Categoría: Medio Ambiente

Del abandono a la invasión. Mascotas exóticas que amenazan la biodiversidad

por Paloma Goñi Oliver

Galápago de Florida o tortuga de orejas rojas, especie originaria del sureste de Estados Unidos y noroeste de México y considerada una de las cien especies más invasoras del mundo. Foto: Brent Myers
Galápago de Florida o tortuga de orejas rojas, especie originaria del sureste de Estados Unidos y noroeste de México y considerada una de las cien especies más invasoras del mundo.
Foto: Brent Myers

-¡Quiero una mascota!- repitió Carlos enfurruñado por quinta vez esa semana. Laura suspiró contrariada. Nunca le había gustado la idea de tener animales en casa. ¡No quería ni imaginarse el trabajo que le daría tener un perro correteando por su salón y ensuciando todo! También sabía la ilusión que le hacía a Carlos, y lo bien que le iría tener la responsabilidad de cuidar un animal. ¡Además era tan cariñoso cuando jugaba con el perro de su vecino Luis! Laura miró a su hijo resignada y recordó lo monas que eran esas tortuguitas pequeñas de orejas rojas que habían visto juntos en la tienda de animales de la esquina. Podría ser la solución perfecta: seguramente no vivirían más de seis meses y harían tan feliz a Carlos por su cumpleaños… Lo que Laura no sabía es que esa pequeña tortuguita era un galápago de Florida, un animal que puede llegar a vivir varias décadas y a medir más de 40 cm.

Un par de años después, Laura, harta ya de todos los cuidados que requería la que otrora fuera una pequeña mascota — y a la que hacía tiempo que Carlos había dejado de prestar atención —, decidió liberarla donde consideró que tendría un hogar mejor: el estanque de la estación de Atocha de Madrid. Había agua, plantas, ¡y muchas otras tortugas vivían allí!

Tortugas esperando el tren

La historia de Laura es ficticia, pero no lo es el destino de cientos de tortugas abandonadas que desde hace años han ido conquistando el que en su día fue simplemente un estanque ornamental en la estación de Atocha, y que hoy ha pasado a llamarse popularmente “el estanque de las tortugas”. Aunque los responsables de la estación contrataron un veterinario y trataron de cuidar a las nuevas reinas del estanque, nunca ha llegado a ser un lugar óptimo para ellas: enferman, mueren, se atacan unas a otras… Finalmente, el pasado septiembre, ADIF (Administración de Infraestructuras Ferroviarias) y el ayuntamiento de Navas del Rey firmaron un acuerdo para la creación de unas instalaciones adecuadas en el Centro de Fauna y Naturaleza José Peña de dicha localidad, y el posterior traslado de estas pequeñas invasoras.

Tortugas abandonadas en el estanque del Jardín Tropical de la estación de Atocha de Madrid. Foto: Barry Hoggard
Tortugas abandonadas en el estanque del Jardín Tropical de la estación de Atocha de Madrid.
Foto: Barry Hoggard

Ni el estanque de Atocha es el único lugar de abandono, ni los galápagos de Florida, la única especie exótica abandonada. “Ha habido muchas modas. Hubo un momento en el que todo el mundo quería tener erizos africanos en España.” – explica Sara Goñi Martínez, veterinaria especializada en animales exóticos –. “En el caso del galápago de Florida, estuvieron muy de moda a pesar de que a partir de 1997 se prohibió su importación, ya que es una de las cien especies más invasoras del mundo. Son animales que viven muchos años y que se convierten en tortugas de un tamaño considerable. Pero la gente no era consciente de esto hasta que la tortuga ya casi no cabía en casa. Cuando ya no las podían cuidar, las soltaban en lagos, lo que creó un impacto ambiental en la biodiversidad en España muy preocupante.”

La amenaza de las especies invasoras

El abandono de mascotas ya es en sí un grave problema, pero el tema se complica todavía más en el caso de que sean exóticas, es decir, naturales de otros hábitats. Muchas de estas especies se comportan como especies invasoras y suponen una amenaza para la biodiversidad del hábitat que los acoge.

