero…. ¿qué ha sido de la sonda 7 meses después? ¿cuáles fueron sus mayores descubrimientos? ¿cuál será su destino ahora que ha cumplido su misión?

Antes de responder a estas preguntas, veamos algunos datos curiosos sobre Plutón, también llamado el planeta enano, aunque no siempre fue  considerado como tal.

Ya en 1840 y debido a las discrepancias entre la órbita observada de Neptuno y la predicción de su movimiento planetario (basada en los cálculos obtenidos a través de la relación de su masa estimada con su vecino Urano), astrónomos de la época especulaban con la existencia de un planeta en las inmediaciones del actual Plutón. La búsqueda del entonces llamado “Planeta X” tomó especial relevancia a principios del siglo pasado, debido al prestigio vinculado con el descubrimiento del que sería el primer nuevo planeta de los últimos 50 años. Tal era la fiebre por el descubrimiento, que el aristócrata Percival Lowell, también conocido por su defensa de la existencia de canales artificiales en la superficie de Marte, en su intento de establecer su prestigio como astrónomo decidió no escatimar en recursos para tal andadura y convirtió la búsqueda del “Planeta X” en el epicentro del trabajo de su propio observatorio (Observatorio Lowell en Flagstaff, Arizona, US).

De hecho, fue en este observatorio dónde una tarde de Febrero del año 1930, desafortunadamente 14 años tras la muerte de Lowell, el planeta fue observado por primera vez por Clyde Tombaugh, un investigador de 24 años hijo de un granjero y sin educación específica en astronomía, pero con un gran conocimiento de la mecánica de telescopios que construía él mismo a partir de piezas de coches viejos, entre otros objetos.

El 13 de Marzo de ese mismo año tras la correspondiente garantía de veracidad, el descubrimiento fue público.  La reacción del resto del mundo no espero y, a pesar de la decepción inicial debido a sus dimensiones que discrepaban en magnitud y luminosidad con las expectativas previas, no le faltaron “fans” entusiastas que enviaron millones de cartas al observatorio Lowell con la intención de proponer un nombre para el nuevo miembro del sistema solar. El nombre ganador fue Plutón, por el dios del inframundo en la mitología romana, propuesto por una niña inglesa de once años llamada Venetia Burney  y cuyo pariente cercano, curiosamente, ya había dado nombre a las lunas de marte (Henry Madan (1838-1901),Phobos y Deimos).

La visión del planeta, por aquel entonces un pequeño punto de luz que se movía unos milímetros en una serie de fotos consecutivas, definitivamente mejoró con los años hasta el punto de poder identificar sus cinco satélites, siendo Caronte (1978) el de mayor tamaño. Por ejemplo, se sabía que el planeta enano estaba cubierto por superficies heladas  y que presentaba una coloración rojiza. Sin embargo, las incógnitas respecto a su naturaleza aún eran muchas. Incluso se cuestionaba su estatus per se como planeta, posicionándolo simplemente como un satélite de Neptuno o como un cuerpo helado perteneciente al basto anillo de escombros planetarios procedentes de los restos del origen de nuestro sistema solar.

Por ese motivo y con la intención de esclarecer dichas incógnitas, un equipo de la NASA en enero del 2006 culminaba la larga preparación del proyecto “New Horizons” (unos 15 años) para lanzar una sonda a una velocidad de casi un millón de millas por día (casi 1,61 millones de km) que atravesara el sistema solar hasta llegar a Plutón, cubriendo una espacio aproximado de 40 veces la distancia entre el sol y la tierra. Dicho lanzamiento pretendía resolver preguntas básicas relacionadas con las propiedades de la superficie del planeta, su geología, su aspecto más interno y la naturaleza de su atmósfera. Además y debido a las similitudes con el origen de nuestro planeta, dicha información ayudaría a esclarecer los procesos que podrían haber influido en la forma actual de la Tierra.

Los sueños finalmente se realizaron y, a pesar de los riesgos y los múltiples contratiempos  potenciales (como su paso por el Cinturón de Kuiper o tercera zona, un conjunto de cuerpos de cometa que orbitan alrededor del sol), la sonda llegó a su destino, sobrevolando la superficie de Plutón a una distancia de 7770 millas (unos 12500 km) con una velocidad de 28000mph (45000 km/h) y dando lugar a las imágenes más detalladas hasta la fecha del planeta y sus lunas.

Composición de imágenes de color mejoradas de Plutón y Caronte tomada por la nave espacial New Horizons de la NASA, a su paso por Plutón. Imagen de NASA.gov.
En julio de 2015, las cámaras de la nave espacial New Horizons de la NASA capturó Plutón girando en el transcurso de un pleno “día de Plutón”. Las mejores imágenes disponibles de cada lado de Plutón tomada durante la aproximación se han combinado para crear esta vista de una rotación completa. Imagen de NASA.gov.

