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Compartiendo inquietudes

Por Ana Sotres Fernández

Geológos, biólogos, farmaceúticos, médicos, periodistas y hasta una filóloga anglo-germánica, ¿qué tienen todos ellos en común? El amor por la ciencia en general y sobre todo la necesidad de querer comunicarlo y aprender compartiendo inquietudes. Formamos un grupo de chicos y chicas con backgrounds muy diferentes, que nos hemos encontrado para iniciar juntos un camino. Ilusionados con aprender todo lo relacionado con la comunicación y la divulgación científica, y aprender también entre nosotros, empezamos compartiendo noticias, eventos, curiosidades y herramientas que nos serán de utilidad en #mccupf. Todo esto relacionado con temas de ciencia que nos gustan, nos divierten, y sobre todo nos fascinan.

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Historias de ciencia en Twitter

Por Javier Fernández Lozano

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Del Carbón al Grafeno, ¿nuevas oportunidades para la minería del carbón?

Por Javier Fernández Lozano

El grafeno, ese gran desconocido Aunque su nombre suena poco amistoso, el grafeno se ha convertido ya en uno de los materiales del futuro. Es ligero, resistente y conduce la corriente eléctrica mej…

Sourced through Scoop.it from: www.icog.es

¿Es tan negro el futuro del carbón como lo pintan? El grafeno ha demostrado ser uno de los materiales con un gran número de aplicaciones en diversos campos. ¿Qué tienen en común carbón y grafeno? Descúbrelo en mi nuevo artículo

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Contenidos de interés para todos aquellos a los que nos interesa comunicar ciencia

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Un nuevo sistema solar

TRAPPIST-1_and_its_three_planetsEl telescopio TRAPPIST descubre, bajo la atenta mirada del astrónomo Michaël Gillon, de la University de Liège de Belgica,y un equipo internacional de cientícos,  la estrella 2MASS J23062928-0502285 también conocida como Trappist-1,  en febrero 2017.

El estudio de esta fría estrella enana mediante el ‘método de tránsito’, permitió captar cómo la luz estelar se vuelve significativamente más ténue cuando un cuerpo orbita entre una estrella y el telescopio, y ello fue posible gracias a la colaboración de distintos telescopios terrestres en Sudáfrica, Marruecos, y España, pero muy especialmente gracias al uso del VTL, un potente telescopio situado en Chile, y del telescopio espacial de la NASA, Spitzer. La información extraída de este último, capaz de lanzar datos las 24 horas, supuso la confirmación de la existencia de un sistema planetario parecido al de la Tierra orbitando alrededor de Trappist-1. Estos planetas son hoy conocidos como b,c,d,e,f, g, y h. De entre ellos, cinco poseen unas medidas similares a las de la Tierra (b,c,e,f,y g), mientras que otros dos tienen unas medidas que van entre las de la Tierra y Marte. Estos exoplanetas, que orbitan alrededor de  la estrella en entre 1,5 y 12 días aproximadamente,  puesto que se hallan mucho más cerca de ella que la Tierra del Sol, producen aparentemente una gran radiación XUV, que podría afectar sus atmósferas, y condicionar la vida en ellos.

Según Michael Gillion, autor principal del estudio que publicó Nature. “Se trata de un sistema planetario sorprendente, no sólo porque hayamos encontrado tantos planetas, sino porque son todos asombrosamente similares al tamaño de la Tierra”

Y afirmaba que “fue una buena idea estudiar alrededor de las estrellas más pequeñas de nuestra galaxia y cercanas a nosotros” porqué “esto es algo que nadie había hecho antes: la mayoría de astrónomos se habían concentrado hasta ahora en estrellas como nuestro Sol”.

Por otra parte, la NASA afirmaba que, la importancia del descubrimiento de los siete exoplaneteas reside en el hecho de que tres de estos planetas se hallan en una zona habitable y podrían contener agua en su superficie, por lo que podrían acoger algun tipo de vida. Pero no olvidemos que además, este hallazgo supone un nuevo indicio de que la Vía Láctea pudiera albergar miles de mundos de tipo terrestre.

NASA’s Hubble Space Telescope  y el NASA’s James Webb Space Telescope. junto con el K2, la nave espacial Kepler, observaran Trappist-1 y sus planetas a lo largo del año 2017 para seguir el tránsito de sus órbitas, a la vez que realizaran un estudio para detectar la posible existencia de dióxido de carbono, vapor de agua, metano y otras moléculas presentes en las atmósferas de planetas rocosos como la Tierra. Toda una incógnita por desvelar que puede traer consigo nuevas y fascinantes sorpresas sobre el Universo.

