Categoría: Ciencia

Divulgadores científicos twitteando

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Curiosidades en el MCC de la UPF…porque todo nos interesa

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Ciencia a la carta

Publicado por Gema Valera

Abril se marcha dejándonos grandes momentos y noticias científicas: una Marcha por la ciencia mundial, una vacuna en fase de prueba contra la malaria, una nueva especie de humano arcaico encontrada en Asia… Hoy os traigo una historia creada para mentes inquietas, una colección de mis tweets y noticias favoritas de este mes de abril con el hashtag #mccupf

¡Disfrutad leyéndolo tanto como yo elaborándolo!

 

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health science women communication, a mix

Aquí teneis mi lista scoop. it! articulos y notícias plurilingües y multitemas relacionados con ciencia, salud, discapacidad y mujeres, un pequeño resumen de mis intereses!

Espero que os parezca interesante!

Mi código es:

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<a href=’http://www.scoop.it/t/health-1614′>health science comunication</a>
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http://www.scoop.it/t/health-1614

 

¡ hasta la próxima!

 

 

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Top 10 noticias Astronomía 2017

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Ciencia al día

“Pupurrí” de contenidos científicos del día a día presentados con gracia. Os presento mi sección Ciencia al Día. ¡No te lo pierdas!

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Alberto Ferrús, 30 años de investigación con moscas de la fruta.

Los científicos deben aprender a comunicar sus investigaciones al gran público

 

Publicado por Gema Valera Vázquez

 

Alberto Ferrús
Fotografía cedida por Alberto Ferrús

Buscar palabras para definir a Alberto Ferrús (1950, Albacete) no es una tarea trivial, pero lo que tengo seguro es que en esta definición, no podría faltar el adjetivo grande. Grande no solo por el más de metro noventa que (calculo) puede medir, lo cual ya te obliga a levantar la mirada para establecer contacto visual; sino sobre todo, grande en humildad y saberes. Alberto, Licenciado en Biología por la Universidad de Sevilla y Doctor por la Universidad Complutense de Madrid, es, ante todo, un narrador de historias. Pero de historias reales, historias que él mismo, durante los últimos 30 años y desde su laboratorio en el Instituto Cajal de Madrid, ha ido confeccionando con todo lo aprendido de sus investigaciones en Drosophila melanogaster. Su trabajo, hacer ciencia; y su hobby, comunicarla. Hoy nos abre la puerta verde de su despacho y nos permite que lo conozcamos un poco mejor. 

Investigador, docente, divulgador científico, desarrollador de patentes, presidente de la SEG desde 2014… Alberto, ¿me dejo algo?

Vivo… y sobrevivo.

Si tus días tienen 24h, ¿cómo llegas a todo?

Siempre he tenido fama de tratar de organizarme el día, y creo que lo consigo razonablemente bien.

Trabajas con Drosophila melanogaster, la “mosca de la fruta”. ¿Por qué este organismo?

Trabajo con Drosophila porque durante más de 100 años otros investigadores trabajaron con ella, y como consecuencia, hay una cantidad de herramientas que no tenemos para ningún otro organismo. De modo que yo soy simplemente un obrero más de esa cadena. Llegarán tiempos en los que haya otros organismos en los que se pueda hacer otro tipo de experimentos; pero mi justificación ahora es, que todos los experimentos que creo que se pueden hacer, se pueden hacer en Drosophila.

Esta mosca es uno de esos organismos llamados modelos animales. ¿Qué es un modelo animal?

El concepto de modelo crea muchas confusiones. Lo que Drosophila es, es un banco de pruebas con el cual podemos utilizar herramientas moleculares, o estudiar ciertos comportamientos que se parecen en algo a aquello que quisiéramos realmente entender. Por ejemplo, conocemos alguna de las moléculas causantes de la enfermedad de Alzheimer; pues bien, si transferimos la molécula patológica a la mosca, podemos reproducir alguno de los fenómenos patológicos que ocurren en el paciente humano. Pero esto no quiere decir que estemos reproduciendo la enfermedad de Alzheimer en Drosophila. Ahora en la mosca podemos averiguar más detalles de cómo es esa patología, y de qué estrategias se pueden utilizar para remediarlo. Eso es todo.