“Una especie exótica invasora es una especie que se introduce en un ecosistema o en un hábitat natural, y actúa como un agente de cambio que amenaza a la biodiversidad biológica nativa, ya sea porque tiene un comportamiento invasor o por su riesgo de contaminación genética. El Ministerio de Agricultura, Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) tiene una lista de especies exóticas invasoras  incluyendo todo tipo de plantas y animales. Otro ejemplo muy común en España es el cangrejo americano — aclara Sara.

El éxito o fracaso de la invasión va a depender tanto de la capacidad de la especie introducida para adaptarse a un hábitat extraño, como de la capacidad de las especies nativas para resistir la presencia del invasor. En general, las especies que se convierten en invasoras son capaces de adaptarse a numerosos y diversos hábitats. Un importante factor para su propagación es que suelen carecer de enemigos en la fauna nativa. Además suelen ser especies que tienen muchas crías a las que prestan pocos cuidados.

“La introducción de especies exóticas constituye, tras la pérdida de su hábitat, la segunda causa de amenaza a la biodiversidad global”, afirmaba el ecólogo David Wilcove ya en 1998. Actualmente las especies exóticas invasoras son una de las mayores preocupaciones ecológicas a nivel global. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) es una organización clave en la protección de la biodiversidad y la preservación de la fauna y flora nativas.

Tortugas autóctonas en peligro de extinción

En España, el abandono del galápago de Florida en lagos y ríos ha puesto en claro peligro la existencia de las dos especies de tortugas autóctonas: el galápago leproso y el galápago europeo.

Estas dos especies se encuentran amenazadas por diversos factores. Uno de los más importantes es la pérdida de su hábitat natural, tanto por destrucción directa, como por contaminación. Pero la introducción en su hábitat del galápago de Florida, un competidor mucho más voraz y resistente, también ha contribuido firmemente a la disminución de su población.

Galápago europeo, una de las dos especies de tortugas autóctonas que habitan la península ibérica.   Foto: Wolfgang Simlinger.
Galápago europeo, una de las dos especies de tortugas autóctonas que habitan la península ibérica.
Foto: Wolfgang Simlinger.

El galápago de Florida se ha adaptado muy bien a nuestro clima. Además de diversos factores relacionados con su morfología y ecología, otro de los motivos que explican su gran habilidad adaptativa es su procedencia de un medio mucho más competitivo. En Norteamérica, de donde es originaria, está adaptada para competir y convivir con muchas otras especies de galápagos. Sin embargo, en toda la península ibérica solo hay dos especies de tortugas autóctonas, por lo que estas no han necesitado desarrollar tanto sus habilidades competitivas.

Ante la presencia del galápago de Florida, el galápago leproso trata de evitar el contacto, y se retira a hábitats más pobres, dejando a la invasora reinar en su antiguo hogar, explica la bióloga Nuria Polo Cavia en su tesis doctoral sobre la competencia entre ambas especies.

Galápago leproso, una de las dos especies de tortugas autóctonas que habitan la península ibérica.   Foto: Bernard Dupont
Galápago leproso, una de las dos especies de tortugas autóctonas que habitan la península ibérica.
Foto: Bernard Dupont

Concienciar para la tenencia responsable

“Todo esto viene del desconocimiento de quien empieza a tener esas mascotas. Por eso, lo más importante es tratar de educar a la población de una tenencia responsable de animales de compañía. Pero se debe aplicar a todo: desde perro y gato hasta cualquier animal exótico.” — concluye Sara.

Desde 2013, las especies invasoras tienen que estar debidamente censadas y no pueden ser comercializadas ni cedidas. Comunidades como Aragón se empiezan a hacer cargo de esta problemática, y además de montar campañas de divulgación para concienciar a la población, también se hacen cargo de algunas de las especies más invasoras, como el galápago de Florida.

