Luna de Saturno esconde un mar de posibilidades

La nave Cassini permitió el año pasado confirmar la hipótesis que los investigadores de la misión llevaban nueve años esperando corroborar: un mar de agua líquida se escondía bajo la superficie congelada de una de las más de sesenta lunas de Saturno, Encélado para los amigos. Pero aún hay más: ahora también se ha detectado que allí abajo se da actividad hidrotérmica a altas temperaturas.

Saturno por Cassini

Saturno captado por Cassini        Fuente: Nasa

¿Qué quién es Cassini? También es verdad, debería haber empezado por ahí. Para aquellos que no estén muy puestos en el tema, Cassini es una nave que empezó su viaje con destino a Saturno junto con la sonda Huygens en 1997. De camino aprovechó para tomarse algo en Júpiter y de paso enviar unas fotos que permitieron ampliar el conocimiento sobre el más grande de nuestra familia de planetas. Pero su objetivo estaba marcado: llegar al sexto planeta del sistema solar e indagar en él como nunca antes se había hecho. Desde entonces no ha dejado de enviarnos montones de información cada día más sorprendentes y valiosas. La última: Encélado presenta actividad hidrotermal. “¿Y qué?” me preguntaréis, “en mi gimnasio yo también tengo esa actividad” me diréis algunos… pues atentos.

Todo empezó cuando, de forma inesperada, la intrépida nave Cassini descubrió la presencia de géiseres en el polo sur de Encélado. Este hallazgo, ocurrido en 2004, fue el que motivó a los investigadores a poner a esta luna de 500 kilómetros de diámetro en el punto de mira de sus observaciones. Vieron que “géiser” era igual a “vapor de agua”, que “vapor de agua” podía ser igual a “agua líquida subterránea”, y que “agua subterránea” era igual a “posible vida extraterrestre”: ¡las posibilidades eran más que excitantes!

Interior de Encélado

Estructura interna de Encélado        Fuente: Nasa

Según los resultados que se publicaron hace un año en la revista Science, la hipótesis se confirmó. Una alteración en la trayectoria de Cassini cuando ésta sobrevolaba el polo sur de la luna saturniana permitió vislumbrar qué hay debajo de la capa helada. Los resultados confirmaban que se trataba de una substancia más densa que el hielo. Dado que el agua líquida tiene una densidad 7 veces mayor que la congelada y que las rocas y el hielo son los componentes protagonistas del sistema solar, los investigadores consideraron que un mar de entre 7 y 10 kilómetros de profundidad era la explicación más plausible a esta perturbación de la trayectoria de la nave. Así, éste posible mar estaría escondido entre 30 y 40 km por debajo de la fría capa congelada, tendría una profundidad similar a los océanos terrestres (entre 7 y 10 kilómetros)  y descansaría sobre la superficie rocosa del núcleo lunar.

Aunque no estaba confirmado que el material denso fuera agua líquida, las probabilidades eran lo bastante altas como para apostar por la búsqueda de vida extraterrestre. La zona fronteriza entre roca y agua tenía un gran potencial como zona de formación y encuentro de moléculas orgánicas (también conocidas como moléculas de la vida, los famosos glúcidos, proteïnas, lípidos y ácidos nucleicos). El nuevo estudio publicado en Nature hace unos días remarca que también existe gran actividad geológica lo que dotaría al astro de un entorno adecuado para la presencia de organismos vivos, igual que en la Tierra las aguas termales submarinas interaccionan con la roca generando un abanico de substancias que bacterias y otras criaturas saben aprovechar.

¿Pero cómo han llegado los investigadores a esta conclusión? Pues analizando el contenido del vapor que los géisers antes nombrados expulsan al exterior. En ese vapor de agua se han encontrado sustancias ricas en sal y sodio del mismo modo que se han descubierto partículas ricas en sílice en el anillo E de Saturno que habrían sido expulsadas por el mismo Encélado. La composición y el tamaño de las partículas sugieren que éstas podrían haber sido producidas por reacciones a temperaturas superiores a los 90 grados celsius en el fondo marino de ésta luna.

¿Es o no es para estar emocionados? Pues depende… por qué cabe recordar que Encélado no ha sido el primero en presentar las características consideradas “necesarias” para el origen de la vida. De hecho, compitiendo por el primer puesto en “Astro que alberga vida extraterrestre” se encuentra la luna Europa de Júpiter, que también contiene agua debajo de una capa de hielo y posee géiseres que emiten vapor de agua al espacio. La diferencia es que en ésta luna no se han detectado moléculas orgánicas, lo que sitúa a Encélado como uno de los nuevos claros favoritos en las apuestas.  Calisto y Ganímides (otras dos lunas de Júpiter), Marte y la luna Titán de Saturno también luchan por el título.

Mientras aguardamos el veredicto solo nos queda sentarnos a esperar qué nuevas nos envía Cassini en la próxima entrega redactada a 1.200.000.000 kilómetros de aquí.

 

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