Categoría: Ciencia

Plantas que brillan

¿Imaginan que en lugar de farolas, los árboles iluminen las calles de Barcelona? ¿Que tal al final de la noche recostarse a leer un libro a la luz de una planta de albahaca? Investigadores del MIT  están trabajando en esta dirección, como lo cuento aquí:

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La larga vida de las esterllas

Las estrellas nacen y mueren, no en el mismo sentido que un ser vivo, pero si en el sentido de su funcionalidad, tienen un principio y un fin. A grosso modo, podemos distinguir entre dos tipos de formación y muerte de estos astros según su tamaño. Las estrellas parecidas al tamaño de nuestro Sol o más pequeñas, y  las masivas, estrellas de más de 9 hasta 30 masas solares. Las estrellas como nuestro Sol arden durante aproximadamente nueve o 10 mil millones de años. El sol se encuentra ahora mismo a la mitad de su vida. Las estrellas muy masivas agotan su “combustible” antes y viven unos 10 millones de años, aproximadamente. Aquí os dejo una infografia con las etapas por las que pasan los dos tipos de estrellas segun su masa.

Infografia evolución estrellas
Infografia evolución estrellas
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Buscando un asesino

La televisión y el cine pueden ser grandes amigos y grandes enemigos de la ciencia. Para bien o para mal, la ciencia suele ser un recurso a utilizar. En este sentido, quizá una de las ciencias que ha tenido gran importancia en los últimos años es la forense, en todas sus ramas. Infinidad de películas y series de televisión incluyen en sus tramas asesinatos y búsqueda de culpables de crímenes. Los científicos protagonistas utilizan diferentes técnicas para identificar a las víctimas y encontrar a los asesinos. ¿Pero cómo funcionan?

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¿Una nave extraterrestre? No, solo un asteroide que imita a la torre Agbar

El pasado 19 de octubre un misterioso objeto procedente del espacio profundo captó la atención de los astronomos de medio mundo. La “cosa”, de forma estrecha y inusualmente alargada (más de 400 metros de longitud) pasó a toda velocidad bastante cerca de nuestro planeta, a una distancia de 24 millones de kilometros.

Como el primer telescopio en detectar el objeto estaba situado en Hawai, los científicos decidieron bautizarlo con el nombre Oumuamua, que en hawaiano significa explorador.

Representación artistica de Oumuamua. Fuente imagen: wikipedia
Representación artistica de Oumuamua. Fuente imagen: wikipedia

La forma inusual de Oumuamua, y el hecho que se tratase del primer objeto observado procedente de fuera del sistema solar, hicieron pensar a mucha jente que una nave alienígena en exploración hubiese venido a hecharnos un vistazo.

Para aclarar la verdadera identidad del “explorador” interestelar, los científicos del projecto Breaktrhough Listen (una iniciativa fundada por el multimilionario ruso Yuri Milner con el objectivo de averiguar si estamos solos en el universo) decidieron observarlo mediante un telescopio especializado en captar ondas de radio.

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Ningun señal procedente del objeto fue detectado, confirmando lo que muchos astronomos ya sabían. Oumuamua no es un artefacto construido por otra civilización sino un asteroide. Una astronoma Neozelandesa, Michele Bannister, entrevistada sobre el tema, ha comentado que por su forma peculiar el objeto se parece bastante a la torre Agbar, el rascacielos más famoso de Barcelona.

La torre Agbar de Barcelona. Fuente imagen: planesconhijos.com
La torre Agbar de Barcelona. Fuente imagen: planesconhijos.com

Afortunadamente su semejanza con la torre Agbar no es la unica característica que hace que Oumuamua sea digno de interés. Tratandose del primer asteroide interestelar que pasa al alcance de nuestros telescopios, los científicos pueden compararlo con los de nuestro sistema solar para comprobar si sus ideas sobre la formación de planetas y asteroides también funcionan en sistemas situados alrededor de otras estrellas.

 

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Ciencia para leer la mente, parte I.

Parte I: De emociones a música.

Fuente
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 Esta historia parece sacada el argumento central de una obra de ciencia-ficción: un grupo de investigadores intenta descifrar las ondas cerebrales asociadas a ciertas emociones y transformarlas en música. Así, cada vez que una persona esté feliz, sonará una animada salsa del Grupo Niche. De la misma forma, si la persona esta triste, una balada de Los Panchos ambientará su sentimiento.