Mientras, la tortuga de Laura sigue habitando el estanque de la estación de Atocha, esperando, tal vez, ese tren que la lleve a un nuevo hogar más idóneo para ella.

 

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La parpusa de Madrid

Por Gema Valera Vázquez  | 10/08/2017

 

Se llama parpusa a la gorra del madrileño traje de chulapo, y así se viste la ciudad durante buena parte del año, y no solo para la verbena de San Isidro. Pero es que lo que en realidad tiene Madrid en el cielo no es una boina, como algunos lo quieren llamar, se conoce como smog fotoquímico, ¿y sabes lo que es? Contaminación, mucha contaminación acumulada, especialmente en noches despejadas de invierno, por falta de circulación e intercambio de aire con niveles más altos de la atmósfera.

VÍDEO | Así se forma el smog fotoquímico de Madrid (RTVE1)
VÍDEO | Así se forma el smog fotoquímico de Madrid (RTVE1)

Un estudio llevado a cabo por la casa Siemens señala que más de un 40% de la contaminación del cielo de Madrid se produce por la actividad del transporte, cuyas emisiones de gases invernadero, principalmente CO2 y NO, diezman la calidad del aire, acumulándose hasta niveles de alarma que fuerzan a activar el  protocolo de contaminación.

En lo que llevamos de 2017 Madrid ha activado el protocolo los días 10 y 11 de marzo, por registrarse niveles de NO2 por encima de 200 μg/m3 (fruto de la oxidación del NO en la atmósfera). Desde su implantación en enero de 2016 solo se ha llegado al escenario 3 en una ocasión.

Esto son buenas noticias, ya que refleja que las medidas que se están tomando a cabo desde el Ayuntamiento de Madrid están teniendo un impacto positivo en la reducción de la contaminación, como nos muestra el siguiente gráfico:

 

Niveles de NO2 en el cielo de Madrid desde 2004 (Ayuntamiento de Madrid
Niveles de NO2 en el cielo de Madrid desde 2004 (Ayuntamiento de Madrid)

Algunas de estas medidas son la transformación de barrios en Áreas de Prioridad Residencial (APR) con tráfico limitado o total peatonalización, la prioridad a vehículos eléctricos e híbridos, el fomento del uso de la bicicleta o la transición de los combustibles fósiles a las energías renovables.

Preferimos un Madrid castizo pero sin parpusa, en eso estamos todos de acuerdo.

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Antropoceno, la Edad del Plástico

Por Gema Valera Vázquez | 08/08/2017

 

Tienes 30 segundos para mirar a tu alrededor y hacer una lista de los materiales con los que están hechos los objetos que te rodean.

cronometro

¿Lo tienes? ¿Cuántas veces anotaste plástico? Probablemente más que cualquier otro material, y seguramente no te ha cogido por sorpresa.

Se dice que en el futuro, el plástico integrado en los estratos del suelo servirá como marcador geológico para distinguir nuestra era, el Antropoceno.

Y es que desde que en 1950 comenzamos a producir plástico a gran escala, no hemos hecho sino aumentar cada vez más su uso: ¿Puedes imaginar 8300 millones de toneladas? Es aproximadamente la cantidad de plástico que la Humanidad ha producido desde aquellos años 50, según un estudio publicado en la revista Science. A este ritmo, en 2050 viviremos sobre una montaña de vertidos plásticos de 12000 millones de toneladas, dice el mismo estudio.

Explanada cubierta de residuos tras un festival en Alemania (Pixabay)
Explanada cubierta de residuos tras un festival en Alemania (Pixabay)

Lo encontramos en casi cualquier producto y en infinidad de formas: Poliuretano, polietileno, polipropileno, resinas, fibras y un largo etcétera; y todos tienen algo en común: durabilidad y resistencia.

Preguntemos a un fabricante de recipientes alimentarios (por poner un ejemplo de negocio) qué opina de un material extraordinariamente versátil y de bajo coste que además posee esas dos cualidades. Puestos en sus zapatos es fácil entender por qué se ha convertido en el material estrella.