Los siete planetas que rodean Trappist-1

 

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Cinco pacientes de VIH controlan el virus sin antirretrovirales

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De la divulgación a la corrupción

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EL AGUA: SUS LUCES Y  SOMBRAS

por Guillermo Muñoz. 

Antonio Guillén Oterino, defensor de la naturaleza, catedrático de Biología y Geología, y actualmente profesor (o más bien “guía” científico) de secundaria. Escuchándole se me llena el alma de esperanza, se me olvidan las carencias que adolecen los centros educativos actuales. Después de una hora hora hablando con él, consulto de nuevo su encomiable “palmarés” de logros como educador científico y nada me sorprende. Sus palabras pintan un futuro lleno de ciencia y cultura, y se vale de su trabajo para nutrir el cerebro de los más jóvenes. Antes de comenzar no puedo por más que agradecer su labor y animarle a que nunca pierda la ilusión.

Pisar terreno desconocido es bonito. Ayuda a que los chicos no pierdan la inquietud y el interés, eso esta por delante de que aprendan las partes de la célula. Sobre todo que no pierdan la curiosidad, eso es lo que se pretende en el laboratorio. Presento el laboratorio a todos los alumnos que llegan al centro como un espacio abierto, como si fuera la biblioteca. No como un espacio restringido a los alumnos de ciencias que solo se puede usar en momentos determinados. Si a cualquier alumno se le ocurre una idea para desarrollar lo intentamos”.

Esta filosofía impregna los proyectos que Antonio ha desarrollado durante toda su carrera educadora, entre los cuales encontramos el “Proyecto Agua”, gracias al cual sus alumnos han obtenido numerosos reconocimientos. Entre ellos destacan numerosos premios Divulgaciencia y el primer premio a escala mundial “Google Science Fair 2012” organizado por entidades de la talla de Google, National Geographic o Scientific American. “El proyecto agua comenzó en el IES Batalla de Clavijo hace unos 10 años con un grupo de alumnos de 1º de la ESO” nos relata Antonio. “Cogíamos una gota de agua y observábamos todos los microorganismos, o bichos como dicen ellos”. Sin duda esta primera experiencia de observación de vida, esta revelación, es capaz de mantener la llama de la curiosidad encendida durante muchos años. Esta misma observación, hace 300 años, fue la que hizo que el padre de la microbiología, Antoni van Leeuwenhoek, bautizara a estos “bichos” como animáculos, y así se abrieran las puertas a una nueva ciencia en la dimensión de lo diminuto.

“Trataba de que los alumnos se dieran cuenta por sí mismos del mundo microscópico que alberga una gota de agua” continúa. “Con ayuda del microscopio observábamos numerosos microorganismos que fotografiábamos y clasificábamos. Te encuentras que chavales de 12 años que llegan sin ninguna afición por la ciencia poco a poco van interesándose por el mundo biológico. Siempre lo planteo de forma voluntaria, y creo que esto es lo que ha favorecido que alumnos que empiezan tan jóvenes se enganchen a la ciencia, de tal forma que dedican su tiempo libre a ella. Algunos continúan en el proyecto durante toda su formación obligatoria, e incluso optan por formación universitaria en terrenos de biología y microbiología.”

De esta forma consigue que pequeños científicos colaboren de forma significativa con una de las mayores redes de conocimiento biológico existentes: Biodiversidad Virtual, una plataforma ciudadana de aficionados científicos que a su vez reúne a los mejores especialistas en la investigación de la naturaleza. Gracias a la colaboración de especialistas, aficionados y jóvenes científicos se han llegado a descubrir numerosas especies nuevas. Antonio anhela una ciencia extendida, interactiva, no tan centrada en el mundo universitario, y se adolece por ejemplo de que alumnos de humanidades no tengan la oportunidad de descubrir el mundo que alberga el laboratorio… “Creo que gracias al Proyecto Agua hemos colaborado a resaltar la importancia de los recursos hídricos del planeta y su dependencia de los organismos que habitan en el agua. Mediante la publicación de imágenes bonitas y atractivas hacemos el conocimiento extensivo a la población, difundiendo la importancia de las metodologías de depuración de aguas, por ejemplo. La página ya ronda los 10 millones de visitas y se utiliza como material educativo en numerosos centros y  universidades. Mi intención es hacer el conocimiento accesible a todos los públicos de forma divertida”.