¿Qué determina que un organismo pueda ser un modelo animal?

En realidad podríamos haber empleado un elefante, pero ni tenemos las herramientas ni es técnicamente factible. De modo que lo que define a un modelo como modelo, es por un lado, que puedas hacer muchas operaciones en él, y por otro lado, que guarde similitudes con el verdadero sistema que tú quieres entender, que en biología es el ser humano.

¿Y existen muchas similitudes entre la mosca y el ser humano?

Esa es la gran sorpresa, que muchos genes están conservados desde insectos hasta humanos. Es más, en más del 60% de las enfermedades que se sabe que tienen un origen genético en humanos, el gen causante de esta enfermedad también está presente en insectos. Por lo tanto, aunque sorprendente, creo que es suficientemente próxima al ser humano como para justificar que se hagan este tipo de, insisto, experimentos, no modelos de enfermedades.

Consultando tus líneas de trabajo me ha llamado la atención leer “Rejuvenecimiento neuronal”. Me he acordado de “Cocoon” y aquellos alienígenas devolviendo la juventud a un grupo de ancianos. ¿Qué es eso de rejuvenecer neuronas?

Nosotros estudiamos la formación de sinapsis, y uno de los elementos que participan es una enzima muy conocida, la PI3K. Si genéticamente aumentamos los niveles de esta enzima en una neurona, aumenta el número de sinapsis. Entonces lo que nos planteamos es: ¿Si a una neurona vieja, y que por tanto ha perdido sinapsis, le subimos la expresión de PI3K, es capaz de reconstruir más sinapsis? La respuesta es sí, y además mejoran algunas características ultra-estructurales del citoesqueleto (soporte interno de la célula); por lo que podemos decir entre comillas que ha rejuvenecido. La pega es que no se puede hacer al tiempo en todo el sistema nervioso porque resulta letal. Sabemos ahora que hay dos fenómenos que tienen que ocurrir, uno que promueve la formación y otro que impide la formación de sinapsis. Un sistema nervioso sano parece ser como una orquesta en la cual no basta con tocar muy bien el violín, sino que hay que tocar muy bien todos los instrumentos, y claro, eso requiere pulsar muchas teclas.

O sea, me confirmas que todavía no tenemos la crema rejuvenecedora infalible, ¿no?

Me temo que esas cremas son muy superficiales, lo que hacen es dar brillo al envoltorio, pero lo que importa va por dentro.

He mencionado al inicio de la entrevista tu faceta como divulgador científico. Has participado en infinidad de eventos, has contribuido a la literatura científica, has escrito en prensa, te entrevistan con bastante frecuencia y das charlas en conferencias y simposios. ¿Crees que saber comunicar ciencia es una necesidad?

Absolutamente. Los científicos tenemos que aprender a comunicar, y hacer la comunicación como deber profesional. Si eso no ocurre, nuestro paso por el laboratorio habrá sido inútil, porque no damos a conocer qué es lo que hemos hecho. Evidentemente tenemos que publicar nuestros hallazgos, cuando los hay, pero más que nada hay que enseñárselos al público.

¿Por qué es tan importante que la sociedad civil entienda el valor y contenido de vuestras investigaciones?

No solo es importante, es que es un deber social por una razón inapelable; nuestro trabajo se financia con dinero público. Aunque no lo sepan, están pagando nuestros experimentos, y por lo tanto tienen derecho a saber en qué se ha utilizado ese dinero. Así que debemos contárselo de forma que sea entendido por todos.

¿Es fácil divulgar ciencia?

No, nada fácil. Es demasiado frecuente, que en este ánimo por hacer entender lo que queremos transmitir, se desvirtúe de tal forma el mensaje que mandes una información totalmente equivocada al público. La divulgación tiene que estar muy bien pensada: conocer el destinatario, elaborar el contenido, y cuidar mucho las formas.