El problema es que el plástico producido, en algún momento es desechado como basura, y lo hacemos de 3 formas: 1) lo reciclamos para transformarlo en un material secundario, 2) lo incineramos o 3) lo acumulamos en montañas de desechos.

Las dos primeras son muy costosas energéticamente. El reciclaje, además, solo retrasa la acumulación de desechos sin aliviar la sobreproducción, porque la industria no ajusta su producción en base al material reciclado. La incineración es altamente contaminante a no ser que se usen plantas incineradoras de alta seguridad. Y la tercera opción es dañina por definición.

Se podría decir que no hay solución buena para los desechos plásticos, y la que hay, pasa por reducir al máximo su uso y fomentar el empleo de materiales biodegradables.

¿Empezamos?

Ver también: cover

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El Desacuerdo de París

Por Gema Valera Vázquez  | 07/08/2017

 

El 2 de agosto se cumplían 2 meses de la retirada de Estados Unidos del Acuerdo de París. Un acuerdo que se redactó entre el 30 de noviembre y el 11 de diciembre de 2015, y en el cual, de forma histórica, firmaron 195 países.

Todos los firmantes se comprometían por ley a poner en marcha acciones para cumplir una serie de objetivos que persiguen la remisión del cambio climático. El objetivo principal consiste en limitar, para el año 2100, a +1,5ºC el calentamiento global con respecto a la temperatura pre Revolución Industrial de 1750.

VÍDEO | Donald Trump anuncia la retirada de EEUU del Acuerdo de París (TheGuardian)
VÍDEO | Donald Trump anuncia la retirada de EEUU del Acuerdo de París (TheGuardian)

Con la retirada de EEUU, los acuerdistas quedaron consternados. Si lograr los objetivos con EEUU de su parte era un desafío, con su caída parecía poco menos que imposible. No olvidemos que son los principales emisores de gases invernadero (con un 15% del total de emisión) seguidos por China. Además habría que prescindir de su contribución económica para ayudar a países subdesarrollados a implementar mejoras que condujeran al mundo entero a alcanzar los objetivos, y que estaba contemplada en el acuerdo.

Sin embargo, algunos expertos han manifestado su escepticismo, opinando que con EEUU y sin ellos, el Acuerdo de París es una utopía, y que solo un cambio drástico a energías renovables y la retirada masiva del CO2 de la atmósfera, podrá dejarnos en una posición próxima a la que se espera llegar con el acuerdo.

Otro estudio publicado recientemente, apunta que solo tenemos un 5% de posibilidades de cumplirlo.

Cartel de una protesta por el cambio climático (Pixabay)
Cartel en una protesta por el cambio climático (Pixabay)

De cualquier modo, no hay razón para perder la esperanza. Se prevé que para el año 2020 las energías renovables serán la opción más barata, y que EEUU cumplirá con el objetivo del 2100 incluso fuera del acuerdo, ya que ellos también se sumarán a las energías verdes, aunque sea solo por ahorrar dinero.

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Ana Sotres “Las bacterias nos permiten limpiar aguas residuales y generar bioelectricidad al mismo tiempo”

Publicado por Gema Valera Vázquez
03/08/2017

 

Ana Sotres en su laboratorio en IRENA (León)
Ana Sotres en su laboratorio en IRENA (León)

Ana Sotres (Asturias, 1982) es Doctora en Ingeniería Ambiental por la Universidad Politécnica de Cataluña. Trabaja en IRENA, a las afueras de León, pero le gusta ir a pie, es el mejor momento del día para oxigenar el cerebro, y las mejores ideas a veces aparecen caminando. Desde que por casualidad llegó a sus manos una tesis doctoral que le descubrió que existían formas de generar energía verde aprovechando reacciones naturales de ciertas bacterias, lo tuvo claro: quería dedicarse a mejorar el rendimiento de las llamadas pilas biológicas, para poder utilizarlas a gran escala y aliviar el problema al que nos enfrentamos de agotamiento de energías fósiles.