En realidad, no sonarán las salsas ni baladas que imagino, pues el dispositivo reproduce sonidos polifónicos (como aquellos de los celulares viejos) y no canciones. Además, aún si reprodujera canciones, posiblemente los investigadores que lo desarrollan no comparten mi gusto musical. Lo cierto es que con este proyecto se ha creado un lector de sentimientos. ¿Cómo es esto posible?

La clave está en la electricidad.

El cerebro se comunica con electricidad.
El cerebro se comunica con electricidad. Fuente.

Las neuronas se comunican en el cerebro por medio de impulsos eléctricos. Por esto, estudiar las pequeñas descargas eléctricas de una región cerebral da pistas sobre su funcionamiento. En 1920, el neurólogo alemán Hans Berger comenzó los estudios del cerebro humano con la técnica de electroencefalografía (EEG). La EEG no es más que una técnica que utiliza materiales conductores distribuidos en el cráneo, que captan las ondas eléctricas producidas por la capa más externa del cerebro, la corteza.

Utilizando la EEG, se determinó que el cerebro tiene patrones característicos para los diferentes estados de alerta. Por ejemplo, tus ondas eléctricas son más rápidas cuando estás despierto y concentrado, que cuando duermes. Esta asociación entre algunos comportamientos o estados de alerta y las ondas cerebrales ha permitido que los científicos exploren la posibilidad de “leer la mente”.

Imagina que cada vez que estás feliz tu cerebro tiene un patrón de actividad característico. Si los científicos logran descifrar este patrón, con observar los resultados del EEG podrán saber tu emoción, aún cuando no lo hayas expresado con ninguna forma de lenguaje hablado, escrito o corporal. ¿No es esto ser capaz de leer la mente?

Los protagonistas son investigadores en el Centro de Regulación Genómica (CRG) en colaboración con Starlab y la Universidad de Barcelona, quienes diseñaron un casco inalámbrico, llamado Enobio, que mide la actividad cerebral de quien lo lleva puesto. Además, el casco recibe señales de sensores ubicados en el corazón y los músculos. Esta información es enviada a un software, que identifica los patrones eléctricos y produce un sonido determinado.

Un diccionario de sentimientos

¿Te imaginas contar con un diccionario musical de tus emociones? ¿Qué tal un concierto improvisado generado por la experimentación de diferentes sensaciones? Aunque estas aplicaciones son interesantes, la idea del grupo liderado por Maria del Mar Dierssen es crear un nuevo sistema de comunicación, que “de voz” a personas con discapacidad motora, como aquella que resulta de una parálisis cerebral. Incluso usarse para conocer el estado de pacientes en coma.

¿Qué tal un concierto generado a partir de las ondas en tu cerebro? En el 2016 se realizó en Barcelona el Brain Polyphony Concert, justo eso.

En el momento en que se escribió este post, el proyecto se encontraba en su fase piloto, por lo cual estaba siendo probado en voluntarios sanos y en dos personas con parálisis cerebral. Según los investigadores, “los resultados han sido satisfactorios”. Se espera que para el próximo año el dispositivo ya se encuentre completamente desarrollado, y que el “diccionario de emociones a sonidos” esté lo más completo posible. Para entonces, se aplicará en más pacientes para comprobar su rendimiento.

Así, la polifonía cerebral es un proyecto más que desvanece la línea divisoria entre la ciencia y la ciencia-ficción.

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La intrusión marina, un problema fundamental en el anonimato

El pasado 11 de diciembre los investigadores del Instituto de Diagnosis Ambiental y Estudios del Agua (IDAEA) expusieron sus aportaciones al estudio de las aguas en la jornada “Ecosistemas acuáticos y calidad del agua”, celebrada en Barcelona con motivo del 50 aniversario del Centro de Investigación y Desarrollo (CID) del CSIC.

Jesús Carrera, Profesor Investigador del IDAEA-CSIC, donde dirige el grupo de Aguas Subterráneas, del Departamento de Geociencias, inició su discurso planteando la posibilidad que la desaparición de la sociedad humana se debiera a un proceso llamado “intrusión marina”, algo que considera un problema global, generador de gran impacto a distintas escalas, y a lo que, sin embargo, no prestamos la atención que merece.