¿Existen los  momentos “¡eureka!”?

Existen. Yo he tenido pocos, pero te puedo asegurar que son absolutamente gratificantes. Suceden en momentos inesperados y en situaciones muy alejadas del contexto científico. Hay razones neurobiológicas para explicarlo, pero ese es otro tema largo de contar.

Para terminar y cerrar el círculo volvemos al origen de todo. Alberto, ¿por qué te hiciste científico?

Pues por la curiosidad de saber cómo funcionaban los seres vivos, a pesar de que mis padres hubiesen preferido que estudiara Medicina.●

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“Los grandes avances que se han hecho en ciencia tienen su origen en investigación básica”

ENTREVISTA CON RUBÉN VICENTE GARCÍA, INVESTIGADOR DEL PRBB

por Paloma Goñi Oliver

Rubén Vicente García se doctoró en la Universidad de Barcelona en 2005, tras licenciarse en Bioquímica en 2000 y realizar el Máster en Experimentación Bioquímica en 2001 en esa misma universidad. Durante esos años estudió los canales iónicos y su papel en procesos inflamatorios y en patologías, incluido el cáncer. Realizó su estancia postdoctoral en Berlín en el FMP (Instituto Leibniz de Farmacología Molecular) y el MDC (Centro Max-Deulbreck de Medicina Molecular). Desde 2008 dirige su propia línea de investigación en el PRBB (Parc Recerca Biomédica Barcelona) dentro del departamento de Fisiología Molecular.

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PRBB (Parc Recerca Biomédica Barcelona)

PREGUNTA – Investigas los canales iónicos, ¿podrías explicarme qué son y por qué es útil su estudio?

RESPUESTA - Un canal iónico es una proteína que permite el paso de iones en membranas celulares. La membrana separa el medio interno de la célula del externo, y tiene que tener ciertos mecanismos de transporte y comunicación entre ambos medios.  Los canales iónicos son uno de estos mecanismos. Son importantes porque son la base de la actividad eléctrica celular, la cual es fundamental para el funcionamiento de las neuronas y del músculo. Por supuesto también del músculo más importante, el corazón. El origen de esta actividad eléctrica es el paso de cargas a través de los canales iónicos de las membranas. Cualquier anomalía en estos canales puede tener consecuencias en el funcionamiento del sistema nervioso o provocar alteraciones cardíacas. Ambos sistemas son vitales en nuestro organismo.

Durante el máster yo entré en contacto con el Dr. Antonio Felipe, quien luego sería mi director de tesis y que trabajaba con canales iónicos en el sistema inmunitario. En las células del sistema inmunitario la comunicación electroquímica también es necesaria entre el medio interno y el medio externo. Centré mi tesis sobre cómo los canales iónicos modulan la actividad de los macrófagos. Posteriormente he ido ampliado mi investigación a otras células del sistema inmunitario y actualmente me dedico más al transporte y los procesos de señalización por calcio y zinc en linfocitos. Es fundamentalmente investigación básica, pero sin perder de vista que el correcto funcionamiento de las células del sistema inmunitario afectan a la aparición y desarrollo de diversas enfermedades como el asma y otras enfermedades inflamatorias.

(Tanto los macrófagos como los linfocitos son tipos de glóbulos blancos importantes para defender el cuerpo frente a infecciones)

P – Otra de las líneas de investigación que diriges se centra en el estudio del zinc. Se sabe que este elemento químico es importante en muchos procesos biológicos y deficiencias en zinc perjudican al buen funcionamiento del sistema inmune. Sin embargo, los mecanismos de acción no están muy claros.