Probablemente pocos de nuestros lectores han escuchado hablar sobre las pilas biológicas. ¿Cuál es el principio fundamental de estas pilas?
Se parecen a una pila convencional. Son un tipo de reactores con dos cámaras de diferente carga, un ánodo (negativo) y un cátodo (positivo), separados por una membrana. Estas cámaras están conectadas por una resistencia externa, como si fuera un circuito eléctrico. En el ánodo las bacterias degradan materia orgánica, y esta descomposición produce C02, protones y electrones, los cuales circulan por el circuito eléctrico hacia el cátodo, produciendo bioelectricidad y agua.

Es fabuloso pensar que si a estas bacterias se les da de comer los residuos orgánicos contenidos en aguas residuales, generan energía y limpian el agua. ¿Qué uso se le puede dar al agua?
Principalmente para riego. Las bacterias eliminan la carga orgánica que en altas concentraciones es contaminante; pero en ningún caso es agua potable, porque no va a ajustarse a los valores que establece la normativa, y porque el proceso de potabilización del agua es totalmente diferente. No sirve con eliminar la materia orgánica, tiene muchos más pasos como la desinfección para acabar con microorganismos patógenos.

La cantidad de energía que hoy por hoy podéis obtener con una biopila, ¿es suficiente como para hacer funcionar algún aparato de bajo coste energético como una bombilla LED?
Depende del tamaño de los reactores y materiales que utilices. Hay equipos que sí consiguen encender una bombilla o mover un ventilador pequeñito.

Entonces, ¿cuántas bacterias necesito para cargar mi teléfono móvil?
No creo que sea cuestión de cuántas sino de cuáles. Hay un tipo de microorganismos llamados exoelectrogénicos que pueden producir grandes cantidades de energía eléctrica.

¿Estamos cerca de aplicar las biopilas a gran escala?
Se están intentando hacer cosas, pero aún queda. Hay plantas piloto en Australia, en EEUU y en Bélgica, pero no sé en qué fase se encuentran. Lo que sí es cierto es que al ritmo que avanza la ciencia, y la cantidad de grupos de investigación detrás de esta tecnología, seguro que el futuro está más cerca de lo que pensamos.

Se tiende a asociar bacteria con peligro para la salud, ¿qué decimos a nuestros lectores para que se tranquilicen y no se muestren escépticos ante el uso de bacterias en Bioingeniería?
¡Que sin bacterias no podríamos vivir! Habitan nuestro cuerpo, gracias a ellas bebemos vino y comemos pan. Y además las podemos utilizar para descontaminar suelos, limpiar las playas de vertidos y ayudarnos a conseguir biocombustible. Todos los procesos biotecnológicos de los que nos beneficiamos están llevados a cabo por bacterias, un ejemplo cercano son las depuradoras de agua de las ciudades.

¿En casa también cuidas el medio ambiente?
Intento hacerlo, pero hay muchas cosas que no hago bien del todo y a veces me frustro, porque controlar todo es imposible: lo que comemos, los envases que generamos, la energía que consumimos, los contaminantes que se generan en cada prenda que usamos… la lista puede ser demasiado larga.

Ana, ¿qué te resulta más difícil?: ¿Contar tu proyecto a científicos en una conferencia internacional o al gran público en un evento divulgativo?
Son cosas muy distintas. Te van a juzgar de manera muy diferente y esperan cosas diferentes, pero para mí tiene más satisfacción personal que alguien que nunca haya oído hablar de células de combustible microbianas acabe entendiendo cómo funcionan y lo importantes que son como fuente de energía limpia.

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De la agricultura industrial a la ecológica

Una historia creada por Gema Valera

La agricultura industrial no ha conseguido paliar el hambre en el mundo: Los monocultivos pretenden cultivar a gran escala, pero a cambio necesitan de pesticidas tóxicos. Añadido a esto, son muy sensibles al estrés y contaminan el agua y los suelos, destruyendo la biodiversidad y perdiendo insectos polinizadores. La agricultura industrial nos está dirigiendo a una situación insostenible y de empobrecimiento nutricional de nuestros alimentos.

