“Es increíble ver cómo algo tan pequeño puede ser tan complejo, y la capacidad que tenemos para entenderlo y controlarlo”

La doctora Elisenda Eixarch, especialista en medicina fetal
La doctora Elisenda Eixarch, especialista en medicina fetal

“La detección prenatal de anomalías del neurodesarrollo abre una ventana de oportunidad irrepetible”, defiende la especialista en conectividad cerebral fetal Elisenda Eixarch

La medicina fetal es un campo poco conocido tanto a nivel médico como social. ¿Por qué la elegiste como especialidad?

Para poder responder a esta pregunta, tengo que pasar por la elección previa; al acabar la carrera de medicina, elegí ginecología y obstetricia, lo que sería el paso previo a la especialización en medicina fetal. Esta ya fue una decisión muy importante, ya que de alguna manera esta especialidad queda un poco desmarcada del resto: solo tratas a una parte específica de la población, las mujeres, por lo que ya te decantas por un tema muy concreto.

Al empezar mi especialización fue cuando me di cuenta de que lo que realmente me apasionaba era todo aquello relacionado con el embarazo, por la magia que comporta: es increíble ver cómo algo tan pequeño puede ser tan complejo, y la capacidad que tenemos para entenderlo y controlarlo. En aquel tiempo, aún no lo llamábamos medicina fetal, pero tuve claro que ese era mi camino.

Tu actividad en el campo de la medicina fetal engloba práctica clínica e investigación. ¿Con qué papel te sientes más identificada, con el de médico o con el de investigadora?

Mitad y mitad. Aunque dedico gran parte de mi tiempo a la investigación, creo que cuando investigas también actúas como médico, y es importante no olvidarlo; en investigación médica, es muy fácil despistarse y alejarse del objetivo fundamental, que debería ser dar respuestas a los problemas de salud y mejorar la calidad de vida de la sociedad. Por un lado, si pierdes la visión médica sobre la investigación, esta puede desviarse excesivamente, y al mismo tiempo muchas veces es la propia práctica clínica la que te permite plantear nuevos interrogantes; es un proceso de retroalimentación. Un ejemplo claro: este año, la línea de investigación que lidero ha evolucionado hacia nuevas áreas en base a situaciones surgidas en el área clínica durante el año anterior. Cosas como esta te hacen sentir médico cuando investigas, e investigador cuando visitas a tus pacientes.

Hasta ahora, tu línea de investigación se centraba en neurociencia aplicada a la vida fetal, ¿Qué implica entonces esta etapa de cambios?

Nos mantenemos en el estudio de la conectividad cerebral, es decir, el análisis y mapeo de las conexiones cerebrales de cada individuo, pero estamos pasando de un esquema de innovación y desarrollo de tecnologías a su aplicación en varios modelos clínicos. Intentamos ver si con esta tecnología podemos detectar cambios en el desarrollo del cerebro mediante la observación de cambios en la red de conexiones del mismo. Hasta ahora, hemos trabajado sobre un modelo genérico de retraso de crecimiento fetal, y ahora nos planteamos trabajar directamente en casos concretos de anomalía cerebral fetal para ver si nuestros hallazgos en un modelo pueden replicarse en el otro, lo que confirmaría nuestra teoría sobre el potencial de estas nuevas herramientas.

A nivel clínico ¿cuál sería la aplicación práctica de estos hallazgos? ¿Seremos capaces de curar los casos de déficit de atención, por ejemplo?

Quizás no podremos curarlos, pero sí que podremos identificar aquellos niños en riesgo de padecerlo, y creo que la información en este caso es curativa. Saber si tu hijo tiene un riesgo de padecer un determinado trastorno o anomalía con antelación no solo te permite aplicar estrategias de terapia o prevención existentes, también disminuye tu grado de incertidumbre y los posibles miedos al respecto.

¿Cuál es la situación actual en ese sentido?

Imagínatelo en contexto: Sabemos que aproximadamente un 40% de los fetos afectados por el retraso de crecimiento intrauterino tienen riesgo de padecer una alteración del neurodesarrollo. Ahora mismo, esta es la información que podemos dar a los padres durante el embarazo, un porcentaje de riesgo; no sabemos si su hijo formará parte de este porcentaje o no, o cual será la severidad de la alteración en caso de que ocurra. La detección de estas alteraciones muchas veces no se produce hasta los primeros años de vida, o de escolarización, por lo que durante un período de años los padres viven preocupados por una posible anomalía que, si existe, no habrá sido tratada. Si avanzamos la edad de detección, podremos decir a los padres si su hijo se verá afectado desde antes de que nazca, abriendo una ventana de oportunidad a multitud de intervenciones.

Además de médico e investigadora, eres madre de dos niños. ¿Tu profesión ha condicionado la decisión de tener hijos?

Sin duda, ¡mi trabajo ha condicionado muchas cosas en mi vida! aunque más que la decisión de tener hijos o no, ha tenido impacto en el proceso en sí, la gestación, parto y período posnatal. Siempre tienes dudas sobre si le pasará algo a tu hijo…en este caso, quizás la ignorancia sí da un poco la felicidad, ya que conocer todas las posibles alteraciones te hace ser mucho más consciente y sensible a todo lo que podría pasar, y en el caso del neurodesarrollo no dejas de plantearte cosas del tipo “¿Lo estaré haciendo bien?” En cualquier caso, la magia del proceso sigue allí y se vive con la misma intensidad.

¿Algún sueño por cumplir a nivel médico?

Ver algo desarrollado por nuestra investigación aplicado en la práctica clínica. Las publicaciones en revistas de impacto están muy bien para el ego de cada uno, y quién diga que no miente, pero ver cómo la gente usa y se beneficia de algo que tú has desarrollado gracias a tu trabajo es una recompensa mil veces mejor.

Perfil: Elisenda Eixarch

La doctora Elisenda Eixarch es especialista en medicina maternofetal del Hospital Clínic de Barcelona, además de miembro del grupo de investigación en medicina fetal y perinatal IDIBAPS, donde lidera la línea de investigación en conectividad cerebral.

A sus años de experiencia clínica en Barcelona entre el Hospital del Mar i el Clínic, con más de 120 cirugías a sus espaldas, hay que sumar una breve estancia en Londres, donde se especializó en el uso de  modelos animales para la investigación en medicina fetal, tema central de su tesis doctoral. Como investigadora post-doctoral, en los últimos años se ha centrado en la conectómica, el estudio de la conectividad  cerebral, aplicado a la detección prenatal de anomalías del neurodesarrollo. Paralelamente, es colaboradora habitual y moderadora del foro de gemelos del portal sobre el embarazo inatal.org, y madre de dos niños, Marc (3) y Julia(1).

 

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