La intrusión marina provoca que el agua salada (procedente del mar) fluya hacia el subsuelo continental, mezclándose con las reservas de agua dulce, tal como explica Ricardo Sánchez, investigador de la Universidad Nacional de Costa Rica, en este vídeo. Eso se debe a la mayor densidad del agua del mar (debido a que contiene más solutos) que el agua dulce y ocurre cuando de produce un aumento de la columna de agua salada respecto a la de agua dulce o la sobreexplotación de un acuífero.

Esta imagen muestra cómo el aumento del nivel del mar y la sobreexplotación pueden salinizar el agua subterránea. Fuente
Esta imagen muestra cómo el aumento del nivel del mar y la sobreexplotación pueden salinizar el agua subterránea. Fuente

Si tenemos en cuenta que la mayoría de la población mundial se concentra en zonas costeras donde la única fuente de agua segura, permanente y de alta calidad, es el agua subterránea, la intrusión de agua salada se vuelve un tema trascendental para la sociedad.

“En cada lugar donde se produce intrusión marina, se está contaminando un recurso de agua que es prácticamente único. Sobre todo si hablamos de zonas áridas o semiáridas, donde se depende del agua subterránea para el abastecimiento de la población”, destaca Carrera.

En cada lugar donde se produce intrusión marina, se está contaminando un recurso de agua que es prácticamente único

La intrusión salina se detiene cuando la columna de agua dulce aumenta, así, el agua de los acuíferos (proveniente de la lluvia) que tiene que salir hacia el mar, empuja al océano e impide que el agua de mar entre por debajo. Para que esto ocurra, se necesita mucho peso de agua dulce, lo cual no es frecuente en nuestras latitudes, donde la precipitación es escasa. De modo que  resulta más fácil que se produzca intrusión en nuestras latitudes debido a que llueve menos.

En una entrevista posterior a su charla, Jesús Carrera nos cuenta que existen ecosistemas costeros que dependen del equilibrio entre agua dulce y agua salada. “Si se produce intrusión marina, estos ecosistemas salobres se vuelven marinos, generándose un gran impacto sobre los organismos que los habitan. Hubo un caso en el delta del Llobregat de una laguna costera de agua dulce ligeramente salobre, que debido a la entrada de agua de mar se salinizó totalmente, de modo que varias especies que se estudiaban desde la facultad de biología por ser únicas, se fueron al garete”.

Si se produce intrusión marina, los ecosistemas salobres se vuelven marinos, generándose un gran impacto sobre los organismos que los habitan

Otro punto a tener en cuenta es la dependencia de los sistemas oceánicos en la descarga subterránea. “El principal aporte de nutrientes inorgánicos al océano proviene de descarga subterránea. Si se invierte el flujo y deja de salir agua de los acuíferos hacia los océanos, los ecosistemas marinos, y la industria que va asociada a la pesca también sufre, ocasionando un impacto económico para la sociedad”, advierte el investigador del IDAEA.

Cuando le preguntamos por acciones preventivas y/o correctoras, nos cuenta que para evitar la intrusión, lo primero que deberíamos hacer como sociedad es reducir el bombeo de agua dulce y así impedir que el agua salada inunde el acuífero. Si, en cambio, la intrusión ya se ha producido, a través de la ingeniería podríamos realizar una recarga artificial de los acuíferos para reducir algunos impactos.

Recargando el acuífero con el agua de las depuradoras, además de frenar la intrusión, mejoraríamos la calidad de esa agua

Lo que propone Jesús Carrera es que el agua proveniente de depuradoras pueda usarse para recargar acuíferos. Allí se produce una serie de reacciones químicas de degradación que favorecen la eliminación de contaminantes que no se degradan habitualmente en las plantas depuradoras. De ese modo, apunta, “recargando el acuífero con el agua de las depuradoras, además de frenar la intrusión, mejoraríamos la calidad de esa agua”.

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FameLab ¿Qué es eso?

Emer Maguire, winner of FameLab Northern Ireland, celebrates her achievement.(Ganadora del FameLab de 2015 en el Norte de Irlanda, por Northern Ireland Executive)

“-Tengo que hacer un monólogo científico de deberes. -¿¿Has dicho científico??”

Así es como reaccionó un conocido cuando le expliqué lo que Helena González y Oriol Marimón nos pidieron hacer después de un par de días de clase con ellos en la asignatura de Comunicación Oral del máster. Nos enseñaron a crear historias con las que enganchar al público mientras le estas explicando ciencia casi sin que se de cuenta, sobre todo si añades un toque de humor, ya que la ciencia también puede ser divertida.