Pero además de la diversión, Antonio ha sabido extraer de la ciencia su aplicación práctica “Cuando ganamos en 2012 el primer premio de la feria mundial de google, tuve la oportunidad de preguntar al jurado, formado por el director del Centro del Acelerador de Partículas o el director de National Geographic, por el motivo de habernos otorgado el premio, a lo que me contestaron que la razón principal era la repercusión que podía tener el enfoque del estudio pormenorizado de las poblaciones microbianas del agua hacia la mejora de las técnicas de depuración en países en vías de desarrollo. Se podía abaratar enormemente el precio del proceso ya que actualmente se estaba tratando de matar un mosquito a cañonazos (muy costosos por cierto)”. Y así es como se consigue visibilizar y sensibilizar de la importancia de aplicar la ciencia a la vida real desde que somos jóvenes.

Cuando se cumplen 10 años del inicio del proyecto, Antonio nos confiesa que se encuentra como el primer día. A pesar de la falta de apoyo, del desinterés de la universidad por los proyectos juveniles, de la falta de tiempo y cultura de formación, su ilusión es perenne, y su afán por descubrir y enseñar le seguirá empujando muchos años más.

Sin embargo la docencia no ha sido la única ocupación de Antonio durante su carrera profesional. Ha colaborado en cada una de las oportunidades de carácter biológico que se le han presentado, como por ejemplo en el proyecto Flora Ibérica del Real Jardín Botánico de Madrid como especialista en botánica. Sin embargo no todo son luces en el mundo de la divulgación y la ciencia… “Pero en contra de esta situación idílica del Proyecto Agua hay que enfrentarse a la realidad…” introduce Antonio. El mundo acuático también conoce la sombra del hombre.

Corrupción ambiental

Protegida por tortuosos robledales, avellanos y abedules, habitada por truchas, cernícalos, búhos reales, y bacterias cianofíceas, en las sierras de Segundera y Cabrera (Provincia de Zamora) encontramos una maravilla natural. Debemos echar la vista atrás más de 2 millones de años para comprender su origen. Durante la época del Pleistoceno, grandes extensiones de tierra se cubrieron de un espeso manto de hielo, fenómeno que hoy conocemos como glaciación. Al finalizar esta época glacial, hace tan solo 12 mil años, el hielo se fue derritiendo, dejando una inconfundible huella en forma de cuencas y cubetas repletas de agua. De esta forma se configuró el lago glacial más grande de la Península, el Lago de Sanabria.

“Las posibilidades que otorga el entorno natural del Lago de Sanabria como herramienta divulgativa son innumerables. Hace unos años me llamaron desde el departamento de interpretación e investigación (estación biológica nacional) para que les echara una mano analizando e interpretando las características biológicas del agua. Pero lo que me  encontré allí no fue ni mucho menos lo que me esperaba”. En lugar de aguas límpidas y transparentes Antonio se encuentra con algas indicadoras de contaminación. Una contaminación antropogénica derivada de 5 depuradoras que no depuran y 6 puntos de vertido ilegales. Todo encubierto, según nuestro protagonista, por la Junta de Castilla y León, debido a que esta zona forma parte del espacio “Red Natura 2000”.

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El escenario en el que Antonio ejerce de defensor de la naturaleza deja de estar en el aula temporalmente. Cuando intereses políticos, económicos y ambientales se ven enfrentados, el contexto se vuelve hostil. “Presenté en el museo de ciencias naturales un libro que recogía las conclusiones de todo el trabajo de investigación. Habíamos tocado un núcleo de corrupción muy serio. Estaban llegando fondos de Europa que no se estaban invirtiendo en lo que se suponía que se estaban invirtiendo, la Junta tiene contratado un servicio de análisis que analiza lo que quiere y da los resultados que les favorecen”. Confiesa que La Junta se escuda detrás del “tengo mi propio laboratorio que dice que el agua esta bien”. Es una vergüenza, concluye Antonio. “Entramos como un grupo de investigación independiente y nos han perseguido”.

Es duro escuchar su relato. La corrupción en la ciencia también existe. Instituciones científicas atacando personalmente a uno de sus mayores valedores cuando ven peligrar la percepción de ayudas. “Si se demuestra que el agua esta en malas condiciones dejan de recibir estos fondos. Me costo mucho asimilar que esto pudiera estar ocurriendo. En el mundo de la investigación hay grupos de poder a los que no les conviene sacar a relucir estos problemas porque se quedan sin subvención…”.