Necesitamos urgentemente cambiar el modelo, la agricultura ecológica es el futuro.

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Las expediciones Colombia Bio: un claro ejemplo de que con la paz la ciencia también gana

Durante el siglo XVIII, José Celestino Mutis fue encomendado para realizar la denominada “Expedición Botánica del Nuevo Reino de Granada”, una travesía científica que buscaba realizar el inventario de especies de plantas y animales que habitaban el territorio donde actualmente se ubica Colombia. Más de 200 años después y con notables avances tecnológicos, varios grupos de científicos buscan redescubrir la biodiversidad del País, a través de las expediciones Bio.

Si eres un amante de la naturaleza y de la ciencia, no te puedes perder esta interesante historia, donde ciencia y paz se encuentran.

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La sonda Juno de la NASA desvela misteriosos fenómenos en Júpiter

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José Manuel Pereñíguez: “Las densidades de especies de interés comercial como el mero han aumentado entre 3 y 60 veces desde que se creó la reserva”

ENTREVISTA

El investigador predoctoral José Manuel Pereñíguez trabaja en pos de un modelo de desarrollo sostenible desde la reserva marina de Cabo de Palos-Islas Hormigas

Llúcia Ribot. Fruto de las excepcionales características oceanográficas y geológicas de la zona, el Área Marina Protegida (AMP) Cabo de Palos-Islas Hormigas creada en 1995, “supone uno de los puntos calientes de biodiversidad del mediterráneo”. Y así nos la presenta el investigador predoctoral José Manuel Pereñíguez, que trabaja en el Grupo de Investigación “Ecología y Conservación Marina”, en el Departamento de Ecología e Hidrología de la Universidad de Murcia, con el objetivo de hallar medidas de gestión que permitan encontrar un equilibrio entre la actividad humana y la salud de nuestros ecosistemas marinos. Bucear en uno de los lugares más espectaculares de todo el Mediterráneo, es una de las exigencias de su trabajo, que reparte sus horas entre el despacho y el mar.

José Manuel Pereñíguez realizando censos de peces en la reserva marina. Imagen: Adrián Aguilar, Universidad de Murcia.
José Manuel Pereñíguez realizando censos de peces en la reserva marina. Imagen: Adrián Aguilar, Universidad de Murcia.

Desde el Grupo de Investigación “Ecología y Conservación Marina”, ¿qué proyectos desarrolláis en el área?

Nuestro grupo centra gran parte de su trabajo en estudios relacionados con los efectos asociados a la actividad humana, siendo la reserva un lugar idóneo para llevarlos a cabo debido a su diseño. Ésta se divide en dos zonas de gestión diferente: la reserva integral, en la que está prohibida cualquier tipo de actividad (salvo la científica), y la reserva parcial, donde están autorizadas ciertas actividades muy reguladas, como la pesca artesanal y el buceo recreativo.

La regulación restrictiva de las actividades nos permite comparar distintos parámetros biológicos entre distintos niveles de protección.

Entonces, ¿cuáles son los parámetros biológicos que comparáis en la reserva?

Por ejemplo, podemos comparar el efecto del buceo entre la zona donde se puede practicar y la que no, o las abundancias de ciertas especies de peces dentro y fuera de la reserva marina. A partir del uso de censos de peces, se evalúa el efecto que áreas marinas protegidas como la de Cabo de Palos tienen sobre las poblaciones de peces. Tales censos se vienen haciendo de manera casi ininterrumpida desde la creación de la reserva por medio del buceo con escafandra autónoma.

En estos estudios, ¿qué efectos habéis detectado en el desarrollo de las especies y hábitats marinos en la reserva?

La creación de la reserva ha tenido un importante efecto, sobre todo en peces, algo que va en línea con lo encontrado en numerosas áreas marinas protegidas de todo el mundo. Estos efectos de la protección no son inmediatos, sino que han pasado entre 5 y 10 años hasta poderse percibir y alrededor de 15 hasta que han sido máximos.