Oriol y Helena son dos de los veintiún miembros del grupo Big Van Ciencia  formado para conseguir que la ciencia sea atractiva para cada vez más gente. Lo hacen con monólogos pero también de muchas otras formas, como escribiendo libros, dando charlas, talleres de formación, etc., en su web lo cuentan estupendamente.

¿Pero de donde salió el grupo?

Se formó a raíz de la primera convocatoria de FameLab España en 2013, un concurso de monólogos científicos con origen inglés (en España se celebra gracias al FECYTBritish Council España y la colaboración de la Obra Social “la Caixa”). Allí fue donde se conocieron los finalistas y hubo tan buen royo entre ellos que decidieron llevar los monólogos científicos más allá de FameLab, fundando The Big Van Theory (actual Big Van Ciencia) y desde entonces no han parado de viajar, divulgando ciencia por España, el resto de Europa y América Latina. 

El ganador de aquella primera edición fue Eduardo Sanz de Cabezón, uno de los matemáticos del grupo, que se atrevió a participar con un monólogo sobre matemáticas, ¡Consiguió divertir con ellas! Creo que con él de profe las mates me hubieran ido mucho mejor en el instituto… Abajo podéis ver el vídeo de su actuación para que decidáis si los jueces hicieron bien su trabajo.

En FameLab y en las actuaciones de Big Van Ciencia, no solo se aprende ciencia con los monólogos, también puedes hacer preguntas de las dudas que te hayan surgido durante el espectaculo y los científicos te las responden lo mejor que pueden (como se ve al final del siguiente vídeo). En el concurso tienen que demostrar que saben de qué han hablado, es una parte que los jueces también valoran.

(Te recomiendo ver el vídeo entero cuando tengas tiempo, no tiene desperdicio)

Para mí lo de los monólogos científicos fue un descubrimiento, había oído hablar a alguna persona sobre ello pero nunca había disfrutado de uno, fue cuando Helena y Oriol vinieron a darnos clase al máster cuando me dio la curiosidad y encontré el vídeo anterior. Me gustó tanto lo que vi que, cuando nos mandaron hacer un monólogo, acabé mandando mi timidez a paseo y acabé grabando uno de humor en el que tenía que hacer un poco el payaso, ¡con lo tímida que soy normalmente para estas cosas!

Por ahora no tengo suficiente nivel de inglés para participar pero de aquí a unos años… ¿FameLab allá voy? El tiempo lo dirá.

Por si quieres participar

El ganador de FameLab España es quien representa al país en la final internacional en el Festival de Celthenham de Ciencia (Inglaterra). Eso es lo que tuvo que hacer  Eduardo Sanz de Cabezón, aunque allí no tuvo tanta suerte.

La versión internacional de FameLab lleva celebrándose desde 2007, aunque el primer FameLab se convocó en 2005.  Desde su internacionalización ya han participado más de 30 países  y más de 8000 científicos, si quieres participar en 2018 te recomiendo que envíes tu candidatura antes del día 1 de febrero o ya tendrás que esperarte a la edición de 2019. ¡Ánimo!

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¿CRISPR-Cas9 si o no? Implicaciones éticas de la edición genética

Dr. Carlos Sierra Sánchez

@CarlosSierr2912

19/12/2017

201412_CRISPRCAS9blueSe ha hablado mucho sobre CRISPR en los dos últimos años. Pero aparte de saber que su descubridor fue un español, el Dr. Enrique Mojica de la Universidad de Alicante, y que sus posibles aplicaciones nos dibujan un mundo hasta ahora de ciencia ficción, ¿qué más conocemos? ¿entendemos lo que realmente es CRISPR? y lo más importante, ¿somos conscientes de los grandes dilemas éticos que su más que probable introducción en la práctica médica habitual plantearía?

Muy brevemente, CRISPR son unas secuencias repetitivas presentes en el ADN de las bacterias, que funcionan como autovacunas. Estas secuencias contienen el material genético de los virus que han atacado a las bacterias en el pasado, por eso pueden reconocerlos si se repite la infección y defenderse ante ella cortando el ADN de los invasores.

