La cara oculta de “Liberad a Willy”

Numerosos medios hacen eco esta semana del último azote a SeaWorld. La compañía, poseedora de diversos parques temáticos en Estados Unidos, ha anunciado el final de sus espectáculos con orcas. Sus planes ahora se centran en el Blue World Project, un cambio en la orientación de sus exhibiciones que, según dicen, ofrecerá al público experiencias más naturales. Pero, ¿qué hay detrás de todo esto?

En 2013 se presentó un documental titulado Blackfish, dónde aparecían numerosas críticas a esta gran empresa. Impactan las muertes de los entrenadores de estos grandes mamíferos, como es el caso de Keltie Byne, Dawn Bracheau y el canario Alexis Martínez. Todas ellas producidas en las instalaciones de SeaWorld -el caso español en Loro Parque, cuyas orcas son propiedad de la compañía americana- y encubiertas bajo supuestas negligencias de los adiestradores. Nada más lejos de la realidad, la culpa en ninguno de los casos había sido de ellos, sino que los resultados forenses revelaban claros signos de ataque.

Orcas el libertad

Con las evidencias de agresión de estos animales y su nombre de ballenas asesinas, uno puede plantearse la naturaleza violenta de estos animales. Sin embargo, se conoce hace muchos años que las orcas actúan de manera totalmente amigable en su hábitat natural. El cambio de comportamiento se debe a la cautividad a la que nosotros les sometemos: Secuestramos sus bebés, los introducimos en una piscina de diminuta dimensión e intentamos que se reproduzcan al ritmo que nosotros deseamos. Además, para satisfacer nuestras ansias circenses les alimentamos con la condición de que actúen para nosotros. La pregunta es evidente: ¿Qué harían ustedes? ¿No acabarían también matando a alguien?

Por ello, miles de organizaciones, cantantes –que actuaban en los festivales musicales de SeaWorld- políticos, científicos… se unieron en una misma causa: acabar con esta monstruosidad. La acciones en bolsa de estos parques temáticos se vio resentida, empresas asociadas no renovaban con ellos sus contratos y la afluencia de público cada vez bajaba más. De 4,5 millones de visitas en 2012 se pasó a 3,8 en 2014; ¿qué empresario querría esto para su negocio? Era el momento de un cambio de estrategia. Nacía Blue World Project.

Traslademos el lugar de los hechos. Traslademos la compañía afectada. Situémonos ahora en Barcelona. La relación no es tan dispar como puede parecer. De hecho, una de las principales atracciones turísticas del SeaWorld de San Diego es Ulises, la orca que se trasladó des del Zoo de Barcelona en 1994. Anunciaban una cesión temporal del ejemplar al parque temático porqué su instalación se había quedado pequeña. Sinceramente, no creo que nunca se planteasen esa temporalidad. Ulises se vendió y nunca regresó.

Pese a no tener a su famosa orca, el Zoo de Barcelona se embolsa anualmente millones de euros con los espectáculos del delfinario. Otra especie marina y otro ejemplo de la reclusión de animales sociables de gran inteligencia. Eso sí, recientemente el zoológico catalán también ha anunciado que dejará de hacer actuaciones con delfines y que agrandará sus instalaciones. ¡Qué casualidad! ¿Verdad?

De la ficción a la realidad

Todos nos conmovimos con la película Free Willy (Liberad a Willy en España), dónde un muchacho decidía abrir las compuertas de un acuario y liberar una orca. La devolvía a su casa, al océano, y todos llorábamos de la emoción. Nos levantamos de la sale de cine, o de nuestros sofás, y vivimos engañados durante mucho tiempo. La orca que protagonizó este film, Keiko, tuvo mucho apoyo y por ello se devolvió a su entorno natural. Nunca se integró en los grupos libres de orcas, continuamente intentó mantener contacto con humanos y finalmente murió de una neumonía. Es un duro pero claro ejemplo de las consecuencias de la cautividad. Una vez hemos rodeado de redes cualquier animal, nada volverá a ser lo mismo para él.

¿No existe solución? Para aquellas especie que llevan años en contacto con personas no. Pero sí que está en nuestra mano evitar que tengan descendencia y continúe esta tortura. El nuevo proyecto del que hablábamos inicialmente consiste en crear grandes instalaciones donde los individuos queden expuestos al público, sin espectáculos. Para confirmar las estrategias únicamente monetarias de SeaWorld, la empresa sostuvo que no se planteaba parar la cría de orcas y se atrevía a difundir que “privarle del derecho de reproducción es inhumano”. Por suerte, la Comisión de Costas de California puso una condición para esta gran reforma: la empresa debe dejar de criar orcas en cautividad. Queda por ver si realmente se cumple y qué sucederá con el Loro Parque de Tenerife.

Mientras esperamos una resolución firme de todo este embrollo, me gustaría que no olvidemos algo: no sólo se trata de orcas, sino también de leones marinos, delfines, belugas y muchas más especies que son cada día ridiculizadas en espectáculos. El ex entrenador de SeaWorld John Hargrove explica en varias entrevistas las condiciones nefastas en qué se encuentran todos estos animales.

Os dejo con el famoso video del caso “Beluga que asusta a dos niños”, muy popular en las redes. Sus cuidadores justifican que solo jugaba al escondite. Propongo que toméis en consideración todo lo que aquí he expuesto, lo estudiéis detenidamente y juzguéis vosotros mismos. ¿Es esto una vida digna?

 

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