R - Este es uno de los proyectos más recientes. Hasta ahora había centrado mi investigación principalmente a la señalización del calcio, que es un segundo mensajero dentro de la célula y actúa en numerosos procesos celulares. Mi interés surgió a raíz de una colaboración con la Dra. Elena Bosch sobre la selección genética que ha habido en algunos transportadores de zinc en determinadas poblaciones. Esta investigación me permitió entender la importancia que tiene este mineral para el organismo, y en concreto en el sistema inmunitario. Una de las razones es porque el zinc forma parte de la estructura de muchas proteínas. Sin embargo, existen evidencias que muestran cómo el zinc, al igual que el calcio, juega un papel como mensajero celular. Este aspecto  es el que me impulsó a estudiar el zinc como señalizador de procesos celulares dentro del sistema inmunitario. Aunque es un proyecto de investigación básica se ha de señalar también que la deficiencia en zinc es uno de los grandes problemas de salud mundiales. Se calcula que alrededor de un 15-20% de la población mundial tiene deficiencias de zinc, y esto acarrea infecciones recurrentes y mortalidad infantil.

P – ¿Crees que la investigación básica es necesaria para la aplicada?

R - La investigación básica es fundamental y muchos de los grandes avances que se han hecho en ciencia tienen su origen en investigación básica. Cuando se hicieron esos estudios, no se pensó en una aplicación concreta, sino en ampliar el conocimiento existente en un campo concreto, pero han valido luego para crear tecnología o grandes saltos en el conocimiento. Esto es cierto para todas las técnicas de biología sintética (o ingeniería genética que se llamaba antes) que se emplean actualmente con fines biomédicos.

La investigación básica y la aplicada son complementarias. Creo que es necesario hacer grandes esfuerzos para recaudar fondos de distintas fuentes con el fin de atajar problemas de salud. Pero a la vez se debe permitir que prolifere la investigación básica porque es la base de que la investigación aplicada se va a nutrir.

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El objetivo de la mayoría de los investigadores es volver al país de origen

 

P – Siempre se habla de lo difícil que son los comienzos para los jóvenes investigadores que quieren establecer su propia línea de investigación y dirigir su propio grupo, ¿cómo fue tu experiencia? ¿Qué te impulsó a volver de Alemania?

R - Cuando uno está haciendo el doctorado ya se proyecta en ese escenario, el objetivo es llevar tu propia línea de investigación. Lo que surgió fue una oportunidad. Tuve que pensarlo porque estaba en medio de mi postdoc, pero se me planteaba una plaza de profesor en un grupo y en una universidad que me gustaba, así que acorté mi estancia postdoctoral y lo cogí.

El cambio de Berlín a Barcelona también es un cambio vital. Yo no soy de aquí, y cuando me fui al terminar mi doctorado no tenía pensado volver, me había adaptado muy bien a vivir en el extranjero. Sin embargo, la mayoría de los investigadores tienen como objetivo a medio largo plazo volver al país de origen y a mí se me ofrecía una oportunidad única de volver a España.

P- ¿Cómo surgió esa oportunidad?

R - Yo conocía el grupo, es uno de los laboratorios más potentes que trabajan en este área en España. Cuando defendí la tesis, uno de los miembros del tribunal fue el catedrático Miguel Valverde, quien dirige la unidad de fisiología molecular en el DCEXS (Departament de Ciencies Experimentals y de la Salut). La defensa fue bien y mantuvimos el contacto. Así que cuando surgió la posibilidad de que entrara un nuevo profesor, pensó en mí.

P – Es que hiciste una tesis muy buena, ganaste un premio, ¿no?

R - Sí, me concedieron el premio extraordinario de doctorado de la Universidad de Barcelona. La tesis fue muy exitosa en cuanto a artículos científicos. La hice a caballo entre Barcelona y Estados Unidos y eso me permitió aprender muchas técnicas y generar muchos resultados.

 Ciencia sin restricciones

P – ¿Crees que las estancias internacionales son importantes a la hora de realizar una buena tesis?