Pero CRISPR no es la tijera que corta el ADN, es simplemente el lazarillo que indica donde hay que cortar. Esta función de corte la realiza una enzima llamada Cas9, es decir, CRISPR guía a Cas9 a la región de interés y, una vez allí, Cas9 corta. A partir de ahí, se pueden empalmar los extremos cortados e inactivar el gen o bien introducir secuencias de ADN que permiten editar los genes a voluntad. Es por ello que este “copia-pega” genético se conoce como CRISPR-Cas9. En esta infografia se explica con más detalle.

Lo impactante de esta técnica es que permite, de una manera sencilla y barata, editar el ADN de cualquier organismo. Esto también se aplica para el ADN de los humanos, por lo que sus potenciales aplicaciones son prácticamente infinitas y de enormes implicaciones. Por ejemplo, podríamos pensar en eliminar mutaciones humanas que causan enfermedades muy severas, en curar el SIDA, diseñar células que destruyan a las células cancerígenas, etc.

Pero también podríamos pensar en generar humanos a la carta, según demanda, modificando embriones humanos para incrementar sus capacidades cognitivas -capacidad de aprendizaje, aumento de la memoria-, y aquí es donde nos empezamos a  encontrar con la gran problemática ética de esta técnica. Además estás modificaciones podrían ser permanentes, transmitirse de generación en generación, o dicho en otras palabras, controlar y modificar la evolución humana.

Con CRISPR-Cas9 podríamos generar humanos a la carta. Esto supone un gran dilema ético.

Es por ello que estamos claramente ante un campo de la ciencia donde es necesario empezar a legislar, de decidir entre todos, científicos, políticos y sociedad civil hasta donde queremos llegar. Para ello hay que preguntar a la sociedad, como recientemente se hizo en un estudio publicado por la revista Nature Biotechnology, en el que participó Gema Revuelta, directora del centro de estudios de Ciencia, Comunicación y Sociedad de la Universitat Pompeu Fabra (CCS-UPF).

Sobre los resultados de este estudio se habló ampliamente en La mecánica del caracol, programa de divulgación científica de Radio Euskadi, y en el blog Observatori 2.0. En él, resumiendo, se mostró que los ciudadanos de los 11 países donde se realizo el estudio, 10 europeos –entre los que se encuentra España- y EE.UU, aprueban claramente la aplicación de la edición genética para curar enfermedades, pero muestran una reticencia mucho mayor a la aplicación para mejorar capacidades cognitivas.

Escucha a Gema Revuelta en “La mécanica del caracol”

La sociedad acepta el uso de CRISPR-Cas9 para curar enfermedades, pero no para mejorar capacidades cognitivas

La siguiente pregunta que surge es ¿tienen estos resultados validez?, es decir, ¿tiene la sociedad la cultura científica necesaria para que su voz sea escuchada por los científicos y políticos para decidir qué y hasta donde se investiga? Gema Revuelta lo tiene claro, sin duda alguna hay que escucharla aunque lógicamente hay que buscar la manera de que la sociedad tenga acceso a la mayor cantidad de información posible y poder así opinar con más criterio. Y es aquí donde los comunicadores científicos jugamos un papel fundamental. ¿Cómo conseguirlo? La respuesta la dejamos para posteriores entradas a este blog.

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Cuando la ciencia toma partido

Iniciativa impulsada por el Scientists Dating Forum
Iniciativa impulsada por el Scientists Dating Forum

Los presupuestos para investigación en ciencia o la manera de afrontar temas como el cambio climático no suelen estar presentes en los debates electorales. El 21D, Cataluña se enfrenta a unas elecciones muy polarizadas y la ciencia, una vez más, está en riesgo de quedar fuera del debate público. Por este motivo, el Scientists Dating Forum, una asociación independiente integrada por miembros de la comunidad científica, decidió lanzar la iniciativa #TambéVotemCiència que tenía como objetivo analizar y comparar los programas científicos de las candidaturas presentadas para las elecciones del 21D en Cataluña.

Las 10 preguntas seleccionadas reflejan las preocupaciones y los retos a los que se enfrentan la comunidad científica y la sociedad actual:

  1. Innovación
  2. Investigación
  3. Asesoramiento científico en política
  4. Talento y recursos humanos
  5. Educación
  6. Cambio climático y medio ambiente
  7. Salud pública: Vacunación y pseudoterapias
  8. Nutrición y producción alimentaria
  9. Enfermedades emergentes
  10. Energía y sostenibilidad

Los organizadores han compartido los resultados de la iniciativa de las candidaturas que hasta la fecha han respondido, Catalunya en Comú-Podem (CeC-P), Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Partit Popular de Catalunya (PPC) y el Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC). Además, han elaborado un resumen de las respuestas proporcionadas para facilitar el acceso a la información.