Salen a la luz nombres tan reseñables como Miguel Arias Cañete, responsable directo de este caso de corrupción ambiental, y actual miembro del PP como Comisario Europeo de Acción por el Clima y Energía. Nada nuevo, probablemente esto no sorprenda a nadie. “Con Arias Cañete a la cabeza, el ministerio de Medio Ambiente se nos echó encima. Él mismo nos convoco a una reunión a la que asistió la plana mayor del Ministerio de Medio Ambiente junto con un grupo de “científicos” afines al poder y a los postulados de administración para tratar de encubrir el grave problema que afecta a este Lago, el mas importante y mayor de la Península. Concluida la reunión se dio una rueda de prensa cuyo titular fue: El 90% de los científicos presentes dice que el agua esta muy bien, aunque hay un descabezado que dice que el agua esta mal”, “las cosas funcionan así”, concluye.

Antonio se adolece también de cómo los medios y los periodistas han abordado el tema. “Hay unos sinvergüenzas mercenarios sin escrúpulos, que pagados por las instituciones, han estado desacreditando las investigaciones que habíamos realizado. Se valían de la credibilidad que les otorgaban sus supuestos títulos de Profesor Titular o de Catedrático de Ecología de la Universidad de Barcelona, pero resulta que ninguno de ellos es profesor. Son farsantes que han engañado a los periodistas. Ningún periodista riguroso se ha molestado en cotejar si sus avales eran ciertos, y esto hace que pasen cosas como esta”. “¡Qué va a decir un profesor de instituto si hay aquí un catedrático de ecología (falso) que lo desmiente!”. “Ni Miguel Alonso es Catedrático de Ecología, ni Javier Morales es Profesor Titular en Salamnca” sentencia Antonio. Nos cuenta que hubo un periodista que se molestó en informarse de forma certera y publicó una noticia con los datos correctos, pero lamentablemente el periódico estaba financiado por la Junta de Castilla y León. De tal forma que la siguiente vez que el falso catedrático apareció en dicho periódico ya no apareció como Catedrático, si no como Catedrático Emérito. “Se reafirmaron en la mentira con un órdago mayor”. Actualmente el caso esta denunciado en la Unión Europea como delito ecológico. “Primero lo niegan, pero acabará saliendo todo”, me confiesa con confianza. Yo le creo.

La enseñanza y la corrupción como dos caras de una misma moneda: el agua. Sus luces y sombras convergen en un equilibrio desgraciadamente agridulce. Lo más bello y lo mas innoble e indecoroso de la sociedad convive en el mundo macroscópico, mientras ahí fuera, oculto ante nuestros ojos, se esconden esos bichitos diminutos capaces de sacar a flote lo mas infame y ruin de la humanidad, pero también lo más extraordinario, maravilloso e ilusionante de las personas.

“Hay algo ahí fuera muy bonito por lo que luchar”. Antonio Guillén.

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¿Hay homínidos verdes en Próxima b?

Un equipo de astrónomos ha observado un planeta en la zona habitable alrededor de Próxima Centauri, la estrella más cercana a nosotros después del Sol. Su posición permite una temperatura lo suficientemente alta para que se encuentre agua líquida, considerada indispensable para la vida.

Virginia Greco

Imagine artística del paisaje sobre la superficie de Proxima b [Fuente: ESO]
Imagine artística del paisaje sobre la superficie de Proxima b. [Fuente: ESO]
El sueño de encontrar formas de vida que nos hagan compañía en la soledad del Universo sin confines ha llevado a los astrónomos a buscar en otros sistemas solares planetas que presenten características parecidas a las de la Tierra.

Si ya en los últimos años pequeñas luces de esperanza se han encendido gracias a la observación de exoplanetas (planetas que orbitan alrededor de estrellas distintas del Sol) muy lejanos potencialmente habitables, se entiende la excitación por el reciente anuncio del descubrimiento de un planeta de este tipo en nuestro sistema vecino. El estudio, publicado en la revista Nature el pasado 25 de Agosto, se ha llevado a cabo por un equipo de astrónomos guiado por Guillem Anglada-Escudé de la Universidad Queen Mary de Londres.

Poco se sabe todavía sobre este planeta, que ha sido bautizado Próxima b por orbitar alrededor de la estrella Próxima Centauri. Los investigadores han observado que está localizado en la zona definida como “habitable” alrededor del astro, es decir en el intervalo de distancias desde la estrella en que la temperatura permite la presencia de agua en estado líquido, condición necesaria para la vida según la conocemos.