En el caso de especies de interés comercial como el mero, dentón, corvina o sargos imperiales, sus densidades han aumentado entre 3 y 60 veces con respecto al cuando se creó reserva. Los incrementos de biomasa, a su vez, han repercutido en los pescadores artesanales de la zona, que han visto cómo sus capturas por unidad de esfuerzo han aumentado dentro de la reserva.

En el caso de especies de interés comercial como el mero, dentón, corvina o sargos imperiales, sus densidades han aumentado entre 3 y 60 veces con respecto al cuando se creó reserva. 

Esta es una pequeña parte de los resultados obtenidos en los últimos años de investigación sobre el efecto de la protección en las poblaciones de peces. Muchos otros van más en la línea del conocimiento básico, necesarios para conocer mejor la ecología de las especies que componen los ecosistemas marinos, y que tienen como fin último proponer medidas de gestión adecuadas para restaurar y/o conservar los servicios ecosistémicos marinos.

El trabajo de campo en la reserva 

Cuando realizáis investigación de campo en la reserva, en la práctica ¿cómo son vuestras jornadas de trabajo?

Cada jornada de trabajo es una lotería. Esto se debe a que estamos en el mar, donde todo puede pasar, y en una zona especialmente variable en cuanto a vientos y corrientes marinas. Unos factores que, junto con la turbidez, quizás sean los más determinantes a la hora de poder realizar o no nuestro trabajo. Por ejemplo, en el caso de la realización de censos de peces, las corrientes o la baja visibilidad pueden complicarlo. Sumado a esto, solemos llevar con nosotros diversos materiales en función del trabajo a realizar, lo cual lo complica aún más. Nunca sabes lo que te puedes encontrar, y eso para mí es muy estimulante.

Sigamos en primera persona, ¿qué supone para ti trabajar en este enclave?

Como investigador, y como buzo, he tenido que aprender a gestionar gran cantidad de factores, tanto humanos como materiales, lo cual en última instancia implica aprender a tomar decisiones. Esto para mí es lo más valioso, ya que será crucial en un futuro para desarrollar correctamente mi trabajo.

Y, ¿cómo valoras la creación de espacios protegidos o reservas marinas para la protección de los ecosistemas?

Es algo imprescindible en la sociedad en la que actualmente vivimos. Desde hace décadas, nuestro planeta está sufriendo un proceso continuado y cada vez más acelerado de degradación. Sin duda, la creación de espacios protegidos está ayudando a frenar este proceso, aunque todo hace indicar que no es suficiente. Por tanto, es crítico seguir investigando el funcionamiento de nuestros ecosistemas y cómo la actividad humana los está afectando, con el objetivo de tomar las medidas de gestión necesarias que nos permitan alcanzar un modelo de desarrollo sostenible.

Desde hace décadas, nuestro planeta está sufriendo un proceso continuado y cada vez más acelerado de degradación

Ejemplos como el del Mar Menor en Murcia sirven para evidenciar la importancia de alcanzar un modelo de desarrollo humano acorde a las características ecológicas del entorno en el que nos encontramos. Al igual que entendemos que nuestro cuerpo tiene unas limitaciones biológicas que debemos respetar, los ecosistemas tienen sus limitaciones ecológicas. Esto, unido al avance en el conocimiento científico, nos permitirá optimizar cada vez más el aprovechamiento de los servicios que los ecosistemas nos brindan.

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Los alimentos transgénicos

Hoy en día hay una gran cantidad de alimentos transgénicos, así que a continuación les hablare sobre todo lo que deben saber sobre dichos alimentos, empezando por explicarqué son, dónde se cultivan, cómo se cultivan, que empresas lo hacen, etc…

En este post, no quiero profundizar en el debate sobre si los alimentos transgénicos són buenos a malos para la salud humana y el medio ambiente o si són un invento económico más de la sociedad capitalista. En esta infografía se presentan datos objetivos de los últimos años con relación a los cultivos y los alimentos transgénicos.

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