 

De estos resultados, podemos destacar que existen grandes objetivos comunes como potenciar la innovación, invertir más en investigación, concienciación sobre las vacunas, cooperación internacional frente a enfermedades emergentes o la necesidad de transitar hacia un modelo basado en energías renovables.

Así mismo, en algunos aspectos aparecen propuestas específicas de cada candidatura. CeC-P propone una serie de acciones a nivel local, desde la mejora de la calidad del aire hasta la accesibilidad a la formación universitaria. ERC analiza cada tema valorando sus aspectos positivos y aquellos que se deberían revisar y mejorar, proponiendo por ejemplo la Ley Catalana de Ciencia o nuevos modelos de carrera científica. El PSC propone centrar la innovación en tres grandes ámbitos, vivienda, alimentación y movilidad, e incrementar la financiación movilizando recursos privados y públicos. El PPC plantea medidas muy concretas, como políticas de atracción de talento e inversión internacional o el desarrollo de tecnologías digitales.

Finalmente, en algunos temas se observa una posición discrepante frente unclara de acuerdo entre algunas candidaturas frente a una en desacuerdo. El PPC ve el impuesto sobre ciertos productos de consumo con efectos negativos para la salud como una medida únicamente recaudatoria, mientras que PSC y ERC creen que son medidas disuasorias útiles. En educación, el PPC, el PSC y CeC-P critican duramente el aumento en las tasas universitarias realizado por el Govern de la Generalitat en 2012. El PSC, CeC-P y ERC abogan por el cierre de las centrales nucleares, mientras que el PPC defiende mantenerlas abiertas, sin que estas sean la principal fuente de energía.

Somos perfectamente conscientes de que a la sociedad le preocupa la situación política actual pero creemos que en unas elecciones es importante votar aquella candidatura que nos represente mejor, incluyendo las políticas científicas que tomará cuando esté gobernando – afirman los responsables de la iniciativa del Scientists Dating Forum.

Los impulsores de la iniciativa destacan que el documento es el resultado de una participación activa entre la sociedad y las candidaturas que han colaborado para dar más espacio y protagonismo a la ciencia y las políticas científicas en las próximas elecciones.

 

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Innovar al comunicar ciencia

 

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 Amanda Martinez Rubio 17/12/2017

Comunicar ciencia no es tan solo trasmitir conomientos: interesar y atraer al público es uno de los papeles fundmentales. Es por ello que numerosas acciones de comunicación científica se han servido de formatos poco convencionales, como el teatro, para trasmitir conocimientos de física, matemáticas o biología.

La combinación de elementos artísticos y ciencia, para comunicar, no es baladí. Ciencia y arte tienen en común un pilar esencial  para su desarrollo, la creatividad. “La creatividad consiste en cambiar la percepción que tenemos de la realidad, para descubrir en lo conocido lo insólito“, afirma el dramaturgo José Sanchis.

Investigadores del Instituto de Ciencias del Mar (ICM) en colaboración con la plataforma La Ciència al teu Món han diseñado Sea Dance, una instalación interactiva, en la que el público puede conocer algunos de los intégrantes, que habitan en el ecosistema marino, mientras bailan.

Otro ejemplo de alianza entre ciencia y arte es ARTS AT CERN, programa en el que artistas, con una trayectoria internacional reconocida, experimentan lo que el laboratorio puede ofrecerles en materia artística y creativa, al posar una mirada interdisciplinar.

Plantear nuevas preguntas, nuevas posibilidades, mirar viejos problemas desde un ángulo nuevo, requiere de imaginación creativa y provoca un verdadero avance en la ciencia” (Albert Einstein). Diluir arte y ciencia en un solo elemento, al comunicar sobre ciencia, hace la información más atractiva para el público general. Pero, junto a los comunicadores hay otros interesados: “es la tensión entre la creatividad y el escepticismo la que ha producido resultados espectaculares e inatendidos en ciencia”(Carl Sagan), al igual, el mundo del arte se inspira de la ciencia. Ambos se retroalimentan, modificando su arquitectura de ideas.

 

 

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