Según los cálculos hechos por los científicos, Próxima b presenta una masa igual a 1,3 veces (o más) la de la Tierra y una órbita muy pequeña, ya que se encuentra a solo 7,3 millones de kilómetros de distancia de su estrella, mientras que la Tierra dista 150 millones de kilómetros del Sol. Cada 11,2 días el planeta cumple un giro completo alrededor de Próxima Centauri, así que un año allí es increíblemente corto (se recuerda que llamamos año exactamente al tiempo que necesita la Tierra para dar una vuelta completa al Sol).

Si está tan pegado a su estrella, ¿no será muy caliente? Lo sería si Próxima Centauri fuese un astro de la misma categoría del Sol, pero no es así. Se trata de una enana roja, es decir una estrella pequeña que emite bastante menos luz, por lo tanto si Próxima b no estuviese así de cerca sería sin duda demasiado frío para permitir el desarrollo de la vida.

Vida extraterrestre y viajes interestelares

Aunque orbite en la zona habitable de su estrella, de hecho no es altamente probable que Próxima b sea casa de seres vivientes. Se trata sí de un planeta rocoso como la Tierra, sin embargo se desconoce si hay efectivamente agua líquida en su superficie y si está dotado de atmósfera. Esta sería necesaria para garantizar un clima habitable y, sobre todo, protección contra las radiaciones de altas energías normalmente emitidas por las enanas rojas.

Además los investigadores creen que, según un fenómeno llamado acoplamiento de marea, el planeta enseña siempre la misma cara a su astro (como pasa con la Luna respecto a la Tierra). En consecuencia, es posible que solo una parte de Próxima b presente un clima favorable a la vida.

Evidentemente podrían existir formas de vida que se hayan adaptado a las distintas condiciones del planeta que las hospeda, sin embargo no tenemos ninguna prueba de esto. Además vale la pena recordar que cuando se habla de posibles seres vivientes no se implica necesariamente que sean también inteligentes, o sea que hayan alcanzado un nivel de desarrollo cerebral comparable con el nuestro. Se podría bien tratar de seres muy “simples”.

Hay que poner en contexto también el concepto de cercanía. Próxima Centauri es la estrella más cercana a nuestro sistema solar, pero esto no significa que Próxima b esté a golpe de viaje espacial. El planeta se encuentra a 4,22 años luz de distancia de nosotros, es decir 40 mil millardos de kilómetros. Aunque se trate de una distancia pequeña en términos astronómicos, con las tecnologías actuales no podríamos plantearnos ir: las astronaves más veloces construidas hasta ahora necesitarían decenas de miles de años para llegar. Y esta no sería la única dificultad, ya que hacer viajar un hombre a través del sistema solar hasta llegar a otro no es nada trivial.

Observatorio ESO La Silla en Chile. [Fuente: ESO]
Observatorio ESO La Silla en Chile. [Fuente: ESO]
Ojos altamente tecnológicos apuntando al cielo

En cualquier caso la observación de Próxima b es un resultado muy importante y abre la vía a nuevos proyectos de investigación. El equipo liderado por Anglada-Escudé ha podido hacer este descubrimiento gracias al análisis cuidadoso de los datos registrados por varios telescopios que cuentan con tecnologías punteras, en particular los del Observatorio Europeo Astral (ESO) en el norte de Chile.

Los científicos han observado variaciones de la luz proveniente desde Próxima Centauri debidas a la rotación del planeta a su alrededor. El efecto de la gravedad es percibido tanto por el planeta, que en consecuencia orbita, como por la estrella misma, que a su vez cumple un movimiento rotatorio en un círculo mucho más pequeño. Desde nuestro punto de observación en la Tierra, vemos cambiar la longitud de onda de la luz que nos llega desde la estrella (por efecto Doppler): esto permite entender que Próxima Centauri se aleja y acerca a nosotros con una precisa periodicidad.

Los astrónomos – satisfechos y emocionados por este descubrimiento – se plantean ya nuevos estudios para encontrar respuesta a las preguntas abiertas. Como hemos visto, mucho hay todavía que entender sobre la estructura y las características de Próxima b, además hay pistas que apuntan a que el recientemente desvelado planeta tenga un hermano, un eventual Próxima c.

Hace falta tomar y analizar muchos más datos, utilizando tanto la actual instrumentación como la próxima generación de telescopios gigantes, en particular el European Extremely Large Telescope (E-ELT). Quedan todavía muchas noches de observación por delante.

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