R - Sin duda. Hice el doctorado dirigido por el Dr. Antonio Felipe en un grupo pequeño, tan pequeño que hubo épocas en que sólo estábamos él y yo. Él es una persona muy cercana que me enseñó a trabajar en el laboratorio y a luchar en todo momento. Cuando nos quedamos sin dinero fue él quien utilizó sus contactos para enviarme a Estados Unidos a continuar mi doctorado. En la Colorado State University pude vivir la ciencia en primera línea y sin restricciones económicas. Mi jefe allí, el Dr. Michael Tamkun, es una persona muy inteligente, con un gran espíritu crítico, y en el laboratorio se planteaban grandes preguntas, muy novedosas en el campo de los canales iónicos. Esa manera de ver la ciencia me entusiasmó y volví a Barcelona con la seguridad de que quería seguir la carrera científica, cuando hasta entonces era una de las opciones, pero no descartaba otras.

P – ¿Y qué te aportó tu estancia postdoctoral en Alemania?

R - Fue muy intenso, en un laboratorio muy grande, muy competitivo. La forma de trabajar del Dr. Thomas Jetsch, mi jefe allí, es darte un proyecto y facilitarte los recursos, pero eres tú el que tienes que desarrollarlo, y eso me sirvió para mi futuro, aprendí mucho, me curtió, y perdí cualquier atisbo de inocencia.

P – Cuando te incorporaste en 2008, ¿tuviste que conseguir financiación y un primer proyecto?

R - No, en un inicio me incorporé y comencé colaborando en los proyectos que había en ese momento en el laboratorio. Al año empecé una línea de investigación específica que llevaba yo, pedí un proyecto y conseguí un plan nacional para jóvenes investigadores en el 2010. A partir de entonces, he ido consiguiendo financiación de distintas fuentes y actúo como investigador independiente, pero bajo el paraguas del laboratorio de Fisiología Molecular, donde somos cuatro investigadores principales.

P – En Alemania, en algunos centros de investigación, existe una especie de “pack de bienvenida” para nuevos investigadores. Estos reciben una cantidad de dinero para establecerse y empezar a llevar un laboratorio. ¿Existe algo así en España?

R - Esto existe en algunas instituciones en España. De hecho, así ocurre en el DCEXS de la Universidad Pompeu Fabra. Reclutar talentos ofreciendo espacio y dinero de entrada y luego evaluarlo a medio plazo es una práctica muy común en otros países que aquí debería implementarse más. Sin embargo, la dificultad para estabilizar investigadores en la mayoría de instituciones científicas de España y por otro lado, lo restrictivo de las fuentes de financiación existentes, dificulta esta fórmula para apoyar la carrera científica.

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 La docencia me permite seguir formándome

 

P – La docencia también tiene gran peso en tu carrera. ¿Consideras que la docencia y la investigación son dos actividades complementarias? ¿O preferirías dedicarte sólo a una de ellas?

R - La verdad es que nunca pensé en mi futuro profesional como profesor, pero ahora que lo soy veo que me ha permitido reflexionar sobre mi propia educación y la transmisión de conocimientos. Ese proceso de reflexión personal para mí es importante. Disfruto mucho de mi actividad docente, porque me ha permitido seguir formándome y ampliar conocimientos. A veces un científico peca de especializarse mucho, y entonces tu visión se va estrechando. La docencia, sin embargo, te permite mantener una visión general y tocar otras disciplinas. Así que la docencia colabora en mi formación continua como persona. Eso no quiere decir que haya días que cierres la puerta después de clase y digas “no puedo más”, pero son los menos. Por otro lado, cuando una clase funciona, sientes una gran felicidad. La frecuencia de experimentar satisfacción en docencia es mucho mayor que en investigación.

P – Por cierto, has participado en el proyecto BioJunior en el que se explicaba el trabajo del laboratorio a estudiantes de secundaria.

R - Es una oportunidad de estar en contacto con gente muy joven y que aún no han tomado la decisión sobre a qué quieren dedicarse en la vida. Supone un reto porque tienes que despertar el interés a edades en las que cuesta mucho más captar la atención. Pero ése es el reto de ser profesor, y la verdad es que estoy contento de estar en contacto con personas que aún están en efervescencia, con todo el abanico de opciones por delante, y a las que tu charla puede influirle de forma determinante.

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