Estas imágenes nos muestran a un planeta complejo que presenta sus polos helados y que recuerda a la superficie de Marte por su color rojizo. Además en las imágenes se pueden observar montañas escarpadas combinadas con llanuras suaves, mostrando una topografía que sugiere la existencia de procesos geológicos internos relativamente recientes (100 millones de años). De igual forma, las imágenes confirman la naturaleza esférica de Plutón que según Francis Nimmo, científico planetario de la Universidad de California (Santa Cruz, USA) en sus declaraciones a la revista “The New Yorker”, podrían sugerir un subsuelo relativamente cálido e incluso un océano líquido. De lo contrario y tal y como afirma Nimmo, si el planeta fuese simplemente una gran roca helada, habría desarrollado un bulto alrededor de su cintura tras billones de años de rotación sobre si misma, cosa que no se observa en las imágenes.

Imagen capturada por la sonda New Horizons de la NASA mostrando la diversidad de características geológicas de los polos helados del planeta Plutón. Imagen de NASA.gov.
El mapa de la parte izquierda de la imagen utiliza colores para representar las características de los diferentes terrenos de la superficie, en este caso en la zona en forma de corazón de Plutón, lo que ayuda a los científicos a entender los procesos geológicos complejos. Imagen de NASA.gov.

Otro de los descubrimientos de la sonda “New Horizons” es la descripción de la atmósfera de Plutón, con una presión en la superficie cercana a los 10 microbares (o 10×10-6 bares, siendo 1,01325 bares la presión que ejerce la atmósfera terrestre al nivel del mar) y compuesta mayormente por nitrógeno, monóxido de carbono y metano, además de trazas de hidrocarburos. Los análisis muestran también distintas capas de neblina que se extiende a 161 kilómetros de la superficie, generando una sensación luminosa durante el tiempo de exposición al sol que sería el equivalente a las primeras horas del amanecer en nuestro planeta. Por último, la información enviada por la sonda indica la existencia de una especie de corrientes glaciales de hielo, aunque debido a que la composición de la superficie es mayormente nitrógeno y presenta unas temperaturas alrededor de los 235 grados Celsius bajo cero, es poco probable que este hielo esté formado por agua.

Los nuevos datos obtenidos de la sonda espacial New Horizons de la NASA muestran una relevancia mayor de la que se pensaba al hielo observado sobre la superficie de Plutón .
Los nuevos datos obtenidos de la sonda espacial New Horizons de la NASA muestran una relevancia mayor de la que se pensaba al hielo observado sobre la superficie de Plutón. Imagen de NASA.gov.

El único dato obtenido por la sonda y que parece no cubrir las expectativas, es la falta de evidencia de un anillo planetario alrededor de Plutón ya que sus satélites no presentan movimientos de rotación comparables a otros satélites del sistema solar.

Por ahora, menos de la mitad del total de los datos obtenidos en la misión han sido descargados por el equipo de “New Horizons”. Dicha descarga se espera dure al menos un año más, por lo que nueva información podría ser pública en los próximos meses, proporcionando nuevas sorpresas a este hecho histórico.

Sin embargo, a pesar de la gran relevancia de la información obtenida hasta ahora,  la misión de la sonda aún no esta completada y el equipo a puesto rumbo a nuevo objeto situado en Cinturón de Kuiper. El objeto en cuestión se ha llamado 2014 MU69 y se encuentra a 1 billón de millas (1.6 billiones de km) de Plutón, a su vez a casi 3 billiones de millas (4.8 billiones de km) de la tierra. Los científicos de la NASA han programado la llegada de “New Horizons” a su nuevo destino para enero del 2019 y se espera que proporcione una visión diferente a la obtenida en Plutón, facilitando más información respecto a las condiciones presentes en el sistema solar primitivo y aclarando a su vez el origen de nuestro propio planeta.

Curiosamente, e igual que en su viaje a Plutón, en la sonda viaja una pequeña urna con una porción de las cenizas de Clyde Tombaugh por expreso deseo del mismo y con la siguiente inscripción: “En este objeto yacen los restos de estadounidense Clyde W. Tombaugh, descubridor de Plutón y de la “tercera zona” del sistema solar, hijo de Adele y de Muron, esposo de Patricia, padre de Annette y de Alden, astrónomo, profesor, aficionado a los juegos de palabras y amigo: Clyde W. Tombaugh (1906-1997)”.

De esta forma y después de más de 85 años, el descubridor finalmente se encontrará con el objeto de su descubrimiento y … quién sabe, seguirá ampliando indirectamente los límites de nuestro universo.

Clyde Tombaugh, descubridor de Plutón en 1930. Imagen extraída de telegraph.co.uk
Clyde Tombaugh, descubridor de Plutón en 1930. Imagen tomada de telegraph.co.uk

Más información en:

Science. 2015. The Pluto system: Initial results from its exploration by New Horizons. Stern SA et al.

Agencia Reuters

Space News

National Geographic Magazine

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